30/1/14

Recepcionista

Me gusta mi trabajo. Me encanta. Voy feliz al trabajo, incluso esos días en que lo único que quiero hacer es meter la cabeza debajo del edredón y dormir cual marmota, incluso esos días que rozamos el overbooking, esos en los que sé que me va a tocar un turno jodido. Pero hace dos días pasó algo.

Estoy casi acostumbrada a la gente que es maleducada, a los que no quieren pagar, a los que cuestionan tu profesionalidad, tu bondad de corazón, tus valores morales y tu inteligencia. Los que te vienen a decir que eres una zorra con el corazón podrido porque no tienes una habitación limpia para ellos a las 9 de la mañana por la mitad de precio.
Casi acostumbrada a los que intentan ligar contigo de una manera tan directa y maleducada que es prácticamente violenta (me estás mintiendo, no llevas un anillo en el dedo, ven a cenar conmigo), que te consideran un cacho de carne que pueden comprar por dos duros, sólo porque estás detrás de un mostrador y tienes que ser educada en vez de coger el extintor y destrozarle los dientes con él (que es lo que visualizas muy vívidamente mientras te mira fijamente sin sonreír).

Después de unos 8 meses como recepcionista he visto muchas cosas. Pero hace dos días... Hace dos días, recién llegada al trabajo, 7 y poco de la mañana, un cliente habitual bajó las escaleras voceando que todo era una mierda, que nada en este hotel funcionaba y me tiró la llave del cuarto sobre el mostrador.
- 210. - dice. Levanto una ceja y añade un "por favor" tan seco como un desierto. Le hago la llave y se la alargo mientras él, en un tono innecesariamente alto, me dice que una de las tvs de su cuarto no funciona y que lo arreglemos. Contesto que estoy enterada del problema, que sé que es la tv del piso superior y que hoy el de mantenimiento irá a echarle un vistazo. Sin dejar de ser interrumpida por sus palabras, añado que no puedo garantizar al 100% que vaya a ser arreglada hoy. (Básicamente porque mis compañeras dejaron una nota diciendo que en varias zonas del hotel la tv no funcionaba, así que deduje que sería algo de la antena, que la última vez que dio problemas hubo que llamar a la compañía de la tv y tardaron días en arreglarla, y no quiero asegurar que va a estar lista para esa noche cuando quizás no sea cierto). Y es aquí cuando esto se pone malo. O peor. Se gira hacia mi (porque se estaba yendo mientras le hablaba), me apunta con un dedo y me dice (grita): "NO. YOU ARE GOING TO FIX IT". ¿Me? - replico, entre sorprendida, asustada y con guasa. YES, YOU FIX IT. AND IF I COME BACK TONIGHT AND THE TV IS NOT WORKING, I'M GONNA RIP IT OFF THE WALL AND THROW IT HERE*. - vocea mientras se va acercando sin dejar de apuntarme con el dedo. Y se va mientras digo que si hace eso, no puede volver al hotel (que no se diga que no aviso). Luego me giro a mi hermana (compañera de trabajo y presente) y le digo que qué puta mala suerte que no tengamos un segurata, porque sino le digo que lo coja y lo eche de una patada en el  culo fuera del hotel.
Cuando llega la jefa, le contamos el incidente y dice que a este caballero no se le aceptará una nueva reserva. Yo encantada. Por cierto, a lo largo del día el asunto tv se arregla.

A la mañana siguiente, llego al trabajo y vuelve a descender el susodicho a recepción. Me cuenta que había tenido una mala noche, que lo había descargado en mi y que no era justo, que no debería haberlo hecho. Me limito a asentir con los labios muy apretados y darle las gracias (reacción de recepcionista, das las gracias por todo, incluso cuando no tiene sentido). Su disculpa me deja fría. No me creo ni una palabra, no oigo arrepentimiento real en su voz, y de todos modos unas palabras bonitas no compensan la actitud violenta de la víspera. Todo el mundo, en frío, entiende que la recepcionista no tiene nada que ver con una tv y que gritarle no está bien y no sirve de nada, el problema es lo que hacemos en caliente. Bueno, en caliente y en frío, porque este señor sabía desde la noche anterior lo que pasaba con la tv y no obstante ELIGIÓ venir por la mañana a montarme un pollo.
Pasan un par de horas y me cuenta la segunda de recepción que la tarde anterior a él le dijeron que su comportamiento era inadecuado y que o se disculpaba, o no volvía. Me quedé pasmada. O sea, ¿que dos palabritas y puede seguir viniendo?
No tuve tiempo de hablar con mi jefa, pero mi día se fue a la mierda. No disfruté de ninguna de las sonrisas que les dirigí a mis clientes. Seguí siendo educada y profesional y hasta bromeé, pero no disfruté de nada de ello. Me sentía seca, vacía, insegura. Sola. Mi día se amargó. Discutí con una compañera, sentí que me iban a explotar las sienes. Quería llorar de impotencia y rabia. Llegué a casa y me metí en la ducha a ver si el agua caliente mejoraba algo. No mejoró un carajo.

Soy recepcionista. Tengo derecho a trabajar, como todo el mundo, sin miedo a ser insultada o amenazada. Mi trabajo es ayudar a la gente, hacer su día más agradable, ¿por qué alguien elige ser violento conmigo? ¿Cómo voy a sonreír y ayudar a los demás si tengo miedo de lo que pueda pasar? ¿Si pienso que cuando pase algo, mi empresa no me va a respaldar?

Hoy es mi día libre, y menos mal, porque lo último que querría es que este señor vuelva a bajar de su habitación a las 7.15 para acercarse al mostrador otra vez, quién sabe a decirme qué.

* Traducción: No. Vas a arreglarla. - ¿Yo? - Sí. Y si cuando vuelva esta noche, la tv no funciona, voy a arrancarla de la pared y tirarla aquí.


8/1/14

Mi amigo el escritor

Tengo un amigo que es escritor. Lamentablemente, conseguir que te publiquen es complicado, siempre lo ha sido, y vivir de lo que escribes es más complicado aún.
Yo llevo años diciéndole que ya debería haber saltado a la fama, pero por lo visto hace falta que eso lo diga alguien rico o un periodista con alcance para que realmente ocurra. Una pena.
El caso es que el amigo en cuestión hace un tiempo le echó un par y se autopublicó. Se juntó con un amigo dibujante-pintor para hacer portada y contraportada y ahí lanzaron su proyecto y lo estuvieron presentando en diversas ocasiones, como el ExpOtaku. Sospecho que esto se repetirá porque ese libro es el primero de una trilogía y yo no puedo estar más orgullosa de ser amiga de alguien que pelea por publicar su obra.

El caso es que esta vez vuelve a la carga, pero en grupo. Seguramente todos habéis oído hablar del crowdfunding; para quien no, lo resumo: para llevar a cabo algún proyecto hace falta dinero, que es difícil de conseguir (bancos, familia, asociaciones...). El crowdfunding consiste en pedir pequeñas donaciones a mecenas de pacotilla como tú o como yo; cada uno aporta su grano de arena y voilà, has juntado el dinero necesario para tu proyecto. Ejemplos: publicar un libro, un albúm de música, un aplicación para smartphones...

Pues que me he convertido en mecenas. He sacado la VISA Oro (ojalá la tuviese) y he hecho mi aportación. Y con todo mi morro, os pido que hagais lo mismo, o que por lo menos le echeis un vistazo, y es que a mi me parece muy meritorio que 18 escritores se junten para sacar al mundo sus relatos sin esperar nada a cambio, pidiendo tan sólo lo mínimo para poder publicar.

Vosotros elegís cuánto aportais. Estoy segura de que preferís quitaros de unos cafés por apoyar la cultura.

El enlace, aquí.

Y a mi amigo y a sus compañeros, mucha suerte en la recaudación.

3/1/14

Carta a los Reyes

Queridos Reyes Magos,

Este año he sido muy muy buena. Ya no soy una carga económica para nadie (me pregunto cuánto gasto le suponía a mi host mum sin contar mi sueldo), cuido de mis seres queridos, hago de enfermera y de psicóloga cuando se requiere, soy una ciudadana ejemplar, pago mis impuestos, no me cuelo en el transporte público, no ensucio las calles y no cometo ningún tipo de delito. Apoyo a las pequeñas y medianas empresas, reciclo y hasta intento comprar "local".
Creo que lo mejor que he hecho este año ha sido encontrarle trabajo a mi hermana y que sólo por eso me merezco al menos ese monopatín que os estuve pidiendo como 5 años consecutivos y nunca me trajisteis.
Pero como soy tan tan buena, no voy a ser avariciosa. Este año os pido que me traigais paciencia (para el trabajo) y energía (para después del trabajo).
Y si ya de paso me echais una mano hacia finales de 2014 para un cambio de piso y, quizás, de trabajo, pues ya genial.
Me gustaría pediros que a España le regaleis un cambio a mejor. Pasando tal vez por una revuelta ciudadana y una guillotina en la Puerta del Sol, pero sé que no haceis milagros. Igual se lo podeis pedir al niño J.C.

Sé que UK os queda un poco a desmano y que es mayormente territorio del gordo ése vestido de Coca Cola, pero con tanto emigrante español, espero que hagais un esfuerzo y os paseis por aquí.

Con mucho cariño,

Ladherna Tresgrajos