15/11/14

Cómo comerse un polvorón

El polvorón ha de ser el polvorón tradicional de La Estepeña. Ovalado, con su azúcar glas, perfecto.
La aproximación que uno debe tener hacia el polvorón es la del respeto, de recogimiento como el de un buen cristiano que se acerca a comulgar.
Nuestro objetivo está vestido de fino papel, y no han de rasgarse irrespetuosamente sus vestiduras. Con el polvorón sobre la mesa, primero has de desenroscar los laterales y darles un suave tirón para estirar el papel. Ahora viene la parte complicada, que es despegar el papel sin que éste se rompa. Retiramos la primera cobertura, delicadamente, usando las uñas para separar las partes pegadas, y lo mismo con la segunda. Y aquí tenemos a nuestro polvorón desnudo yaciendo sobre su túnica desplegada. Con estupor y temblores debemos acercarnos a él, recogerlo suavemente, como a un pajarillo, y apenas hincando el diente, dejar que el polvorón rompa naturalmente, sin migas, llenándonos la boca de ese increíble, potente y a la vez sutil, sabor a almendras.
Una vez volvamos a la realidad tras tal epifanía de los sentidos, no podemos simplemente arrugar y tirar el papel, no. ¿Se hizo lo mismo, acaso, con la Santa Túnica? Has de doblar el papel en formas regulares, si eres un convencional, o quizás en una figura de origami si eres un artista.

Una forma más terrenal de comerse un polvorón es estrujarlo previamente para apelmazarlo, abrir el envoltorio sin ceremonias y devorarlo en dos bocados.

Y así agradezco a mis padres la caja de polvorones que me enviaron, a mi hermana que hizo de "mula", trayéndome drojas desde España (véase, té rojo). También con esto inauguro la época navideña, que aquí no hay Reyes y eso significa que tengo menos de mes y medio para pensar y encontrar regalos. Merry Christmas!


2 comentarios:

Mirando al mar dijo...

Hay que ver con qué poco se puede hacer feliz a una criatura!!!!!
¡¡¡que aproveche!!!
Me alegra que vuelvas a escribir.
Supongo que ese estado será pasajero y pronto retomarás tus actividades lúdicas, que son imprescindibles.
Un besazo

yatusabes dijo...

A la mula le gusta apretar polvorones, ¿por qué nunca me dejas? :(
Le gustaron a tu "other half"?