21/11/14

Lo correcto

- Soy productora de noticias. (afirmación de que va a dejar pasar una historia)
- Con ese tío, estabas en suelo firme. (motivos legales)
- Ya, estaba bastante segura de que no había problemas periodísticos ni legales, pero no estaba tan segura de que estuviese moralmente bien. ¿A qué te dedicas?
- Soy profesor en la Facultad de Derecho de nosédónde.
- ¿Qué enseñas?
- Ética.
(...)
- Puedes ahorrarle un montón de tiempo a tus estudiantes. El primer día de clase diles que ellos ya conocen la diferencia entre lo que está bien y lo que está mal. Haz lo que está bien. No necesitan un abogado que les dé lecciones de moral.

(Extracto de The Newsroom, episodio 2, temporada 3)

Creo que es un breve monólogo totalmente válido que a veces tenemos que recordarnos.
Puede que esté haciendo algo muy grande de algo muy pequeño, no lo sé, pero así es como me siento y así voy a escribirlo.

Hace un par de días vino la policía por el hotel buscando a alguien. Me dieron un nombre (digamos A) y me enseñaron una fotografía. Nadie con ese nombre se había alojado con nosotros, pero sí bajo el segundo nombre que me dieron (digamos B). Así se lo dije. Me dieron las gracias y me pidieron que si volvían por el hotel, les diésemos una llamada. Dejé un mensaje en el libro de Recepción y punto.
Al día siguiente, B llamó para reservar. Al final de la llamada le pregunté cuál era el nombre del segundo huésped (reservó cuarto para dos) "por si venían por separado" y se negó a dármelo. Alegremente contesté que no había ningún problema.
Cuando vinieron a hacer el check in, B se acercó al mostrador y su acompañante se quedó atrás. Miré de pasada y coincidía con la foto que me habían enseñado.
Mi jefa y mi compañero me instaron a no llamar a la policía. "No sabes si van a sospechar que llamaste tú y te van a esperar a la puerta del hotel para darte una paliza."
Tal idea no había pasado por mi cabeza y me alejó del teléfono. Nadie se quiere poner en riesgo, menos sin saber por qué.
Pero pasaban las horas y yo seguía dándole vueltas a la cabeza.
Sabía que estaba mal, que se peca de obra y omisión, que la negación de socorro es ilegal. No digo que estuviese pecando (no creo en tal cosa), ni haciendo algo ilegal. Pero estaba mal. Saber que la policía busca a alguien y quedarme mano sobre mano está mal.
Así que llamé.
Vinieron cuatro fornidos señores policías, me hicieron un par de preguntas y media hora más tarde, se llevaban a A con las manos esposadas. Yo me quedé con la conciencia tranquila.

La policía vino a buscarlo en primera instancia al hotel porque A dio nuestra dirección como su residencia, por lo que no es descabellado que volviesen por el mismo motivo. No creo que eso nos ponga en el punto de mira. Si la policía viene preguntando por alguien y yo miento y digo que esa persona no está en el hotel, estoy infringiendo la ley. Es más, si la policía vuelve dos días más tarde y les digo que, sí, se hospedaron pero no llamé, pueden ponerse a hilar fino y acusarme de obstrucción pasiva a la autoridad por, estando informada, no haber llamado como me instruyeron.

La opinión generalizada entre mis compañeros parece ser la de que estoy mal de la cabeza y no debí haberlo hecho. Cada cual tiene sus morales y sus preferencias, y yo respeto y comprendo su punto de vista, pero para mí, aquello estaba mal. Si algún día denuncio a alguien, espero que el ciudadano de turno que esté en posesión de información que ayude a encontrar a esa persona, no dude y haga lo correcto. Quiero pensar que por haber llamado a la policía hice lo correcto y ayudé a alguien, quizás la víctima de un robo, una agresión. No lo sé, porque la policía no me dijo por qué buscaban a A. Tampoco necesito saberlo. Un delito, una víctima. Y en mi escala de valores, se ayuda a la víctima, no al delincuente, callando.

15/11/14

Cómo comerse un polvorón

El polvorón ha de ser el polvorón tradicional de La Estepeña. Ovalado, con su azúcar glas, perfecto.
La aproximación que uno debe tener hacia el polvorón es la del respeto, de recogimiento como el de un buen cristiano que se acerca a comulgar.
Nuestro objetivo está vestido de fino papel, y no han de rasgarse irrespetuosamente sus vestiduras. Con el polvorón sobre la mesa, primero has de desenroscar los laterales y darles un suave tirón para estirar el papel. Ahora viene la parte complicada, que es despegar el papel sin que éste se rompa. Retiramos la primera cobertura, delicadamente, usando las uñas para separar las partes pegadas, y lo mismo con la segunda. Y aquí tenemos a nuestro polvorón desnudo yaciendo sobre su túnica desplegada. Con estupor y temblores debemos acercarnos a él, recogerlo suavemente, como a un pajarillo, y apenas hincando el diente, dejar que el polvorón rompa naturalmente, sin migas, llenándonos la boca de ese increíble, potente y a la vez sutil, sabor a almendras.
Una vez volvamos a la realidad tras tal epifanía de los sentidos, no podemos simplemente arrugar y tirar el papel, no. ¿Se hizo lo mismo, acaso, con la Santa Túnica? Has de doblar el papel en formas regulares, si eres un convencional, o quizás en una figura de origami si eres un artista.

Una forma más terrenal de comerse un polvorón es estrujarlo previamente para apelmazarlo, abrir el envoltorio sin ceremonias y devorarlo en dos bocados.

Y así agradezco a mis padres la caja de polvorones que me enviaron, a mi hermana que hizo de "mula", trayéndome drojas desde España (véase, té rojo). También con esto inauguro la época navideña, que aquí no hay Reyes y eso significa que tengo menos de mes y medio para pensar y encontrar regalos. Merry Christmas!


26/10/14

Y ya que me pongo a escribir, ¿podemos dejar de fingir que lo de "conseguirás todo lo que te propongas", no es una mentira?
Es algo que me lleva molestando largo tiempo, especialmente porque se lo contamos a los niños y se lo creen. Toda esa mentalidad de que si se esfuerzan lo suficiente llegarán a donde quieren, que sus sueños son lo más importante en este mundo, que todo se puede conseguir. Son ideas hermosas, pero irreales. Sí, hay quienes se esfuerzan al máximo y consiguen aquello con lo que soñaron de niños. Pero, ¿cuántos niños quieren ser astronautas? ¿Y cuántos llegaron al espacio?

No todos podemos ser astronautas. No todos podemos ser pintores famosos, actores, guionistas de comics de Marvel. Sé que tendré críticas por esto que escribo. Pero esto es la realidad. Y de hecho, creo que es injusto hacerle creer a los niños que su esfuerzo lo es todo. Tiene una parte positiva, y es que se esforzarán, lo cual es muy importante, pero es mentira. Nada en esta vida depende exclusivamente de nosotros. Por seguir con el ejemplo del astronauta, hay muchos factores que afectan a ello. Para empezar, ¿en qué país ha nacido? ¿tiene buena salud? ¿tiene acceso a la educación necesaria? ¿su familia puede y quiere apoyarlo? ¿puede costearse los estudios? ¿es su personalidad la adecuada? ¿será un buen redactor de CVs? ¿sus entrevistas laborales le saldrán bordadas? ¿se interpondrá en su camino una mala persona que lo boikotee? ¿tendrá algún accidente?

Los que apoyan esta visión, afirman que todos los problemas pueden ser superados. Si tu familia no tiene dinero, buscarás financiación pública o privada, encontrarás un trabajo y ahorrarás... Suena bonito, suena muy bonito. Quisiera llevar a esas personas delante de aquellos niños (todavía niños) cuyos sueños han sido hechos pedazos, y que les digan que es culpa suya por no haberse esforzado lo suficiente. Porque cuando pones todo en el niño y en su propio esfuerzo, le estás dando toda la responsabilidad del fracaso.

"Todo lo que hacemos, bueno o malo, nos vuelve multiplicado por tres." Si eres bueno, recibes cosas buenas; y si eres malo, cosas malas. Otra idea, en la misma onda, totalmente errónea. ¿De qué forma estamos preparando a nuestros niños para el futuro? ¿De qué tamaño es el porrazo que se va a llevar un niño que ha crecido creyendo que si es bueno y se esfuerza, todo le irá bárbaro y todos serán buenos con él?

Creo en el esfuerzo y creo en la bondad, pero a los niños hay que enseñarlos a defenderse. Dejad que crean en las hadas, pero también en los dragones. Dragones que a veces matan al héroe. Empezad a explicarles que el esfuerzo propio es muy importante, pero no lo único. Y que ellos no siempre serán los mejores. Es normal que los padres consideren a sus hijos los mejores y los valoren y los hagan sentir importantes, pero en cuanto tengan uso de razón hay que hacerles comprender que hay gente con la que competir, que aunque sean brillantes pianistas, los habrá mejores, o que por ser menos carismáticos recibirán menos atención, independientemente de lo brillante que sea su arte. Y que aunque seas el más inteligente de tu clase, en el mundo real 1) a la gente le importas una mierda y 2) no eres tan inteligente.

Es duro, pero es real y sobre todo, es HUMILDE.
No somos dioses, no lo podemos todo. Somos humanos, y nuestros niños deberían ser conscientes de ello.

EDITADO:
Y... unas semanas más tarde, Oglaf me da la razón.

24/10/14

La vida te quita cosas, todos somos conscientes de ello. Es algo repetido y sabido. Una afirmación obvia. La vida te arrebata a tus seres queridos, la juventud, la inocencia... hasta que te mata.
En lo que no pensé es que la vida y sus vueltas me alejarían de aquellas actividades que amo.
Me fui a Francia y dejé de leer. Me vine a Londres y dejé de caminar, de escribir. Encontré trabajo y dejé de cocinar. Me mudé de barrio y dejé de bailar. ¡Ahora sólo falta que deje de escuchar música!
Todo tiene, evidentemente, su lógica explicación y fue un cambio paulatino y no radical.
En cuanto a la lectura, imagino que tiene que ver con mi amor por la palabra escrita. Me encantan las historias, pero me enamoran las palabras, la elección de cada una de ellas, regodearme en que sea tal o cual adjetivo o adverbio. Y cuando leo en francés, o inglés, pierdo eso porque no conozco la lengua la mitad de bien que el castellano (me enorgullezco de ser bien leída y tener un amplio vocabulario y de consultar el diccionario con frecuencia por el mero placer de hacerlo, de captar cada matiz de cada palabra). Y la historia en sí rara vez es tan poderosa como para incitarme a leer. Sigo leyendo, sigo llevando conmigo el carnet de la biblioteca y cogiendo libros nuevos, pero no es lo mismo. Debo añadir que las bibliotecas británicas me tienen confusa y la elección de un libro es un salto con los ojos cerrados, en España tengo pistas de si será bueno o malo, aquí apenas.
En cuanto al caminar... Londres es amplio y, a mi gusto, feo. Vengo de una ciudad costera con el paseo marítimo más largo de Europa, que además pasa delante de la casa de mis padres, por lo que para mí salir de paseo, o ir andando a cualquier sitio, era algo bonito, el placer de caminar unido a hermosas vistas. Recuerdo el último año de universidad, en que mayormente iba a clase por las mañanas y caminaba de vuelta a casa cuando hacía buen tiempo, siempre por la orilla del mar. Ahora quiero salir a caminar y son todo calles feas, pelear contra una marea de gente si vas por la calle principal, semáforos, sirenas... y tu destino queda en el quinto pino.
En cuanto al escribir, me sigo avergonzando de haberlo dejado, pero la lacerante necesidad de escribir que tenía anteriormente ha ido desapareciendo con el tiempo. Sé que debería hacer un esfuerzo y ponerme a ello, porque el escribir es una actividad que requiere esfuerzo y constancia, pero no lo consigo. Cada vez que me pongo a ello, peleo con cada frase y, una vez releo lo escrito, me siento decepcionada y frustrada y lo escrito acaba en la papelera.

En fin. Falta de tiempo y descanso, falta del entorno apropiado y, sobretodo, falta de constancia, de fuerzas. Entiendo por qué la gente añora su época de estudiante, el "ser yo mismo", esa época en la que uno tenía tiempo y energía. Yo no lo añoro, en absoluto, y jamás volvería atrás, pero ahora veo de dónde sale la melancolía de los adultos por esa etapa de su vida.

Por lo pronto, he vuelto a salir a caminar; confío en que el feo Londres no me acabe desmoralizando.

17/6/14

Guía del usuario de hoteles

Cualquiera pensará que reservar una habitación del hotel y hacer uso de la misma es algo sencillo. ¡Hasta el más idiota puede hacerlo! Y puede, claro que puede. Érroneamente, claro está. He aquí unas sencillas normas que te facilitarán la vida como huésped y le facilitarán la vida a agentes y hoteleros.

1) LEE: ésta es una norma sencilla. Sólo has de leer (y comprender) lo que vas a reservar. He dicho "vas a", no lo que ya has reservado. Lee las normas previamente.
El pago, las condiciones, la hora de check in, si estamos cerca de donde quieres ir. Si pone que lo tenemos, lo tenemos, si no lo pone, no lo tenemos.
No asumas que por ver dos precios, uno es con desayuno y otro sin.
No reembolsable significa NO reembolsable. Una vez pagado, no te vamos a devolver el dinero. ¿A que no pides un reembolso por un billete de avión que quieres anular?
Wifi en áreas comunes significa que no lo tendrás en la habitación, no hagas una reserva poniendo en las peticiones que es CRUCIAL que tengas wifi en la habitación porque lo necesitas para trabajar. Vete a un hotel donde lo oferten.
Y así con todo lo demás.
Corolario: no nos hacemos responsables de lo que TÚ has reservado. Si has clicado de más y has reservado 2 en vez de 1, no es nuestra culpa. Si la web te redirige a otro hotel porque nosotros estamos llenos, no es nuestra culpa y no, no aceptamos reservas para otros hoteles.
Corolario del corolario: ¡lee tus putos emails! Recibirás notificaciones de tu reserva. Puede que ésta sea cancelada por no leer esos emails. No llegues diciendo que nunca recibiste nada. Si no abres tu bandeja de entrada, no es mi culpa. Tu reserva está cancelada y nosotros tenemos el hotel lleno. Duermes en la calle. Y si me ofrezco a ayudarte a buscar otro hotel, métete ese ceño fruncido por el culo.

2) Pago: poner tus datos de tarjeta no significa que te hayamos cobrado. De hecho, poner tus datos de tarjeta, a menos que aceptes en los términos y condiciones pagar al momento, no nos da derecho a cobrarte. En serio, ¿soy la única que mira sus extractos bancarios? Me llegan TANTOS clientes que creen que estaba pagado (y no lo está), y TANTOS que no saben que está pagado...

3) Documentación: en España, así como en otros países, es necesario identificarse. No sólo uno, sino todos los ocupantes de la habitación. No gruñas cuando te pidan el DNI. La ley nos obliga.

4) No somos un almacén. Si llegas antes de la hora de check in (no, no es a las 12), no tenemos por qué guardar tus maletas. Si lo hacemos, no tiene por qué ser gratis. Tampoco puedes dejar tus maletas en la habitación el día del check out (no, no es a las 3 de la tarde) porque tu vuelo no sale hasta la noche.

5) Las cosas tienen un precio. Si las quieres, las pagas, si no quieres pagarlas, no las tienes. Has pagado por una habitación de X precio, si quieres desayuno, me da igual lo alto que sea X, tienes que pagar el desayuno porque no está incluído.
Ampliación: nada es gratis, es complementario.

6) Usa Google. Ya que lo primero que pides al entrar por la puerta es la clave del wifi, que brille el uso de internet. No me hagas perder el tiempo en cosas que tú mismo puedes consultar.
Antes de la llegada; si puedes reservar por internet, ¿por qué no puedes usar google maps para descubrir cómo llegar al hotel? Esos emails de "cómo llego a..." nos hacen perder mucho tiempo. Cómprate un GPS.

7) Sé limpio y razonable. No pidas que te cambien las sábanas cada día, ¿acaso las cambias todos los días en tu casa?
¿De verdad era necesario tirar la basura fuera de la papelera? ¿O en vez de usar una compresa, ponerte una almohada entre las piernas? (ejemplo verídico)

8) Los otros clientes quieren dormir. Carga con las maletas por las escaleras, no te limites a arrastrarlas y hacer que la gravedad haga el resto. Hacen un ruido infernal, en serio. Pon la TV a un volumen razonable, así como tu música y no pratiques canto tirolés a medianoche.
De hecho, esto suele estar recogido en las normas del hotel, si las incumples, puedes verte escoltado a la puerta por un policía.
Corolario: los niños van incluídos. Controla a tus fieras. Ser padre no te excusa de comportarte (y que se comporten tus críos) civilizadamente.

9) Horarios: Tus "5 minutitos" de más a la hora del check out sabes que en realidad son una hora. Esa hora hay una limpiadora (o camarera de pisos) esperando a que salgas de una vez para poder limpiar e irse a casa. Les pagan por habitación, no por hora. Sé solidario.
El uso de las habitaciones no es de 24h, hay unas horas que no se venden para que las habitaciones se puedan limpiar. Ejemplo: habitación 101 hace el check out a las 11, está en el puesto 9 en la lista de la limpiadora de esa planta. Acaba de limpiarla a las 13.15h. A las 13.25h la gobernanta (jefa de pisos), comprueba que la habitación está bien. A las 13.45h le comunica a Recepción que todas las habitaciones están limpias. Finalmente, a las 14h Recepción te hace el check in.
Sí, así funciona. Si te damos la habitación antes es porque estaba libre (y limpia) de la noche anterior o porque el cliente se fue pronto y la camarera se dio prisa.
Más horarios, si el desayuno es de 7 a 10, no puedes ir a por un cafelito a las 6.30, ni llegar a las 10.15h y decirme que "mujer, por diez minutos...". 15 min de retraso más 45 que te lleva desayunar. NO.

10) Comunicación. Si tienes algún problema o queja, dínoslo. No me sirve de nada que el día que te vas me comentes que tal cosa estaba mal en la habitación. No puedo ayudarte retroactivamente. Si necesitas otra almohada, si tu TV no funciona o si el agua de la ducha sale hirviendo, dínoslo. Estamos preparados para estas cosas, en serio. Podemos ayudarte, llama a la línea de ayuda presionando el 0 en el teléfono de tu habitación.

18/4/14

Reflexiones de viernes

(...) Tampoco admiro a Penélope. Su absurda fidelidad -veinte años de abstinencia y mojama entre las piernas- me saca de quicio; y también me repatea el hígado ese palacio lleno de cortejadores gorrones y abúlicos que ni la violan, ni saquean la casa, ni hacen otra cosa que tumbarse a la bartola mientras ella deshoja la margarita. Creyendo esperar a que la presunta viuda escoja, los cretinos, cuando en realidad lo que hacen es dar tiempo a que Ulises llegue, lo reconozca su perro y tense el arco. Y ella, mientras, tejiendo y destejiendo en plan melindres calientapollas, en vez de llevarse al más guapo o al más rico al catre, o agarrar una escopeta con posta lobera, o lo que usaran en el siglo VIII antes de Cristo, y correrlos a todos a fogonazos hasta la orilla del mar color de vino. Hay muchas cosas notables que se han perdido en la historia de la Humanidad porque las mujeres que habrían podido hacerlas, crearlas, se negaron a acostarse con hombres que les daban asco. Pero también, gracias a esas mujeres que no transigieron -vaya una cosa por la otra-, se han evitado muchas infamias y muchos prescindibles hijos de puta. (...)

Pensaba hoy en esto, en el papel de la mujer en la Historia y en la literatura. En el rol de la mujer que se plasmó en la literatura. No me creo que una situación como la de Penélope hubiese durado 20 años. Puede que 2, y gracias. Porque ningún hombre con pretensiones hubiese dejado que la señora les diese largas. Hubiese cogido a unos cuantos mercenarios (o soldados bajo su bandera, dependiendo del tío en cuestión) y según el gusto personal, se hubiese hecho con el mando por sus cojones, hubiese secuestrado a Penélope, la habría obligado a casarse con él o la habría colgado de la almena más alta. Porque así funcionan las cosas.
Pero yo en lo que pienso en es Penélope. En la tía idiota que se hace el avestruz y esconde la cabeza para fingir que el problema no existe, que tejiendo y destejiendo las cosas se van a arreglar, que vendrá Ulises a arreglar el problema. Ha habido mujeres así. Hay mujeres así. Mujeres que por algún motivo se niegan a hacer de tripas corazón y tirar para adelante, con o sin hombre.

Posiblemente habrá quien encuentre repugnante, o sexista, esa afirmación de que mucho se ha perdido por mujeres que no han querido acostarse con quien le daba asco. Personalmente creo que es una afirmación cruda, pero cierta, sobre todo hablando de una época en que sexo, matrimonio, poder y derechos iban todos juntos. Y por cierto, también al revés, mucho se ha perdido porque alguna mujer se acostó con quien quiso. Pienso (en literatura) en Helena de Troya, que por su amado, y los cuernos que le puso al marido, se armó una guerra.
Prefiero quedarme con el personaje de Sheherazade, una mujer inteligente que apretó los dientes cuando le tocó casarse (y acostarse) con un desquiciado y que, sin armar alboroto, salvó la vida y se transformó en leyenda. A base de contar historias. De ser lista y de saber sacarse las castañas del fuego cuando la vida viene jodida.

En cuanto a Penélope, mejor le hubiese ido de haberse casado con el más poderoso, o el más sabio, o aquel con el que mejor se entiendese. Habría recuperado su casa y su libertad y no habría perdido 20 años de su vida. 20 años esperando la vuelta de un amor que se la estaba pegando con otra. Esperando a que volviese, decrépito, los mejores años perdidos, los hijos ya mayores, las tierras descuidadas, para morir juntos. Pues menuda mierda.


El fragmento es de un artículo de Pérez Reverte.

5/3/14

Milonguera, bullanguera

Sé que hace mucho tiempo que no me paso. Lo sé, lo sé. Mil perdones. Será que Londres me ablanda el cerebro y me come la imaginación. Hoy vengo a contaros lo más importante que me ha pasado en meses. Me he apuntado a clases de tango. Y vosotros pensareis "pues menuda mierdavida llevas si eso es lo más importante en meses". Pues sí, ¿qué pasa? De casa al trabajo, del trabajo a casa e intentar sacar tiempo para ver al novio, a mi hermana y airearme. Y soy feliz, conste.
Si me seguís desde hace tiempo, vereis por ahí referencias al tango de vez en cuando (el título de una canción, un vídeo, un cuento...), y es que siempre me ha fascinado. No el tango de las películas, ese tango de fantasía coreografiada de saltos y pasos raros, rosas entre los dientes y miradas ardientes, sino el tango de verdad, el que se baila en milongas, el que los viejos bailan en el salón de casa al ritmo de una canción que suena en la radio. El de toda la vida, vamos. Y no sólo el baile, sino también la música. Las letras como poesías, cantadas como quien llora, que te ponen la piel de gallina. No importa cuántas veces escuche esta canción, sigue emocionándome.
Hace ya unos cuantos años, me apunté con un amigo de la universidad a un intensivo de tango y me enamoré del todo de ese baile en 8 tiempos. Pero el curso se acabó y mi pareja de baile no pudo dedicarle más tiempo, así que con pena lo dejé de lado.
Muchas veces intenté volver, pero no había manera. En Francia era carísimo para mi mierdasueldo de au pair. De au pair aquí, no había forma de llegar a tiempo a las clases. Yo seguía diciendo que algún día aprendería a bailarlo de verdad, pero no tengo claro que ya nadie me creyese.
Y siendo recepcionista un día me planté. ¿Por qué me era tan difícil hacer algo que me gustaba? ¿Por qué me excusaba en la falta de pareja, en lo caro de las clases, en lo lejos que tenía que ir? Así que un día elegí la escuela que más me convencía y con un par de calcetines gordos, me presenté en el estudio. Dos días más tarde me compré unos zapatos de baile y desde entonces no he faltado a una sola clase.

Y la verdad es que me da la vida. Me obliga a salir de casa, me hace apuntar eventos en el calendario (sábados en los que hay milonga), me hace relacionarme con gente en un entorno extra-profesional, voy a mirar ropa y sólo me compro aquello que sirva para bailar, pongo tangos en el hilo musical del trabajo. Y me hace feliz. Cuando bailo no hay preocupaciones, ni enfados, ni nada. Sólo la música y concentrarme en lo que mi pareja me indica. Hace unas semanas un grandísimo hijo de p*** me robó el móvil. Un smartphone que tenía unas semanas. Esa noche tuve tango y durante dos horas, se me olvidó el disgusto. En esa misma clase los profesores me dijeron que me pasase a un curso superior y eso casi borró del todo la memoria del puñetero móvil.



30/1/14

Recepcionista

Me gusta mi trabajo. Me encanta. Voy feliz al trabajo, incluso esos días en que lo único que quiero hacer es meter la cabeza debajo del edredón y dormir cual marmota, incluso esos días que rozamos el overbooking, esos en los que sé que me va a tocar un turno jodido. Pero hace dos días pasó algo.

Estoy casi acostumbrada a la gente que es maleducada, a los que no quieren pagar, a los que cuestionan tu profesionalidad, tu bondad de corazón, tus valores morales y tu inteligencia. Los que te vienen a decir que eres una zorra con el corazón podrido porque no tienes una habitación limpia para ellos a las 9 de la mañana por la mitad de precio.
Casi acostumbrada a los que intentan ligar contigo de una manera tan directa y maleducada que es prácticamente violenta (me estás mintiendo, no llevas un anillo en el dedo, ven a cenar conmigo), que te consideran un cacho de carne que pueden comprar por dos duros, sólo porque estás detrás de un mostrador y tienes que ser educada en vez de coger el extintor y destrozarle los dientes con él (que es lo que visualizas muy vívidamente mientras te mira fijamente sin sonreír).

Después de unos 8 meses como recepcionista he visto muchas cosas. Pero hace dos días... Hace dos días, recién llegada al trabajo, 7 y poco de la mañana, un cliente habitual bajó las escaleras voceando que todo era una mierda, que nada en este hotel funcionaba y me tiró la llave del cuarto sobre el mostrador.
- 210. - dice. Levanto una ceja y añade un "por favor" tan seco como un desierto. Le hago la llave y se la alargo mientras él, en un tono innecesariamente alto, me dice que una de las tvs de su cuarto no funciona y que lo arreglemos. Contesto que estoy enterada del problema, que sé que es la tv del piso superior y que hoy el de mantenimiento irá a echarle un vistazo. Sin dejar de ser interrumpida por sus palabras, añado que no puedo garantizar al 100% que vaya a ser arreglada hoy. (Básicamente porque mis compañeras dejaron una nota diciendo que en varias zonas del hotel la tv no funcionaba, así que deduje que sería algo de la antena, que la última vez que dio problemas hubo que llamar a la compañía de la tv y tardaron días en arreglarla, y no quiero asegurar que va a estar lista para esa noche cuando quizás no sea cierto). Y es aquí cuando esto se pone malo. O peor. Se gira hacia mi (porque se estaba yendo mientras le hablaba), me apunta con un dedo y me dice (grita): "NO. YOU ARE GOING TO FIX IT". ¿Me? - replico, entre sorprendida, asustada y con guasa. YES, YOU FIX IT. AND IF I COME BACK TONIGHT AND THE TV IS NOT WORKING, I'M GONNA RIP IT OFF THE WALL AND THROW IT HERE*. - vocea mientras se va acercando sin dejar de apuntarme con el dedo. Y se va mientras digo que si hace eso, no puede volver al hotel (que no se diga que no aviso). Luego me giro a mi hermana (compañera de trabajo y presente) y le digo que qué puta mala suerte que no tengamos un segurata, porque sino le digo que lo coja y lo eche de una patada en el  culo fuera del hotel.
Cuando llega la jefa, le contamos el incidente y dice que a este caballero no se le aceptará una nueva reserva. Yo encantada. Por cierto, a lo largo del día el asunto tv se arregla.

A la mañana siguiente, llego al trabajo y vuelve a descender el susodicho a recepción. Me cuenta que había tenido una mala noche, que lo había descargado en mi y que no era justo, que no debería haberlo hecho. Me limito a asentir con los labios muy apretados y darle las gracias (reacción de recepcionista, das las gracias por todo, incluso cuando no tiene sentido). Su disculpa me deja fría. No me creo ni una palabra, no oigo arrepentimiento real en su voz, y de todos modos unas palabras bonitas no compensan la actitud violenta de la víspera. Todo el mundo, en frío, entiende que la recepcionista no tiene nada que ver con una tv y que gritarle no está bien y no sirve de nada, el problema es lo que hacemos en caliente. Bueno, en caliente y en frío, porque este señor sabía desde la noche anterior lo que pasaba con la tv y no obstante ELIGIÓ venir por la mañana a montarme un pollo.
Pasan un par de horas y me cuenta la segunda de recepción que la tarde anterior a él le dijeron que su comportamiento era inadecuado y que o se disculpaba, o no volvía. Me quedé pasmada. O sea, ¿que dos palabritas y puede seguir viniendo?
No tuve tiempo de hablar con mi jefa, pero mi día se fue a la mierda. No disfruté de ninguna de las sonrisas que les dirigí a mis clientes. Seguí siendo educada y profesional y hasta bromeé, pero no disfruté de nada de ello. Me sentía seca, vacía, insegura. Sola. Mi día se amargó. Discutí con una compañera, sentí que me iban a explotar las sienes. Quería llorar de impotencia y rabia. Llegué a casa y me metí en la ducha a ver si el agua caliente mejoraba algo. No mejoró un carajo.

Soy recepcionista. Tengo derecho a trabajar, como todo el mundo, sin miedo a ser insultada o amenazada. Mi trabajo es ayudar a la gente, hacer su día más agradable, ¿por qué alguien elige ser violento conmigo? ¿Cómo voy a sonreír y ayudar a los demás si tengo miedo de lo que pueda pasar? ¿Si pienso que cuando pase algo, mi empresa no me va a respaldar?

Hoy es mi día libre, y menos mal, porque lo último que querría es que este señor vuelva a bajar de su habitación a las 7.15 para acercarse al mostrador otra vez, quién sabe a decirme qué.

* Traducción: No. Vas a arreglarla. - ¿Yo? - Sí. Y si cuando vuelva esta noche, la tv no funciona, voy a arrancarla de la pared y tirarla aquí.


8/1/14

Mi amigo el escritor

Tengo un amigo que es escritor. Lamentablemente, conseguir que te publiquen es complicado, siempre lo ha sido, y vivir de lo que escribes es más complicado aún.
Yo llevo años diciéndole que ya debería haber saltado a la fama, pero por lo visto hace falta que eso lo diga alguien rico o un periodista con alcance para que realmente ocurra. Una pena.
El caso es que el amigo en cuestión hace un tiempo le echó un par y se autopublicó. Se juntó con un amigo dibujante-pintor para hacer portada y contraportada y ahí lanzaron su proyecto y lo estuvieron presentando en diversas ocasiones, como el ExpOtaku. Sospecho que esto se repetirá porque ese libro es el primero de una trilogía y yo no puedo estar más orgullosa de ser amiga de alguien que pelea por publicar su obra.

El caso es que esta vez vuelve a la carga, pero en grupo. Seguramente todos habéis oído hablar del crowdfunding; para quien no, lo resumo: para llevar a cabo algún proyecto hace falta dinero, que es difícil de conseguir (bancos, familia, asociaciones...). El crowdfunding consiste en pedir pequeñas donaciones a mecenas de pacotilla como tú o como yo; cada uno aporta su grano de arena y voilà, has juntado el dinero necesario para tu proyecto. Ejemplos: publicar un libro, un albúm de música, un aplicación para smartphones...

Pues que me he convertido en mecenas. He sacado la VISA Oro (ojalá la tuviese) y he hecho mi aportación. Y con todo mi morro, os pido que hagais lo mismo, o que por lo menos le echeis un vistazo, y es que a mi me parece muy meritorio que 18 escritores se junten para sacar al mundo sus relatos sin esperar nada a cambio, pidiendo tan sólo lo mínimo para poder publicar.

Vosotros elegís cuánto aportais. Estoy segura de que preferís quitaros de unos cafés por apoyar la cultura.

El enlace, aquí.

Y a mi amigo y a sus compañeros, mucha suerte en la recaudación.

3/1/14

Carta a los Reyes

Queridos Reyes Magos,

Este año he sido muy muy buena. Ya no soy una carga económica para nadie (me pregunto cuánto gasto le suponía a mi host mum sin contar mi sueldo), cuido de mis seres queridos, hago de enfermera y de psicóloga cuando se requiere, soy una ciudadana ejemplar, pago mis impuestos, no me cuelo en el transporte público, no ensucio las calles y no cometo ningún tipo de delito. Apoyo a las pequeñas y medianas empresas, reciclo y hasta intento comprar "local".
Creo que lo mejor que he hecho este año ha sido encontrarle trabajo a mi hermana y que sólo por eso me merezco al menos ese monopatín que os estuve pidiendo como 5 años consecutivos y nunca me trajisteis.
Pero como soy tan tan buena, no voy a ser avariciosa. Este año os pido que me traigais paciencia (para el trabajo) y energía (para después del trabajo).
Y si ya de paso me echais una mano hacia finales de 2014 para un cambio de piso y, quizás, de trabajo, pues ya genial.
Me gustaría pediros que a España le regaleis un cambio a mejor. Pasando tal vez por una revuelta ciudadana y una guillotina en la Puerta del Sol, pero sé que no haceis milagros. Igual se lo podeis pedir al niño J.C.

Sé que UK os queda un poco a desmano y que es mayormente territorio del gordo ése vestido de Coca Cola, pero con tanto emigrante español, espero que hagais un esfuerzo y os paseis por aquí.

Con mucho cariño,

Ladherna Tresgrajos