9/2/13

Operaciones de alto riesgo

Con relación a mi entrada de la piel del oso, creo que la cosa merece una continuación.
Lunes a mediodía, yo en casa, él trabajando en Birmingham, me manda un sms diciendo que si puede preguntar cuál es nuestra relación (esa maldita híper-educación inglesa) y que querría haberlo hecho el día anterior en persona, pero que no había encontrado las palabras.
Leo el mensaje y, lo esperado, taquicardia, sudores, ansiedad, no saber qué hacer. Le devuelvo la pelota, como en el juego de la patata caliente, a mí que no me caiga el marrón encima: no sé, ¿qué piensas tú? etc.
Tras mucho sms va, sms viene, el corazón en un puño y quedamos en dos cosas: nos gustamos y estamos bien así. No hemos avanzado nada.

Llegan los niños a casa, me preparo mi té de la tarde, pero tengo tantos nervios concentrados en el estómago que no puedo darle más que un par de sorbos. Robin, haciéndose cargo de la situación, va a comprar chocolate (adoro a ese crío).
Me siento ante el ordenador y ahí está Tizón. Recuperamos la conversación. Me dice que quiere que nos demos mútua exclusividad, aparte de nombres y etiquetas (ya hemos aclarado la "arbitraria naturaleza de la nomenclatura"). Acepto. Me cuenta que tuvo un par de citas en las que no pasó nada mientras "estaba conmigo", pero que ya de la última se sintió culpable y que sólo quiere estar conmigo. Me cabreo mucho, toda la ansiedad sale volando y se transforma en una mala leche y una tristeza de las grandes. Sé que no tengo derecho a cabrearme, que no es nada serio, pero los sentimientos son irracionales y no atienden a "no era tu novio, no podías exigirle nada".
Et voilà! Si me quedaba alguna duda sobre mis sentimientos, ha sido aclarada. Si no me importase, si sólo fuese un entretenimiento o un capricho, no me hubiese sentado tan mal esta noticia. Así que obligo a mis sentimientos funestos a recular y aprecio la honestidad de contármelo todo antes de empezar algo oficial.

Así que sí, la cosa avanza, he salido del mercado y estoy feliz.

A quienes me escribieron en los comentarios que están en una situación similar, sólo tengo un consejo: he llorado mucho en su día por alguien, por cosas que no salieron bien, pero a pesar del sufrimiento, no me arrepentiré jamás de haberme arriesgado, de haber amado sin reservas. Al final sí es cierto eso de "vale más haber amado y haber perdido que nunca haber amado".

En cuanto al título de las entradas, se los debo a Fer, que en su momento, ante mi inseguridad sobre el futuro (bueno, no vendamos la piel del oso antes de cazarlo), contestó: No es que esté cazado, es que su piel ha sido vendida y los beneficios adquiridos por la venta han sido invertidos en operaciones de alto riesgo. ¡Qué razón tiene siempre el muy capullo!


2 comentarios:

Anónimo dijo...

te he descubierto y me encanta leerte ^^

Ladherna dijo...

Gracias :D Siempre es agradable tener nuevos lectores.