3/12/13

Vivir en Londres

(¿Qué voy a escribir yo de Londres que no se haya escrito ya?)

Vivir en Londres es cohabitar y trabajar con gente de todos los colores y orígenes, gente cuyo acento te costará llegar a entender, cuya cultura se te escapa. Verte en la situación de estar hablando con alguien que tiene que googlear lo que es el ateísmo, porque nunca ha conocido a un ateo. Confirmar tus sospechas de que aquí todo se dice muy amablemente y con mucha vaselina, pero que la mala educación y la violencia y los desprecios están ahí. Descubrir niveles de mala educación que no habías conocido antes. Es ser ninguneada por ser mujer e infravalorada de una manera que creías que no vivirías (porque estás en Europa y eso del machismo abierto ya no se lleva). Sufrir el individualismo y egoísmo voraz. La gente a la que todos los demás les importan una mierda, y a mi déjame en paz que paso de tu culo. Es ver a gente ultraborracha sola, sin que a nadie le importe un pepino. Es cagarte en todo porque alguien ha saltado delante del metro y vas a llegar una hora tarde al trabajo. O porque han apuñalado a alguien y la calle está cortada. Y tú sólo piensas en la prisa que tienes y que maldita sea la estampa del que se ha suicidado en un lugar público, ¿no podía hacerlo como la gente civilizada, en su casa?
Vivir en Londres es asumir que trabajes donde trabajes, te van a chupar la sangre y la energía. Van a sacar todo lo que puedan de ti y no van a darte un carajo a cambio. ¿Estás enfermo? No te pago. ¿Te coges una paga? Lo que te dan no te llega para subsistir. A tus jefes les das igual y tus compañeros te ven como un rival. A pesar de las cervezas después del curro. Londres es el jefe que te grita, el que es borde, el que menosprecia tu salud. Es el sistema que te aplasta. La cinta de correr que va a toda velocidad y mientras puedas mantener el ritmo, bien, pero en cuanto quieras reducir, no te deja y te acabas cayendo.
Vivir en Londres es GASTA, compra, come, CONSUME, tira, usa, PAGA. Sí, bueno, te venden mucho eso de las tres Rs "reduce, reusa, recicla", lo orgánico, natural, CÓMPRATE ESTA BOLSA REUTILIZABLE DE BAMBÚ BIO-RESPONSABLE. ¿Pillais el concepto? Londres es ahorrar para comprarte algo, no ahorrar por ahorrar. ¿Para qué ahorrar si no es para un fin en concreto? ¿Ahorrar por si en el futuro las cosas vienen torcidas? ¡Qué tonterías dices! Me han sobrado 100 libras al final del mes, wow! ¡Me voy de compras! ¡No tengo un duro pero me voy de viaje! Aunque con la miseria que te quedará después de haber pagado alquiler, facturas y transporte, más te vale ir metiéndola en el cerdito para cuando te coja un virus de esos que pululan por el metro o te atropeye uno de los muchos kamikazes que por aquí conducen.
Vivir en Londres es tener a mano todas las oportunidades y luchar y rezar por poner agarrar alguna. Algunas se dejan coger fácilmente, mayormente la oferta cultural (aunque mejor que no seas fan del ballet, la ópera o los clásicos del teatro), los puestos de trabajo de baja cualificación. Otros, como tener una vivienda decente, ya...

Londres es básicamente como chutarse heroína: mientras estás colocado es la hostia, pero en realidad vives rodeado de puta mierda. Hay algunos que tienen un colocón muy guay, que les dura mucho y salen del jaco (metáfora para Londres) casi ilesos, otros quedan tocados para toda la vida.

5/10/13

Cosas buenas de UK / Londres

Porque todo el mundo escribe de lo malo que es vivir aquí (y ya lo haré yo en un futuro próximo), hoy voy a cantar las alabanzas de estas tierras.

1) Comida: (No, no voy a decir que la comida aquí es maravillosa)
Antes de mudarme al Reino Unido, no comprendía el concepto del "brunch". O sea, que sí, que es mitad desayuno mitad comida, pero no acababa de ver cómo esa comida puede encajar en la vida de nadie. Y mira tú, fue mudarme aquí y a los pocos meses se me abrieron los ojos.
El full english. Oh, señores, el full english. Más debiera hablarse de él y más debiera extenderse su uso. Un desayuno compuesto de 2 huevos, 2 salchichas, 2 tiras de panceta, habas en salsa de tomate, champiñones, tomate a la plancha y tostadas (hay variaciones dependiendo de la región y el restaurante). A ver, ¿puede haber algo mejor para empezar el día con ganas? ¿Algo mejor para la resaca? Y le añadimos el plus del Wetherspoon's (una cadena de pubs): all-day breakfast, un full servido a no importa qué hora del día por menos de 10 libras.
Puedes comer casi cualquier cosa a cualquier hora.
El JustEat, una web en la que están registrados un montón de restaurantes que ofrecen entrega a domicilio. No tienes más que entrar, poner el CP donde estás, elegir el tipo de comida que te apetece y hacer tu pedido. Fin. Miles de restaurantes en una sola web. Brilliant.
La sidra. Sidra everywhere.

2) El idioma:
Me gusta el inglés. Me gustan sus expresiones, me gustan sus acentos (especialmente el escocés y el irlandés). Me encantan las palabras wee (pequeño), bumblebee (abejorro)...

3) Los gatos:
¡Hay gatos por todas partes! La gente deja salir a sus gatos (supongo que el vivir en casas y no en pisos ayuda), así que por los barrios hay mininos limpios y felices de recibir mimos.

4) Ocio:
Siempre hay algo que hacer. Lo jodido es elegir. Pero hay conciertos de todo tipo, espectáculos, ballet, ópera, cine, museos, exposiciones...

5) Las charities:
Charity shop, aquella tienda que recibe mayoritariamente ropa en donación y la vende por precios ridículamente bajos. El otro día me encontré con una estola de piel por unos 20/30 pounds.

6) Todo está a tiro de piedra, es un país enano. Plus, Megabus: ir en bus a otra ciudad por precios más que razonables. Hay vuelos a todas partes. Hay buses y trenes que te llevan en nada a Francia.

7) La ropa:
No importa el estilo que lleves, encontrarás mil tiendas que lo vendan. No importa el estilo que lleves, nadie te mirará raro por ello.

8) La variedad:
Hay gente de todo el mundo, literalmente. Con su comida, su ropa, su cultura, su idioma...

9) El trabajo:
Hay trabajo. Y si además te mueves y eres listo, puede darle a tu carrera un acelerón que no le dará en ninguna otra parte (desde luego, no en España).

10) Los parques:
Son grandes y resulta... pacificador, después de tanto tráfico, edificios, ruido y aviones, ver esa graaaan extensión de verde al lado de tu casa. Y en verano son simplemente lo mejor que te puede pasar.

Ahora mismo no se me ocurren más, pero me parecen suficientes. Creo que la mayoría se resume en hay toda la variedad de todas las cosas.

28/9/13

Hacía mucho tiempo que no me quedaba despierta hasta tan tarde, pero no quiero irme a la cama. ¿Para qué, si total seguro que no duermo? ¿Si seguro que me quedo mirando el techo como una imbécil durante horas, sintiendo que ninguna postura es cómoda y que me empieza a doler la cabeza?
Pienso en lo que decía mi madre sobre aquello de juntar las manos sobre la mesa con alguien, que es muy representativo cómo algunos alargan la mano hacia ti y cómo otros apenas sobrepasan el borde de la misma, de puta pereza, de esperar que tú hagas todo el camino hacia ellos. No sé si esa gente es egoísta, vaga o gilipollas. No sé qué demonios se supone que tienes que hacer cuando la vía oral ha fracasado. Es decir, mi impulso natural es largarme. Me canso de ir, te digo que vengas y no haces caso, pues doy media vuelta y me voy. Literalmente. A lo mejor soy demasiado exigente, a lo mejor no me explico bien; la experiencia me dice que normalmente ambas partes tienen responsabilidad en mayor o menor medida. Quizás es mi vena impulsiva la que dicta que si alguien te dice que no te preocupas, o que no te esfuerzas, la reacción natural es ir, y rápido. Otros, quizás más racionales, o con horchata por sangre, prefieren limitarse a la llamada telefónica, o al sms. Al frío email. Al "como vi que te habías enfadado, preferí darte tu espacio". ¿Espacio? ¡Acabo de quejarme de que no vienes!
Son las 4.06h y puede que esté desvariando.
Recuerdo una película sobre un matrimonio. Él era político, ella activista luchando por el voto femenino, entre otros. El marido hace algo horrible y ella "repitiendo el error de cientos de generaciones de mujeres antes que ella, se culpabilizó por ello". Aquella frase me dejó tocada mucho tiempo. Es cierto que las mujeres tendemos a asumir la culpa de los demás. "Me ha puesto los cuernos porque estoy gorda / ya no me arreglo como antes", "le pido demasiado y, claro, se agobia", etc. Aunque no lo digamos en voz alta, lo pensamos. ¡Cómo nos gusta culpabilizarnos! ¿Por qué? ¿Por qué nos gusta tener la responsabilidad de sus errores? ¿Quizás así creemos que tenemos, además de culpa, cierto control sobre lo que hacen? A toro pasado, pero "control". ¿No te molesta que tu novio vaya a conocer a esa chica que conoció por internet? No, ¿por qué iba a molestarme? ¿Por qué iba a prohibírselo? Primero, ¡como si pudiese o quisiese! Segundo, si quiere serme infiel, lo será con esa, o con otra, tenga mi bendición o no para quedar con la chica en cuestión. Yo no controlo lo que hace y no soy responsable de ello.
En fin, que cierro ya, que me embalo y ya no tiene ni pies ni cabeza esto.

26/8/13

Boobs

Hoy me voy a salir un poco de mi "línea editorial".

Todos, queridos lectores, sabeis que soy mujer (aplausos ante lo obvio), lo cual indica que tengo tetas, la regla, vagina, presión social y mediática y un oído sensible a los sonidos agudos (más obviedades). ¿A qué viene esto? A que creo que la gente es una exagerada.
Acabo de leer esto:
"Aprendemos desde pequeñas que hay que temer a nuestras tetas, y nadie nos enseña a amarlas.(...) ¿Qué se siente al tener tetas? Tener tetas es raro. Una niña pasa los primeros 12 o 13 años de su vida sin tetas. Después, un buen día, le salen dos objetos en medio del pecho que redefinen su relación con el mundo. No se puede estar preparado para un cambio así. (...) todas, independientemente del momento en el que les ocurra, sienten angustia. Frente al espejo la niña descubre que las tetas no tienen un propósito propio. Las tetas son para el otro. Para amamantar a un niño en un futuro. Para ser codiciadas por un hombre. Las tetas no sirven para nada si no hay un otro. Son una expresión física de su condición femenina. De ser un ser para otro ser. Un ser que se define en el otro. Toda la injusticia de la especie se concentra para ella en su pecho. El útero también es injusto, pero odiar la regla es algo que se acepta socialmente." (vía http://acapulco70.com)

Pues yo no, mire usted. Sabía que en algún momento me iban a salir y cuando empezaron a crecer, fue como "pues vale". Sí recuerdo la incomodidad inicial, el no saber cómo colocarte (dormir boca abajo nunca será lo mismo), los primeros sujetadores... Pero ya está. Los hombres tienen testículos, que "no sirven para nada si no hay otro" y no creo que le den tantas vueltas a la cabeza.
Sé que voy a tener tetas. Las tengo. Las aprecio. Fin.
Son otra parte más de mi cuerpo y las quiero tanto como a cualquier otra parte. Es más, aprecio más mis dedos, pies o nariz que mis tetas, mira tú, pero por lo útil, lo cual me lleva a que prefiero mis tetas a mi apéndice. No sé, son tetas, están ahí, no molestan a nadie, socialmente se consideran bonitas y a veces me gusta ponerme escote para lucirlas, igual que me pongo falda corta para lucir piernas. No creo que haya ninguna injusticia en las tetas, ni creo que sean "para otro" (¿le estás quitando algo a ese otro si te tocas las tetas? ¿si te pones un piercing? ¿si te pellizcas los pezones para excitarte?).

La regla. Lo mismo. "El trauma que le supone a una niña que le baje la regla..." BLABLABLA. Yo ni siquiera recuerdo qué edad tenía. Recuerdo el momento: fui al baño y al bajarme las bragas vi sangre. Dije "oh", cogí otras bragas, me puse una compresa y lavé a mano (primera de muchas veces) para quitar la sangre de la ropa interior. Después fui al salón y le comuniqué a mi madre que me había bajado la regla y que necesitaríamos aumentar el stock de compresas. FIN. Ni llantos, ni fiesta, ni alegría, ni depresión, ni charla madre-hija de "ahora eres una mujer", ni anunciárselo a mis amigas. Un proceso natural y sencillo, que sabía que me iba a tocar y que nunca consideré de especial importancia. De chavala no pensé en ningún momento si me bajaría antes o después que a mis amigas, si dolería, si me transformaría en mujer... Llamadme indolente, si quereis, no obstante estoy segura de que muchas más mujeres vivieron estos cambios como yo y aún nos siguen contando (con frecuencia otras mujeres) el shock que suponen.
(Tres cuartos de lo mismo con la pérdida de la virginidad)

En fin, sólo quería decirlo. Las tetas. ¡Menudo big deal! (dicho sea con tono sarcástico)

P.D: la palabra Boob (teta) es perfecta, ya que B es como se ve un escote desde arriba, oo como se ven de frente y b como se ven de lado. Chorradas de internet, lo sé... ya me callo.

9/8/13

Informando

Hace un tiempo que no publico, mis disculpas, aunque tengo un par de borradores de cosas que quise publicar y al final ahí se quedaron.
El parón es resultado del cambio de vida.
Unas tres semanas antes de acabar como au pair, encontré una habitación en el barrio que quería (Clapham), y aproximadamente 10 días antes de tener que mudarme, encontré trabajo. De lo mío, sí. Quien escribe ahora mismo es una felizmente independizada recepcionista de hotel.
El viernes 19 fue mi último día como au pair, el día 20 mi exhostfamily se fue a Francia (yo me quedé cuidando del gato), el 21 me mudé y el lunes 22 empecé a trabajar. ¿La despedida con mi hostfamily? Nada sensiblera. Mi exjefa me regaló una taza (psé), un libro de cocina pésimo (psssé) y una radio (guay). Yo fingí que me emocionaba al decirles adiós.

La casa en la que vivo podría ser mejor y el hotel en el que trabajo es un 2*, la categoría hotelera más baja en la que he trabajado hasta el momento, pero me importa poco, he ido a entrevistas en hoteles 4* donde pagaban menos, 5* donde trabajabas 8 horas de pie, en tacones, lamiéndole el culo a los clientes... Además, ya habrá tiempo de buscar algo mejor en el futuro (la única pega de este trabajo son los 6 días de curro a la semana).
Mis compañeros de trabajo son geniales y mis jefas son muy relajadas, hay muy buen ambiente, la verdad. Los clientes... bueno, son clientes. Ya tengo un par de historias agradables, desagradables y graciosas, ¡y no llevo ni un mes!
Trabajo con gente de todo el mundo y estoy absorviendo información sobre sus culturas cual esponja. No quiero parecer una loca acosadora, así que pregunto un poco un día, pongo la oreja al otro... De momento me he aprendido los números del 1 al 10 en rumano y en hindi.

Bueno, ¿qué más contaros? Vivo a unos 20/40min en bus del hotel, dependiendo del tráfico. Al lado de casa hay un parque enorme con el único estanque londinense donde está permitido pescar (pero casi todo lo pescado vuelve al agua porque suelen ser pezqueñines). Mi calle es peatonal, pero el ruido que me ahorro de los coches lo tengo en ruido de aviones. Te acabas acostumbrando, como a todo.
Por el momento hace calor, así que me da igual vivir en una habitación sin más muebles que la cama y el armario, pero para cuando venga el frío y no asome fuera de mi cubil más que para ir a trabajar, querré tener algo más cozy. Ahora mismo, el mejor plan para un día libre soleado es coger una manta, una botella de vino y montarte un picnic en el parque, cosa que todos los clappers (habitantes de Clapham) tienen por costumbre, así como tomar el sol, practicar yoga, boxeo, jugar al fútbol, hacer skate, etc.

En fin, sólo quería informar de que soy feliz, tengo "casa" y trabajo.
Un abrazo muy grande a todos, gracias por leerme.

14/7/13

Españoles en Londres

Desde antes de venirme a Londres, me puse a buscar y leer blogs y foros de españoles en Londres. Y lo que he ido descubriendo no me ha gustado nada. En muchos de los casos te encuentras a españoles atacando a españoles por su ignorancia, alguien hace una pregunta razonable y se le echan al cuello aquellos que llevan más tiempo aquí. Se crucifica al que no soporta vivir en "la capital de Europa", considerando que es un paleto que no debería haber salido de su pueblo si no AMA Londres. No te puedes quejar de nada, ni siquiera decir que aquí no se come bien porque "demuestras un paletismo rancio abolengo que me da hasta vergüenza" (tal cual).
Se rebaja al compatriota, considerando que todo el que viene lo hace para estorbar y chupar benefits (ayudas del Estado), que vienen sin saber hablar inglés, sin un proyecto y sin suficientes ahorros. Cuanto más tiempo pasan en UK, más derecho creen tener a estar aquí y a insultar a los que van llegando.
Antes de venir, recibí en un foro un mensaje de alguien a quien no conocía diciéndome que no viniese a Londres, que ya había "demasiados españoles". Cierto, hay muchos, al igual que hay muchos franceses, pakistaníes, etc. ¿Temía esa persona que le quitase la exclusividad?

Un ejemplo (sobre las respuestas de españoles a los que les preguntan "¿te volverías a España?") :
Sorprenden algunos comentarios de gente que dice estar "obligada" en Londres, que no le gusta, que lo que le gusta es su pueblo, pero que está en Londres porque tiene que tragar.
Esto podría entenderlo de los campesinos extremeños que hacían las maletas rumbo a Alemania en los años 50, pero coño, de chavales que han nacido aquí y ahora... joder, si no sabéis valorar vivir en un lugar así en el que puedes hacer de todo con quien sea, en la capital de Europa, pos no sé yo.
Aunque creo que este tipo de gente a la que no le gusta Londres y está forzada por las circunstancias acaba marchando por sí sola más pronto que tarde. Prueba no superada, los débiles de la jungla y tal. 


¿Qué pasa? ¿Que España está bien y yo no me he enterado? ¿Que la gente emigra por gusto? ¿Los débiles de la jungla? No creo que sea debilidad, es un HECHO que vivir en esta ciudad no es lo mejor que te puede pasar, cierto que laboralmente hay grandes oportunidades, pero hay muchas cosas a las que tienes que renunciar y a partir de cierto punto, puede que no te compense. A mi ahora mismo me compensa vivir en Londres, pero dentro de unos años posiblemente no, y me largue (que no significa que me vaya a volver a España), pero no será un fracaso, sino digamos, un impulso gravitacional, el empuje que mi carrera necesita para llegar a donde quiero.

En fin, que me voy del tema.
Cainitas, asesinando a nuestro propio hermano, eso es lo que somos los españoles, y en Londres lo he visto más claro que en ningún otro momento de mi vida.

5/7/13

Lección de geografía

Cercana a cumplir los dos años de emigrada, estoy aburrida de las preguntas sobre mi tierra.
La conversación suele seguir este guión:
Interlocutor guiri: ¿De dónde eres?
Emigrada resignada: De España.
I. G.: Vaya, ¿de qué parte?
E. R.: Galicia. - Interlocutor Guiri con cara de confusión. - Costa noroeste.
I. G.: Ah, yo conozco un poco Catalonia, Barselona, Eibisa. - Sonrisa como si esperase que le diese un premio por contratar paquetes vacacionales baratos para ir ponerse como un camarón marinado en sangría.
E. R.: Ya, bueno, eso está al otro lado del país. -Si estoy de buenas, añado un: - Mi región es más bien lluviosa, así que no hay tanto turismo.

A veces si intentas un "A Coruña", recibes un "¡Oouh yes, deportivou de la corunia!", pero no esperes que lo localicen en el mapa o sepan algo de la ciudad, nadie parece haber oído jamás de la Torre de Hércules.

Lejos queda aquella época en que intentaba vender las maravillas de mi tierra: el paisaje, la gastronomía, el clima. Explicarle a la gente el problema de las autonomías, cuántos idiomas hay en España, San Juan, a Rapa das Bestas, los celtas. El bipartidismo, lo cainitas que somos, el flamenco y las muiñeiras, que la paiela no lleva chorizo y que se llama PAELLA, etc.
Nada. Mejor me callo, porque desde que oí "Galicia, eso está en el sur, ¿verdad?" y que Galicia sonaba a nombre sureño (afirmaciones ambas de un francés iluminado, tanto como aquel otro que afirmó que el gallego no era un idioma, sino un dialecto), decidí que no valía la pena el disgusto por la incultura geográfica de los europeos.

Esto es lo que los españoles somos para los británicos (tristemente). Tizón se parte de la risa cuando pongo acento español y le pregunto si puedo "borrow" su internet.

2/7/13

Fígaro

Os presento al nuevo miembro de la familia para la que trabajo: Fígaro.



Un gatito de dos meses, regalo de cumpleaños para Léo de parte de su padre (que, por seguir la costumbre, no preguntó a su exmujer qué le parecía que le metiese un minino en casa).
Es un bichito despeinado y saltarín, que ya me ha cogido cariño por haberlo "rescatado" tras varias horas solo en casa y por ser quien lo alimenta (y le da un poquito de atún cuando nadie mira).
No tengo mucho que decir porque apenas lo conozco. Es adorable, está por casa, no molesta demasiado (aunque necesitamos un rascador urgentemente) y seguro que lo echaré de menos cuando me vaya (ESTA ACTUALIZACIÓN HA SIDO INTERRUMPIDA POR EL ASALTO DE UN GATITO RONRONEANTE)
Retomando el escribir, con un gato a mi diestra intentando que juegue con él, contar que el niño pequeño le tiene alergia y miedo. Debido a lo primero le comenté a la madre que quizás tendríamos que regalarlo, a lo que respondió que ni de broma. ¿He dicho ya que la señora está muerta de ilusión con el gato?

En fin, sólo quería informar. El bicho duerme con la cabeza en mi pierna.

Anécdota:   
Esta mañana tenía al gatito cogido en brazos y, jugando, me mordió un dedo. "No", le digo, y le doy un toque en la nariz con el dedo. Me mira muy fijamente... y me pone una pata en la nariz.

 

28/6/13

Bizcocho de plátano y naranja

Tenemos la nevera vacía. Y las alacenas, excepto por un montón de arroz al que apenas le damos salida porque el niño pequeño no lo come.
Cuando el lunes por la mañana fui a darle el desayuno a los niños descubrí que no quedaba nada: ni leche, ni cereales, ni galletas. Ni yogures, que es mi último recurso para los desayunos. Así que le di al pequeño fruta y el mayor no desayunó (por elección propia, si no hay tostadas o Choco Krispis no desayuna).
Como mi jefa pasa del hecho de que sus hijos no tengan nada que desayunar (aunque de vez en cuando tenga los huevazos de decirme que tengo que asegurarme de que el mayor desayuna), hice un bizcocho para los desayunos de esta semana. Es curioso que en este país se desayunan, mayoritariamente, cosas saladas. Por ejemplo, habas en salsa de tomate con huevos revueltos y pan. No, no estoy de coña, es un desayuno de lo más normal aquí (y está muy bueno). Entonces, cuando hablas de desayunar galletas, o bizcocho, te miran con los ojos muy abiertos y dicen que es "mennnntal" (una locuuuura). Pero vamos a ver, si desayunais muffins, ¿qué es un bizcocho más que un muffin grande?


Bizcocho de plátano y naranja


Ingredientes:

- 200 g  harina
- 200 g  azúcar
- 1 naranja
- 2 plátanos
- 1 huevo
- 1 cuch. sop. de  Golden Sirup (o miel, o jarabe de arce)
- 1 y 1/2 cuch. de té de  Royal
- 1 pizca de sal


Preparación:

Lavar la naranja, trocearla y triturarla junto con los plátanos. Todo a un bol y mezclar con alegría. Si teneis ganas de batir la clara del huevo a punto de nieve, pues mejor, pero vamos, que yo no lo hice y quedó esponjoso igual.

Hornear unos 45min.

13/6/13

Mademoiselle Confiture

Todo esto es culpa de mi Señora Madre. Resulta que es una cocinera excepcional que se dedica con amor a realizar todo tipo de manjares, y además la jodía controla todos los terrenos (menos chuminadas como la sugar paste), así que como buena reina de las cacerolas, hace conservas: mermeladas de todo tipo, licores, bonito... Lo cual además de proveer a la familia, arregla mucho el asunto de las invitaciones (¿llevo el postre? ¿el vino? ¡no! una conserva casera y quedo genial).
La verdad es que nunca he sido muy de mermeladas, de pequeña sólo toleraba la de moras, luego acepté la de manzana y poco a poco he ido cogiendo el gusto por otros sabores, pero psé, sigue sin ser mi rollo. No obstante, recuerdo con cariño a mi madre inclinada sobre una pota (palabra gallega para olla) de tamaño industrial, removiendo borboteantes mermeladas con la cuchara de madera de las mermeladas, sudando la gota gorda.

Pero no sé porqué, estando en Francia, me dio por hacer mi primera mermelada, de albaricoque. Me quedó deliciosa y se la zampó prácticamente en su totalidad una amiga australiana.
Hace cosa de mes y medio vi en facebook que una amiga había hecho mermelada de fresa, menta y pimienta negra, así que le pedí la receta y me animé a hacerla. Quedó demasiado dulce para mi gusto, aunque perfecta para mezclar con yogures naturales.
Aún no se había acabado esta mermelada, cuando pasé un día por el mercado y vi ¡tachán! ruibarbo. Y claro, no me supe contener y lo compré, así como fresas, e hice mermelada. Riquísima, señores.

Hacer mermeladas es una actividad de lo más relajante y bastante rápida si no vamos a hacer grandes cantidades, en realidad lo que lleva más tiempo es la preparación que hacer la mermelada en sí.

A continuación las recetas, conste que soy novata y tengo el mal vicio de cocinar a ojo, así que me perdonareis los "aproximadamente / más o menos / etc."

Mermelada de fresa, menta y pimienta negra


Ingredientes:

- 1 kg de  fresas limpias (tras haberles quitado rabo, partes blancas, partes pochas, etc)
- 1 kg de  azúcar blanco
- el zumo de  un limón
- 1 cuch. de moka de  pimienta negra rota (que no molida, si no tienes, puedes romper las bolas de pimienta con el mortero)
- un puñado de  hojas de menta (yo usé unas 10)


Preparación:

Coge todos aquellos botes de mermeladas / salsas / conservas que has estado acumulando por una temporada. En un olla grande, pon agua a hervir y mete los botes abiertos, así como las tapas. Deja hervir por 5 minutos. Con unas pinzas (de esas grandes de barbacoa) y mucho arte, sácalos del agua y deja secar sobre un paño limpio.
Otro método, mejor para lugares con agua dura, es hervir las tapas y los botes meterlos en el horno a 200ºC por 5min. Personalmente prefiero hervirlo todo, pero donde hay agua dura, al secar los botes, quedan manchados de cal.

Lavar las fresas, cortarles el rabo, quitar las partes blancas y aquellas que estén pochas o golpeadas. Cuando hayamos juntado un kilo, cortarlas en pedacitos y echarlos en una olla, añadir el azúcar, el zumo de limón y la pimienta. Poner a calentar a fuego suave. Cuando ya tenga su liquidillo (enseguida), lavar las hojas de menta y romperlas con los dedos en dos o tres pedazos y añadirlos a la (futura) mermelada. Opción A: como a mi, os gustan las mermeladas con pedacitos, así que -> Dejar hervir a fuego lento unos 30min. Opción B: os gustan las mermeladas de textura lisa -> Dejar hervir 15min, meterle la batidora y dejar hervir otros 15min.
¡Mermelada lista!
Apaga el fuego, coge un cazo y (si tienes un embudo de mermeladas, será más fácil) rellena los botes hasta el borde. Una vez llenos, ciérralos con fuerza hercúlea y ponlos boca abajo. No los toques hasta que estén completamente fríos, cuando podrás darles la vuelta y comprobar que están al vacío (no hay más que mirar la tapa para saberlo). Ponles etiquetas y guárdalos para posterior degustación.

Notas:
La mermelada de fresa suele quedar bastante líquida, lo cual se puede arreglar de las siguientes maneras:
Añadiendo pectina
Usando agar-agar, un alga que no añade sabor y hace que cuaje
Mientras se está haciendo la mermelada (y antes de meterle batidora si pensamos hacerlo), quitar un poco del líquido (u zumo, jugo, sirope o como querais llamarlo) con un cucharón. No oseis tirarlo, está delicioso.
Como ya dije, con 1kg de azúcar está demasiado dulce para mi gusto, yo lo rebajaría a 650g.
Para la próxima añadiré más menta, le da un toque fresco delicioso.



Mermelada de fresa y ruibarbo


Ingredientes:

- 1/2 kg de  fresas limpias
- 1/2 kg de  ruibarbo limpio
- 750g de  azúcar blanco
- el zumo de  un limón


Preparación:

Otra vez el rollo de los botes (ver arriba).

Lavar las fresas (quitarles el rabo, lo blanco, lo pocho). Trocearlas y pasarlas a un bol, añadir la mitad del azúcar.
Lavar el ruibarbo. El ruibarbo puede pelarse o no, yo prefiero pelarlo, es muy sencillo: cortas el extremo superior del tallo sin llegar a cortar la piel del final y, sosteniendo esa piel entre el cuchillo y el dedo, tirar hacia abajo, pelándolo. El ruibarbo es como el apio, todo filamento, así que se pela divinamente.
En fin, lavar, pelar (o no), trocear y echar en una olla con la otra mitad del azúcar, el zumo de limón y las fresas, que a estas alturas habrán soltado su jugo.
Hervir durante 15min a fuego lento. Es mejor triturar el ruibarbo, porque sino luego te encuentras con hilos en la mermelada, así que yo estuve pescando pedazos de ruibarbo, los pasé a un bol, los trituré y devolví la pasta a la olla. 15min más de hervor y listo.
A los botes, boca abajo, dejar que enfríen y a la despensa.

Notas:
Si os gusta el sabor acidillo del ruibarbo, echadle menos fresas.
Estuve calculando el gasto de hacer mermelada:
1'75 kg de fresas: 1'5 pounds
1'5 kg de ruibarbo: 1 pound
1 kg de azúcar: 1 pound
1 limón: 0'40 pounds
Botes: como son reutilizados, digamos 0'20 pounds
Agua y energía: 0'05 pounds
El gasto de las fresas que usé serían unos 0'75 + ruibarbo 0'5 + azúcar 0'75 + 0'4 + 0'2 + 0'05 = 2'65 pounds por 4 botes de mermelada, dos grandes (tamaño Bonne Maman) y dos medianos.
Compensa, ¿no?
Con las fresas restantes hice un megabatido para los niños y para mí y el ruibarbo lo lavé, pelé y troceé y congelé. Está esperando a que Robin acabe los exámenes y haga un crumble.

Bote mediano (340g) de mermelada de fresa y ruibarbo, como se puede apreciar, reutilizado de una mermelada de naranja.

5/6/13

Entrevista a Nedim Gürsel

Supongo que todos estais enterados de lo que está pasando en Turquía estos días. No obstante, veo poca información por ahí, ¿por qué? Básicamente porque los medios turcos no lo están cubriendo, el gobierno va tras las redes sociales y la mayoría de los medios extranjeros lo mencionan de pasada. De momento se reportan dos muertos y decenas de heridos, pero no hay cifras oficiales, no sabemos nada con claridad.
Conozco a una chica turca de cuando vivía en Nantes y gracias a ella y a los enlaces que sube a facebook puedo enterarme mejor de qué va la cosa. Como casi todo lo que publica está en francés y no todo el mundo habla ese idioma he decidido, sin que sirva de precedente, traducir una entrevista al escritor Nedim Gürsel que resume perfectamente lo que está pasado.
La entrevista original aquí.

ENTREVISTA A NEDIM GÜRSEL EN PARÍS EL 2 DE JUNIO


Nedim Gürsel

Nedim Gürsel es uno de los mayores novelistas turcos. En Francia, donde vive aunque va frecuentemente a su país natal, acaban de concederle el premio Mediterranée por "El ángel rojo", donde reconstruye el destino del poeta comunista Nazim Hikmet. Hijo de Estambul, Nedim Gürsel sigue al minuto las manifestaciones. Entrevista.

   ¿Qué pasa de golpe en Turquía?

Nedim Gürsel
   Todo comenzó con un movimiento de protesta contra la ordenación de la plaza Taksim, la destrucción de un parque donde el ayuntamiento quiere instalar un complejo comercial. Pero, muy rápidamente, este movimiento ha cogido mucha amplitud. El 80% de los manifestantes son jóvenes, especialmente estudiantes de instituto, por lo demás apoyados por el resto de la población. Es una reacción que va mucho más allá que la defensa de la ecología, es muy profundo. En este momento se llevan a cabo manifestaciones es una cincuentena de ciudades en Turquía, no sólo en las grandes ciudades.
Es por tanto un movimiento nacional que se explica por la desviación autoritaria de un poder que quiere imponer la moda de vida islamista. Ejemplo más reciente: la limitación de la venta de bebidas alcohólicas. El primer ministro Erdogan se ha atrevido a decir: "¡Id a beber a vuestras casas!" ¡Pero yo quiero ir a beber a sorbos mi raki a la orilla del Bósforo! ¡Y el poder quiere enviarme a casa a que beba a escondidas como si fuese vergonzoso hacerlo en espacios públicos!
Es insoportable y son también así de insoportables los medios turcos, las cadenas de televisión o los periodistas que elogian al primer ministro de la mañana a la noche, como si el control de los medios hubiese erradicado toda veleidad de espíritu crítico.

   ¿Es una revuelta general?

Nedim Gürsel
   Erdogan repite sin cesar que quiere una juventud conservadora, respetuosa con los valores conservadores. Es este proceso el que desencadena la reacción de toda la población. Ahí veo un momento crucial, el principio de la decadencia de Erdogan cuya omnipresencia y omnisciencia se han hecho insoportables. Aún hoy, no escucha nada, quiere continuar con el proyecto de destrucción del parque Gezi. Se contenta con decir que la policía ha exagerado utilizando el gas. Pero las imágenes y los testimonios están ahí: fue horrible. La policía ha actuado con extrema violencia contra jóvenes, pacíficos, que no eran agitadores. Espero que el ministro del Interior presente su dimisión... En realidad, esta revuelta, es una voz que ha subido desde abajo. Es la primera vez desde 2002 (fecha de la llegada al poder del AKP) que asistimos a un movimiento de oposición surgido desde la base.

   ¿Tiene alguna posibilidad de durar?

Nedim Gürsel
   Para empezar, dura desde hace varios días. Para seguir, se extiende. El poder debe retractarse de este discurso arrogante - repito la palabra arrogante intencionadamente porque es una de las claves de la cólera - que consiste en imponer un modo de vida a toda la población.
Y esto se traduce también en este proyecto de centro comercial en lugar del parque Gezi. ¡Estambul no es Dubai! Tan paradójico como parece, este gobierno que se dice irreprochable lanza proyectos únicamente por los beneficios. Erdogan practica un ultracapitalismo acompañado de una megalomanía que no tolera ninguna crítica. Es todo esto lo que me daría ganas también a mí de ir a manifestarme si estuviese en Estambul. Incluso mis amigos, intelectuales liberales, han tenido más que suficiente. Más que suficiente de este discurso de conquista. Y constato que en Europa, empieza a producirse una toma de consciencia: Erdogan ha perdido mucha de su credibilidad...

22/5/13

Soy una escritora de mierda. No escribo con regularidad, no sigo un hilo argumental, incluso cometo faltas de ortografía. Mil veces me digo "voy a escribir sobre esto, pero voy a hacerlo bien, voy a investigar" y luego descubro estupefacta que ha pasado una semana, no he investigado un carajo y se me han ido las ganas de escribir sobre ese tema. O el arranque, más bien. Si no escribo en el momento, el resultado suele ser (con perdón) un truño. Por ejemplo, quería hablar sobre la emigración. Nuestros abuelos, nuestros padres y ahora nosotros. Sobre la elección, la preparación, el choque, la calidad de vida fuera. Pues nada, se me pasó el arranque y ahora no doy.
Ha llegado la primavera, tengo material suficiente para una entrada bucólica.
Tengo al crío operado de los pies, en silla de ruedas, sin ir al colegio; si eso no me da para entradas de au pair, no sé qué me lo daría.
Leo las noticias españolas todos los días y tengo mucho sobre lo que gruñir y maldecir.
La vida en Londres restalla a mi alrededor, tengo consejos, burlas, quejas... pero nada se materializa en mis teclas.
Vuelvo a devorar libros, han caído en mis manos varios de buena calidad, y no digo ni media palabra al respecto.
Sigo cocinando y no subo ni una triste receta.
Hasta podría escribir un cuento o (yéndonos al escalón más bajo de mis actualizaciones) una entrada ñoña sobre lo feliz que soy. Puaj. Eso sí que no.
Soy tan escritora de mierda que pierdo lectores.
En fin, así las cosas una diría que debería dejar de quejarme de una puñetera vez y ponerme a escribir, coño, que nada se escribe sin esfuerzo, que a las musas hay que azotarlas para que despierten, que si se espera a que se despierten solas, no escribes ni una línea diaria.
Ya veremos. Lo intentaré.

28/4/13

Inglés I

Supongo que todos aquellos inmersos en un idioma que no es el nuestro, nos hemos visto en algún malentendido lingüístico. Se deben muchas veces a los false friends, o a dobles significados, múltiples definiciones o simple y llanamente por un mishearing (entender mal).
Así que para echarnos unas risas y ahorrarle a mis lectores que pasen por lo mismo, voy a intentar recordar y publicar cada malentendido lingüístico digno de mención que sufra.
Vamos con el primero:

Estoy en el metro con Tizón, charlando sobre un amigo al que me había presentado semanas antes:

- Por cierto, tiene una mistress.
- Vaya, no creí que le fuese ese rollo. - respondí un poco sorprendida.
- Sí, sí, en la universidad solía tener 3 o 4 al mismo tiempo.
Mi sorpresa se dispara, las mistresses no suelen compartir, ¡como para tener más de dos!
- ¿Y cómo salió el tema?
- Na... mientras nos tomábamos unas cervezas.
- Hombre, lo de las cervezas ya, pero nadie pasa de hablar del tiempo al BDSM así como así.
- ¿Qué? - cara de confusión.
- ¿No me acabas de decir que tiene una mistress?

Me mira unos segundos con confusión y luego se troncha de la risa para finalmente explicarme que "mistress", además de significar "ama" (aplicado tanto a BDSM como a mascotas), también quiere decir amante.

Aparte de eso, comentaros que "jerk" (gilipollas) y "ass" son inglés estadounidense y que aunque todos los británicos los entienden, mejor usar "dickhead" y "arse". Y por supuesto, en vez de "asshole", "arsehole". Esto es lo bueno y lo malo de salir con un inglés, que cuando estás despotricando sobre algo, te paran en medio de tu cabreo para decirte que "no no no, eso es americano, aquí lo decimos de tal manera", lo cual no ayuda a mejorar tu estado de ánimo. Pero en fin, al final se aprende.

No sé cómo ni porqué, estas cosas en Francia no me pasaban...

21/4/13

Robin

Aviso, seguro que esta entrada va a quedar ñoña. Y no me importa.

Cuidar de un adolescente es... pecualiar. Debido a que son básicamente sacos de hormonas y ni ellos mismos saben lo que hacen o por qué. Al llegar a Londres, me preguntaba cómo acercarme a Robin, un chaval de casi 13 años, acostumbrado a tener chicas a su alrededor que pretenden imponerle una disciplina pero que en menos de un año se van y son reemplazadas por la siguiente au pair. Un niño cuyas mayores motivaciones son, por el siguiente orden:
- Dormir
- Comer
- Masturbarse
- Jugar con el iPad / pc / xbox
- Ver la tv
Tal cual. No vamos a fingir que el sexo no ocupa la mitad de su cabeza, porque sería una mentira MUY grande. Lo sé porque no soy tonta, porque todos mis amigos me lo han dicho, porque él mismo me lo ha dicho y porque lo he comprobado.
El caso, que yo no sabía cómo abordar la relación. Él estaba aún de vacaciones cuando su madre nos mandó a hacer un recado (comprarle al niño una americana y cambiar unas camisas), lo cual suponía caminar mínimo 40min de ida y vuelta. Mira que protestó para salir de casa... pero salió, claro.
Y fueron esos 40min, que a su paso de tortuga de "no quiero iiiir" se debieron de transformar en 1h 30 de charla, los que hicieron que nos cayésemos bien.
Es inteligente, pero un vago y un vanidoso. Y no tiene disciplina (normal). Estos meses nos hemos acostumbrado el uno al otro, yo a que tiene sordera selectiva y hay que repetirle mil veces las cosas, él a que responderme borde sólo le perjudica...
Normalmente es un chaval encantador, al que puedo pedirle que vaya al súper por mí (si hay por medio un "y te doy 2 pounds para que te compres lo que quieras", mejor), que desaparezca de mi vista durante el resto de la tarde o que haga la cena, con el que puedo hablar y al que le encanta contarme chorradas y preguntarme cosas bizarras, que yo contesto lo mejor que puedo (como aquel día que llegó de clase y me preguntó si era cierto que para que una chica tuviese un orgasmo, antes había que tocarle las piernas, que lo había dicho una compañera suya, o que si masturbarse te hace más débil... en fin).
Normalmente, bien. Pero también tiene días malos, en los que se convierte en una especie de bicho refunfuñón y caprichoso. Una vez el tal estado le duró dos semanas. Cuando quise hablar con él, se puso como cuando discute con su madre, se defiende yéndose por las ramas a gritos. Lo corté en seco y le dije "¿recuerdas cuando me pediste que no me fuese? bien, pues comportándote como un capullo como llevas haciendo estos días, hace que me plantee el largarme". Oye, como la seda. Nunca más fue maleducado.

Hace un par de semanas, durante las vacaciones de Semana Santa, me miró muy serio y me dijo que "no hemos hablado suficiente en estos meses, y nos queda poco tiempo". Me llegó al corazón, en serio. Le recordé que es él quien se encierra en su cuarto al llegar del cole, que yo siempre estoy dispuesta a hablar con él y que puede encontrarme en el salón.
Pues nada, que nos hemos pasado las vacaciones de Semana Santa como uña y carne. Y prometido y reprometido que seguiremos en contacto cuando me haya ido. Que "si te fueses mañana porque has encontrado un trabajo mejor, mi madre se lo tomaría a mal, pero yo me alegraría por ti", "no quiero que te mudes a un piso de mierda", "si no encuentras un trabajo/piso, seguro que podemos convencer a mi madre para que te quedes un poco más", etc.

Vamos, que el crío me ha cogido cariño (primera au pair con la que pasa tal cosa), y yo a él. Cuando pasó una semana fuera, lo eché de menos. Y ordenando su escritorio, me encontré con un retrato de mi persona con rasgos gatunos.

Como anécdota para cerrar esto, contar que una vez tenía una cita con un chico guapísimo no, lo siguiente, y estaba muy muy muy nerviosa. Robin lo sabía. Me desea suerte, salgo de casa divina y, de camino a la estación, me mensajea el chico en cuestión diciendo que imposible quedar, que las riadas han paralizado los trenes del norte. Bajón increíble. Intento hacer otros planes, llamo a un par de números, todo respuestas negativas. Bajón más profundo todavía. De vuelta a casa, paro en un súper aún abierto, compro una tarrina de helado, llego a casa y me asomo al cuarto de Robin. Y nos sentamos los dos a comer helado mientras escucha mi "moriré vieja y sola rodeada de gatos".

12/4/13

Diría que brilla el sol tras las nubes

Queridos lectores, escribo para pedir disculpas. Sé que hace bastante que no escribo, y más aún que no escribo algo decente, con chicha.
No es que no me pasen cosas, me están pasando, sí, y buenas además. On roule à 1000km/h au dessus de la mer en première classe, que diría Grand Corps Malade.

Soy feliz, aunque aún hace frío, busco trabajo y a veces me frustro con el idioma. Tras dos semanas encerrada con los críos, todavía queda casi una semana con este horario de mierda 13h/día. Y soy feliz. A veces creo que no me merezco esto, que no merezco tanto, otras veces me asusto y salgo corriendo, pero estoy trabajando en ello.
No hay color más alucinante que el de sus ojos bajo el sol (sí, el sol asomó tímidamente el pasado finde). No hay nadie más dulce que él y no creo que nadie pudiese cuidarme mejor.
Quizás he encontrado lo que siempre he querido, corazón e intelecto, ambos al nivel que necesito, o al menos eso parece.
No quiero convertir esto en una entrada ñoña, aunque supongo que siendo lo más importante de mi vida actual, y un cambio tan grande, merece mención especial.
Toca reacostumbrarse a rutinas que hace dos años que no tenía, asumir ese tipo de riesgo que más miedo me da (coger una maleta y largarme a lo desconocido, no, pero esto que hace todo el mundo, sí), hacer planes para dos, toca el perder sueño y dinero por vernos un rato, acostumbrarme a usar el inglés desde el primer minuto del día al último...
Toca dormir abrazada y protegida, reírme, sonreír con ternura, derretirme, hacer cosas juntos. Acostumbrarme a que ahora mis problemas no son sólo míos. A que ya no necesito todos esos escudos, a que puedo relajarme y disfrutar, que parece fácil, pero es lo más difícil. "Preocúpate menos y quiérelo más", me decían hace ya meses... Estoy en ello.

En fin, soy feliz. Sin trampas, sin dobleces, sin planes ni maldades. Soy feliz y hago feliz a quien me hace sentir así. Tan sencillo como eso.
Y querría compartirlo con vosotros, aunque por desgracia soy más una escritora del dolor, el cabrearse y maldecir que de la felicidad, las mariposas y tal. Eso, que seguiré por aquí, intentando volver a escribir (tengo un par de cosillas para el apartado de au pair) y que si me echais en falta, pensad que es para bien, que si no estoy escribiendo es porque estoy ocupada intentando no convertirme en un charquito de mantequilla bajo el sol.

25/3/13

Bizcocho de naranja

He hecho este bizcocho dos veces en menos de un mes, lo cual tiene que significar algo. ¿El qué? Lo rico que está, lo fácil que es de hacer y que seguimos teniendo naranjas en abundancia.

Bizcocho de naranja


Ingredientes:

- 250 g de  azúcar
- 170 g de  harina
- 70 ml de  aceite
- 3 huevos
- 1 naranja de zumo
- 1 cuch. de té generosa de  Royal


Preparación:

Precalentar el horno a 180ºC. Engrasar y enharinar un molde.
Lavar la naranja y, sin pelarla, trocearla. Quitarle unas cuantas hebras blancas y las pepitas, de haberlas. Triturar junto con el azúcar, el aceite y los huevos.
Tamizar el harina y el Royal e incorporar la mezcla.
Al horno, digamos... media hora.
¡Listo! El interior es de un amarillo encendido y tiene un poderoso sabor a naranja. Un auténtico rayo de sol veraniego en la cocina.

Si además exprimes una o dos naranjas y mezclas el zumo con mucho azúcar para hacer un sirope, y luego se lo echas por encima, mejor que mejor.

Sé que parece mucho azúcar, pero le hace falta. No obstante, yo probé a sustituír un huevo por un chorro de leche y queda tan bien como con 3 huevos.


15/3/13

¡Gracias!

La verdad es que nunca me han gustado especialmente los aniversarios ni cosas como San Valentín. Creo que puestos a celebrar algo bueno, mejor hacerlo en un día aleatorio, cuando te apetece, como a mí hoy.

Sé que muchos bloggers celebran los "cumpleaños" de sus blogs. Yo no, porque soy así de divina, pero hoy le he echado un ojo a las estadísticas de blogger y me hubiera caído de culo si no hubiese estado sentada. ¡Mínimo 1.000 visitas mensuales! ¡A veces 2.000! Sé que comparado con otros blogs, estas cifras no son nada, pero me sigue alucinando que alguien lea (y disfrute haciéndolo) mis cuentos, recetas y anécdotas.

Así que hoy quiero daros las gracias a todos, a los seguidores, a los que me leen desde las sombras, a los que comentan y a los que no, a los pacientes que me leen desde el principio de los tiempos (¡casi 6 años ya!) y a los recién llegados. Sois geniales, aunque no os conozca, y me gustaría enviaros un rayo de sol en un tarro para que lo pusieseis encima del escritorio y os alegrase el día, pero me temo que mi dominio de la energía solar aún no da para tanto, así que un fuerte abrazo y gracias de nuevo por estar al otro lado de la pantalla.


11/3/13

Summertime

(Ambiente)

Fue un verano perfecto. Hacía poco que nos habíamos conocido, pero me invitó a pasar el verano juntos. El trabajo le exigía irse por una temporada y yo no tenía nada que hacer, así que acepté su invitación. Cogimos un vuelo y en el aeropuerto nos recibió un hermoso sol. Nos esperaban varias horas de coche, de las que sólo recuerdo el viento agitándome la melena, el sol sobre la piel y las ondulaciones del terreno, colina de viñedos tras colina de viñedos. Llevaba demasiado tiempo preocupándome por todo, por si aquello era una buena idea, por si era correcto dejarme mimar por un hombre con mucho más dinero que yo... Cerré los ojos tras las gafas de sol y me recliné a disfrutar de la brisa en mi piel.

El lugar era pequeño, un pueblo de la costa con poco interés, pero la casa ni siquiera estaba en el pueblo, era necesario recorrer una carretera bordeada de pinos para llegar a ella: una casa blanca de dos plantas, cuya parte trasera miraba sobre el mar. Era vieja a ojos vista, pero me pareció encantadora. Recorrí sus habitaciones cerradas mientras él descargaba el equipaje. Olía a polvo, a calor, a madera y a salitre.
Los primeros día los pasé limpiando el lugar y adecuándolo mientras él se iba a trabajar. Sus ausencias eran breves y me daban tiempo para explorar y cotillear cada rincón sin vergüenza. Descubrí la bodega, fría incluso en los días de más calor, la buhardilla, llena de trastos y recuerdos, fotos antiguas, cartas, ropa femenina en el fondo de un armario. Sabía que no era la primera en ir allí, pero no me importaba. Había dejado de preocuparme por todo. Ahora era yo quien estaba en esa casa, con él, y eso era lo que importaba. El verano no existe más que para vivirlo en el presente.

Pronto se estableció una dulce rutina: sonaba su despertador, yo me quedaba adormilada en la cama hasta que venía junto a mí, el pelo mojado, oliendo a colonia, a despedirse con un suave beso en los labios. Solía volver a dormirme hasta que el sol me hacía salir de la cama, saludando al día desnuda, bien descansada, despreocupada. Desayunaba una taza de café y pasaba la mañana leyendo y escribiendo, adecentaba un poco la casa y me ocupaba de que hubiese camisas limpias. Preparaba la comida y entonces él llegaba, siempre sonriente, elegía el vino y charlábamos de libros, música o cualquier banalidad. No existían ni el trabajo, ni el pasado, ni el futuro.
Por la tarde íbamos a la playa o caminábamos al pueblo. Nos tomábamos un martini en la plaza principal mientras veíamos a la gente pasar o nos llevábamos una novela cada uno. Volvíamos a casa de la mano y me arrastraba al dormitorio, a hacerme el amor mientras el sol declinaba. Me perdía en los senderos de su piel morena y cálida, olvidaba el mundo exterior en sus brazos, me enamoraba con cada uno de sus besos.
Después de cenar nos sentábamos juntos en la terraza, a ver las estrellas en silencio mientras nos llegaba la voz de Billie Holiday a través de las ventanas abiertas, mezclándose con el rumor del mar. A veces, en la cama, después de haber besado cada centímetro de mi piel, cuando me tenía abrazada contra sí, me pedía que le leyese lo que había escrito ese día. Se tumbaba de lado y me miraba muy fijamente, bebiendo cada palabra de mis cuentos. "Fin", decía yo, y entonces él cerraba los ojos, absorviendo la historia, me atraía hacia sí y nos dormíamos, sabiendo que el día siguiente sería tan hermoso como el anterior.

Nunca amé tanto la rutina como aquel verano. Tenerlo para mí sola, viviendo en una crisálida de calor, sexo y vino. Sólo unas pocas veces tuvo que ausentarse el día entero, entonces me esmeraba en hacer una cena deliciosa, y lo esperaba desnuda, con una botella de champán helado a mano.

El sueño llegó a su fin y volvimos a la ciudad. Nos despedimos en la entrada del metro. Él me regaló un polvoriento libro en francés, con las hojas resecadas por el calor, y supe que lo había traído de la casa. Yo le di una libreta con todos mis cuentos. Sabíamos, sin saberlo, que aquella sería la última vez que nos veríamos. No había tristeza en nuestra despedida. Nos besamos como si nos dijésemos hasta luego y no miramos atrás cuando cada uno tomó su camino.

Jamás olvidaré ese verano, jamás lo olvidaré a él. Hace unos días llegó un paquete a mi casa. Un  libro de tapas blandas, titulado Cuentos de verano para un amante. En el interior no había dedicatoria, pero sí una foto que él me había tomado sin que yo lo supiese, una foto en la que me ve desnuda en la terraza de aquella casa frente al mar, apoyada en la barandilla con una copa junto a mí y mirando hacia un lado. En el reverso una pocas palabras: siempre te recordaré así.
No sé cómo hizo para publicar mi libro, pero ahora éste reposa en la estantería junto a aquél que me regaló.

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¿Se nota que necesito que llegue el calor? Once de marzo y está nevando...

7/3/13

Sombras

Desde siempre he sido una persona curiosa, herencia de mis padres. Me intereso por temas aleatorios, leo de todo, de vez en cuando descubro un tema que me interesa especialmente y por una corta temporada investigo a fondo, cuando mi curiosidad está satisfecha, paso a otra cosa.
Hace años, creo que aún en el instituto, me dio por investigar sobre BDSM*. Desde luego es un tema fascinante, sobre todo por el secretismo, el tabú. En fin, que leí mucho y cuando me pareció entenderlo, pasé a otra cosa.

Recientemente se pusieron de moda unas novelillas eróticas, Cincuenta sombras de Grey, que supuestamente trataban de BDSM. Me las recomendaron como muy buenas, leí unas 150/200 páginas del primer libro y me pareció malo y erróneo. Habían pasado muchos años de mi investigación, así que volví a ello, para descubrir que mis recuerdos eran correctos, el equivocado era el libro, no yo.
Dejé el libro de lado y seguí con mis cosas, pero ahí seguía el tema, parece que no puedas dar un paso en esta ciudad sin que te tiren el libro a la cara, coñe. Así que me propuse hacer una crítica del mismo. Cogí el libro y me puse a ello.
Si la primera vez me pareció malo, esta vez me pareció pésimo, y lo que es peor aún, que da una imagen muy muy muy equivocada del BDSM. Soy una persona ferozmente a favor de la libertad personal y, si quieres ser azotado con una caña hasta que te sangre la espalda, y alguien quiere hacértelo, me parece perfecto y lícito. No creo que por ello ninguno de los dos sea un enfermo, ni que tales deseos tengan que provenir de un pasado oscuro y traumático. Tampoco creo que... bueno, me voy callando ya que sino me pongo con la crítica y aún me queda casi medio libro.

El caso, voy por la página 300 de 514 y me está costando la leche leérmelo. No porque sea complicado, aunque el vocabulario le añade un punto de dificultad (lo estoy leyendo en inglés), ni porque sea espeso (se puede leer de una sentada, en un día), sino porque me deprime enormemente. Sobre todo el pensar que miles de personas han leído una novela sobre BDSM escrita por una persona que no ha hecho ninguna investigación, que seguramente no ha entrevistado a nadie del mundo y que ha conseguido alimentar una idea errónea del BDSM.

Doña E. L. James, su libro es una mierda y es usted idiota.

*BDSM: siglas que se refieren al trío Bondage-Disciplina / Dominación-Sumisión / Sadismo-Masoquismo. No me voy a poner aquí a hacer una explicación de en qué consiste, quien me lea tiene acceso a internet, buscad por un par de horas y luego, si tal, me comentáis.

25/2/13

Torrijas

Estaba yo hablando con un inglés sobre Semana Santa cuando salió el tema torrijas, y recordé que la última vez que comí torrijas las había hecho yo (y no la experta mano de mi Señora Madre), en Francia, con una escocesa y una australiana sentadas en la mesa de la cocina, bebiéndose mi vino y preguntando si podrían comérselas, a pesar de que las hacía para llevar a unos amigos. En fin, que de aquellas se me fue el santo al cielo, no publiqué la receta y, ahora sí que sí, ahí va. Y que la Semana Santa no nos pille de improvisto.

Torrijas


Ingredientes:

- 1 barra de pan blanco
- leche
- 2/3 huevos
- 1 palito de canela y en polvo
- azúcar blanco
- aceite de oliva
Sé que nunca especifico qué aceite usar, esta vez lo hago porque es importante, yo cometí el error de utilizar aceite de girasol ¡y menuda diferencia (para mal)!


Preparación:

Cómprese el pan con un día o dos de antelación y déjese endurecer.
Cortar el pan en rebanadas de unos dos dedos de grosor, o un poco más finas. Ni se os ocurra quitarle la corteza. Poner leche a hervir con el palito de canela. Batir los huevos en un plato hondo.
Retirar la leche del fuego. Poner una sartén con abundante aceite a calentar.
Colocar las rebanadas de pan en una fuente honda y verter la leche encima. Si es necesario, darle la vuelta al pan para que se empape bien. Escurrir con cuidado, rebozar en huevo y a la sartén. Cuando estén doradas por abajo, dar la vuelta. Escurrirles bien el aceite y pasar a una bandeja. Espolvorear con azúcar y canela al gusto. Dejar reposar para que se haga el típico almíbar torrijil.
Otra opción es, en vez de hervir la leche con canela, hacerlo con la pela de una naranja.


Artística foto de la bandeja de torrijas sobre la lavadora


Estas torrijas las llevé a una comida con erasmus, la mayoría españoles, que parecieron encantados de ver un dulce tan típico, y desaparecieron antes de que me diese cuenta (las torrijas, no los comensales).

EDITADO:
Me dice mi Señora Madre que mi explicación de cómo hacer las torrijas es incorrecta, así que la he cambiado, como buena hija (cof cof) que soy.

21/2/13

Pollo a la naranja y ensalada malagueña

Hoy dos recetas sencillas, pero sin foto, porque ayer no me acordé y hoy no hubo manera de colocar aquello para que quedase bonito.
Resulta que tenemos un montón de naranjas en casa y ya bastantes están medio pochas, así que estoy haciendo zumos a diestro y siniestro (y coñe, parece que no se acaban nunca). Ahora he pasado de tomar naranjas y zumo a media mañana y media tarde a cocinar con ellas. Ayer, por sugerencia de una amiga, hice ensalada malagueña y cuando Robin la vio, preguntó si tan mal estábamos de ingredientes para tener que recurrir a echarle fruta a la comida. Hoy, pollo a la naranja. El comentario del chaval, "¿otra vez naranjas?". ¡Pues sí, hombre, que se nos salen las naranjas por las orejas y no quiero tirarlas!

Ensalada malagueña


Ingredientes:

- 2 patatas
- 3 toros de bacalao
- 2 naranjas
- 2 tomates
- cebolleta
- aceite y sal


Preparación:

Se cuecen las patatas en dados, así como el bacalao. Cortar las naranjas, los tomates y la cebolleta y a una ensaladera. Añadir las patatas cuando estén listas y el bacalao desmigado. Aliñar y a la mesa.
Más fácil imposible.
Esta receta es una variación de la original, que en vez de tomates lleva aceitunas negras.


Pollo a la naranja


Ingredientes:

- pollo troceado (pechuga en dados / muslos / alas)
- 2 dientes de ajo
- el zumo de 2 naranjas
- pimentón dulce
- 1/2 cubo de caldo (avecrem, vamos)
- coñac
- hierbas de Provenza / hierbas al gusto
- sal y pimienta


Preparación:

Pelar los dientes de ajo y ponerlos a dorar en una sartén, seguidos del pollo salpimentado. Una vez el pollo coja color, añadir un chorro generoso de coñac, el pimentón, el avecrem deshecho con los dedos y las hierbas. Cuando se haya evaporado el alcohol, añadir el zumo y bajar el fuego, dejándolo hacerse hasta reducir la salsa.
Lo acompañé de arroz y está muy bueno, hasta a los niños, que no les gusta la pechuga, les encantó. Había leído por ahí una receta que incluía champiñones, pero creo que para la próxima probaré a echarle cebolla y quizás puerro...

18/2/13

I've got a burning desire for you, baby

(Ambiente)
La noche está en su punto álgido, mis amigas están desperdigadas por la pista de baile, pegadas, como yo, a algún tío grande, de esos que derrochan masculinidad y ego inflado. Las más apuradas ya se habrán ido a casa acompañadas. Mi pareja de baile hace amago de besarme y lo esquivo dándole la espalda. Y entonces te veo entrar en el bar. Sigo bailando y no pasan ni dos minutos cuando me descubres entre la masa de gente. Tu sonrisa se evapora al ver cómo las manos del tío con el que bailo resbalan hasta mis caderas. Finjo no haberte visto y me contoneo con ese movimiento de cadera que tanto te gusta. Bajo las pestañas puedo ver que sigues mirando hacia nosotros. Pego mi espalda al pecho masculino y, levantando el brazo derecho, acaricio la nuca del macho 4x4 que en ese momento me besa el cuello. Entonces te miro a los ojos. Puedo leer furia en ellos. Te sonrío y das media vuelta para irte. Tus amigos intentan pararte, pero te zafas de ellos. Me aparto de mi musculado bailarín y, sin una palabra, voy tras de ti.
Te alcanzo en la calle, te tomo del brazo y te vuelves a encararme.
- ¿Qué cojones era eso? - gritas.
Ignoro tu pregunta, hundo mis manos en tu pelo y te beso. Me agarras con fuerza de la cintura, clavas tus dedos en mi piel y me pegas a ti, devolviéndome el beso con una pasión rabiosa. Oleadas de calor me recorren desde la entrepierna. Noto el bulto que crece en tus pantalones. Mirándote fijamente, te tomo la mano y te arrastro a un callejón sin salida, al cual sólo dan las puertas traseras de unos restaurantes.
Me empujas contra una pared y retienes mis muñecas con una mano mientras la otra se pierde bajo el vuelo de mi vestido. De un tirón me bajas la ropa interior hasta medio muslo y me vuelves de cara a la pared. Oigo el tintineo de la hebilla del cinturón y me inclino hacia adelante, separando las piernas para facilitar lo que viene a continuación, pero apenas me he movido cuando me tomas por la cintura y entras en mí. Se me escapa una exclamación que se mezcla con un gemido gutural tuyo.
No hay piedad ni pausa, me embistes, me follas duro. Me agarras del pelo y tiras hacia atrás, acercando nuestras caras.
- ¿Era esto lo que querías? - preguntas con agresividad en mi oído.
- Sí. - susurro entre gemidos.
Con la otra mano me sueltas un fuerte azote que me hace arder la piel.
- No te he oído.
- ¡Sí! - digo claramente, antes de morderme el labio inferior para acallar un grito de placer.
Una de tus manos se mete entre mis muslos en busca de mi clítoris y la otra me tapa la boca con fuerza para sofocar mis reacciones. Apoyo ambas manos contra la pared y me muevo a un ritmo frenético, loca de deseo y placer, sintiendo que pierdo la cabeza.
Temo que vaya a explotar, grito contra tu mano al tiempo que siento cómo te vacías dentro de mí en espasmos de placer.
Me tiemblan las piernas y tengo que apoyarme contra un contenedor para no caerme. Recupero el aliento mientras te veo abrocharte los pantalones y colocarte la ropa. Me ves mirándote y sonríes. Plantas un suave beso sobre mis labios y me subes las bragas.
- Te quiero. - murmuras dulcemente.
- Y yo a ti.

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Translation! (It's the last time I do this...)

The night is at its peak. My friends are scattered around the dance floor, they're glued, like me, to some big guy, one of those who radiates masculinity and an inflated ego. The most anxious have already gone home accompanied. My dance partner moves forward, but turn away, avoiding his kiss. And then I see you coming into the bar. I go on dancing and soon you discover me among the mass of people. Your smile evaporates when you see another's hands sliding down to my hips. I pretend I haven't seen you and swing my hips with that movement that you like so much. I glance at you hrough my lashes, you are still staring at us. I lean my back against the manly chest of my dance partner and, raising my right arm, caress the nape of the hench male who, at that time, kisses my neck. Then I look into your eyes. I read anger in them. I smile and you turn away to leave. Your friends try to stop you, but you brush them off. I put my muscly dancer aside and, without a word, I'm after you.
I reach you in the street, I take your arm and you turn to face me.
- What hell was that about? - you scream.
I ignore your question, I sink my hands in your hair and kiss you. You grab my waist firmly, sink your fingers into my skin and haul me towards you, returning my kiss with a raging passion. Hot flashes run through my body from my loins. I notice the bulge that grows in your jeans. Staring at you, I take your hand and drag you into a lane. You push me against a wall and hold my wrists with one hand, while the other is lost under my dress. Sharply, you turn me against the wall and yank my underwear to my mid-thighs. I hear the tinkling of the belt buckle and I lean forward, separating the legs to facilitate what comes next, but I've barely moved when you hold my waist and enter me. I let out a gasping moan that is mixed with your guttural groan.
There is no mercy or pause, you bombard me, fucking me hard. You grab my hair, pulling it back, bringing your lips close to my cheek.
- Is this what you wanted? - you ask aggressively.
-Yes. - I get to whisper between my moans.
With the other hand you spank with force, my skin burns.
-I did not hear you.
-Yes! - I say clearly, before biting my lower lip to stifle a cry of pleasure.
One of your hands reaches between my thighs in search of my clit and the other covers my mouth with all your might to quell my reactions. I lean both hands against the wall and begin a frantic pace, going crazy with desire and pleasure, feeling that I lose my head.
I am afraid that I will explode, I cry against your hand while I feel you empty yourself inside me in spasms of pleasure.
My legs are shaking, I lean against a container so I don't collapse. I get my breath back while I watch you button up your jeans. You see me looking at you and smile. You plant a soft kiss on my lips and put my panties up.
- I love you. - you murmur tenderly.
- I love you too.

Take care

Londres, ciudad enorme, con más de 8 millones de habitantes, peligrosa dentro de lo normal, caótica y organizada a un tiempo, comercial a morir, donde puedes sentir los tentáculos del consumismo salir de tiendas y fachadas para arrastrarte a abrir la cartera y vaciarla en cualquier caja abierta.
Caminar por buena parte de Londres supone ser arrastrado por una marea de peatones apresurados, los pasillos del metro parecen pistas de atletismo donde la gente se mueve a un ritmo alarmantemente rápido, y claro, eso supone accidentes.

 (Tener cuidado no te hará daño)

Siempre me han gustado las campañas por el comportamiento cívico; en los tranvías de Nantes tenían unos carteles muy chulos que cambiaban frecuentemente. Y nada, con el comienzo del año, las estaciones de metro se han llenado de carteles que nos comentan que el año pasado hubo casi dos mil accidentes y una muerte causados mayoritariamente por las prisas. Me extraña que no haya más, viendo a la gente correr escaleras mecánicas abajo, sin siquiera rozar el pasamanos, estando todo el suelo mojado...
Pero además de intentar llamar nuestra atención sobre la seguridad en el tube, también fuera nos encontramos con campañas que, sin entrar en si son efectivas o no, a mí me encantan.

(Mi amigo escuchaba la canción, no oyó la camioneta. Para. Piensa. Vive)

Además resulta que los de la estación de Charing Cross son unos cachondos y el otro día estuvieron pasando un vídeo sobre caídas en la estación y lo finiquitaron con "caerte no es lo único que puede pasarte, también puedes quedar en ridículo" (o alguna frase similar) y casi normal que pongan esos vídeos, porque luego te encuentras con mamones así que siguen arriesgándose a una hostia seria.
Aquí una de las imágenes del vídeo:


Sin tener muy claro cómo, la tía se cae y sube todo el tramo de escaleras despatarrada. Hilarante hasta que piensas en lo mucho que debió de dolerle.


Tengo que empezar a llevar la cámara en el bolso y hacerle fotos a los carteles, os aseguro que las campañas no tienen desperdicio.

9/2/13

Operaciones de alto riesgo

Con relación a mi entrada de la piel del oso, creo que la cosa merece una continuación.
Lunes a mediodía, yo en casa, él trabajando en Birmingham, me manda un sms diciendo que si puede preguntar cuál es nuestra relación (esa maldita híper-educación inglesa) y que querría haberlo hecho el día anterior en persona, pero que no había encontrado las palabras.
Leo el mensaje y, lo esperado, taquicardia, sudores, ansiedad, no saber qué hacer. Le devuelvo la pelota, como en el juego de la patata caliente, a mí que no me caiga el marrón encima: no sé, ¿qué piensas tú? etc.
Tras mucho sms va, sms viene, el corazón en un puño y quedamos en dos cosas: nos gustamos y estamos bien así. No hemos avanzado nada.

Llegan los niños a casa, me preparo mi té de la tarde, pero tengo tantos nervios concentrados en el estómago que no puedo darle más que un par de sorbos. Robin, haciéndose cargo de la situación, va a comprar chocolate (adoro a ese crío).
Me siento ante el ordenador y ahí está Tizón. Recuperamos la conversación. Me dice que quiere que nos demos mútua exclusividad, aparte de nombres y etiquetas (ya hemos aclarado la "arbitraria naturaleza de la nomenclatura"). Acepto. Me cuenta que tuvo un par de citas en las que no pasó nada mientras "estaba conmigo", pero que ya de la última se sintió culpable y que sólo quiere estar conmigo. Me cabreo mucho, toda la ansiedad sale volando y se transforma en una mala leche y una tristeza de las grandes. Sé que no tengo derecho a cabrearme, que no es nada serio, pero los sentimientos son irracionales y no atienden a "no era tu novio, no podías exigirle nada".
Et voilà! Si me quedaba alguna duda sobre mis sentimientos, ha sido aclarada. Si no me importase, si sólo fuese un entretenimiento o un capricho, no me hubiese sentado tan mal esta noticia. Así que obligo a mis sentimientos funestos a recular y aprecio la honestidad de contármelo todo antes de empezar algo oficial.

Así que sí, la cosa avanza, he salido del mercado y estoy feliz.

A quienes me escribieron en los comentarios que están en una situación similar, sólo tengo un consejo: he llorado mucho en su día por alguien, por cosas que no salieron bien, pero a pesar del sufrimiento, no me arrepentiré jamás de haberme arriesgado, de haber amado sin reservas. Al final sí es cierto eso de "vale más haber amado y haber perdido que nunca haber amado".

En cuanto al título de las entradas, se los debo a Fer, que en su momento, ante mi inseguridad sobre el futuro (bueno, no vendamos la piel del oso antes de cazarlo), contestó: No es que esté cazado, es que su piel ha sido vendida y los beneficios adquiridos por la venta han sido invertidos en operaciones de alto riesgo. ¡Qué razón tiene siempre el muy capullo!


26/1/13

DALF (Dañar A Ladherna a la Francesa) C1

Estoy hecha un pingajo. Mi cuerpo ha decidido troncharse en los últimos días y a alteraciones hormonales, con sus correspondientes dolores, se unen dolor de cabeza y espalda. A dos días del examen DALF (Diplôme Approfondi de Langue Française) estoy que me arrastro. Dos horas y media en la biblioteca y sentía que me ardían los ojos, no entendía lo que estaba leyendo. Recogí mis cosas y volví a casa bajo un frío de narices. Me empastillo y me meto en la cama con una serie francesa. Plan de tranqui, pero productivo. El dolor vuelve a rachas irregulares. En realidad sé que tengo el nivel requerido para el examen, leo textos de 1.000 palabras y no entiendo entre 3 y 10, que teniendo el apoyo -permitido para el examen- de un diccionario francés (que no español-francés) se queda en que lo entiendo todo. Comprendo las grabaciones y puedo explayarme lo que haga falta sobre cualquier tema. Lo que me pone nerviosa es el modelo de examen, con preguntas de comprensión del estilo "en el último párrafo, el periodista se muestra: 1) escéptico, 2) optimista, 3) irónico, 4) pesimista; justifíquelo". Y yo leo y releo el último párrafo, y lo entiendo a la perfección, pero lo único que veo es a un periodista que redacta con una opinión neutral. Al final me digo que, bueno, el periodista dice "bajo este punto de vista, podría..." y eso suena dubitativo, ¿no? El uso de condicionales huele a escepticismo. Voy a la corrección del ejercicio, ¡y me he equivocado! El periodista se muestra optimista, ya que utiliza el término ciudadanía global. A ver, si ahora resulta que "ciudadanía global" es un término optimista, paremos el mundo que yo me bajo.

Plan para enfrentarme al examen:
1) No conseguir dormir la noche anterior
2) Chutarme café en vena hasta que esté como una ardilla adicta al crack
3) Tomar painkillers a lo House con la vicodina
4) Llegar al examen mucho antes de la hora de comienzo y morir de la ansiedad en la espera

Suena a buen plan, ¿verdad?
Tengo que conseguir a alguien para llevarme a tomar una caña después, no sólo porque tendré que descargar tensión, sino porque al día siguiente tendré el examen oral. Y a ése sí que tengo que llegar relajada. O sea, que unos cuantos carajillos y arreglado.

(Ahora es cuando me vendría bien creer en algún dios/santo/energía para tener a quien rezarle)

16/1/13

La piel del oso

Hace mucho que no escribo una entrada de este estilo, pero allá va:

Siempre he tenido problemas para relacionarme con los demás. De pequeña prefería jugar sola, en el colegio no hice ni un solo amigo, no frecuento a nadie del instituto y de la universidad no me quedan más que un puñado de amigos. Tres, en concreto.
Y si me costaba (cuesta) relacionarme para hacer amigos, no hablemos ya del sexo opuesto. Dejando de lado el éxito que pueda tener o no en atraer a hombres, me refiero a cosas que duren. Lo cierto es que sólo he tenido un noviazgo de verdad, de... casi dos años, creo (shame on me, debería saber eso). El siguiente en duración fue de tres meses cuando tenía 16 años, así que imaginaos el percal.

Cuando me fui de España, me llevé además de la maleta, un corazón moribundo, decepcionado consigo mismo y con muy pocas ganas de arrejuntarse. En Francia tuve un pretendiente, como ya sabéis, que sólo al final se atrevió a decir lo que quería conmigo, cosa que yo ya sabía y había dejado claro que no iba a pasar. Estuvimos meses manteniendo una semi-relación y no sentí nada por él. Ni por él ni por nadie. Pasaba el tiempo y tenía un erial en el pecho.
Volví a España, pasé el verano sin sentir nada y así llegué a Londres. Pero hete aquí que empiezo a sentir el mordisco de la soledad y empiezo a tener ganas de encontrar a alguien. No necesariamente algo serio-serio, entendámonos, aún no estoy yo para ponerme a buscar al hombre de mi vida (que oye, si aparece, apareció, pero no tengo yo la vida como para poder prometerle a alguien estabilidad), pero sí alguien que me haga sentir mariposas, o como mínimo ilusionarme. Un poquito, nada más, no pido mucho, creo.

Entonces conozco a un chico. Tengo que ponerle un nombre, a ver, que yo aquí no publico nombres reales... llamémosle... Tizón. Porque sí. (Bueno, vale, en realidad es una deformación de la traducción del nombre del gato de su madre, no se me ha ocurrido nada mejor).
Eso, que nos conocemos. Y me digo, anda, qué chico más majo, más dulce y más listo, igual es lo que estaba esperando. Y quedamos más y más, nos conocemos mejor y nos sacamos de las casillas mútuamente, pero en vez de cabrearnos, nos reímos. Y de pronto mis amigos empiezan a decirme que a ver cuándo empezamos a salir juntos en plan formal, que tanto sms y tanta chuminada son algo, que quedar todos los findes durante tantas horas huele a chamusquina. Y a mí se me empieza a meter en la cabeza que igual sí, igual sí que es hora, que estoy muy a gusto con él, que nos lo pasamos muy bien juntos y que me paso el día mirando el móvil como una adolescente, y que si él, en cuanto le dicen en el curro que lo mandan unos días fuera, lo primero que hace es mensajearme, igual... igual es que sí. Si me llama sweetie y babe y a mí me parece bien. Pero no estoy por forzar las cosas, así que dejo de escuchar a Kiera y su maldito romanticismo y dejo que fluya, porque algún día llegará la conversación de forma natural.

Y llegamos a anoche. Estamos chateando, como cada noche, cuando la conversación se vuelve dulce y me dice que tiene algo que decirme. Y aquí viene el problema. El corazón, en vez de darme un brinco de alegría, salta del susto y me da tal ataque de pánico que casi me echo a llorar (lamentablemente, no es una exageración). Se me congelan las manos sobre el teclado mientras miro fijamente el "Tizón está escribiendo..." y me pregunto qué carajo voy a responder en caso de que me escriba una declaración. Afortunadamente, se limita a un "la semana pasada te eché mucho de menos, ¡estuvo tan bien volver a verte el sábado!". *Vuelvo a respirar*

De modo que así están las cosas: tengo ganas de enamorarme, encuentro a alguien que me gusta, con quien, en realidad, hago casi vida de pareja, pero que no es mi novio, y me ac*jono cuando me parece que me va a decir que le gusto. Tengo un serio problema.

11/1/13

10 cosas que, probablemente, no conoces sobre Ladherna

El otro día, en una conversación sobre internet, sobre cómo éste afecta a las relaciones humanas, sobre si se puede conocer realmente o no a una persona por su fb, blog o actividad en foros, yo dije que no, que puedes poner toda la información que quieras sobre ti, pero que sólo en persona se sabe cómo eres, si reaccionas bien o mal, si eres buena o mala persona, porque en internet pones lo que quieras, así que aunque decidas contar todas y cada una de tus actividades diarias, todos y cada uno de tus pensamientos, seguramente no contarás que, aunque te consideras muy abierto, no saldrías con un gitano, o que cuando aquella anciana se cayó en el centro comercial te hiciste el longuis y pasaste de largo, ¿sabéis a qué me refiero?
Pues bien, para apoyar mi postura, me animo a publicar 10 cosas sobre mí que, si bien os dirán más sobre mi personalidad, seguirán sin hacer que me conozcáis:

1) Tengo una especie de manía obsesivo-compulsiva con la limpieza de orificios y esquinas, acentuada en cuanto hablamos de la limpieza de orejas y nariz. Me sacan de mis casillas las personas que están tirando de los mocos contínuamente y me aterra la idea de la sinusitis. Esta manía es uno de los motivos por los que odio el catarro.

2) No soy especialmente ordenada ni desordenada, pero si el sitio de algo es su sitio, me desagrada que esté fuera de lugar. Esto sólo se aplica a algunas cosas y aún no he descubierto un patrón común. Ejemplo: la ropa fuera de lugar, o en otro cajón, no me molesta. Un adorno que siempre esté en un sitio, no hay que desplazarlo 15cm más allá. Anécdota que quizás lo explique: hablando de esto con un amigo y mi exnovio, este último afirmaba que soy una maniática, y yo lo negaba. Estábamos en IKEA, así que él se acercó a una mesa, cogió un bol situado en el centro de la mesa y lo puso en una esquina. ¿A que te mueres por volver a ponerlo en su sitio?, dijo con una sonrisa. Lo miré mal y concedí que un poco, pero no mucho porque no era mi casa. Pasar de largo sin colocarlo me supuso un pequeño esfuerzo, así que sí, supongo que tengo un problemilla con eso. No me causa ninguna traba en mi vida diaria, así que no me preocupo.

3) Me gusta todo el rollo de la belleza (ropa, zapatos, maquillaje, etc.) pero prefiero mil veces lo cómodo y natural, por estética y por pura vagancia. Llevo un corte de pelo que no me gusta especialmente, sólo porque apenas requiere atención, gafas en vez de lentillas, botas en vez de zapatos... Y en cuanto a maquillaje, una vez por semana, nada que requiera más de 5min. Me parece una locura todo eso de las cremas, exfoliantes, máscaras y demás.

4) Soy mayoritariamente de sangre fría, mis manos suelen estar heladas y, como me quede parada y coja un poco de frío, sólo una ducha muy caliente puede devolverme al mundo de los vivos, sino me paso el día a temperatura cadáver.

5) Daría sin dudarlo mi mano izquierda por tener un pseudo-dragón. Y la derecha por que existiese la magia. No obstante, soy extremedamente realista. Y detesto el rollo princesita Disney que busca a su príncipe Encantador.

6) Pasé años vistiendo de negro, en permanente batalla contra el color (y mi madre), en una temporada gótico-depresiva. Me consuelo pensando que todos fuimos adolescentes...

7) Muchas veces he estado con chicos que tenían el pelo más largo que yo. Para mí, el pelo largo en chicos es como para los chicos, las tetas grandes en las chicas.

8) No tengo pesadillas. Igual hace más de 10 años que no tengo una.

9) Tengo muy buen sentido del olfato y del oído. Cuando llegaba a casa de la universidad, entraba en casa y decía "para comer tenemos..." y acertaba. Lo del oído me temo que ya no lo tengo tan desarrollado, aunque recuerdo que de pequeña jugaba a escuchar música clásica e identificar todos los instrumentos.

10) No tengo carnet de conducir ni ninguna prisa por sacármelo. Jamás me ha llamado conducir, ni los coches, ni las motos. Yo soy de bus, metro, tranvía, avión, tren, caminar e incluso patines, pero coche no.



Pseudo-dragón, criatura fantástica del mundo Dungeons & Dragons