30/11/12

Esta noche ha helado, hace un frío de la leche. ¡Qué mejor momento para envolverse en una manta y desayunar chocolate caliente!
Admito que hay algo de glorioso en enviar a los críos al cole y tú quedarte con tu pijama y tus pelos mañaneros al calorcico, sin preocuparte de horarios, de correr para no congelarte y de... ¡de no tener que enfrentarte a todo un día encerrada en un aula! Cada vez que recuerdo aquella tortura en el instituto, con los radiadores ridículamente pequeños y las ventanas echando un frío de la leche... soportando a profesores cansinos, lecciones insufribles y aburridas... Yo le digo a Robin que ir a clase no es tan malo, porque otra cosa no le puedo decir, pero no puedo evitar sentirme realizada cuando después de mandarlos al colegio, me vuelvo a la cama.

26/11/12

Lentejas rojas


Esto, mes chers amis, son lentejas rojas. Su color es naranja, pero bueno, rojas se les llama, rojas las llamaremos.
No las había visto en mi vida, hasta llegar aquí y hoy me atreví a hacerlas, sin tener ni idea de qué iba a salir, ni buscar recetas ni nada. Ahí, a pecho descubierto. Resultado, deliciosas.


Lentejas rojas especiadas


Ingredientes: (para uno)

- 100 g de  lentejas rojas
- 1  tomate
- 1  diente de ajo
- unas rodajas de  chorizo
- aceite
- sal
- especias (pimentón picante, cúrcuma... admito que me puse creativa y que no sé lo que eché, pues mi jefa guarda las especias en cajitas de porcelana sin nombre, así que me guié por el olfato)
- agua


Preparación:

En una olla, echa un chorrito de aceite y dora el diente de ajo cortado en pedazos grandes. Añade el chorizo y el tomate picados y saltéalos. Añade las lentejas y el doble de su volumen en agua. Cuando hierva, bájale el fuego y añade las especias. Déjalo cocer unos 25-30min. Añade la sal y que cueza 5min más.
¡Y ya está!
Éste es el resultado:


Una vez cocinadas, no son tan vistosas, pero están muy ricas. Sigo prefiriendo las pardinas de toda la vida, pero como variación, no están mal, seguiré experimentando.

Por cierto, ¡gracias a todos por la difusión y popularidad que alcanzó mi anterior post! Se ve que os intereso más como arengadora que como cocinera jajaja

21/11/12

Hijos de puta

¿Qué le estáis haciendo a mi país? ¿Qué le estáis haciendo, hijos de puta? Con todas las letras, sí, hijos de puta.
Abaratando el despido, hala, que nos jodan a los trabajadores, sí, pero obligándonos a pagar sus deudas e intereses de esa deuda; cargándose la Sanidad y la Educación, por la cara, vuelta a la época en que sólo los ricos estudiaban e iban al médico; adiós a la ley del aborto, van a modificarla para que sea más restrictiva que LA PRIMERA que tuvimos, en 1985. ¡Ahora si el feto tiene malformaciones, no vas a poder abortar! ¡Excelente! Lo más lógico del mundo, sí señor, toma mierda de calidad de vida, niño, te hemos traído al mundo, pero como tus padres no tienen trabajo (o lo tendrán por dos duros), ni ayudas del Estado, ni una sanidad pública en condiciones, te tendrás que quedar jodido, y tus padres, más jodidos aun, de malvivir y de verte malvivir.
Hijos de puta.
Adiós a la libertad de expresión, adiós a la vergüenza, coño, que no teneis vergüenza ninguna, mintiéndonos como si fuésemos tontos del culo. "No, no, ni un duro a la banca". El mismo día, toma dineral, ¡ole! ¡con dos cojones!
La gente que se manifiesta un día y los policías a hostias detrás. Que es un riesgo, oye, pero señores policías, ustedes también son parte del pueblo. Y sé que da miedo perder el puesto de trabajo, lo sé, pero o hacemos algo, o a la larga también se quedarán ustedes sin trabajo, o sin cobrar.

Muchos emigrarán, como ya están haciendo. Y pobres los que queden, malviviendo, siendo tratados como perros, sin libertad, retrocediendo cada vez a más velocidad. Volveremos a aquella época en que las mujeres que puedan permitírselo irán a Francia o a UK a abortar y las que no puedan, a clínicas clandestinas, a sufrir, a enfermar y a morir. A la época de temerle a la policía, de tener que volver a las peluqueras de chanchullo, a la factura sin IVA, a la chapuza que te hace el vecino, a no hacerle contrato al empleado... Viviremos pegados a la TV, mamando de información falsa, que nos cuenta lo bien que estamos "en comparación con Grecia, Irlanda y Portugal", chupando fútbol, tronistas y Gandía Shore. Viendo la mayor mierda posible para sentir que no estamos tan mal y celebrando el fútbol para creer que somos los mejores, tapándonos los oídos a la información veraz, encogiéndonos de hombros cuando nos dicen que deberíamos hacer algo.
Amando e idolatrando a los gilipollas que tenemos en el poder, a los que hemos encumbrado. A los chorizos a los que aplaudimos a la salida de los Juzgados, que sonríen y saludan como si fuesen estrellas en la alfombra roja. Ni uno ha ido a la cárcel y es vergonzoso, vergonzoso que no hagamos nada, que no los corramos a palos y les saquemos el dinero que han robado a base de hostias.
Porque el problema de España son ellos, son los corruptos. ¿Y por qué son así? Porque en este país se aplaude al chanchullero, por ser "más listo" que los demás. No es más listo, no, lo que es, es un LADRÓN y un CABRONAZO. Por robarnos. Y nosotros somos GILIPOLLAS. Por dejarles.
Si entra alguien a tu casa y te la desvalija, es un desgraciado, pero si alguien te quita el trabajo, te sube los impuestos y te recorta libertades, agachas la cabeza y tragas. Por no decir otra cosa más fea.

Suben las tasas aeroportuarias, hasta nos (os) saldrá por un pico huir.
Suben las tasas judiciales, para que no podais protestar por lo legal. Y no se podrán publicar imágenes de policías mientras trabajan, para que no podais informar y protestar de las hostias que os dan.
Suben las tasas universitarias, que los pobres sean pobres e ignorantes, que es como les interesa que sean.
Abaratan el despido, nos quitan el aborto, prohibirán a los homosexuales casarse, etc. etc. etc.

¿A alguien le extraña? En un país en el que el mayor monumento está dedicado al franquismo (el Valle de los Caídos) y que sigue allí porque ganaron, claro está, porque aquí salir a la calle con una bandera franquista no es un problema, pero os recuerdo que en Alemania si vas con una esvástica, te meten en chirona. Porque perdieron.
El caso, que aquí ganaron, y se quedaron. Se "renovaron" (ej. Fraga), y ahí siguieron. Como "demócratas", y su prole y sus amiguetes siguieron dando vueltas a la rueda, entrando en el círculo de esa gentuza que tiene el poder, no porque lo merezca o lo haga bien, sino porque es amigo / hermano / primo / compañero de cañas... de Fulanito.
Unos incompetentes que sólo están ahí para chupar del bote, a los que les importamos una mierda.
Y por eso, con todas las letras, se lo llamo de nuevo:
HIJOS DE PUTA.
Y además, cobardes. Un gobierno que con mayoría absoluta no hace lo que tiene que hacer, diciendo las cosas como tiene que decirlas, significa que está formado por cobardes e inútiles que no han abierto un libro en su puta vida.

Y los medios de comunicación... ay, los medios de comunicación. La gente que se sigue suicidando por los desahucios. La UE que, oh, dos días después de que España "paralizase" los desahucios, descubre que eran ilegales y le manda una notita. Ya, cabrones, ¿AHORA os dais cuenta, después de tantos años, de que eran ilegales? Pero hombre, a quién le sorprende, si acaban de nombrar comisario europeo a un impresentable como Tonio Borg. Si es el BCE el que nos da por culo con unas condiciones de devolución de deuda peor que a Grecia.
Si es noticia de portada que "el Papa afirma que no había buey ni mula en el nacimiento de Jesús". ¿Y a mi qué coño me importa lo que opine ese señor de su libro de ficción preferido? ¿Por qué no se dedica a erradicar los abusos a menores en la institución que dirige?

Vivimos en un mundo falso, en un Mundo Feliz, o en un mundo Orwelliano. Hace muchos años, en el instituto, empecé a leer Fahrenheit 451. Me dio tanta angustia, que lo dejé cerca del final. Unos años más tarde, en el último curso del instituto, nuestro profesor de Historia y tutor, nos regaló un libro a cada alumno. Todos recibieron una copia de un libro sobre el hambre en el mundo y los derechos humanos. A mi me regaló una copia de Fahrenheit 451. Cuando le comenté lo que había sentido al leerlo me dijo: Es normal, ¿no te recuerda a la sociedad en la que vivimos?

- Ella no es nada para mí. No hubiese debido tener libros. Ha sido culpa de ella, hubiese tenido que pensarlo antes. La odio. Te ha sacado de tus casillas y antes de que te des cuenta, estaremos en la calle, sin casa, sin empleo, sin nada.
- Tú no estabas allí, tú no la viste -insistió él-. Tiene que haber algo en los libros, cosas que no podemos imaginar para hacer que una mujer permanezca en una casa que arde. Ahí tiene que haber algo. Uno no se sacrifica por nada.
- Esa mujer era una tonta.
- Era tan sensata como tú y como yo, quizá más, y la quemamos.

(Fragmento de Fahrenheit 451, por Ray Bradbury)

Teen

Cosas por las que Robin se hace querer:
(...) pobres, los feos. No tienen la culpa de ser así, y se les cierran tantas puertas... En cambio, la gente como tú y como yo, tenemos el mundo a nuestros pies.

(...) ¿dieta? ¿Estás loca? ¡No estás gorda!

- No soy la clase de chica que alguien se giraría en la calle a verla pasar.
- Hum... a veces sí.

Le metes una bolsa de chocolates en la mochila del colegio, para darle una sorpresa, y cuando vuelve por la tarde a casa, te lanza uno que te ha guardado. O un día, sin venir a cuento, te aparece con una bolsa de Maltesers. Se ofrece a hacerte un té, porque sabe que eres una yonki. Te hace compañía mientras friegas y no protesta cuando le echas la bronca.

Y todas esas cosas hacen que le quieras dar un achuchón y le des las gracias por ser tan majo. ¿Quién dijo que cuidar de un adolescente era un infierno?
(Y que cuando te deje caer que eres guapa, te olvides de las lorcillas por un rato - hasta que te vuelvas a ver en el espejo).

Hoy fue su cumpleaños, ya tiene oficialmente 13 años. Desde que estoy aquí le digo a todo el mundo que tiene los 13, así que ahora sí, los tiene. Le he regalado un juego para la xbox, el Worms. Creo que le voy a dar yo más uso que él.

Actualizado el 29/11:
Algo más por lo que se hace querer: volver a casa hecha mierda a los 15min de haber salido y que, voluntariamente, salga de la cama para verte comer helado y aguantarte el rollo. Y darte las buenas noches con un "good night, Sunshine".

18/11/12

Os lo dije

El mundo estaba podrido hasta las raíces. Lo podía oír en la voz cascada de los predicadores, en ese tiembre quebrado del fanatismo, lo veía en el cielo, teñido de color sangre, lo olía cada mañana al levantarme, un olor extraño, diferente a todo lo que había olido a lo largo de mi vida. Aunque ahora el aire estaba infecto por el humo de los incendios y el hedor de los cadáveres. El mundo se extinguía y la raza humana se dedicaba a la destrucción de todo lo que la rodeaba: edificios, parques, vecinos, familiares... Masas enteras se suicidaban al unísono, otras se enfrentaban entre sí, las más se dedicaban a saquear, golpear y matar.
Lo observaba todo desde el último piso del edificio más alto de la ciudad, desde que el único rascacielos había ardido hasta los cimientos. Sabía que el final estaba cerca, lo sabía desde mucho antes de que el cielo se tiñese de rojo y el sol se transformase en una bola de luz mortecina. Lo intuí cuando vi las bandadas de pájaros, huyendo confusas en todas direcciones. Después fueron otros animales, tanto salvajes como domesticados. Se volvieron locos, la mayoría huyeron atravesando la ciudad. Los amos que intentaron retener a sus mascotas se vieron atacados por ellas. No quedaba ningún animal vivo en la ciudad, descontando a esas hordas de dementes en que mi raza se ha convertido.
Es el temor, los justifiqué de nuevo. Están aterrorizado y eso los ha enloquecido.
Una noche cayó del cielo una implacable tormenta de piedras. No granizo, no. Piedras. Muchos perecieron por estar al descubierto, todo aquello que estaba en la calle fue destruído: farolas, coches, árboles...
Mi ciudad, antes hermosa, parecía ahora el escenario de alguna película post-apocalíptica.
La muerte se acercaba, pero ahora no estaba tan segura de que fuese a ser por intervención divina. Nos mataríamos los unos a los otros, hasta que el último pereciese de hambre o sed. Estaba bastante dispuesta, aunque tampoco resuelta, a ser esa última. Había sabido que esto llegaría, que algún día me tocaría ver cómo la Humanidad se iba al carajo, y por ello estaba preparada para aguantar hasta el final de la película, pero si me perdía los últimos minutos... tampoco era tan grave.
Saqué un cigarrillo de la pitillera y me lo colgué de la comisura de los labios. Rebusqué en mis bolsillos hasta encontrar el mechero, un zippo dorado con un as de picas grabado en el frente. No había fumado durante muchos años, pero había decidido que quería ver el fin del mundo con una copa y un cigarro, así que como había hecho durante interminables horas a lo largo de los últimos días, puse un vinilo de Frank Sinatra en el gramófono, me serví una copa de Martini y me senté el el sofá que tenía colocado frente al ventanal del salón, a esperar lo que tuviese que venir con una sonrisa sarcástica.

Dureza

Cuando toca hablar de algo que me afecta, pero que ya tengo guardado y dominado, se me pone una expresión muy característica. Al principio no me daba cuenta, claro, hasta que me lo dijeron. En realidad yo sólo soy consciente poner cara seria, de mirar a los ojos a la persona con la que hablo, pero en realidad no verlos, sino ver más allá, mucho más lejos de mi interlocutor. Y siento como si la carne se me endureciese, como si se volviese de dura madera pulida. Estoy casi segura de que si alguien me palmease la espalda en un momento de esos, probablemente sonaría como cuando llamas a la puerta. Tampoco es que me importe, si te estoy mirando así es probablemente porque me importa una mierda todo, incluída tu reacción. Es una cara que deja muy claro que no quiero hablar de ese tema, que no hay más que decir, y que si tú quieres seguir soltando el rollo, adelante, pero no pienso contestar ni, probablemente, prestar atención.
Así que así están las cosas. Hacía mucho que no miraba a nadie de ese modo, pero está bien.

Hace sol.

Y el título de la canción no tiene nada que ver con lo escrito, pero sí la música.

9/11/12

Objetivo: Autista

Ya hace un tiempo que dije que escribiría esto, pero me he dado un tiempo para estudiar un poco más al niño y, tras dos meses de convivencia, puedo decir que el autismo de este crío es de lo más tocapelotas. Aclaración: todo lo que sigue se refiere única y exclusivamente a Léo, supongo que cada autista, como cualquier otra persona, es único y diferente.
Bien, ¿qué pasa con el crío?
No tiene uno de esos autismos leves, como el Asperger. La verdad es que a mi nadie me ha dado explicaciones de lo que tiene así que deduzco que, o tiene un autismo severo, o tiene autismo combinado con algún tipo de retraso.
Cuando la madre me dijo que era autista y que sus habilidades lingüísticas eran limitadas, no quise formarme una idea del niño para no llevarme un chasco, pero aun así algo sí que se formó en mi mente, quisiese o no. Al llegar, me encontré con un panorama peor del que esperaba. Léo no habla. Nada. Sus capacidades de comunicación se limitan a señalar y a pobres imitaciones de lo que quiere (iPad es "compo", more es "mo", please es "pes"...). Cabe añadir que no comprende (o se pasa por el forro) el uso de por favor y gracias. Tienes que insistirle en que lo diga cada vez que te pide algo.
Pero no penseis que es tonto del todo, no. Entiende lo que le dices, en su mayor parte, otra cosa muy diferente es que quiera hacerte caso. Si le dices "¿quieres cenar?", se levanta de un salto del sofá y va corriendo (dentro de sus limitaciones físicas) a la cocina. Si le dices "deja eso ahora mismo", lo hará si no está especialmente interesado en tal objeto, si le interesa de verdad, como quien oye llover. Las preguntas las lleva mal. El feedback como que no. Si le preguntas "¿sí o no?", responderá que no. Si le preguntas "¿no o sí?", responderá que sí.
Inculcarle disciplina es un dolor. La rutina la va pillando y se le da bien, ya consigo que se quite abrigo y zapatos nada más llegar del cole, pero si le digo "prohibido entrar en mi cuarto", le importa una m**rda. Tal cual. Da igual que le riñas, que lo castigues, que le grites... Volverá a hacerlo. Si le dices "castigado sin tv", en cuanto te des la vuelta, volverá a encenderla, sin pensar en que tú te vas a enterar y el castigo será mayor. Y sin embargo, no creais que no sabe que lo que hace está mal, porque espera a que te vayas, porque cierra la puerta, porque cuando lo pillas, se hace el longuis en plan "lalala no fui yo, fue la muñeca... lalala".

Bueno, físicamente hablando, tiene unos rasgos extraños, la parte superior de la cabeza es un poco grande de más y las mejillas demasiado pequeñas. Siempre tiene una expresión de confusión o dolor en la cara y suele mirar con cada ojo a un punto distinto. No, no es estrábico, sólo lo hace a veces. Está más flaco que un palo, cuando llegué parecía sacado de un campo de concentración, ahora ha ganado un poquito de peso y su barriga parece una barriga, pero por lo demás, sigue esquelético. Tiene los pies deformados y le duele caminar, actividad que realiza con un balanceo constante.

Por lo demás, le desagradan los ruidos y los sonidos agudos. Aunque últimamente le da por poner la tv a todo trapo y despertarnos a todos a las 5 de la mañana (p*** crío). Le gusta ver películas infantiles y repetirlas hasta la saciedad, tanto que los dvds están hechos mierda. He debido de ver la peli de Bob Esponja unas cien veces, sin exagerar. Le encantan las historias de amor, las princesas Disney y los musicales. También las cosas que caen (¡lluvia de lápices!) o que se agitan (flecos, el pelo largo...), el balanceo (él mismo, el columpio...) y por supuesto ver vídeos de youtube en su iPad. Suele ponerse en las posturas más extrañas, como apoyar rodillas y hombros en el sofá y ver la tv del revés, o hace el pino sobre la cabeza mientras agita las manos...

Es completamente dependiente. Come solo, pero no está mal que le echen una mano y, claro, hay que cortarle la carne y demás. Se viste con ayuda, hay que bañarlo y cepillarle los dientes (cosa que detesta, así como que lo peinen). Va al baño solo, pero hay que mandarle tirar de la cadena y a veces se mea encima, o en la cama. Anécdota con la que todo el mundo se parte de risa (menos yo, evidentemente), el día que, mientras yo estaba ocupada con otra cosa, le entraron ganas de ir al baño, pero como no quería pausar la peli que estaba viendo, decidió cagar en el salón. Criaturita... no lo estrangulé de milagro.
Más anécdotas: cuando entró en mi cuarto, revolvió, encontró galletas y se las comió (hidep***...), cosa que, no contento con hacerlo una vez, repitió. No ha vuelto a pasar, pero por si acaso ahora todos mis comestibles están metidos en la maleta cerrada con candado.
Si tiene hambre, va directo a por la comida y no hay forma verbal de pararlo. Una vez le pegó un mordisco a un panecillo en el súper, otra vez su madre olvidó cerrar la puerta de la cocina y de la nevera (ejem... ¬¬) por la noche, así que a la mañana siguiente me encontré con que se había comido medio pepino, dos zanahorias, cereales con ketchup, un plátano, un yogur...

Y por supuesto, todo lo que no sea él, le importa un comino. ¿Que lloras? Mientras no gimotees, le da igual. ¿Que te está molestando? Mientras no lo eches a patadas, seguirá tocándote las narices. ¿Que estás en el baño? Si le apetece abrir la puerta, lo intentará (benditos pestillos).

Así vamos. Le tengo bastante pillado el punto y sé cuándo está contento y cuándo triste, aunque su expresión facial no ayude en nada (sonríe tanto cuando algo le gusta como cuando le disgusta), o cuándo algo le emociona.

Resumiendo: es como tener un niño de 2 años en un cuerpo de 9, al que las emociones ajenas le importan un comino y que hace lo que le da la gana. Tal cual. ¡Au pairs, huíd de los autistas, insensatas!