31/10/12

Cumpleaños feliz

El despertador suena, como cada mañana de lunes a viernes, a las 6'55h. Pero por supuesto, ya llevaba un rato despierta. Salgo de la cama, bajo al salón, Léo al verme apaga la tv y me sigue a la cocina. Le doy el desayuno y nos tiramos en el sofá a ver (por centésima vez) Ratatouille. Se levanta Robin. Aprovecho y voy a desayunar. No es que tenga mucha calma, puedo oír a uno haciendo ruidos raros con la garganta y al otro correr de un lado al otro del salón, pero me digo que es mi cumple y que me merezco un buen desayuno, así que como sin prisa, pero sin ser capaz de relajarme.
Dejo a Robin encargado de su hermano y pongo la lavadora, me ducho, empiezo a limpiar... cuando paso por delante de mi cuarto y veo la puerta cerrada. ¡Qué raro! - pienso - Juraría haberla dejado abierta. Entonces oigo una risita dentro. Abro la puerta y me encuentro con que Léo ha entrado, rebuscado en mis cosas y encontrado un paquete de galletas, que se está comiendo tan tranquilamente. Me dan ganas de arrancarle la cabeza. Le echo la bronca y lo siento en el pasillo, donde puedo verlo por el rabillo del ojo, y friego el baño. Luego bajo con él al salón. Apago la tv y le pregunto a Robin si sabe dónde estaba su hermano hace 5min. Se encoge de hombros, como si no fuese asunto suyo. Las manos me piden estrangularlo. Le cuento lo que ha pasado y lo castigo sin tv ni xbox. Si cuando tiene alguna de esas cosas, no puede cuidar de su hermano, no tiene derecho a usarlas.
Sigo limpiando con una mala leche creciente. Llega la compra, una cantidad ingente de bolsas. Guardo y ordeno la comida, compruebo que la factura está bien. Acabo de limpiar. Pregunto a los críos quién quiere comer. Léo viene corriendo detrás de mi. Le caliento las sobras de la cena y se las pongo delante. Robin viene arrastrándose como un alma en pena, con dos c*jones, como si por no tener tv ni consola fuese un ser miserable. MANDA C*JONES. Le pongo su plato delante y me voy a meter cosas en el lavavajillas. Les echo un ojo y, mientras que Léo devora su comida, Robin ni la toca.
- ¿No comes?
- No...
- Como quieras.
Sigo con lo mío, cuando suena el móvil. Es mi hermana, quien me desea un feliz cumpleaños. Se lo agradezco y le cuento lo hermosa que está siendo mi mañana. En ese momento, Léo decide vaciar su vaso de agua en el suelo y ponerse a comer con las manos. Mi mala hostia se desborda. Le digo que si por mi fuera, hoy no comería, pero ya que le doy de comer, que lo haga con el p*to tenedor. Robin se pone a comer.
Cuelgo con mi hermana, limpio el estropicio y me siento a enviarle un sms a un amigo que me había llamado la noche anterior, mientras dormía. Y no sé porqué, me da un bajón y tengo que correr a mi cuarto para que los niños no me vean llorar.
Nunca he sido muy "cumpleañera", el día de mi cumple estaba bien, claro, pero nunca he sido muy... efervescente en cuanto a "mi día especial". Pero quizás el recordar cómo fue mi anterior cumpleaños, y las circunstancias que lo rodearon, no ayudó mucho. Además es mi primer cumple sin familia, cosa que tampoco ayuda, si supiese que iba a cenar con mis padres y hermana, aguantaría este día de mejor humor. "Día de mierda" no es suficiente para definir cómo está siendo.

Robin se exilia a su cuarto con unos rotuladores, o no sé qué. Le recuerdo de muy mala leche las TRES cosas que tiene que hacer COMO TODOS LOS P*TOS DÍAS.
- Es que tengo algo que hacer ahora.
- Tienes toda la tarde para hacer esas cosas y quiero que las hagas, cuanto antes mejor.
No estoy para discutir con nadie.
Léo corre como un loco de un lado a otro del salón y a mi, sentada en el sofá y enroscada en la manta, se me vuelven a caer las lágrimas. No tengo muy claro porqué, quizás SPM, quizás la píldora me afecta... no es el primer día de mierda que tengo, pero sí el primero que me sienta tan mal. Además esta vez llevo dos días trabajando 14 horas diarias, y hoy no he podido sentarme hasta la 1 del mediodía.
El niño viene a sentarse a mi lado, coge parte de la manta y se cubre. Yo sigo llorando, pero él suelta una risita muy feliz mientras juega con los flecos de la manta. Cuando ya no puedo aguantarlo más, me vengo a escribir. Porque, junto con el té, escribir lo arregla todo, o casi.
Ni mi jefa, ni Robin, han recordado mi cumpleaños. O al menos hasta ahora, igual les viene la inspiración divina dentro de un par de horas, ¡quien sabe!


    Editado un par de horas más tarde:

¡Robin se ha acordado! Acerté cuando dije que había subido con unos rotuladores a su cuarto, me hizo una postal de cumple/ halloween muy chusca. Tras un bueeen rato bajó al salón y me dijo "X (pseudónimo cariñoso inventado en ese momento), tienes una cosa encima del escritorio de tu cuarto". A pesar de que lo miré, no pude ver qué cara estaba poniendo porque estaba sin gafas (ejem), así que fui al piso de arriba sospechando lo que me esperaba, ¡y allí estaba! Casi se me saltan las lágrimas otra vez, pero me compuse, hombre ya, que ya llegaba por un día, y que se te caigan las lágrimas por el bajón, pase, pero por la emoción ya sí que no. Así que bajé, le di un abrazo y charlamos un poco. De pronto el día parecía mucho más bonito e incluso me animé a hacer un bizcocho, que catamos después de la cena, y hasta me puso una velita y la soplé pidiendo un deseo.
Gracias a todos los que se acordaron y me felicitaron, esas pocas palabras hacen que le salga a una una sonrisa. De más está decir lo que ya todos sabíamos, que mi jefa no se acordó. La verdad es que no me importa. La gente que me quiere y me importa sí se acordó, y eso incluye, por supuesto, a Robin, que salvó mi día con algo tan simple como un folio dibujado.
¡Ah! Y gracias a mis padres, por el álbum de fotos de familia que me enviaron, a Lorna por la postal y al Royal Mail por hacer su trabajo.



    Editado el día 1 de Noviembre:

¡Me ha llegado un paquete de cumple! Y estaba relleno de utensilios de cocina e ingredientes para recetas dulces (como se ve que me conocen bien), así como DOS tabletas de chocolate a la taza y una carta.
Muchísimas gracias, Bárbara, cada vez que utilice alguno de esos utensilios me acordaré de ti :)

Bizcocho de jalogüín

Estoy hasta el moño de tartas/ cupcakes/ caramelos/ sandwiches/ etc. de halloween. Sigo unos cuantos (muchos, demasiados) blogs de cocina y desde hace un mes no hago más que leer "de calabaza", "terrorífico", "halloweenesco" y demás chuminadas. Que sí, que si montas una fiesta de halloween son ideas muy buenas, todas en naranja, negro y violeta, pero estoy aburrida del tema.
El caso, que hoy es jalogüín y por primera vez lo vivo en un país donde se celebra de verdad. La única diferencia con cualquier otro día es que mi jefa ha comprado gominolas y que han venido (hasta ahora) 4 grupos de niños a pedir chuches. Fin de la historia. Ni decoración, ni disfraces, ni máscaras, ni calabazas, ni pelis de miedo.
Pero yo he hecho un bizcocho de manzana para la familia. En realidad, para Robin y para mi, como siempre, su madre pasa de los dulces y a Léo todo lo que no sean pan y cereales le da un poco igual...

Bizcocho de manzana


Ingredientes:

- 125 ml de  yogur natural/ griego
- 125 ml de  aceite
- 250 ml de  azúcar
- 375 ml de  harina
- 2  huevos
- 1 pizca de  sal
- 1 cuch. moka de  Royal
- 2  manzanas pequeñas


Preparación:

Precalentar el horno.
Mezclar el yogur con el aceite, el azúcar y las yemas de huevo. Tamizar e incorporar el harina y el Royal.
Pelar y descorazonar las manzanas, reservar media manzana. Cortarlas en trocitos finos y mezclar con la masa.
Montar las claras a punto de nieve con la sal e incorporar.
Verter la masa en el molde, coger la media manzana que reservábamos y cortarla en láminas finas. Colocar sobre el bizcocho artísticamente y al horno, 1h.

Yo le añadí unas pasas y me olvidé de ponerle un poco de canela. Lástima. Y pensaba echarle azúcar por encima para que las manzanas se caramelizasen, pero para cuando me acordé ya era tarde.
Como siempre, no os fiéis de mis tiempos de cocción.


30/10/12

Half term

Half term significa vacaciones para los niños y p*tada para las au pairs. Aquí, cada mes y medio, los niños gozan de una semana de vacaciones. ¿Y recordáis que yo trabajo en una familia monoparental? Sí, lo habéis pillado, me paso el día con los críos. Querría poder decir que de sol a sol, pero no, más aun.
Cierto es que el trabajo no es tan horrible, que poco más hay que hacer con ellos aparte de darles de comer y estar en el mismo sitio que ellos, controlándolos (bueno, qué demonios, controlando a Léo, que Robin ya es mayorcito). Pero aun así, el madrugar, el no poder echarme y cerrar los ojos, el no disfrutar del silencio en ningún momento... cansan bastante. Cierto es que podría esforzarme más, interactuar como una buena au pair, pero entre que uno es adolescente y le encanta pasarse horas tirado en cama con el iPad, y que el otro es autista y pasa de todo el mundo, y que sólo cobro 10 libras más por día, paso.

Por lo demás, comentar que he celebrado mi cumpleaños con antelación, pasando el fin de semana con mi hermana. Mirad si vivimos en familias distintas, que las niñas de las que cuida me hicieron un cartel de bienvenida y dos postales de felicitación, cenamos con la familia, sus jefes fueron muy amables y me invitaron a volver cuando quisiese... y cuando vino mi hermana, mi jefa ni se levantó del sofá a saludarla y, básicamente, la ignoró como si no estuviese allí el resto de las veces que se encontraron por casa. Supongo que en una casa en la que, cuando vienen invitados, no se me incluye en los planes, mucho menos iban a invitar a mi hermana a que cenásemos todos en amor y compañía. En fin. No me quejo, yo me apaño muy bien, cuanto más pasen de mi, menos remordimientos tengo yo por pasar de ellos. Lo único que un poquito más de educación, no estaría mal.

Oh, y en otro orden de cosas, la nevera está vacía, el congelador a mínimos y la despensa así así.
Mi jefa se quedó sin pasta, así que desde la semana pasada estamos casi sin comida. Disque la compra llega mañana. A ver si es cierto, porque sino, no sé qué voy a darles a los chavales para comer el resto de la semana.

En fin, vivo en un bordel permanente.

Lamento no tener nada interesante de contar, pero mi cerebro no da para más.

26/10/12

Lo peor que le puede pasar a un croissant

Lo peor que le puede pasar a un croissant es encontrarse conmigo.
M'explico:
Hace unos días, Kiera (my amiga escocesa, ésa que está loca) me dijo que se había metido en una web para conocer gente, chicos, más concretamente - está a la búsqueda y captura de un novio formal. Insistió en que me registrase y yo me reí y dije que aquello era muy triste. Vengo de una ciudad pequeña, en la que si tienes que meterte en una web así para conocer gente, es penoso. Pero luego me puse a pensar y me di cuenta de que a este paso, no voy a conocer a un británico ni de coña. Sé de una chica finesa que lleva aquí 9 meses y que aun no ha conocido a ningún nativo. Así que sintiéndome muy miserable, me hice un perfil, a ver qué pasaba. Y bueno, me estoy divirtiendo de lo lindo. Esto va así: tú te registras, escribes un poco sobre ti, tus hobbies, lo que buscas... pones tu mejor foto y esperas.

Primero vendrán los feos/ gordos/ granudos/ ese-tío-al-que-sólo-su-madre-y-abuela-le-dicen-que-es-guapo, después los croissants. ¿Y qué es un croissant? Un croissant es un tío que tiene los músculos de los brazos y pectorales tan inflados que no puede pegarlos al cuerpo, por lo que se parece a un croissant con patas. Huelga decir que éstos no tienen cerebro ninguno, ponen fotos suyas sin camiseta, posando delante del espejo, junto a su coche, con morritos y sus perfiles constan de dos o tres frases sin puntuación y alarmante escasez de vocales. Envían mensajes tales que "hi hun nic pic x" (hola cariño bonita foto *beso*) y deben de estar ahí básicamente pa' follá, porque no creo que ésa sea la mejor forma de encontrar el amor de su vida, pero oye, igual con alguna de su misma especie se entienden y surge el amor, quien sabe.
Y finalmente vienen los tíos normales. Los que leen tu perfil y te escriben un par de líneas, haciendo preguntas relacionadas con lo que has escrito. Cuyos perfiles cuentan de uno o dos párrafos con un toque de humor y sensatez, escritos con corrección (y menos mal, empezaba a pensar que en este país nadie escribe correctamente).

Consejillos para quienes quieran meterse en esto:
Las fotos menos atractivas que puedes poner son las siguientes:
- Ante el espejo (sucio) con el móvil
- De borrachera con tus colegas
- Sin camiseta, o sacando músculo, o ambos
- Con tu coche-de-macho-acomplejado
- Aquella de una boda/graduación, la misma en la que tu madre dice que sales "muy guapo" y en realidad das terror (especialmente aplicado a chicos con sobrepeso, pálidos y con cara de niño, los chicos bombón están aun más bombón metidos en un traje)
- Vestido con el uniforme militar de maniobras y la cara pintada a rayas verdes y negras, con mirada asesina (sólo para militares)

En cuanto a perfiles/mensajes, lo menos atractivo es:
- Mencionar a tu madre
- Escribir sin comas, ni mayúsculas, ni vocales
- Los mensajes estilo "hola nena" / "bonitas fotos"
- Los perfiles en los que cuentas lo guay que eres y que buscas una tipa guapísima
- Dar las gracias cuando te contestan (MUY triste)

Para tener algún éxito, aconsejo una foto normal, sonriendo. Si quieres ir al punto débil, con tu sobrinito o con un cachorrillo. Éxito asegurado. Cúrrate un perfil donde cuentes bien cómo eres, lo que te guste hacer, de forma graciosa. Recuerdo a un chico que decía algo como "me gusta el fútbol (*estampida de chicas huyendo*), el mar (*sí, pero a todo el mundo le gusta el mar*)". Sólo por esos incisos humorísticos, ya ha ganado a mil chicos con los mismos gustos, porque te ha hecho reír.

Recordad, amigos, la risa es el camino más corto al corazón de una mujer.
Y los chicos que cocinan bien son sexys. MUCHO. Mil veces más que los musculados, los que parecen modelos de Calvin Klein o los que desgranan todas y cada una de tus virtudes en verso.
(También es sexy que sepan de vino, y no hablo sólo por mi)

Bueno, que si os interesa la web, aunque sólo sea para husmear y echaros unas risas: pof.com


19/10/12

Et moi, dans mon coin...



Como ya os dije, estoy corta de inspiración para relatos cortos porque estoy trabajando en otra cosa. Ahora que lo pienso, creo que nunca he mencionado en el blog nada sobre mi novela. Hace muchos años, cuando me chutaba en vena las Crónicas de la Dragonlance, el Señor de los Anillos y similares, me puse a escribir una novela de fantasía épica. Más por diversión que otra cosa, pero cuando vi que aquello iba para largo y que las páginas me salían como churros, empecé a pensar más seriamente en trabajar en ella. Desgraciadamente, yo era joven e inexperta en temas informáticos (oh, aquel primer ordenador, máquina aterradora y desconocida, que me llamaba con cantos de sirena...), así que no sabía nada sobre copias de seguridad. El ordenador se estropeó y mi obra desapareció. (En realidad estoy segura de que hay una copia en alguna parte, de que imprimí al menos unas hojas, pero ponte tú a buscarlas casi 10 años después...)

En fin, que quedé muy triste por aquello, pero me olvidé del tema hasta hace cosa de tres o cuatro meses, cuando me puse a reescribir algo que creía olvidado.

Ahí tenéis mi nuevo rinconcito de trabajo durante el día, por la noche me refugio en mi habitación.
Sé que parece que la foto ha sido tomada de noche, nada más lejos de la realidad, es una foto de las 15h, pero el día no podía estar más gris. Y bueno, los imprescindibles para escribir: té en una taza de la Bretagne, portaminas, libreta y ordenador, sin olvidar manta, que aquí estar parada es muy malo para la temperatura corporal. Música, por supuesto, y al toro.

Anoche el chaval me dio la clave para uno de mis personajes, uno sobre el que aun no había escrito pero que no me acababa de creer. Dos palabras suyas y se hizo la luz en mi mente, cogí el cuaderno (herencia de anteriores au pairs, que quedó olvidado en un cajón de mi cuarto) y me puse a escribir frenéticamente.
A veces tan sólo hace falta que alguien te de una pequeña pista para arreglarlo todo.

18/10/12

Crumble

Hoy me desperté afanosa de mi siesta mañanera y decidí que era el día perfecto para hacer tarte tatin de manzanas. Pero hete aquí que abro la nevera y no hay huevos. ¿Y qué hago yo sin huevos? Adiós pâte brisée. Y entonces caigo: crumble (verbo inglés que significa desmigajar)



Sé que hay muchas otras recetas, pero yo cuento en mi poder con la más simple de todas ellas: fruta, mantequilla, harina y azúcar.
Así que a ello me pongo:

Crumble de manzana y plátano


Ingredientes:

- 100g de  mantequilla
- 100g de  harina
- 110g de azúcar moreno (100g si fuese blanca)
- 1 manzana
- 2 plátanos
- azúcar glas
- canela en polvo


Preparación:

Precalentar el horno.
Echar en un bol la mantequilla blanda (del tiempo) en dados, la harina y el azúcar y mezclar con los dedos, hasta que quede en migas.
Pelar y cortar la manzana en pedazos finos. En el fondo de una fuente para horno, poner uno de los plátanos en rodajas, encima la manzana y sobre ésta, el otro plátano en rodajas. Espolvorear un poco de azúcar glas y canela.
Echar la masa sobre las frutas. No tiene que quedar liso, ni aplastado. Tan sólo hay que colocarla para que cubra toda la superficie, pero respetando la forma de "migas".
Al horno lo que os parezca.
A mi juicio, esto debería estar en cosa de media hora, pero como mi horno es... ejem... de aquella manera, lo tuve una hora y salió delicioso: las frutas blandas, un saborcillo caramelizado...

Acompañar de crema fresca, helado de vainilla, sirope de arce... lo que más os apetezca.


16/10/12

Ojos de hielo

Me hallo en el sófa, enrollada en una manta color turquesa de tamaño carpa de circo, con el estómago hecho una batidora. Tengo hambre, pero no me he atrevido con nada sólido, voy a base de sopa y té, ya que esta noche me desperté para ir corriendo a arrodillarme frente al váter y no quiero repetir la experiencia. ¡Pero tengo tanta hambre que me comería una quiche yo sola! Algo ligero... se me ocurre fantasear con helado de yogur con mermelada de ruibarbo y frambuesa, hum... Mi estómago se encoge en una bola enfurruñada y suspiro con resignación. Tocará seguir pasando hambre.
Por si no fuese suficiente, acabo de llorar como una Magdalena con el último capítulo de Downton Abbey, así que sospecho que éste no es el mejor momento para escribir nada. Al menos hace sol.
Si os sirve de consuelo, a los que estais aquí por la parte literaria del blog, no tengo recursos para cuentos breves porque los estoy gastando todos en reescribir, y continuar, aquella novela que empecé años ha y que desapareció cuando el ordenador donde guardaba la única copia se estropeó.
Y sin embargo, tengo un par de ideas a desarrollar. Mientras tanto, un fragmento de algo que escribí años ha:

Ojos de hielo. Me atrapan, me encierran, llegan hasta lo más hondo de mí y apresan mi alma en su puño de escarcha. Azules como el cielo despejado en un crudo invierno.
Antes no eran ojos helados, sino que eran líquidos, azules como el agua del estanque junto al que me juraste amor eterno. El sol brillaba en tu pelo dorado y en tu sonrisa límpida, sincera. Creí que el recuerdo del día más feliz de mi vida no podría mancillarse jamás. Pero me equivoqué. Ahora yazco en la oscuridad de tu sótano, olvidada del mundo y de mi familia. Por lo visto a nadie le importa la suerte de alguien como yo, una maldita, una bruja. Sí, eso es lo que soy, supongo.
¿Por qué me haces esto? ¿Por qué me odias tanto? ¿Por qué ahora me miras con tus ojos helados? Yo sólo quería que vivieses, ¿es que hay algo de malo en ello? Regresaste del frente tan malherido... Volviste para morir en mis brazos, pero yo no podía permitirlo, sabía que estaba prohibido, que usar mi magia, algo que sólo sabía frenar, equivalía a firmar mi sentencia de muerte. ¡Pero no podía dejarte morir! ¡Daría mil veces mi vida por la tuya! Aunque jamás creí que fueses tú quien me condenase. En cuanto mi poder te curó, sorprendiéndome a mí misma de haber sido capaz de hacerlo, te levantaste y en vez de sonreír, me miraste fríamente, los ojos de mi devoción se habían ido.
Me arrastraste hasta aquí, donde me has tenido encerrada. ¿Cuánto? No lo sé. Podrían haber sido años.
Plic. Algo no deja de gotear, pero estoy demasiado agotada, demasiado herida por tus torturas como para arrastrarme hacia el sonido e intentar calmar mi sed. Simplemente yazco desmadejada en el suelo, como tú me dejaste la última vez que viniste a "visitarme". No me he resistido ni a uno de tus golpes, no he luchado. Aun te amo demasiado.
Plic. Plic. Plic... Ese sonido taladra mi cerebro, me arrastra a la inconsciencia. Pero justo antes de dejarme llevar hacia un mundo de torbellinos negros, la puerta se abre, y con ella entra un débil rayo de luz.


Espero que os haya gustado, a mi no acaba de convencerme, supongo que porque lo escribí en una época muy infeliz.
¡Que tengais un buen día!

10/10/12

Cupcakes


Finalmente. Por fin, después de tantos años de decir "voy a hacer cupcakes" e ignorar tal afirmación, los he hecho. Y es que, ¿qué queréis que os diga? Vengo de una casa de cocina deliciosa sin adornos ni exuberancias. Eso de ponerle crema de mantequilla a una magdalena... Si la magdalena ya está rica, ¿para qué añadirle ese pringue (como diría mi madre) ?

Pero era el cumpleaños de mi hermana y unos cupcakes son mucho más vistosos que unas magdalenas. Y además me había comprado unos moldes de papel preciosos.

Así que allá van:

Cupcakes de frambuesa con buttercream de chocolate


Ingredientes:

Para el bizcocho:
- 200 g  harina
- 3  huevos
- 220 g  azúcar
- 150 g  mantequilla
- 120 ml  leche
- 1 y 1/2 cuch. de moka de Royal
- 1 pizca de sal
- frambuesas

Para la buttercream:
- 250 g  mantequilla
- 250 g  azúcar glas
- 100 g  chocolate con leche
- 1 cuch. sopera de  leche


Preparación:

Precalentar al horno a 180ºC.
La mantequilla debe estar a temperatura ambiente.
Separar claras de yemas. Mezclar las yemas con el azúcar, añadir la mantequilla e incorporar alternando la leche y la harina tamizada. No olvideis el Royal.
Montar las claras a punto de nieve con la sal. Incorporar sin aplastar y repartir la masa en los moldes. No los lleneis u os quedarán magdalenas sin sitio para buttercream.
Lavar las frambuesas y añadir una por molde.
Hornear unos 20/25min.

Sospecho que fue por la frambuesa, pero en el centro se me hundieron un poco. Nada grave, ¡tenemos buttercream para rellenar!

Cogemos el chocolate, lo troceamos en un bol y lo ponemos a derretir al baño maría con la cucharada de leche. Yo no sé qué le pasó a mi chocolate, que pasó de mi y en vez de fundirse en condiciones, se quedó granulado. En fin.
Una vez el chocolate está frío (importante, sino hará que se derrita la mantequilla y adiós buttercream), ponemos la mantequilla a batir y añadimos el azúcar glas. Cuando esté homogénea, incorporamos el chocolate.

Si teneis manga pastelera, la decoración os quedará más chula que a mi, pero ya veis que con un cuchillo y unos minilacasitos también quedan resultones. ¡Y qué demonios, lo importante es que están coj*nudos!
Salen unos... ¿16?


Recomendación cultural del post: la peli de animación Arrietty. La banda sonora no tiene desperdicio.

Tengo que hacerme con una cámara fotográfica en condiciones.





5/10/12

No, I won't

Querría cogerlo de la camiseta, darle un buen tirón, pegar su nariz a la mía y mirándolo a los ojos, decirle que como se atreva a hacerle daño, lo buscaré por toda la ciudad y le despellejaré las pelotas.

¿Cómo puedo sentirme tan triste y cabreada, con una pizca de felicidad al mismo tiempo? ¿Cómo explicaros este nudo en la garganta?
Maldita sea, aun tengo ganas de abofetearlo. El muy gilipollas, plantado en la puerta, CUATRO horas tarde, diciendo "¿no me esperábais?". Pues no, imbécil, a estas horas ya no se te espera, desgraciado.

Pienso en las que le habrá hecho y se me rompe el corazón. Veo la cara de tristeza que se le pone y pienso que antes no tenía quien le hiciese reír, quien lo obligase a darle un abrazo y le alargase una tableta de chocolate, con quien viese Family guy o American dad enroscados en una manta, para que al menos pudiese pensar en otra cosa.
Al menos para las presentes (y seguro que alguna -muchas- futuras), estoy yo. Y no lo digo por tirarme flores en plan orientadora escolar que-intenta-ser-enrollada-pero-es-odiada-por-todos. Sino porque cuando hoy le di un abrazo, tristísima por su pena y sus historias, me pidió:
- No te vayas. (En el original, leave: dejar, irse, abandonar)
Y me dieron ganas de llorar. Sólo llevo aquí un mes y ya me pide que no lo deje. ¿Cómo voy a dejarlo? ¿Cómo voy a hacerle lo que más le duele? ¿Lo que conoce demasiado bien?
No, my gentleman, por ti me quedo.


Retales VIII: Pasta con puerros

Y anteayer, miércoles, sí acerté con el día de la semana en que estábamos, así que grité desde la cocina:
- Robiiiin, ¿qué te apetece cenar?
- Paaaastaaa.
- Vaaale.
Sí, a veces nos comunicamos a gritos. También a base de empujones, tomaduras de pelo, palabrotas, miradas desafiantes y muchas muchas risas.
Ayer su madre me dijo que yo había sabido cómo manejar a Robin, que le decía algo y lo hacía, pero que con la anterior au pair era un dolor, que no supo ganárselo y que él pasaba de ella. Pobre chica.
Bueno, al rollo:

Pasta con puerros


Ingredientes:

- Pasta
- 1 puerro
- 1 rama de apio
- 1 cebolla
- Chorizo al gusto
- Vino blanco
- Pimentón


Preparación:

Poner agua a hervir y cuando esté, cocer la pasta.
Picar la cebolla en dados, el apio en láminas y el puerro en rodajas finas. Rehogar y añadir el vino blanco. Cortar el chorizo en dados.
Añadir pimentón al gusto (yo usé muy poquito porque era picante) y el chorizo. Revolver y dejar un rato más.
Escurrir la pasta, echarla al wok con las verduras y mezclar vigorosamente.

Degustar con un vasito de vino blanco frío.


4/10/12

Retales VII: Intento de lasaña de polenta

Aquí también vivo de retales. Mi hostmum compra y yo cocino lo que me parece, ya que a mediodía estoy sola y tengo que hacerme el almuerzo. Los miércoles me toca hacer la cena y este martes, en un ataque de inspiración máximo, decidí que era miércoles y me puse a hacer la cena. Tenía un paquete de polenta empezado (polenta ya hecha, sólo había que calentar) y me puse a darle vueltas a la cabeza para ver qué hacer.
En esta casa, de carne y pescado vamos más bien cortos. Tenemos en el congelador, cierto, pero eso es todo. Así que agarré las pocas verduras que quedaban e hice lo siguiente:

Lasaña de polenta


Ingredientes:

- 1 paquete pequeño de polenta
- 3 zanahorias
- 1 rama de apio
- 1 cebolla
- caldo de pollo (o media pastilla disuelta en agua)
- 2 latas pequeñas de atún
- queso rallado
- mantequilla


Preparación:

Corta la cebolla en plumas, el apio en láminas y ralla las zanahorias. Échalas a la sartén/wok con poco fuego y deja que se hagan muuuy despacio, añadiendo de vez en cuando un chorro de caldo.
Calienta la polenta según las instrucciones (micro/hervir en agua/etc) y córtala en láminas finas.
Pon una capa de láminas de polenta en el fondo de una bandeja de horno.
Cuando las verduras estén listas, añade el atún y déjalo hacerse 10min más.
Pon el horno a precalentar para gratinar.
Una vez la mezcla está preparada, pon una capa de la misma sobre la polenta. Otra capa de polenta, otra de mezcladillo.

(AÑADIDOS: si tienes -no como yo- leche, puedes haber preparado previamente una bechamel, que añadirás ahora sobre la "lasaña", o si dispones -no como yo- de salsa de tomate, puedes hacer lo mismo, o haberla añadido previamente a la mezcla de verduras y atún)

Espolvorea queso rallado, añade pequeños dados de mantequilla por encima y al horno hasta que se dore.

Et voilà! No intentéis gratinar en un horno de gas, no funciona. Tuvo bastante éxito, hube de pelearme con los críos para sacarle una foto antes de que se la acabasen.