26/8/12

May I offer you a cup of tea?

Bueno bueno bueno, culebras.
(Carbón por navidades a quien no haya reconocido esta coña)
Como ya sabrán los amigos agregados a fb, tres meses después de irme de Nantes con gran dolor de mi corazón, vuelvo a hacer la maleta. No os alegréis demasiado antes de tiempo, que es para irme de au pair, pero irme, me voy. He pasado tres meses en España, buscando trabajo - a nivel nacional e internacional - infructuosamente. He hecho voluntariado, actividad que recomiendo a toda persona en paro para no caer en una depresión profunda. He quedado con los amigos, he conocido gente diferente, le he dado un repaso a gente nueva, me he hecho un nuevo corte de pelo y he introducido cambios en mi forma de vestir.
Así resumido, han sido tres meses cojonudos que me han servido para centrarme, cambiar cosas que quería modificar y disfrutar de mi familia. Ha sido genial volver a vivir con mi hermana tras dos años sin estar juntas.
Bref, que me voy por las ramas, en 9 días me voy a Londres. A una familia monoparental con dos hijos, de 12 y 9 años, este último con autismo. Todo un reto, por supuesto, Ladherna nunca busca algo normal, no, siempre tiene que buscarse algo chungo. Pero bueno, la madre parece muy maja (tras dos horas de amena cháchara por teléfono) y está bien pagado. Y es Londres, no sé si me explico jajaja
Como curiosidad, decir que conseguí este trabajo en dos semanas, pasando por encima de 320 candidatos. No es coña, en la web de au pairs puedes ver el número de solicitudes que una familia ha recibido en un mes, y ahí está el número: TRESCIENTAS VEINTE y Ladherna se lleva el puesto. Tras tanto tiempo buscando trabajo (aunque éste sea de au pair) entenderéis que mi amor propio necesitaba algo así.

Cinco días más tarde de que yo me haya ido, se va mi hermana también, a 2 horas en tren de donde estaré yo. Así que además de vivir mucho más cerca de mi querida Kiera (escocesa a la que echo de menos cada día), tendré a mi hermana a tiro de piedra.

Life goes by y yo me voy al país de las cups of tea :D


24/8/12

Ron

¿Añoras esto?, pregunta.
Muchísimo, respondo. Sé que seguramente me está preguntando algo más, algo que no quiero decirle. ¿Probaste el vino que te regalé?
Sí, estaba muy bueno. He guardado la botella para poner a macerar ron de plátano. -hace una breve pausa- Te echo de menos.
Lo sé, pienso. Me gustaría que no me echases de menos, o al menos no como lo haces. Me siento algo culpable por ese hecho. Me considero parte responsable de eso. Querría decirle que yo también lo echo de menos, porque es cierto, pero sé que no puedo.

¿Has pensado que quizás esta sea la última vez que nos veamos?, le pregunté mientras descansábamos el uno junto al otro.
No quiero pensar en eso, contestó.
Claro que no. Es la segunda vez que insistes por activa y por pasiva para que me quede, que me quede contigo. También dos veces me pidió que no llorase. Me abrazó y besó mis ojos cerrados.
Estás preciosa cuando lloras. Cuando más hermosa estás es cuando lloras, cuando sonríes y cuando estás desnuda. Me pasa una mano por la espalda y pienso en que está bien. Es cómodo, agradable. Pero no funcionó antes y no va a funcionar ahora, ni nunca.
Jura que vendrá a verme, esté donde esté.

A pie de tren, insiste en que me quede, que vivamos juntos. Antes lo decía como situación temporal, ahora suena a algo realmente serio. Fantasea un poco con ello. Vernos en casa a la salida del trabajo, cenar juntos, ver una peli, dormir abrazados...
Creo que mi sonrisa está siendo indulgente mientras deseo que abran ya las puertas del tren.

Me despedí con un beso y no miré atrás al montar al tren, ni me senté del lado del andén. No hubo manos ni pañuelos agitándose con congoja. No es mi estilo mirar atrás después de haberme despedido.

Y ahora ha guardado la botella de vino que le regalé, teniendo un millón para macerar cuantos litros de ron se le antojen.

23/8/12

Érase un pañuelo a una mujer pegado

Voy a confesaros algo: odio el catarro, lo odio con todas mis fuerzas. Más aun que a la jaqueca, a los dolores menstruales, a un hueso roto o cualquier otra dolencia.
Odio el estar ni bien ni mal, el sentirse aturdida, los oídos taponados, la nariz congestionada o goteando, la garganta irritada. Despertarse mil veces por la noche porque no puedes respirar. Mirar tu plato de comida y pensar "¿mastico o respiro?", y acabar optando por bocaditos de pajarillo que te permitan tragar enseguida.

Me duele la cabeza y me pica la garganta. Quiero salir de casa, pero la idea de enfrentarme al exterior y coger un bus interurbano me ata al sofá. Me planteo estudiar, como hice esta mañana, pero una leve somnolencia indica que a las dos frases, me quedaría frita encima de los apuntes.
Resumiendo:
Me quedo en casa, con un pantalón de pijama que me queda grande, una sudadera de mi hermana, el pelo hecho un nido de pájaros y muchos pañuelos a mano. Ni libros ni apuntes. Quizás podría ponerme una buena peli y disfrutarla con un té con miel.

... y cuando estás pensando todo esto, justo en ese instante, piensas: gracias a dios que estoy "sola". Lo de sola está entrecomillado porque en casa están mis padres y mi abuela, pero me refiero a que no hay un novio para el que estar guapa y sana, ni niños corriendo y chillando que te rompan la cabeza, ni jefes que te miren raro por estar hecha un asco, ni compañero sexy de piso ante quien vayas a perderlo todo por parecer un trapo.

Maldito catarro.

Sensación cada vez que estoy así, cambiando "sol" por "catarro":

22/8/12

Drops

Cae una gota sobre las sábanas y, éstas, en vez de absorverla, se rompen en espesas ondas concéntricas. Miro embobada tal fénomeno cuando la sábana que está embrollada junto a mi, se torna tentáculo, me rodea la cintura, tira hacia abajo y me sumerge en lo que antes era una cama. Sé que es imposible, pero la asfixia es muy real, siento esta agua-tela metérseme por la nariz. Toso, la garganta me escuece y trago más agua.
Caigo y caigo a través de la cama, intento asir algo, pero sólo la mitad inferior de mi cuerpo parece poder tocar algo sólido.
Entonces una mano enlaza sus dedos con los míos y me agarra tan fuerte que me hace daño, pero no me importa, sólo quiero respirar de nuevo. Tira de mi con firmeza, me saca de entre este estanque que parece recuperar su forma real. Atravieso el somier, noto el colchón cada vez más firme contra la espalda. Rompo la superficie y respiro ávidamente. Gotas blancas se escurren de mi piel y convergen en lo que acaba por ser una sólida sábana. Me encuentro con unos ojos fijos en los míos, me pone una mano en la mejilla y pasa el pulgar sobre mi labio inferior. Nuestras piernas están enlazadas y entiendo que sólo eso me salvó de hundirme completamente. Se acerca más. Tumbados frente a frente, le acaricio la nuca, buscando palabras de agradecimiento, cuando veo una peligrosa gota de sudor correrle por la nariz. Esta vez no cae sobre las sábanas, sino sobre mi, y soy yo quien se siente estremecida por ondas tórridas.
Me pregunto qué pasará si se hunde en mi...

19/8/12

Blonde cherry

Una gota de sudor se escurre por mi cuello. Hace un calor y una humedad de mil demonios. Everything's hotter down south, recuerdo. Aunque esto no es el sur, sino the south of no-north. Se me ocurren un par de ideas extrañas más, pero sé que estoy delirando.
"Dieu!" Se me escapa de entre los labios, en algo que no sé si es una alabanza, una súplica o ambas.
Intento tragar saliva, que parece haberse espesado y no querer bajarme por la garganta, áspera como el papel de lija. Me aparto un mechón húmedo de sudor de delante de los ojos e intento fijar la vista en algo, pero enseguida tres rizos se interponen en mi campo visual. ¿Rizos? Si yo me había alisado el pelo...
Soy consciente de la música, pero ignoro su ritmo. Ni siquiera estoy segura de estar procesando lo que oigo. Me muevo al son que me marca el cuerpo, a sus caprichos y vaivenes.
Se me atropeyan pensamientos en francés y de pronto las frases parecen mezclarse y gritarme en los oídos incomprensiblemente. No quieren ser traducidas y en vez de una coherente frase en español, lo que sale de mi boca es un gemido.
¡Bah, a quién le importa! Lo que siento es inexpresable, no tiene sentido decir nada, decido mientras me muerdo el labio inferior acallando otro gemido, ¿a quién le importa?

Me tumbo rendida en la cama y al punto me levanto. Las sábanas están empapadas en sudor tibio. Aunque al fin y al cabo yo también lo estoy, así que me conformo con una parte casi seca y apoyo la cabeza contra el colchón. Me laten las sienes con un dolor punzante. No podría sentirme mejor.

Sale el sol. La humedad parece haber desaparecido, pero el calor ahí sigue. Me levanto, bebo agua y miro el reloj. Pienso en irme y le echo un vistazo a la puerta. Otra vez será, suspiro, lo prometido es deuda.
Jo, campos de centeno y niños corriendo.
¿Quién quiere ser princesa siendo emperatriz?
Sois belle! Et sois triste! Les pleurs
Ajoutent un charme au visage (...)
Je t'aime surtout quand la joie
S'enfuit de ton front terrassé.


Una vez más, no he descansado lo suficiente y sigo delirando. Cierro los ojos y me dejo llevar por el sonido suave de su dormida respiración.

...

Licencias poéticas aparte, ha sido un muy buen día, desde las 00.00 a las 23.59h. Un día cojonudo de calor y blues.

15/8/12

Adieu... otra vez

Hace mucho que no actualizo (lo siento) y hace todavía más que no actualizo con algo decente (lo siento mucho).

Estoy en Francia. En un pueblacho en medio de la nada (pero con castillo... más bien ruinas de castillo), en el que no hay nada que hacer (mirar a las vacas y a los aviones -aves- no cuenta), en el que no conozco a nadie (por supuesto) y en cuyo apeadero de tren no se pueden comprar billetes (o sea, que tienes que caminar una hora hasta el pueblo de al lado).
Resumiendo, que mi viaje a Francia ha sido, en el más optimista de los casos, aceptable. Y soy tan optimista porque me he movido hasta Nantes. Me reencontré con un par de amigos, salí de fiesta y, básicamente, disfruté de los pequeños detalles como levantarme el domingo e ir a la panadería, pasear junto a la île de Versailles, comer galettes y hablar mucho muchísimo en francés (no sé porque mi primera conversación versó sobre lo mal que está España, pourrie, fue el adjetivo que mi bienamadodiado país recibió).
Volver a dejar Nantes fue triste, sobre todo teniendo en el andén una proposición formal de "quédate". Entenderéis que no podía.

Al día siguiente, en un museo de la II GM, me encontré con un libro de fotos "Nantes bajo las bombas". Imágenes en blanco y negro de edificios bombardeados, calles que conozco venidas abajo, la place royale llena de cascotes. Se me encogió el corazón y cerré el libro. Es mejor no pensar en la destrucción de algo amado.


Por lo demás, decir que Angers no tiene nada de especial, los pueblos xXx-sur-Loire (hay mil que se llaman así) son bonitos pero todos iguales, los quesos franceses siguen igual de ricos y los francesitos siguen como los quesos, ricos (en ambos sentidos de la palabra).


Lotos en la île de Versailles