30/7/12

Revenir

Desde que estoy en España, tengo el blog muy aparcado. Me da pena, porque me encanta escribir, pero no tengo nada que me empuje a ello. C'est à dire, tengo ahí mis relatos, que he retomado con mucha energía (hasta las 4 de la mañana me quedé el otro día escribiendo), pero para el blog no tengo nada. Es, en fin, una forma diferente de escribir, temas distintos. Publico en el blog cuando hay algo que me motiva, o me ocurre algo y automáticamente pienso "esto tengo que ponerlo en el blog". Desgraciadamente, desde que estoy aquí no me pasa nada de eso.
Mais tengo buenas noticias: mañana tiro para Francia por unos días. Sol, amigos (los pocos que siguen allí), vino, galettes, Nantes...
Imaginaos si estoy falta de inspiración que me está costando muchísimo redactar esto. Y me da rabia dejarlo así de soso. Debería escribir algo sobre lo contenta que estoy, no sé, algo de mi intención de buscar un curro los días que esté allá (por soñar...). Pero mis teclas no están por la labor, así que sintiéndolo mucho, os dejo con una típica canción nantesa muy bailable que me trae hermosos recuerdos de universitarios borrachos, y Ladherna metida con calzador. Y un bretón de ojos azules.

9/7/12

La sirenita del s.XXI

(Ambiente)
La chica del pelo rojo entra en la fiesta y avanza por la pista de baile atrayendo todas las miradas, pero ella tiene un objetivo claro, no le importa nadie más. Rompe el círculo de mujeres que lo rodea y lo atrapa en sus ojos aguamarina. Baila con él, se mueve con una cadencia especial, moviéndose como acunada por las olas, con una pasión única. Él cae rendido a sus pies, no puede dejar de mirarla, de rodearla con sus brazos. Lo que había buscado toda su vida: cintura fina, piel de nácar, dientes como perlas, los labios color coral siempre abiertos en una sonrisa íntima, sólo para él, y esa forma de moverse, de rodearle el cuello con los brazos... La sangre le retumba en las sienes y se le perla la frente de sudor. Necesita calmarse, sólo llevan un rato bailando y él ya no puede ni pensar correctamente, ¡ni siquiera han hablado!
Se separan un momento con la excusa de que él va a por bebidas y entonces una mujer de pelo negro y estrellas en los ojos se acoda junto a él en la barra y le canta una hechicera canción al oído. El corazón masculino se desboca, su razón sale volando y sólo ve los labios de ella, moviéndose tentadores, la lengua que como un ser mágico baila en la boca de ella, al ritmo de la pronunciación de cada sílaba. La mira en silencio unos segundos y entonces se cuelga de sus labios, bebe su aliento, la besa con un hambre embrujada.

La chica los ve desde la distancia y alguien vierte en sus oídos las palabras venenosas: mátalo, apuñálalo en el corazón.
Y los sigue.

Sobre un lecho de sábanas húmedas de sudor descansan ambos, los dedos de él aun enredados en la melena negra de ella, el brazo de ella rodeando el pecho de él. Y su lado la muchacha de melena de fuego siente oleadas de rabia. Aprieta en la mano el mango del puñal que sus hermanas le han dado.
Mátalo o te destruirá. En el pecho, por lo que te ha hecho. Míralo, con ella, en vez de contigo. Hazlo.
Y ella lo hace, claro, para conservar su corazón. Sólo un golpe, él apenas se ha movido. La sangre empapa las sábanas, gotea hacia el suelo y cae sobre los pies de ella.
Huye.
Durante muchos años lamentó haberlo matado para conservar su cálido corazón. Más le hubiese valido volver a tener un corazón tan frío como el mar.


4/7/12

El interesante

Érase una vez que, estando yo en Francia, conocí a un chico. Más bien, me envió una petición de amistad por facebook sin habernos visto nunca ni tener conocidos en común ni nada. Tras varios días de hablar de todo, quedamos para tomar un café. En persona era timidín, pero guapísimo. Me invitó a una fiesta universitaria dos días más tarde.

Llega la noche en cuestión y nos vemos. Me presenta a sus amigos, vamos a la fiesta (una facultad transformada en discoteca por una noche) y cuando nos metemos en el barullo, me acerco a darle un beso y me hace la cobra. Terriblemente confusa, me dirijo a la barra a por una sidra. Cuando consigo salir de allí y vuelvo a verlo, está borracho como una cuba. Me paso la noche charlando con uno de sus amigos mientras él me ignora olímpicamente. Se me hinchan las pelotas, pero me digo que no me van a echar tan fácilmente y me quedo hasta el último tranvía. 10min antes de que éste pase, me despido del amigo y me voy con un cabreo inmenso y mi dignidad intacta.

Un par de chicos intentan ligar conmigo de camino a la parada y mi cabreo se triplica. Entonces, suena el móvil. Él, por supuesto. Me pregunta dónde estoy, intento mantener la compostura, pero al final se me escapa el mal genio y le grito un par de lindezas en francés. La gente de la parada me mira. Suplica que me quede (nota: el campus está en el quinto carajo). Le digo que si llega antes que el tranvía, ya veremos si me quedo, pero que si es el tranvía quien llega antes...
Llega el tranvía. Entro. A través de la ventanilla lo veo venir corriendo. Suspiro y me bajo.
Me alcanza y me da un abrazo. Me desembarazo y le digo que qué cojones. A ver, tío, ¿de qué vas?, nos hemos dicho todo, me has invitado a quedarme a dormir en tu casa y cuando voy a darte un beso ¿me haces la cobra?
Con una sonrisa de disculpa, me pidió perdón en repetidas ocasiones.
¿Es que esto es normal en tu país? Porque el mío no, desde luego. ¿A qué jugabas?
Era para darte más ganas...
¡¡Pero si ya lo habíamos hablado todo!!
Me hacía el interesante...

Tíos que se hacen los interesantes no no no no. A las titis no nos gustan.

2/7/12

Traveler

Ha pasado tiempo suficiente para normalizarme y ver la situación real. He superado rápidamente el shock, conservo las lúcidas aptitudes adquiridas en Francia y además tengo una gran tranquilidad en el alma. No vivo con añoranza, ni de hace unos meses, ni un año, ni dos, ni tres. No negaré que me gustaría seguir viviendo en Francia, pero ahora estoy aquí y no quiero la vida que tenía anteriormente. No quiero hacer lo que hacía, no quiero insistir en las malas o sosas relaciones que mantenía por simple educación. No me interesa mi ciudad natal, aunque no acabe de desagradarme.

Quiero conocer nueva gente, algo que he empezado y que me está sentando muy bien.
Quiero conocer nuevos lugares, proyecto que he emprendido y espero no tener que detener.
Quiero emprender nuevas actividades, objetivo que he comenzado y me llena de satisfacción.

Puede que no sea la mejor persona del mundo, tampoco aspiro a serla, así como tampoco la peor. No quiero ser maleducada, no quiero ser mala, tan sólo quiero enfrentar mi nueva vida y os agradecería que me lo pusieseis un poco más fácil. Estoy haciendo el equipaje físico-emocional para viajar a nuevos horizontes de realización personal y es algo que debo hacer sola, yo os avisaré cuando necesite compañía, porque ahora mismo tener gente a mi alrededor sólo puede dificultarme el avance. Os quiero y no os olvidaré.

Hoy he tenido que despedirme de una amiga. Negrita mía, no importa cuan lejos te vayas, tú siempre te vendrás conmigo.