30/4/12

Eureka!







Esto, señores, se llama "bizcotaza". El nombre es evidente: es un bizcocho en una taza. He probado varias recetas y ninguna me gustaba: muy aceitosas, muy secas... Y por fin, a base de probar y errar, he conseguido la bizcotaza perfecta.
Las ventajas de la bizcotaza frente a un bizcocho normal residen en la rápida, fácil y limpia preparación. ¿Quieres bizcocho? En 5min está listo. Se prepara directamente en la taza, así que no manchas nada y es faciliiiisimo de hacer. Y no requiere de horno (por eso se ha convertido en un habitual de mi cocina)

Bizcotaza

Ingredientes:

- 1 huevo
- 1 cuch. sop. de aceite
- 2 cuch. sop. de azúcar
- 2 cuch. sop. de cacao en polvo (o colacao)
- 3 cuch. sop. de harina
- 3 cuch. sop. de leche
- 1 cuch. moka de Royal


Preparación:

Coge la taza más grande que tengas. Echa dentro el huevo, bátelo y añade el azúcar. Una vez incorporado, ve añadiendo los ingredientes intentando que no te queden grumos.
Cuando esté listo, mételo en el microondas a máxima potencia DOS MINUTOS.
Si lo dejas menos, sale crudo y si lo dejas más sale seco. Va a hinchar, mucho, y va a asomar de la taza. No te preocupes, es normal.
Por supuesto admite frutos secos, trocitos de chocolate... Para la próxima voy a intentar meterle un poco de mermelada, a ver qué pasa.


Por fin ha llegado el sol a Nantes, hasta me he puesto el bikini y he tomado el sol en la terraza. Un lujazo. Si es que hay cosas que no tienen precio.

26/4/12

En busca del trabajo perdido

Buscando trabajo te encuentras con cosas muy simpáticas, como:

- Experiencia mínima de 1 año para un contrato de 2 meses. Ole, ole y ole. O de 5 años para un contrato de 5 meses.

- "Experiencia en el sector de Hosteleria y en recepción con idiomas. Imprescindible: Frances/Ingles/Italiano/Aleman y Catalan." No, hombre, si yo hablar hablo un puñado de idiomas, pero eso ya es pasarse. No mencionemos tu problema con las tildes.


- Recepcionista y animador de niños y adultos. Porque vales tanto pa un roto como pa un descosío.

- Encargado de recepción, reservas y desayunos. O sea, que por las mañanas te multiplicas por dos para estar en el mostrador de recepción y en el restaurante sirviendo café.

- "Recepcionista de noche: Acogida física y telefónica de los clientes - Mise en place de desayunos - Limpieza - Plancha..." Sí, hombre. Y además dos huevos duros. Eso no es ser recepcionista de noche. Eso es camarera de pisos polivalente.

Cobrando siempre el mínimo interprofesional. Que no me quejo, oigan, esto es Francia y el SMIC son casi 1.400 leurazos.

Estoy mandando CVs a toda Francia. Antes aun me preocupaba de mirar dónde estaba en el mapa el lugar a dónde enviaba. Ahora, mientras no sea París, me vale.
Y... bueno, he entrado por el aro y me he registrado en una web de búsqueda de trabajo en España y he enviado un par de curricula. Que por cierto, de ver el salario que ofrecen, se me ha caído ya el alma a los pies. Pero hay que intentarlo, que no se diga.

2000km al Este

A 2.000 km de aquí.
2.000, que se dice rápido.

Sigo buscando trabajo, y alojamiento para entrar el 01/06.

No quiero deprimirme, pero no me lo ponen fácil.

Después de años de publicar, acabo de darme cuenta de que no existe la etiqueta "amor". Pues a estas alturas del cuento no voy a crearla, hombre ya.

23/4/12

Pollo con hinojo a la sidra

Para mi, el hinojo fue siempre una planta de libro. Una de esas cosas que lees pero que no has visto nunca, como la cubeba. Pero resulta que siempre lo tuve delante de mis narices. Sólo que yo lo llamo fiuncho. Es una cosa que me pasa mucho, eso de conocer nombres de plantas, árboles y animales en gallego y no en castellano. O conocerlo pero no asociarlo.
El caso, que en mi casa no se usa en la cocina, pero aquí en Francia el bulbo es muy frecuente. Lo probé en casa de mis ex-jefes y me gustó. Así que después de usar la mitad para hacer un rissoto (ya repetiré y subiré la receta) me arranqué con esto:

Pollo con hinojo a la sidra


Ingredientes:

- 1/2 bulbo de hinojo
- 1 cebolla
- alitas de pollo
- sidra
- sal y aceite


Preparación:

Corta la cebolla en plumas y pica el hinojo en dados. Al sartén con un poco de aceite y cuando estén medio pochados, añade un chorrazo de sidra y la sal. Deja que se hagan a fuego lento. Una vez listo, sacar de la sartén y freír el pollo.
Et voilà.



Disculpen por la calidad de la foto, pero con mi humilde cámara y la falta de luz...
Ahora estoy cocinando mucho con sidra, que no gasto yo en salsas y la sidra es barata y rica, muy adaptable, lo mismo te vale para verduras como para carne o pescado. Así que apuntaos el consejo.

22/4/12

Instinto básico

Domingo. Me lo tomo con calma, con una taza de té y diversos blogs por leer. Y leo por ahí sobre relojes biológicos, educación infantil, decisiones personales y mucha gente maleducada.
La blogger decía que ya tiene una edad (unos 30, si no me equivoco) y ningunas ganas de tener hijos. Que la cosa que hace tic-tac no suena, vamos. Que no le gustan los niños. Y se le echaron al cuello.
No entiendo a qué viene tanto revuelo. Rara, antinatural, egoísta... Pero vamos a ver, ¿es o no es cosa suya? Me parece tan bien y tan natural querer tener hijos como no querer tenerlos. Tal vez más infrecuente, sí, pero igual de bien.

Yo siempre quise tener hijos, con mi marido, nuestra casa y un cartel de "FELICIDAD" encima. No como proyecto de futuro ni ganas locas, sino que siempre lo vi así, quizás por admiración a mi propia familia o porque era lo que conocía.
Pero luego pasan los años y esa perspectiva cambia. Recuerdo que una temporada me visualicé a mi misma como madre soltera viviendo en Londres (imaginadlo: yo convertida en una atractiva treintañera, con una exitosa carrera laboral, que al salir del trabajo va a recoger a su niño al cole y vuelven andando a casa de la mano. Que bonito.)
A pesar de esa imagen, sin darme cuenta algo cambió en mi cabeza. Teniendo pareja, con el que me podía ver casada, no veía críos por ninguna parte. Cero patatero. Iba por la calle y miraba bebés, tiendas de ropa diminuta y pensaba "OHHH que ricura", pero luego fantaseaba sobre mi futuro y los niños habían desaparecido de un plumazo.
Me quedé sin novio. Adiós a un futuro de flores y música de violines. Me vine a Francia a cuidar niños.
¿Resultado?
He visto crecer a un bebé. La cuidé como a mi propia hija. Jugué con ella, la hice reír, la cuidé estando enferma (y también estando ambas enfermas), le cambié los pañales, la bañé, le canté, la acuné e hice todo lo necesario para ocuparme de ella.
Pues no la quiero. LEED CON ATENCIÓN, he dicho no la quiero, no que la odie o le tenga tirria. Simplemente que no la quiero, no me causa ningún tipo de afecto. Oh, sí, puede ser adorable y tal, pero que no.

Sus hermanos. Cuidar de ellos era... ¿cómo expresarlo? Un p*to infierno. No, no eran insufribles todo el tiempo, pero si hago balance general, la impresión es muy negativa. Cuando sólo me ocupaba de uno de ellos, la cosa iba bastante bien, pero aun así.

Hace tres semanas que me he ido y no los he vuelto a ver. No los echo de menos.
Después de haber cuidado de niños por 9 meses puedo decir que los niños no me gustan. Ahora los conozco de verdad, sé cómo es. Y no me gusta nada. Que sí, que cuando son tuyos es otra cosa, que cuando tenga pareja cambiaré de opinión, que cuando mi situación sea estable... blablabla. Sí, es posible, y aun así, aunque algún día quiera hijos sabré el infierno que me espera, por lo que si tomo esa decisión será con conocimiento de causa y después no podré alegar ignorancia, como les pasa a otras (hace unos días leí sobre una embarazada en el 6º o 7º mes que decía que el embarazo no estaba siendo la hermosa etapa que imaginaba)

En fin, sólo decirlo. Recordaros que no por carecer de reloj biológico somos unas raras o egoístas, que simplemente es así, y que además... lo vuestro puede ser ingenuidad. Un poco de humildad antes de juzgar.

20/4/12

Cuento XI

- Háblame de la última vez que te enamoraste. - le pide mientras descorcha un Jurançon.
Ella lo mira de soslayo y le sonríe un poco. Coge la copa que le tiende, se recuesta en la silla y empieza a contar sin mirarlo. La botella se acaba al mismo tiempo que la historia. Las lágrimas asomadas al balcón de sus ojos hacen equilibrios por no rodar mejillas abajo.
- ¿Te sientes mejor ahora?
- No.
El hombre le apoya una mano en la rodilla y ella piensa en cuán fácil sería... Cuán fácil darle un abrazo, dejarse llevar. No queda vino y tan sólo hay una botella mediada de licor. Sirve un par de copas y lo siguiente que está haciendo es desnudarse, pensando interiormente en una canción que hace meses que no escucha. ¿Meses? ¿O quizás años? Apaga la luz y se acuerda de él y finge que de nuevo están juntos en la cama. No es él, por supuesto que no, pero muerde a su compañero, lo araña, tiene ganas de abofetearlo como si fuese él. Los recuerdos afloran y quisiera llorar. Se muerde el labio conteniendo un sollozo.

El tiempo pasa y todo vuelve a la normalidad, los recuerdos a su cajón, la ilusión de estar con él se desvanece y es de noche y la figura a su lado quiere dormir y ella querría que se fuese, que la dejase sola. Pero no. Se queda y ella no puede dormir. En cuanto se cuela un rayo de luz grisácea entre las cortinas, se escabulle de la cama.
Va a la cocina y ve la botella vacía de Jurançon. Maldito vino...
Se instala a leer en el sofá con un café hirviendo.
Mucho más tarde, oye cómo se levanta. Sabe que debería haberse quedado. O al menos eso es lo que siempre le dicen sus amigos pero, ¿por qué quedarse si no quiere? La busca por casa. Ella da los buenos días en alto para que la encuentre. Ya está completamente vestido y con todas sus cosas.
- ¿Ya tienes que irte?
- Sí, tengo que pasar por... - la explicación sigue y ella ya no está escuchando. Se levanta, pasa por delante de él y va hacia la puerta. Él la sigue mansamente. Le abre la puerta y le desea un buen día. Cuando él se acerca, ella le da un beso en la mejilla y se aparta. Se va. Cierra con llave y se siente mucho más dueña de sí misma.
Dos horas más tarde suena el móvil. ¿Él de nuevo? ¿Se habrá olvidado algo? No... una estupidez, como siempre: ¿Qué tal?

12/4/12

Tralará larita, barro mi casita

Por fin me siento a actualizar. Desde luego no es el mejor momento para hacerlo, aun estoy en pijama, tengo los cacharros de la cena esperándome en el fregadero (lo sé, lo sé, dejar los cacharros para luego no se debe hacer nunca) y la lavadora hace un ruido espantoso. ¡Pero me sentía tan culpable! No sé cuánto tiempo llevo sin actualizar, pero tengo la impresión de que han pasado meses. Pues bien, allá vamos:
Primero, las novedades. Sigo sin trabajo, aunque me han entrevistado telefónicamente para un puesto de babysitter de 5h/semana. No me da ni para media merienda, pero menos da una piedra.
He empezado con mis lecciones de bici. ¡A tus años!, direis. ¡A mis años!, dije yo, antes de ponerme un casco y subir en ese artefacto roba-almas, parte-piernas y esculpe-glúteos. Aun no me he caído y ya he hecho algunos metros sola. Según mi amiga-profesora, en un mes lo tengo dominado.

Ahora, el post de verdad... ¡la vida en un piso de estudiantes!
Ladher-consejo:
Lista de la compra:
- Guantes
- Lejía
- Estropajo
- Paciencia

Cuando vine a ver el piso, me pareció desordenado pero no sucio. La verdad es que no me fijé mucho, porque la suciedad puede quitarse, así que miré otras cosas (como al guapísimo chico que me lo estaba enseñando).
Cuando me mudé, descubrí que en mi habitación el polvo tenía algo así como una Liga de Resistencia. Y es que además aquí los suelos tienen un color que engaña mucho, que la suciedad no se ve hasta que la barres (o hasta que alcanza el centímetro de espesor). Así pues, ni corta ni perezosa, me armé de escoba y estropajo... y empecé por la cocina. Puedo dormir en un cuarto sucio, pero no puedo cocinar rodeada de suciedad. Imaginaos la cara de mis compañeros cuando descubrieron que los fuegos de la cocina no eran negros ¡eran plateados! Criaturitas del cielo... me pregunto si alguna vez los habrán fregado uno a uno en vez de pasarles un paño...
En mi cruzada por la limpieza descubrí que no había fregona. No pasa nada, se ata un trapo húmedo a la escoba y hace las veces de. Puse una lavadora de trapos y alfombra de la cocina. Tranquilos si los trapos salen casi tan sucios como entraron, hay manchas que no desaparecerán jamás.
Siguiente nivel: El cuarto de baño. Eso fue fácil, incluso quitar las marcas de moho de la cortina del baño. Pero hay cosas con las que no puedes hacer nada. Si tus compañeros son desordenados, no vas a ser tú quien ordene sus cosas. Como... limpiar la boquilla del bote de espuma de afeitar, cerrar la cajita de las lentillas, tirar a la basura los cepillos de dientes que sobran (conté 13 cepillos de dientes, no sé de dónde han salido ni de quien son), etc.
Lo demás es fácil: trapo y escoba y al toro. He sacado bolas de polvo como puños. He matado arañas, barrido pedacitos de cristal, hojas secas... Y ahora la casa tiene un aspecto más presentable. No está impoluta ni mucho menos, pero al menos ahora puede venir alguien a casa sin que se me caiga la cara de vergüenza.

Tengo una terraza molona y una cocina muy luminosa donde, aprovechando que mis compañeros casi nunca están en casa, hago vida. Me encanta este piso (bueno, casa), es grande, luminoso, enfrente de una parada de tranvía, al lado de un súper, panadería, farmacia... Mis compañeros tienen posters enormes por las paredes y frases de ánimo/profundas: apunta siempre a la luna, porque aunque fracases, aterrizarás entre las estrellas. O "un pueblo republicano no será realmente libre hasta que el saber no alcance a toda la población".
No es mi rollo, pero entretiene mientras esperas a que se te seque el pintauñas.


7/4/12

La cesta de la compra

Hoy, cuestión práctica: comprar en Francia.
Todo en Francia es más caro, todo. Ir a comprar al súper productos frescos puede ser desmoralizador para el bolsillo. También en las tiendas pequeñas o mercados semanales de barrio. ¿Significa eso que para comer debamos dejarnos todos nuestros dineros? No señor, porque el que busca, encuentra.
Los grandes mercados semanales (no los de barrio), como el de los sábados por la mañana en Nantes, enfrente de Médiathèque, nos ofrecen la posibilidad de comprar barato.
El otro día veía en los puestos permanentes del mercado de Talensac a más 15€/kg los filetes de pollo. Imaginaos el resto...

Os cuento lo que he comprado hoy:

- 1 kg de tomates de España: 1,50€
- 1 kg de mandarinas de España: 1€
- 3 calabacines: 1,20€
- 1 coliflor: 1,30€
- 2 berenjenas de España: 1,10€
- 3 caballas: 1,65€
- 1 zanco de pollo: 0,75€

Resultado: 8,50€ menos en la cartera, la nevera llena (les he tenido que robar espacio a mis compañeros en la nevera, pero es igual, porque este finde están fuera) y la promesa de rica y fresca comida.

Aquí las frutas y verduras españolas están más baratas que los francesas (yo encantada) y con un par de vueltas por el mercado, encuentras muchos productos de a 1€/kg. No os quedeis con el primer precio que veais, menos aun en la carne. Algo que me sorprendió fue que la carne halal es más barata que la normal.
En cuanto al pescado, hay precios para todos los bolsillos. Se ve pescado desde 40€/kg hasta las modestas xardas a 2'99€.

Un consejo: rascarse un poco el bolsillo con las patatas. Estos franceses tienen unas patatas riquísimas, no os vayais a las enormes de 0'80€/kg, pagad un poco más y tendreis unas pommes de terre deliciosas.
Ignorad a los productores bio, se suben a la parra con los precios. 0'60€ por UN KIWI no es razonable, por muy bio que sea.

Espero que os sirva de algo.

Retales VI: Pâtes à l'indépendence

Mañana se cumple una semana de mi independencia. El piso está hoy más limpio que cuando vine, la nevera y la despensa tienen comida sana y fresca (ésta última ha disminuído a niveles alarmantemente bajos, pero mañana por la mañana hay mercado) y las cortinas del baño conocen una renovada juventud.
Comparto casa con un chico al que apenas se le ve el pelo y una chica de lo más maja y dinámica con la que al menos de vez en cuando puedo compartir 10min de charla.
No conseguí el puesto de la entrevista a la que fui, así que sigo buscando trabajo, bastante animada.
He empezado a dar clases de francés (je, sí, yo misma) a una amiga escocesa a cambio de refuerzo en inglés. Que dice que no tiene nada que enseñarme, así que nos estamos centrando en pronunciación de palabras nuevas (ver The Chaos) y desarrollo de nuevos temas de conversación (política, economía...).

Y todo esto transcurre entre comida y cena, que por supuesto preparo yo solita, aunque siempre hay alguna amiga dispuesta a apuntarse a comer, a echar una mano o directamente cocinar (como una amiga nicaragüense que el otro día se marcó una pasta con maíz y panceta co-jo-nu-da)
Así pues, ¡retomo la sección de cocina! Otro día haré fotos de mi piso y os haré una crónica de mi supervivencia en un piso de estudiantes.

Pâtes à l'indépendence

Ingredientes:

- Pasta
- 1/2 cebolla o 1 pequeña
- 1 tomate
- 1 pimiento rojo
- Vino blanco/sidra/cerveza...
- Sal y aceite


Preparación:

Pica la cebolla. Corta el pimiento en tiras. Pon una sartén a calentar con un poco de aceite y echa ambas verduras, tápalas y deja que se pochen a fuego lento.
En una olla, pon la pasta a cocer. Siéntate y tómatelo con calma.
Cuando el pimiento esté casi listo, añade un alegre chorro de vino o de sidra mangada a tus compañeros de piso (cof cof) y el tomate cortado a la buena de Dios. Sala, vuelve a ponerle la tapa y siéntate de nuevo.
Escurre la pasta. Comprueba que los pimientos están listos y al plato.

Lleva un rato hacerlo, bastante más que pasta con salsa de tomate de bote, pero vale la pena y seguro que es más sano.
En la foto, mi cena y mi portátil junto a todas las botellas y paquetes que mis colocataires no parecen dispuestos a guardar.