28/1/12

Tinte rojo

Hace un frío que parte las piedras, pero el sol brilla enérgico, intentando ganarle el pulso al invierno.
Tiene la cabeza inclinada sobre mi hombro y llora quedamente. Le he pasado un brazo por la cintura y apoyo mi mejilla contra su coronilla. Bajo los rayos del sol, su pelo recién teñido brilla rojo. Suspira y me dice que no entiende nada. Miro un poco hacia abajo y veo su flequillo, la punta de la nariz, la boca y una lágrima junto a la comisura de los labios. Por supuesto no sé qué decir. Le acaricio la espalda y le seco las mejillas mientras pienso que yo tampoco lo entendía, que estas cosas no se entienden nunca. Y mejor no hacerlo, porque si las entendiésemos, se nos llevarían los demonios. Pero esas no son palabras muy tranquilizadoras, así que me saco de la manga alguna frase que milagrosamente la hace sonreír.
Agarradas, bajamos al centro y no hay más lágrimas ni suspiros.
Su pelo sigue brillando rojo contra el abrigo aguamarina.

25/1/12

Bizcocho choco-depresivo vegano

Para que no se diga que no cumplo.

Ingredientes:

- 225g de harina
- 200g de azúcar
- 250ml de agua
- 60ml de aceite
- 3 cucharadas soperas de cacao en polvo
- 1 cucharada sopera de zumo de limón
- 1 cucharada (de las de té) de Royal
- 1 cucharada (de las de té) de extracto de vainilla
- 1 pizca de sal
- pasas al gusto (o nueces, o avellanas, o...)


Preparación:

Ignora al bebé que lloriquea, no hay nada que puedas hacer para que se calme, aparte de esperar a que le haga efecto la medicina.

Precalienta el horno a 180ºC y engrasa un molde.
En un bol mezcla el agua, el azúcar, el zumo de limón, el extracto de vainilla y el aceite.
Tamiza encima la harina, el Royal, la sal y el cacao. Cuando esté bien incorporado, añade las pasas.
Hornea 35/40min.

Fácil y rico. Yo cambiaría el agua por leche, pero así dejaría de ser vegano.
En fin, disculpas por la pésima calidad de la foto, la saqué con la webcam porque francamente, hoy NO era el día de ponerse artística con la cámara.

Manual Au Pair VI

Es el final de mi jornada. Ha sido un día largo, muy largo, y al mismo tiempo ha sido corto.
Diane no está estos días y Brune se ha quedado en casa de los abuelos, así que hoy por la mañana he ido con Anatole al Museo de Historia Natural (5ª vez que lo visito) y a tomar un chocolate caliente.
Por la tarde, after siesta, Arnaud y Anatole se han ido a casa de los abuelos de visita/recogida de Brune, así que me he quedado sola con Mahaut, que estaba algo enferma.

La tarde empezaba bien, ella dormía y yo doblaba ropa, pero desde que se despertó, todo empezó a irse al carajo. Comer, vomitar, comer, vomitar, vomitar, no querer comer... y todo esto con una banda sonora ininterrumpida de llantos. Al principio va bien, pero cuando son las 19.30h y no has conseguido que coma nada (después el último vómito, entiéndase) y no se calla, te invade la desesperación. Le pones una camiseta-babero por si le da por seguir vomitando y la metes en la cama, rezando por que se calle de una vez.
Te vuelves a la cocina y sólo tienes ganas de llorar y de llamar a tu madre. Piensas en que querías hacer algo guay de cena pero eres incapaz del menor esfuerzo. Abres la nevera como 5 veces antes de darte cuenta de que no va a aparecer nada ahí que te interese. Piensas en llamar a Telepizza (o su equivalente francés) cuando te acuerdas de los gnoccis. Y la magnífica cena que tenías planeada se transforma en gnoccis (cocción 1 min) con ketchup y queso rallado mientras miras vídeos chorras en internet.

Después de comer apáticamente esas bolas insípidas y pegajosas, tu ánimo está un poco mejor y te arrastras a poner una lavadora (media carga) con ropa tuya y del bebé vomitada (oh, señor, que asco).
Como recompensa, te calientas una taza de leche para acompañar el bizcocho de chocolate y pasas que has hecho unas horas antes. Mientras mojas el rico bizcocho, rezas porque Arnaud llegue con los niños dormidos y no se pongan a gritar. POR FAVOR.


P.S.: ahora entiendo que haya tantas madres con depresión post-parto.

P.S.2: llegaron, Brune dormida en brazos de su papá, Anatole tocanarices. Va a hacer pis y moja el pantalón del pijama. Arnaud está aparcando. Toca lavar a mano. Joder que asco de día.

Croquetas

Señores, esto es serio. Sobreviví 6 meses sin croquetas, tras lo cual me di (a cuenta de mi santa madre) un buen atracón. Pero eso sólo fue un día y esta noche me han atacado con ferocidad unas ansias croqueteriles que hacía años que no tenía.
Pues bien, mañana ceno sola. ¿Que tengo unas (no está bien echarse flores, pero DELICIOSAS) lentejas en la nevera? ¿Que es un tute considerable hacerlas sólo para mi? Sí, cierto, pero eso no me impide hacerlas.
Eso sí, no tengo de dónde sacar tiempo, así que si a alguien se le ocurre cómo acortar el tiempo de espera entre hacer la masa y liar las croquetas, bienvenido seas, ¡dame la solución! Porque si me pongo a cocinar al final de mi jornada, no como hasta el día siguiente.

(Suspiro de resignación) 

Bueno, tendré que hacerme otra cosa. ¿Ideas?

24/1/12

Why jerks shouldn't be on youtube





De enlace en enlace, llegué a estos vídeos. Escuché bien lo que tenía que decir antes de formarme una opinión. Una vez vistos, ahí va lo que pienso:

Ok, mira, hay algunos puntos válidos, pero la mayoría son una mierda. Estás enfadado porque alguien te pegó y te robó el iPhone, ¡genial! ¡Es normal! Pero odiar a todo el país sólo por eso... Y, cariño, si realmente odias la situación y no tienes un trabajo, ¡vete! ¡Emigra! Estúpido de ti que rechazaste tu nacionalidad francesa...

Ok, listen, there are some right points, but most of them are bullshit. You're angry cos someone hit you and stole your iPhone, great! That's normal! But hating the whole country just because of that... And, dear, if you really hate the situation and you don't have a job, move out! Migrate! Stupid of you to have refused your French nationality...


A gente como esta habría que echarla del país, y lo digo yo, que me he ido y suelo echar pestes de España, pero al menos yo lo hago con argumentos reales. ¿Prefiere la República Checa? ¿Sudán? Otro de tantos niños bonitos que no tiene ni puta idea del mundo que hay ahí fuera. Échale un ojo a la relación entre salarios y alquileres en la R.Checa. O a los índices de criminalidad en Sudán.
¿Que 9 de cada 10 españoles entre 14 y 25 años ni trabajan ni estudian? Revisa esas estadísticas, chaval, porque francamente PFFF.
Además, como profesional del sector servicios, me molesta especialmente que diga que no puedes conseguir un buen servicio en compañías donde sólo trabajan inmigrantes. ¿Me estás diciendo que si yo trabajo en un hotel en Nantes (crucemos los dedos) voy a trabajar peor que si trabajase en España?

Cabreo. Cabreo inmenso.

22/1/12

Fairytales II

Seguí yendo al bosque, intentando mantener un ritmo pausado y tranquilo, sin arranques de impaciencia, aceptando que la situación era así, lenta, pisando siempre sobre seguro. Y si intentaba acelerar el ritmo, probablemente ella huiría y no volvería jamás.

Pasaban las semanas, entregué el encargo sobre la flora autóctona pero seguí yendo a trabajar al bosque. Mi constante presencia en aquel entorno, lo modificó ligeramente: en la ruta que seguía cada día para llegar a mi "puesto de trabajo" empezaba a escasear la hierba, los ruidos del bosque cada vez tardaban menos en volver a la normalidad. Y yo me adaptaba: caminaba más sigilosamente sin tener que hacer un esfuerzo consciente, aprendí a ver cosas que antes no apreciaba: rastros, telarañas, un animal que intenta pasar desapercibido...

Los días se iban acortando y yo sabía que no podría mantener aquella frecuencia de visitas forestales. Hasta entonces me había enfrentado a los días de lluvia con un buen chubasquero y un par de botas de agua, pero ¿qué haría cuando nevase? ¿Qué haría ella en invierno? ¿Tendría suficiente ropa de abrigo? ¿Qué comería?
Le di vueltas a esas cuestiones durante muchos días, mientras seguía dejando mis dibujos y me enfrentaba a las frecuentes lluvias, cuando una nevada inesperada azotó la región.
Cuando me levanté por la mañana, mi coche, como tantos otros, se había convertido en un cacharro inútil, ya que las quitanieves no daban a basto para limpiar las calles. La nieve no dejaba de caer, inclemente e impacable.
No podré salir, pensaba, no podré ir al bosque, pensará que me he olvidado de ella y no se acercará nunca más.

Daba vueltas por casa como un animal enjaulado, hasta que no lo soporté más, e ignorando las advertencias de no salir de casa, me envolví en mil capas de ropa y me dirigí a pie al bosque. Cada metro era una batalla contra la nieve, que al menos ya había dejado de caer del cielo.

No sé cuántas horas tardé en llegar, pero cuando entré en el bosque, el brillo anaranjado del sol levantaba apenas dos palmos del horizonte.
Agotado, hambriento, con la ropa empapada por la nieve derretida y el sudor, irrumpí en el claro. Jadeando, me apoyé contra un árbol.
¡Un dibujo!, pensé, ¡tengo que dejarle un dibujo!
Me palpé los bolsillos y saqué una libreta. Pasé las hojas buscando una en blanco. Levanté los ojos para buscar inspiración y allí estaba, surgida de la nada, como una visión. Sin un ruido, había aparecido donde antes no había nada. Me quedé inmóvil, temiendo asustarla.
Se acercó despacio, mirándome muy fijamente con unos enormes ojos oscuros. No podía dejar de observarlos, me atrapaban, me absorvían. Y de pronto estaba delante de mi, tan cerca que podía oír su respiración. Tenía la nariz y las mejillas rojas por el frío. Lentamente, muy lentamente, alzó una mano y me tocó la cara. Era una mano pequeña, áspera, fría. Se me pasó por la mente la estúpida pregunta de si tendría guantes. Pasaron los segundos y seguíamos como dos estatuas, mirándonos a los ojos, su mano sobre mi mejilla, mi corazón desbocado.
Sin saber si lo que hacía era una completa estupidez o un acierto, levanté la mano que no aferraba la libreta y lo más lentamente que pude, la alcé. Una duda recorrió sus ojos y me detuve. Esperé, creí que la mano se me congelaría en la espera. En su rostro leí determinación, como si se estuviese preparando a superar algo doloroso. Volví a mover la mano. Despacio... despacio... ya casi...
Cuando mis dedos se encontraron con su piel, los dos soltamos un ligero suspiro de alivio. ¡Dios mío! ¡La estoy tocando! Sonreí. Me miró confusa e imitó mi gesto.

De pronto giró la cabeza como si hubiese oído algo, leí temor en sus ojos, se apartó de mi y antes de que me diese cuenta, había desaparecido. Me quedé solo en el claro, con la mano en alto como un imbécil.

20/1/12

Retales IV: Caldeirada Puccini

Tengo bacalao. Mucho. Y yo encantada, oye. Se me pusieron unos ojitos de gula tremendos cuando Diane volvió de la compra y me dijo "he comprado bacalao, por si te inspira". ¡Y vaya si me inspira!
El original nombre de esta receta viene de estar escuchando Madame Butterfly mientras cocinaba y de que si no teneis bacalao, valen otros pescados, raya, por ejemplo.

Caldeirada Puccini

Ingredientes:

- 2 patatas
- 1 hoja de laurel
- bacalao salado
- 1 diente de ajo
- 1 cucharadita (de moka) de pimentón


Preparación:

Pon el bacalao a desalar el día anterior. Cámbiale el agua un par de veces. Controla lo desalado que está probando un micropellizco de la parte gruesa.
Pela las patatas, córtalas en rodajas y ponlas en una olla con agua fría, la hoja de laurel y un poco de sal. Pon la olla al fuego y cuando hierva, añade el bacalao.
En una sartén, echa el diente de ajo picado. Cuando esté dorado, saca la sartén del fuego, espera un poco y entonces añade el pimentón. Revuelve.
Cuando las patatas estén listas (pinchar con el tenedor nunca engaña), escúrreles el agua, dejando un poco para la salsa. Añade el refrito, mezcla y al plato.

Lleva nada prepararlo y resuelve un montón cuando no tienes tiempo ni ganas de cocinar.
Me supo a gloria, aunque el pimentón era viejísimo y sabía poco.

18/1/12

Broken mirror

Estoy de puntillas, estirándome al máximo y aun así él sigue siendo más alto. Me abraza y su piel es cálida, aparta de mi el frío invernal. Sonrío y meto los dedos entre su pelo. Él me devuelve la sonrisa.
En este momento no se me ocurre otra cosa más agradable que estar aquí, en silencio, con alguien que sonríe al verme, en unos brazos acogedores que compensan con olvido un día, o una semana, o un mes, duro.
- Cuando estoy contigo, estoy bien.
- ¿Significa eso que cuando yo no estoy, tú no estás bien? - pregunto manteniendo mi sonrisa, fingiendo inocencia.
La reacción es similar a la rotura de un espejo. Su sonrisa sigue ahí, pero parece rota, dividida en fragmentos que no acaban de encajar. No, por supuesto que no, me digo. Se encoge de hombros y me pregunta que si no podemos hablar de eso después. Sé perfectamente que después tampoco querrá hablar, pero digo que claro, que luego.
Al carajo sonrisa, brazos cálidos y momento high. Debí haberme callado, debió haber callado.

"Luego" vuelvo a preguntar. Sé que no querrá hablar, pero quien sabe, igual hay suerte y me explica de una vez por todas qué demonios pasa. Qué es eso de lo que no habla nunca pero que yo sé que está ahí. Vuelve a rehuír el tema.
- Si no quieres hablar de ello, no pasa nada, puedes decírmelo y ya está, no voy a insistir. - propongo intentando ablandar la tirantez de su rostro.
Sí, la tirantez se ablanda, pero no da paso, como esperaba, a una sonrisa y un tupido velo. Responde que, de todos modos, que esté bien o mal, qué me va a importar a mi.
Me sorprende y casi molesta el tono de su respuesta, que no suena a "es asunto mío y no tuyo", suena a "sé que te doy igual".
Contesto que sí me importa que esté bien, pero el tema ya ha sido zanjado. 
¿De qué me sorprendo? ¿De qué me quejo? Si he sido yo quien le ha dicho que no espere nada de mi, que yo no me quedo ni me quedaré... ¿Me importa que esté bien o mal?  
Claro que sí, respondo a mi vocecilla toca-narices, que no me quede no significa que me dé completamente igual. Vengo, ¿verdad? No me quedo, pero vengo, que es lo importante... ¿no?... ¿eh? ¿no es así?
La otra vocecilla calla.

16/1/12

Retales III: Cuscús de manzana

Este plato tiene un aire reivindicativo, cabreado y muy, muy hambriento. Para hacer esta receta, ha de estarse en el estado físico-mental adecuado: ese momento en el que tienes tanta hambre que te comerías la mesa, pero no tantísima como para comértela sin aderezarla.
Como comentaba en la actualización anterior, no había nada en la nevera. Con nada me refiero a que había salsas, yogures, queso, fruta y zanahorias (perfecto para una ensalada veraniega, no para el frío invierno). En la despensa la cosa no estaba mucho mejor, y al ver mi cara de "¿ahora qué?", Diane me dijo que había un montón de comida en el congelador.
Pues bien, ahí va mi reivindicación: ¡abajo los congelados!
Tenía hambre y poca comida. La posibilidad de acabar comiendo un bocadillo aumentaba a cada segundo, hasta que vi las manzanas. Y me puse a experimentar.

Cuscús de manzana

Ingredientes:

- 1 manzana grande o 2 pequeñas
- sémola de trigo
- pasas
- queso rallado


Preparación:

Pelar las manzanas y cortarlas como las patatas para tortilla. Echarlas a una sartén con una pizca de aceite. No las cubrais u os encontrareis con que en vez de manzanas fritas, teneis compota. Preparar la sémola. Cuando las manzanas estén listas (bien blanditas y apetitosas), añadir la sémola junto con las pasas.
Servir con una cantidad generosa de queso.

Estaba muy rico (lo suficiente como para no dejarme ir a buscar la cámara de fotos) pero si no os gusta que vuestra comida tenga un aire a postre, este no es vuestro plato.
Eso sí, 10min de reloj para prepararlo.

Desolación

La nevera está vacía. Una semana de nueva "organización" en la cocina y ya está la nevera vacía. Manda carallo. Esto me saca la vena dramática:

La nevera está vacía,
¿qué comerá Ladherna?
Gruñidos se escapan
de su barriga hueca.

¡Hambre tengo
y reposo no hallo
pues para el puchero
no hay ni un ajo!

(Sí, lo sé, mis versos son cuasi-plagios y aun así son pésimos) Haced click en la imagen y disfrutad de versos buenos de verdad.

12/1/12

Cambio de look

He decidido darle un cambio a mi blog. Me he dado cuenta de que este blog entre diario y cuaderno literario hay evolucionado mucho y toca adaptarse a los nuevos contenidos, por ello he modificado un par de cosillas.
Si mirais bajo el título del blog, vereis unas pestañas: la página principal del blog (INICIO), un índice con las recetas publicadas (RECETARIO) y una pequeña declaración de intenciones/carta de presentación (ABOUT LADHERNA).

Esto, por supuesto, no significa que vaya a cambiar el rumbo de mis publicaciones, ni mucho menos. Éste seguirá siendo un blog muy mío, con sus chorradas y sus entradas de "no sé qué escribir, pero quiero decir que estoy... (bien/enfadada/triste/...)", simplemente intentaré ser más disciplinada con la parte culinaria. Acordarme de hacer fotos y subir las recetas, por chorras que sean.

Espero que esta nueva distribución os sirva de ayuda y que sea el inicio de una larga lista de recetas.

Retales II: pasta a la oriental

Llego a casa y me enfrento a un terrible dilema: comer en 5min un chili descongelado o hacerme mi propia comida y esperar lo que sea necesario.
¿Qué decidí? Es obvio, si hubieses visto ese "chili" vosotros también os habríais puesto a las cacerolas.

Pasta a la oriental, la receta más variable del mundo:

Ingredientes:

- Media cebolla (la que sobró del otro día)
- Dos zanahorias
- Pasta (yo prefiero los spaghetti, pero vale cualquier tipo de pasta)
- Salsa de soja


Preparación:

1) Pon música. De la buena, por supuesto.
2) Cuece la pasta, escúrrela y reserva. Canta un poco usando la cuchara de madera como micro.
3) Mientras se hace la pasta, pica la cebolla. Pela la zanahoria y córtala en tiras finas. Una vez más, si lo haces con el robot de cocina será muuuucho más rápido.
4) Rehoga la cebolla y la zanahoria. Cuando ya estén, añade un poco de salsa de soja y la pasta. Remueve bien y déjalo al fuego 2 minutillos más.
5) ¡Cómetelo!

Me encanta esta receta porque es de lo más adaptable que hay. ¿Que no tienes zanahorias? Le puedes echar lo que sea, calabacín, repollo, pimiento...
Para que sea más completo, puedes añadir media pechuga de pollo cortada en trocitos cuando las verduras ya estén listas.

Al hacerlo, me pasé con la pasta, ¡pero así ya tengo hecha la comida para mañana!

11/1/12

Tortilla de calabacín y cebolla (o Retales I)

Hace bastante que no me meto en la cocina a hacer dulces. Entre la estancia en Lintry, la visita a España y los turrones que aun están dando guerra, malditas las ganas.
Sin embargo, debido a una nueva organización en casa, me toca hacerme la comida 4 días por semana. Eso sí, a base de apañarme. Un "abre la nevera y coge lo que encuentres", vamos. Cosa que funciona muy bien de vez en cuando, pero ¿tantos días? Al final acabas comiendo mal, porque cosas como pescado y carne brillarán por su ausencia, porque cocinar para uno solo da una pereza horrible y porque cuando algo no se organiza, se va al carajo, hablando mal y pronto.

Pero no me rindo al desánimo tan rápido, por ello, he empezado lo que llamo "comida de retales", esto es, "un poco de esto, aquello que sobró de anoche, esto antes de que ponga pocho...". Y que salga lo que sea, mientras sea comestible.
Así pues, me lanzo al mundo bloguero de recetas saladas. Condiciones: que sea sencillo, rápido, para una persona y, a ser posible, sano. Porque rico, seguro que lo será. Y, por supuesto, que le puedas cambiar ingredientes (aquellos que no tienes porque no eres tú quien va a la compra) sin que sea catastrófico.
Así pues, omelette de calabacín y cebolla, porque recordemos que todo con cebolla, mejora:

Ingredientes:

- Medio calabacín
- Media cebolla
- 2 huevos
- Aceite de oliva
- Sal y pimienta al gusto


Preparación:

Cortar el calabacín en rodajas y, posteriormente, en tiras finas (aunque seguro que si teneis robot de cocina él lo hace similar y en un momentito de nada). Picar la cebolla también fina y rehogar. Añadir el calabacín.
Batir los dos huevos en un bol y cuando calabacín y cebolla estén listos, añadirlos al bol en cuestión. Mezclar y salpimentar. De nuevo a la sartén, darle la vuelta con mucho arte y ¡hop!
Comida lista. Rico rico y muy sano.


No hay fotos por aquello de que tenía tanta hambre que para cuando me di cuenta, ya la había devorado. No mola tener que hacerse la comida al llegar de clase, tengo que empezar a pensar en hacerme la comida el día anterior... Anyway, es un tema aun por tratar, así que no adelantemos acontecimientos.

¡Que nervios! Una nueva sección de mi blog, ¿debería pensar en poner un índice de recetas? ¿Podría mi blog empezar a considerarse "culinario"?

8/1/12

2011's review

La verdad es que no suelo hacer esto de echar la vista atrás y valorar el año que se va, pero hoy he caído en la cuenta de que este año he hecho un montón de cosas importantes.

- He aprobado Alemán (puede que parezca una asignatura más, pero para mi era mi demonio personal)
- Me he tatuado
- He roto la primera y única relación estable que he tenido
- He acabado la carrera
- Me he ido de casa
- Más aun, me he ido del país
- He aprendido a cuidar niños
- He ganado mi primer sueldo
- He aprendido a hablar francés fluido
- He conocido a un montón de gente genial de todos los continentes
- He aprendido a valorarme por fin, ahora soy yo quien decide
- He cocinado un montón... con su correspondiente aprendizaje
- Me he acostumbrado a cuidar de mí misma, a estar sola, a hacerlo todo por mí misma, desde algo tan nimio como ocuparme de la colada como a hacer cosas sola: pasear, visitar museos, etc. y a disfrutar de esa soledad.
- He alcanzado la felicidad y estabilidad mental
- Y además, lo he compartido con vosotros, cosa que me alegra sobremanera. Me encanta ver la cantidad de entradas que he escrito este año, el más fructífero con diferencia desde que abrí este blog. Os quiero mucho, mis fieles lectores. Gracias por estar ahí.

Y joder, para un año, ¡no está nada mal!

6/1/12

Navaja, barro, clavel, espada

Como ya anuncié que haría, me pasé una semanita de vacaciones en España. Ser, fueron vacaciones, pero nada de descanso. Hoy es el primer día en varias semanas que he dormido y descansado como es debido, aunque por la tarde toque trabajar.

Mi vuelta a casa por navidad (con un pelín de atraso) estuvo a rebosar de gente, ver a la familia, amigos, al médico (hay que aprovechar la sanidad española antes de que se la carguen), encontrarme a una excompañera del instituto, que me contó vida y milagros de la mitad de mis excompañeros... Por lo visto una (mi archienemiga de aquella época) está en el Parlamento Europeo. ¿Haciendo qué? No tengo ni idea. Llevar cafés, tal vez. Pero oye, seguro que llega lejos, era un coco.

Comí mucho, bebí mucho (madre, no se alarme usted, que una vez al año no hace daño), recordé lo que era reírse hasta que te duele, recibí regalos de Reyes por adelantado y de cumple por atrasado, volví a oler el mar y a dormirme con el ruido de las olas.
Fue genial volver a encontrarse con los amigos y con toda ese gente que no son amigos, pero que al verme esbozaron una gran sonrisa, me dieron un abrazo y me invitaron a algo (y de ahí el haber bebido tanto). Es cierto eso de que en A Coruña nadie se siente extranjero, porque la gente es muy acogedora. Pero también está toda esa gente desagradable e insufrible dispuesta a decir no importa qué, sólo porque se han quedado sin historias que contar y quieren inventar.

Estuve muy feliz allí, pero también me alegré mucho de volver a Francia. Creo que ya he dejado de ser la extranjera que añora su casa. No. Francia está bien, muy bien. Y esta fugaz visita a España me hizo recordar porqué me fui (eso y leer el BOE del 31/12, echadle un ojo).
Anoche estaba con Este, tomándonos un martini, rodeados por una nube de tabaco y pensaba que no se me ha perdido nada en España. Que vive la France y que a mi querida y odiada patria que le vayan dando.


4/1/12

Pelis de miedo

No quiero alarmar a nadie, pero me parece que esto de que el mundo acaba este año por un apocalipsis zombie, es una posibilidad. Al menos Anatole y Brune parecen estar infectados. No sabeis el mal rollo que pueden llegar a dar dos niños que se estiran todo lo que pueden y gritan como condenados en su intento de cogerte un brazo y morderte. Por suerte estaban atrapados en la bañera y no pudieron cogerme.
Que sí, era un juego, pero después de dos mordiscos con muy mala leche, empezaba a dar mal yuyu.

¿Conoceis las pelis de Saw? Sí, esas con una trama de mierda, escritas por una mente retorcida, sobre un psicópata que encierra gente y juega con ellos al "juego" de la supervivencia. Pues bien, si conoceis las pelis también conocereis aquello de "quiero jugar a un juego". Hoy Anatole me dijo eso mismo después de intentar mordisquearme el brazo. Resultado: salí corriendo y no paré hasta llegar a la fragata que hay en el río, en cuya bodega me encerré y dije que de allí no salía si no me daban garantías.

Y resulta que cuido de una niña poseída. A veces Brune, sin haber visto jamás la peli, habla como la niña del Exorcista. Y sí, da risa, pero como me hable así por la noche, igual me da algo. Estamos tan tranquilos en la cocina (hermosa escena familiar, niños sonrientes, padres sonrientes, au pair sonriente), Brune pide que le des X cosa (comida, claro) y si tardas un poco (porque estás preparando el bocado, o la estás ignorando), saca su voz de niña del Exorcista y te dice "DAMEEE". Mal rollo.

Para que luego hablen de los niños dulces y adorables. Sí. Y un carajo. Tan dulces y adorables como los payasos.