10/12/12

Bobby

Hoy os traigo una entrada simpática que, espero, hará sonreír a más de uno.

Para desplazarme en esta ciudad, a menos que vaya a algún barrio "cercano", utilizo el tren y el metro. La parada más cercana me queda a unos 15/20min a pie de casa, utilizando el mismo recorrido. Pues hace un par de semanas, de vuelta a casa ya de noche, me salió al paso un gato blanco y pelirrojo. No es algo infrecuente, ya que aquí la gente deja a sus gatos todo el día fuera, y se suelen acercar a ver si cae algo de comida o de mimos. Yo tengo un par fichados (un gato gordo pelirrojo y negro, y otro negro y blanco) que suelen venir por el jardín y se ganan mimos a base de refregarse contra tus piernas. Como para decirles que no, vamos.
El caso, que le rasco detrás de las orejas y él, muy chulo, cola erguida, me sigue. No cinco pasos, no, me sigue hasta el final de la calle, cuando se para y me mira. Decido ignorarlo, porque sé que si le chisto, se viene conmigo, así que allí se quedó.

Este sábado salí de fiesta y, tras un infinito viaje en bus, llegué a mi barrio, a un par de calles de la estación de tren. Apretando el paso y con la bufanda hasta las orejas, tiré para casa cuando de pronto, un rayo peludo cruza la calle y se me pone delante (una mala manía de este gato, cruzársete mientras caminas, parece incapaz de caminar a tu lado, tiene que metérsete entre los pies, a ver si te matas o algo). Bueno, que se me pone el minino delante. Yo sorprendida de que a tales horas siga en la calle. Entendámonos, es un gato con dueño sí o sí. Tiene marca de collar, está sano y limpio y va derechito a la gente. Y los gatos caseros, a las 4 de la madrugada están en casa de sus dueños, calentitos y secos. Por un arrebato, le dejo que se venga conmigo y de vez en cuando echo un vistazo sobre mi hombro a ver si sigue ahí. Cuando llegamos a una calle por donde los coches pasan como bólidos, lo cojo en brazos y se deja, ni siquiera recula cuando le echo los brazos. Llegamos a casa y, mientras busco las llaves, espera sentado en el escalón. Se cuela en cuanto abro y vuelve a esperar. Lo llevo a la cocina y le ofrezco un macarrón y un cacho de galleta, así como un bol de agua. Lo olisquea todo y pasa. Mira a su alrededor y luego a mi. Estoy bastante segura de que lo único que quiere es un sitio caliente donde dormir, pero ésta no es mi casa y no puedo asegurar que a mi jefa no le vaya a parecer fatal que meta a un gato en casa, así que lo cojo en brazos, ronronea y me lame los dedos, pero yo, con mucho dolor de mi corazón, lo mando a la calle de nuevo.
En esos 20 minutos o media hora que pasamos juntos decidí que tenía que llamarlo de alguna manera y como el encuentro que tuve con este gato me recuerda al encuentro de James con Bob, decido llamarlo Bobby (no es un nombre que me guste mucho, pero me salió así).

Pues bien, esta tarde, después de haber acostado a Léo, estaba en el salón viendo The big bang theory con Robin cuando llega su madre, riéndose y hablando con alguien. "Es alucinante", dice.
Resulta que el gato debía de estar en el patio delantero y, en cuanto ella abrió la puerta, se coló entre sus piernas y entró en casa. Yo, por supuesto, me lancé a saludar al gato y le conté grosso modo la historia a mi jefa. Siguió flipando por colores de lo bien que nos llevábamos el gato y yo. Lo cogí y lo puse en mi regazo a ver la tv y allí se quedó un buen rato, hasta que decidió que era hora de ir a explorar. Al final entendí que quería beber y, tras una feliz hora de tener a esa hermosa bola peluda por casa, mi jefa decidió que ya iba siendo hora de que se fuese, porque a pesar de no querer echarlo, su dueño podría preocuparse, aunque yo empiezo a pensar que este gato se ha perdido o ha sido abandonado. Es un macho joven muy activo y muy bravo, cuando el otro día me acompañó a casa, se lanzó enseguida a bufar a todos los otros gatos que vimos. Por cierto, no está castrado, así que ése puede ser el motivo y, tal vez, un dueño harto de lidiar con un gato peleón, decidió darle la patada, quien sabe.

Pero a mi me hace muy feliz que Bobby haya venido a verme (ya, ya, no venía a verme, venía a que le diesen de beber...) y aproveché para sacarle un par de fotos rápidas.


Explorando mi armario


Probando la comodidad de mi taburete

2 comentarios:

bárbara dijo...

Acabas de ser adoptada, amiga!!!
Nosotros tuvimos uno igual, al que llamamos Pepe (equivalente español del Boby que tu le has puesto). Y apoyo tu hipótesis de que haya podido ser abandonado ,o simplemente está en periodo de exploración. Pueden pasar hasta una semana de parranda por ahí.
Pero a partir de ahora,te vendrá a ver con regularidad, a pedir comida y cariño: los gatos son inteligentes y muy afectuosos, siempre desde su independencia.
Son muy desestresantes

Miau dijo...

Abandonado o...en busca de gata soltera y sin compromiso ( por lo que cuentas esta sin castrar) Si eso pasase aqui o yo estuviese ahi (vamos si me pasase a mi) ese gato estaria castrado con collar con chapita a mi nombre y con los mios jajaja