18/11/12

Dureza

Cuando toca hablar de algo que me afecta, pero que ya tengo guardado y dominado, se me pone una expresión muy característica. Al principio no me daba cuenta, claro, hasta que me lo dijeron. En realidad yo sólo soy consciente poner cara seria, de mirar a los ojos a la persona con la que hablo, pero en realidad no verlos, sino ver más allá, mucho más lejos de mi interlocutor. Y siento como si la carne se me endureciese, como si se volviese de dura madera pulida. Estoy casi segura de que si alguien me palmease la espalda en un momento de esos, probablemente sonaría como cuando llamas a la puerta. Tampoco es que me importe, si te estoy mirando así es probablemente porque me importa una mierda todo, incluída tu reacción. Es una cara que deja muy claro que no quiero hablar de ese tema, que no hay más que decir, y que si tú quieres seguir soltando el rollo, adelante, pero no pienso contestar ni, probablemente, prestar atención.
Así que así están las cosas. Hacía mucho que no miraba a nadie de ese modo, pero está bien.

Hace sol.

Y el título de la canción no tiene nada que ver con lo escrito, pero sí la música.

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