19/10/12

Et moi, dans mon coin...



Como ya os dije, estoy corta de inspiración para relatos cortos porque estoy trabajando en otra cosa. Ahora que lo pienso, creo que nunca he mencionado en el blog nada sobre mi novela. Hace muchos años, cuando me chutaba en vena las Crónicas de la Dragonlance, el Señor de los Anillos y similares, me puse a escribir una novela de fantasía épica. Más por diversión que otra cosa, pero cuando vi que aquello iba para largo y que las páginas me salían como churros, empecé a pensar más seriamente en trabajar en ella. Desgraciadamente, yo era joven e inexperta en temas informáticos (oh, aquel primer ordenador, máquina aterradora y desconocida, que me llamaba con cantos de sirena...), así que no sabía nada sobre copias de seguridad. El ordenador se estropeó y mi obra desapareció. (En realidad estoy segura de que hay una copia en alguna parte, de que imprimí al menos unas hojas, pero ponte tú a buscarlas casi 10 años después...)

En fin, que quedé muy triste por aquello, pero me olvidé del tema hasta hace cosa de tres o cuatro meses, cuando me puse a reescribir algo que creía olvidado.

Ahí tenéis mi nuevo rinconcito de trabajo durante el día, por la noche me refugio en mi habitación.
Sé que parece que la foto ha sido tomada de noche, nada más lejos de la realidad, es una foto de las 15h, pero el día no podía estar más gris. Y bueno, los imprescindibles para escribir: té en una taza de la Bretagne, portaminas, libreta y ordenador, sin olvidar manta, que aquí estar parada es muy malo para la temperatura corporal. Música, por supuesto, y al toro.

Anoche el chaval me dio la clave para uno de mis personajes, uno sobre el que aun no había escrito pero que no me acababa de creer. Dos palabras suyas y se hizo la luz en mi mente, cogí el cuaderno (herencia de anteriores au pairs, que quedó olvidado en un cajón de mi cuarto) y me puse a escribir frenéticamente.
A veces tan sólo hace falta que alguien te de una pequeña pista para arreglarlo todo.

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