22/9/12

Framboises

Pues resulta que en mi barrio (Hither Green) no hay nada. Calles y más calles de casas adosadas con aspecto viejuno. El súper más cercano está a 15min a pie y es bastante cutre. El parque más próximo es el cementerio y para hacer algo interesante / compra importante, necesitas un buen rato.
Así que por las mañanas, en mis horas libres, suelo irme al barrio de al lado, Lewisham, con alguna excusa tonta: ir a por leche, coger un catálogo para los deberes del chaval (increíble, le dice a la madre que necesita un catálogo y la señora pasa), disfrutar del no-frío...
El caso es que frente al centro comercial de Lewisham (45min/1h a pie de mi casa) montan todas las mañanas un mercadillo, mayoritariamente de fruta y verdura. Así que vas por allí, ya pasa de mediodía, el hambre aprieta y caes, claro que caes. Suelen vender por cuencos. Un cuenco de manzanas/nectarinas/etc. por 1 libra. Y el otro día vi una bandeja de frambuesas por 0'60 libras. Y tuve que comprarlas, claro. Ya en casa, pensé que no valía la pena comérmelas a palo seco. Dominé las ganas de metérmelas todas en la boca (estaban riquísimas) y preparé un bizcocho.

Bizcocho de frambuesas


Ingredientes:

- 340 ml de azúcar
- 510 ml de harina
- 85 ml de aceite
- 25 ml de mantequilla derretida
- 1 pizca de sal
- 1 cuch. de moka de Royal (o baking powder)
- 2 huevos
- 100 ml de leche (aproximadamente, yo la eché a ojo)
- rayadura de un limón
- una bandejita de frambuesas


Preparación:

Engrasar un molde y precalentar el horno.
Mezclar las yemas con el azúcar, aceite, mantequilla, la rayadura de limón, leche, y el Royal. Tamizar la harina y mezclar. Añadir la pizca de sal a las claras y montar a punto de nieve. Incorporarlas sin espachurrarlas a la masa, así como las frambuesas y al horno.

Definitivamente este horno está estropeado, la temperatura se baja sola, así que tengo que estar todo el rato en la cocina y cuando veo que la llama baja, volver a subirle. Le llevó mil años hacerse (casi dos horas, porque tardé en darme cuenta del detalle de la llama), pero cuando salió era un bizcocho alto, esponjoso y delicioso.
Robin se lanzó sobre él y hasta Leo, que es muy raro para comer, se puso a robar pedazos a hurtadillas.
A la mañana siguiente, no quedaban ni las migas... tendré que repetir, ya que ha tenido tanto éxito. Esta vez intentaré hacerle foto en cuanto salga del horno y medir con mayor precisión las cantidades.
OJO al hecho de que están en ml.

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