24/8/12

Ron

¿Añoras esto?, pregunta.
Muchísimo, respondo. Sé que seguramente me está preguntando algo más, algo que no quiero decirle. ¿Probaste el vino que te regalé?
Sí, estaba muy bueno. He guardado la botella para poner a macerar ron de plátano. -hace una breve pausa- Te echo de menos.
Lo sé, pienso. Me gustaría que no me echases de menos, o al menos no como lo haces. Me siento algo culpable por ese hecho. Me considero parte responsable de eso. Querría decirle que yo también lo echo de menos, porque es cierto, pero sé que no puedo.

¿Has pensado que quizás esta sea la última vez que nos veamos?, le pregunté mientras descansábamos el uno junto al otro.
No quiero pensar en eso, contestó.
Claro que no. Es la segunda vez que insistes por activa y por pasiva para que me quede, que me quede contigo. También dos veces me pidió que no llorase. Me abrazó y besó mis ojos cerrados.
Estás preciosa cuando lloras. Cuando más hermosa estás es cuando lloras, cuando sonríes y cuando estás desnuda. Me pasa una mano por la espalda y pienso en que está bien. Es cómodo, agradable. Pero no funcionó antes y no va a funcionar ahora, ni nunca.
Jura que vendrá a verme, esté donde esté.

A pie de tren, insiste en que me quede, que vivamos juntos. Antes lo decía como situación temporal, ahora suena a algo realmente serio. Fantasea un poco con ello. Vernos en casa a la salida del trabajo, cenar juntos, ver una peli, dormir abrazados...
Creo que mi sonrisa está siendo indulgente mientras deseo que abran ya las puertas del tren.

Me despedí con un beso y no miré atrás al montar al tren, ni me senté del lado del andén. No hubo manos ni pañuelos agitándose con congoja. No es mi estilo mirar atrás después de haberme despedido.

Y ahora ha guardado la botella de vino que le regalé, teniendo un millón para macerar cuantos litros de ron se le antojen.

1 comentario:

Dani Maverick dijo...

En serio, ¿como consigues vivir semejantes historias? Te envidio ¬¬