22/8/12

Drops

Cae una gota sobre las sábanas y, éstas, en vez de absorverla, se rompen en espesas ondas concéntricas. Miro embobada tal fénomeno cuando la sábana que está embrollada junto a mi, se torna tentáculo, me rodea la cintura, tira hacia abajo y me sumerge en lo que antes era una cama. Sé que es imposible, pero la asfixia es muy real, siento esta agua-tela metérseme por la nariz. Toso, la garganta me escuece y trago más agua.
Caigo y caigo a través de la cama, intento asir algo, pero sólo la mitad inferior de mi cuerpo parece poder tocar algo sólido.
Entonces una mano enlaza sus dedos con los míos y me agarra tan fuerte que me hace daño, pero no me importa, sólo quiero respirar de nuevo. Tira de mi con firmeza, me saca de entre este estanque que parece recuperar su forma real. Atravieso el somier, noto el colchón cada vez más firme contra la espalda. Rompo la superficie y respiro ávidamente. Gotas blancas se escurren de mi piel y convergen en lo que acaba por ser una sólida sábana. Me encuentro con unos ojos fijos en los míos, me pone una mano en la mejilla y pasa el pulgar sobre mi labio inferior. Nuestras piernas están enlazadas y entiendo que sólo eso me salvó de hundirme completamente. Se acerca más. Tumbados frente a frente, le acaricio la nuca, buscando palabras de agradecimiento, cuando veo una peligrosa gota de sudor correrle por la nariz. Esta vez no cae sobre las sábanas, sino sobre mi, y soy yo quien se siente estremecida por ondas tórridas.
Me pregunto qué pasará si se hunde en mi...

2 comentarios:

Dani Maverick dijo...

Podría convertirse en una unión que consiga unir dos cuerpos destinados a estar juntos, que se ayuden, que se den lo que su compañero necesita cuando no lo tiene. El perfecto encuentro de esos dos cuerpos.

Ladherna dijo...

Yo pensaba en algo puramente carnal, pero oye, ¿por qué no? :)