12/4/12

Tralará larita, barro mi casita

Por fin me siento a actualizar. Desde luego no es el mejor momento para hacerlo, aun estoy en pijama, tengo los cacharros de la cena esperándome en el fregadero (lo sé, lo sé, dejar los cacharros para luego no se debe hacer nunca) y la lavadora hace un ruido espantoso. ¡Pero me sentía tan culpable! No sé cuánto tiempo llevo sin actualizar, pero tengo la impresión de que han pasado meses. Pues bien, allá vamos:
Primero, las novedades. Sigo sin trabajo, aunque me han entrevistado telefónicamente para un puesto de babysitter de 5h/semana. No me da ni para media merienda, pero menos da una piedra.
He empezado con mis lecciones de bici. ¡A tus años!, direis. ¡A mis años!, dije yo, antes de ponerme un casco y subir en ese artefacto roba-almas, parte-piernas y esculpe-glúteos. Aun no me he caído y ya he hecho algunos metros sola. Según mi amiga-profesora, en un mes lo tengo dominado.

Ahora, el post de verdad... ¡la vida en un piso de estudiantes!
Ladher-consejo:
Lista de la compra:
- Guantes
- Lejía
- Estropajo
- Paciencia

Cuando vine a ver el piso, me pareció desordenado pero no sucio. La verdad es que no me fijé mucho, porque la suciedad puede quitarse, así que miré otras cosas (como al guapísimo chico que me lo estaba enseñando).
Cuando me mudé, descubrí que en mi habitación el polvo tenía algo así como una Liga de Resistencia. Y es que además aquí los suelos tienen un color que engaña mucho, que la suciedad no se ve hasta que la barres (o hasta que alcanza el centímetro de espesor). Así pues, ni corta ni perezosa, me armé de escoba y estropajo... y empecé por la cocina. Puedo dormir en un cuarto sucio, pero no puedo cocinar rodeada de suciedad. Imaginaos la cara de mis compañeros cuando descubrieron que los fuegos de la cocina no eran negros ¡eran plateados! Criaturitas del cielo... me pregunto si alguna vez los habrán fregado uno a uno en vez de pasarles un paño...
En mi cruzada por la limpieza descubrí que no había fregona. No pasa nada, se ata un trapo húmedo a la escoba y hace las veces de. Puse una lavadora de trapos y alfombra de la cocina. Tranquilos si los trapos salen casi tan sucios como entraron, hay manchas que no desaparecerán jamás.
Siguiente nivel: El cuarto de baño. Eso fue fácil, incluso quitar las marcas de moho de la cortina del baño. Pero hay cosas con las que no puedes hacer nada. Si tus compañeros son desordenados, no vas a ser tú quien ordene sus cosas. Como... limpiar la boquilla del bote de espuma de afeitar, cerrar la cajita de las lentillas, tirar a la basura los cepillos de dientes que sobran (conté 13 cepillos de dientes, no sé de dónde han salido ni de quien son), etc.
Lo demás es fácil: trapo y escoba y al toro. He sacado bolas de polvo como puños. He matado arañas, barrido pedacitos de cristal, hojas secas... Y ahora la casa tiene un aspecto más presentable. No está impoluta ni mucho menos, pero al menos ahora puede venir alguien a casa sin que se me caiga la cara de vergüenza.

Tengo una terraza molona y una cocina muy luminosa donde, aprovechando que mis compañeros casi nunca están en casa, hago vida. Me encanta este piso (bueno, casa), es grande, luminoso, enfrente de una parada de tranvía, al lado de un súper, panadería, farmacia... Mis compañeros tienen posters enormes por las paredes y frases de ánimo/profundas: apunta siempre a la luna, porque aunque fracases, aterrizarás entre las estrellas. O "un pueblo republicano no será realmente libre hasta que el saber no alcance a toda la población".
No es mi rollo, pero entretiene mientras esperas a que se te seque el pintauñas.


2 comentarios:

Nirei dijo...

Eh, qué hay de malo con dejar los platos para luego. Yo lo hago siempre y siempre termino por fregarlos... Es que después de comer soy incapaz de hacer nada, sólo quiero ponerme horizontal y digerir. La nueva casa suena bien.

espino dijo...

Me suena tu cruzada contra la mierda, ¿dónde la he vivido? Ah sí, en un país muy lejano de cuyo nombre no puedo olivdarme :) Parece que el polvo y las arañas son el factor común, yo además encontre 1 céntimo, una patata frita, un támpax, un bastoncillo, un boli, creo que algún clip, pero sobre todo encontré una nueva familia (qué cursi, carallo!) aunque ya sabes que tú eres mi familia preferida. I miss you birdy birdy!