22/4/12

Instinto básico

Domingo. Me lo tomo con calma, con una taza de té y diversos blogs por leer. Y leo por ahí sobre relojes biológicos, educación infantil, decisiones personales y mucha gente maleducada.
La blogger decía que ya tiene una edad (unos 30, si no me equivoco) y ningunas ganas de tener hijos. Que la cosa que hace tic-tac no suena, vamos. Que no le gustan los niños. Y se le echaron al cuello.
No entiendo a qué viene tanto revuelo. Rara, antinatural, egoísta... Pero vamos a ver, ¿es o no es cosa suya? Me parece tan bien y tan natural querer tener hijos como no querer tenerlos. Tal vez más infrecuente, sí, pero igual de bien.

Yo siempre quise tener hijos, con mi marido, nuestra casa y un cartel de "FELICIDAD" encima. No como proyecto de futuro ni ganas locas, sino que siempre lo vi así, quizás por admiración a mi propia familia o porque era lo que conocía.
Pero luego pasan los años y esa perspectiva cambia. Recuerdo que una temporada me visualicé a mi misma como madre soltera viviendo en Londres (imaginadlo: yo convertida en una atractiva treintañera, con una exitosa carrera laboral, que al salir del trabajo va a recoger a su niño al cole y vuelven andando a casa de la mano. Que bonito.)
A pesar de esa imagen, sin darme cuenta algo cambió en mi cabeza. Teniendo pareja, con el que me podía ver casada, no veía críos por ninguna parte. Cero patatero. Iba por la calle y miraba bebés, tiendas de ropa diminuta y pensaba "OHHH que ricura", pero luego fantaseaba sobre mi futuro y los niños habían desaparecido de un plumazo.
Me quedé sin novio. Adiós a un futuro de flores y música de violines. Me vine a Francia a cuidar niños.
¿Resultado?
He visto crecer a un bebé. La cuidé como a mi propia hija. Jugué con ella, la hice reír, la cuidé estando enferma (y también estando ambas enfermas), le cambié los pañales, la bañé, le canté, la acuné e hice todo lo necesario para ocuparme de ella.
Pues no la quiero. LEED CON ATENCIÓN, he dicho no la quiero, no que la odie o le tenga tirria. Simplemente que no la quiero, no me causa ningún tipo de afecto. Oh, sí, puede ser adorable y tal, pero que no.

Sus hermanos. Cuidar de ellos era... ¿cómo expresarlo? Un p*to infierno. No, no eran insufribles todo el tiempo, pero si hago balance general, la impresión es muy negativa. Cuando sólo me ocupaba de uno de ellos, la cosa iba bastante bien, pero aun así.

Hace tres semanas que me he ido y no los he vuelto a ver. No los echo de menos.
Después de haber cuidado de niños por 9 meses puedo decir que los niños no me gustan. Ahora los conozco de verdad, sé cómo es. Y no me gusta nada. Que sí, que cuando son tuyos es otra cosa, que cuando tenga pareja cambiaré de opinión, que cuando mi situación sea estable... blablabla. Sí, es posible, y aun así, aunque algún día quiera hijos sabré el infierno que me espera, por lo que si tomo esa decisión será con conocimiento de causa y después no podré alegar ignorancia, como les pasa a otras (hace unos días leí sobre una embarazada en el 6º o 7º mes que decía que el embarazo no estaba siendo la hermosa etapa que imaginaba)

En fin, sólo decirlo. Recordaros que no por carecer de reloj biológico somos unas raras o egoístas, que simplemente es así, y que además... lo vuestro puede ser ingenuidad. Un poco de humildad antes de juzgar.

1 comentario:

Nirei dijo...

No sé cómo se puede defender racionalmente la idea de que es egoísta no querer críos.

¿Egoísta? ¿Para con quién?

Supongo que, obviando ya a los supuestos hijos (ni sienten ni padecen, no existen) alguno podría decir que egoísmo con la sociedad pero... ¿Alguien cree que necesitamos a cuanta más gente mejor ahora mismo?

No hay por dónde cogerlo.