25/3/12

Nostalgie... o algo

Supongo que echaré de menos el tener a quien achuchar. Ver cómo le salen los dientes a Mahaut. Los "bizús" de Brune, sus "zilbuplé"y "mecí", la cara de Anatole cuando le explicas algo complicado o fantasioso (como que la cicatriz que tienes en la barriga es porque de pequeña te comiste una pepita de naranja, te creció un árbol dentro del estómago y tuvieron que abrirte para sacarlo). Supongo que añoraré esas cosas, seh. Hoy acabé de ponerle el pijama a Anatole y le dije que viniese a darme un abrazo.
- ¿Por qué? - por supuesto, no puede hacerlo sin más, necesita un motivo para dignarse a darte un cochino abrazo.
- Porque pronto no podrás hacerlo. - se acerca y lo pongo sobre mis rodillas.
- ¿Porque te vas?
- Exacto.
- ¿Y estarás en Semana Santa?
Me voy por las ramas y aunque insiste, sigo sin decirle ni que sí ni que no. Sus padres no quieren deprimirlos antes de tiempo, aunque ya sólo falta una semana.

A veces me quedo mirando a Brune y pienso en cuánto ha crecido, en que cuando llegué aquí apenas hablaba y llamaba a su hermano "Tol". Aunque ha evolucionado mucho en cuando a pronunciación y nuevas palabras, sigue sin decir bien mi nombre. Me acuerdo de eso, de cómo casi me da un infarto el día que creí que se había tragado unas pastillas, de cómo me pide un câlin, de cómo se ríe. Me da igual que no sea la más guapa de la guardería, se manche enseguida, se despeine y le guste revolcarse por el suelo, es y será mi princesse. Pienso en el día en que se quedó despierta esperándome, para que le diese un beso de buenas noches. En cuando me pide que la coja en brazos y le cante antes de acostarse, o al despertarse de la siesta. Se me pasa todo eso por la cabeza y la achucho un poco, sin que entienda de qué va el asunto. Porque cuando le dije que me iba, se puso tan triste, que no he vuelto a mencionarlo. Pobre poupette. Supongo que era inevitable que se convirtiese en la niña de mis ojos.

Y Mahaut, claro. Llamadme monstruo sin corazón, pero la he visto cada día de su vida y aunque le tengo cariño, es tan sólo una cosita adorable, redonda y sonriente que está ahí.
Le gustan los fados y que le cante en gallego. Los besos, sobre todo debajo del mentón y en la planta de los pies. Se ríe cuando Anatole le dice "Mahaut, tu es belle".

Son esas cosas que supongo que recordaré cuando me ponga nostálgica.
Pero espero no olvidar nunca tampoco...

El día que me quedé sola con Mahaut y se pasó la tarde gritando y al final no sabía si tirarla por la ventana o tirarme yo.

Las pataletas de Brune, esos chillidos inhumanos que pueden durar horas, en los que grita con todas sus fuerzas. No, no exagero. Imaginadlo, por favor. Imaginad trabajar así.

La desobediencia y descaro de Anatole. Los "tu n'as pas le droit", "tu n'es pas belle/gentille", "arrête", etc. El día que me tiró una piedra, a herir. Y se reía. Lo increíblemente mezquino y egoísta que puede ser. Cuando me da golpecitos o me empuja. Cuando da igual cuánto grite, suplique o amenace. Cuando chillaba y lloraba como un desesperado porque no quería que fuese yo quien lo vistiese, y me intentaba dar patadas, y se aferraba al pijama. Y luego dicen que vestir a un bebé es difícil. Intentadlo con un crío que ya está más crecido...

Han sido 9 meses. Nueve meses de ser mamá a tiempo parcial, de estar ahí para castigar y premiar, para jugar y para reñir. Para darles de comer, bañarlos, vestirlos, limpiar narices y culos, curar heridas, cuidarlos cuando estaban enfermos, enseñarles a contar, a escribir, a hablar.
He sido mamá nueve meses, y que me desollen viva si me han quedado ganas de repetir la experiencia. Que no quita que he aprendido un montón: el idioma, la cultura, a cuidar de niños, la convivencia, el sonreír cuando sólo quieres llorar o gritar, o coger el objeto delicado más cercano y hacerlo añicos contra el suelo. He aprendido mucho. Y ahora a hacer las maletas y con la música a otra parte.

Ha llegado la primavera.

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