6/2/12

International

He pasado un finde especialmente bueno y una de las cosas que lo ha hecho tan bueno es la internacionalidad de la gente con la que estuve.

Al contrario que la mayoría de la gente con finde "extendido", mi finde empieza el viernes por la mañana, se interrumpe por la tarde y continua el sábado por la mañana.
Así pues, el viernes por la mañana comí con mis mejores amigas aquí: Lea (alemana) y Kiera (escocesa, ojo, no confundir con inglesa). Tras arreglar el mundo tras nuestros respectivos chocolates, volvimos a casa para enfrentarnos al trabajo, cariñosamente llamados "las bestias".

Al día siguiente, almuerzo con ellas y una australiana, una suiza y una colombiana que echa de menos hablar en español y el calor. Nos metemos unas crêpes entre pecho y espalda (Crêperie d'Antan, en el centro, ¡vale la pena!) divididas en dos mesas: una "francófona" (formada por Lea, la suiza y la colombiana) y otra "anglófona" (formada por Kiera, la australiana y yo). Normalmente hablaríamos todas en francés, pero Kiera no habla nadita de francés y yo encantada, porque me ha hecho desempolvar el inglés y ponerlo en marcha de nuevo.
Como aun no nos conocemos demasiado, las conversaciones giran en torno a "¿cuánto tiempo llevas aquí? ¿hasta cuándo te quedas? ¿cómo lo llevas? etc.", cada cual habla de su experiencia, de lo que piensa hacer cuando acabe, lo que más echa de menos y tal.
Poco después, la colombiana se fue y vino una venezolana. Muy graciosa la forma de las demás de pronunciar su nombre: Patricia. Es curioso cómo se visten y maquillan las sudaméricanas, poniendo siempre un cuidado especial en verse guapas. ¿Cultural o coindicencia?

De noche, Lea y yo fuimos a casa de Kiera, para dar apoyo moral, o algo, durante su babysitting. La cena con los niños transcurrió en inglés mientras yo me sentía incómoda por los niños, que entienden lo mínimo de inglés y que además parecían achicados por la presencia de dos extrañas. Unas frases amables a los niños, que se ponen a ver los Simpson mientras nosotras sacamos la sidra y nos ponemos a hacer galletas. Voy cantando los ingredientes mientras Kiera los coge. Flour... sugar... two eggs... - Hum... we've run out of eggs. - WHAT?
Kiera llama a la niña (10 años) y me pide que traduzca. ¿Podrías por favor por favor por favor, ir a casa de los vecinos a pedir dos huevos? Por supuesto, responde. Ambas se calzan y abrigan y vuelven a los 5min. No había nadie. Miro los ingredientes. Pues nada, añadimos leche y punto.
A una hora razonable, Kiera manda a los niños a la cama con un francés chapucero y somos nosotras quienes se instalan en el sofá con una manta a ver Watchmen.
A eso de la una y media de la madrugada, llegan los padres d'accueil y nos dicen que está nevando. Me pongo las botas, cojo la cámara y salgo al jardín en pijama.

La nieve cae en silencio, no sopla ni gota de viento. Todo está cubierto de una capa blanca. La nieve cruje bajo mis botas. Hacía años y años que no veía la nieve. Hago un par de fotos y vuelvo al interior.

A la mañana siguiente desayunamos y la familia nos dice que podemos quedarnos a comer sin problemas, que ellos se van a comer al centro. Nos duchamos y hacemos crêpes. A nadie se le ocurre la posibilidad de rellenarlas con algo salado.
Por la tarde, jugamos a buscar palabras, una ronda en inglés y otra en francés. Finalmente las rondas se vuelven mixtas y lo dejamos. Salimos a por leña para la chimenea y espontáneamente nos atacamos con bolas de nieve, Kiera se tira al suelo a hacer un ángel (olé sus ganas) y cuando tenemos los dedos helados, cargamos madera y volvemos dentro. Intentamos encender la chimenea sin demasiado éxito cuando llega la familia y en 2min arde un bonito fuego. Nos retiramos al cuarto de Kiera con las galletas que quedaron de anoche, sacamos el maquillaje y yo me pongo a los pinceles. Les pinto un ojo de cada color y luego ellas me maquillan a mi. Como tener 15 años, lo mismito.
Es media tarde (para Francia, ya casi el fin de la tarde) y Lea y yo volvemos a casa sin desmaquillar. Gracias a las gafas, no se nota tanto la diferencia de color entre mis párpados.

De vuelta a casa, pisoteando nieve (y muy contenta de poder hacerlo) pensaba en toda esa gente que se va temporalmente al extranjero y sólo se junta con otros de su misma nacionalidad/lengua materna. Una pena. Te pierdes un montón de cosas. Tengo que echarme algunA amigA francesA, porque de aquí sólo conozco a chicos, que cuando se juntan tienen una gran querencia por el argot y por tomarme el pelo, con lo que no entiendo une merde. Pero me encanta.

Galletas pyjama party sin huevo

Ingredientes:

- 2 tazas y media de harina
- 1 taza de mantequilla (200/250g)
- 1 taza de azúcar
- 1 cucharada (de té) de Royal/baking powder/levure
- 1 cucharada (de té) de bicarbonato
- 1 cucharada (de té) de extracto de vainilla
- 1 taza de chocolate blanco troceado
- 1 puñado de bolitas de 3 chocolates
- leche a ojo (diría que fue entre 1/3 y 1/2 taza, pero francamente, fui echando según me fue pareciendo la textura)


Preparación:

Precalentar el horno a 180ºC.
Es una fiesta de pijamas, no nos vamos a poner exquisitos. Ni tamiz ni mantequilla a punto pomada. Todo a un bol (excepto la leche), mezclar con las manos y cuando esté todo lo homogéneo que sea posible, añade la leche. Amasa. Haz bolas, aplástalas y a la bandeja del horno.
Hornear 12min.
¡Tachaaan! Primera hornada:

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