12/2/12

Chocolat

No hay nada en este mundo como una taza de buen chocolate.
Cuando estaba en España no era un capricho que me diese a menudo, si tal dos o tres veces al año. Tal vez por ese matrimonio que tiene con los churros, y que a mi no me gusta nada, tal vez porque prefiero bebidas calientes de preparación más rápida y sencilla.
El caso es que antes no lo tomaba, y ahora suspiro por él. En este país, un "chocolat chaud" (chocolate caliente), es el colacao de toda la vida: leche con polvitos. Cuando les digo a mis amigas (de todas las nacionalidades excepto francesa y española) que el chocolate caliente se prepara fundiendo una tableta de chocolate con algo de leche, se les ponen unos ojillos de gula que tendríais que verlas.

El otro día una de ellas encontró chocolate a la taza de verdad en una cafetería italiana, Amorino, donde te cobran la salvajada de 4'50€ la taza (que sí, está muy bueno y todo lo que quieras, pero me duele en el alma pagar eso).
Así que, ni corta ni perezosa, dirigí mis pasos a una tienda de comestibles españoles (bandera enorme en la puerta con el toro de Osborne) y, olalá, el paraíso: Turrón, azafrán, habas de El Hostal, chorizo, queso (manchego, de tetilla...), anís (del Mono, por supuesto), jamón... En fin, todas esas cosas que hacen que empiece a salivar de forma peligrosa. Y buscando, buscando, voilà el chocolate a la taza... 5'50€ la tableta. La madre que los...

Lea (la alemana) no se había despegado desde que entramos del estante de los turrones, y a pesar del precio desorbitado (más de 6€) se estaba planteando muy seriamente comprarlo (no debí haberle dado a probar el turrón, pobrecica mía). La arranqué de allí y nos fuimos las dos con una pena muy grande en el estómago, que fue paliada con la promesa de hacer una soirée española, donde haríamos fondo común de esfuerzo y dinero para disfrutar de manjares españoles. Van a morirse del gusto con la tortilla betanceira que voy a hacerles. Y después, soirée alemana, y après, escocesa (que espero que no sea a base de whiskey...)

Hace tiempo, una amiga que lleva años expatriada, me hizo notar el extraño fenómeno (por lo visto común entre emigrantes) de que te entren ganas de comer algo, estando en el extranjero, que estando en España apenas te llamaba.

Mi próxima visita, por favor, que me traiga chocolate. (Hum... espeso como a mi me gusta, con una costrilla por encima... tan denso que lo podrías comer con tenedor... ains)

7 comentarios:

bárbara dijo...

Hija de mi vida!!! Envíame tu dirección física en Nantes, y te hago llegar un assorti de gourmandise español, antes de que te gastes tus cobres en la tienda de los granadinos(no me cabe la menor duda de que deben ser de Sierra Morena, con perdón)esos que seguro vigilan con trabuco.
Y sí; cuando estás fuera añoras la comida española cantidad. Otras cosas no tiene, ni tendrá nunca, esta piel de toro nuestra, pero en lo tocante a comer: como en ningún sitio.
Lo dicho: cuenta con el chocolate Valor a la taza (u otro de tu elección).

bárbara dijo...
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Ladherna dijo...
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espineitor plus dijo...

oooh pobre pajarus! siento que tengas tantas de comer rico chocolate a la taza, cuando estuve de erasmus no lo eche de menos, no eche de menos ninguna comida, quiza porque me lo pasaba tan bien que no tuve tiempo a extrañar nada :)
Te acuerdas de aquella primera bechamel que hice? Que al mezclarla los espaguetis que hizo una bola que podia cortar con cuchillo? jejeje me he acordado de esto al leer lo de la costra del chocolate mmmm que rico!

espineitor plus dijo...
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bárbara dijo...

Revisa tu correo, mujer de poca fe!

bárbara dijo...

Repasando anoche mi recetario, heredado en buena medida de mi querida madre, he caído en la cuenta de que lo de "la tableta de chocolate a la taza" es un invento relativamente moderno (último tercio del siglo XX, más o menos)y que antes el susodicho se hacía con cacao puro en polvo, leche, azúcar, esencia de vanilla y almidón de maíz , tal y como yo recuerdo que cuando yo era pequeña lo preparaba ella.
Supongo que esos ingredientes sí que los puedes conseguir con facilidad y, espero, más asequibles que el "exótico" producto español.
La receta:
Para 1 taza de leche
3 cuch. sop. de cacao puro en polvo
1 cuch. sop de azúcar
2 cuch. de té de Maizena
esencia de vainilla al gusto...
Poner a calentar la leche, reservando un tercio; aparte, mezclar el cacao, el azúcar y la maizena(por este orden para que no se hagan grumos) y cuando estén bien mezclados añadirle la leche que aún está fría hasta que se forme una pasta homogénea. Cuando roma a hervir la leche que hemos dejado en el fuego, añadir ésto y revolver vigorosamente hasta que vuelva a hervir dos veces (si es necesario se puede apartar del fuego para que no se queme).
Y listo...
Es más laborioso pero es mucho más rico, porque lo puedes hacer tan intenso y espeso como quieras, sólo tienes que aumentar las cantidades.
Espero que te guste. Y sigo pidiendo disculpas por lo largo de la entrada.