21/12/12

218 miles away

Sientes un soplo de aire en la nuca y sabes que soy yo, a pesar de que esté a 350 kms de distancia, sabes que soy yo. Se te erizan los pelos de la nuca e intentas concentrarte en el código que estás terminando. Tres semanas trabajando en ello y hoy vas a presentarlo delante de todo el mundo, tienes que concentrarte. Pero yo no te dejo, porque estás en deuda conmigo, huíste a 218 millas de mi sin darme lo que sabía que me ibas a dar. Lo que había leído en tus ojos, cuando me mirabas furtivamente, cuando tanteabas mi mirada. Pero me dejaste ir, y huíste. Y ahora aparezco una y otra vez en tu mente, sientes unas manos sobre tus rodillas, subiendo por tus muslos y el código se vuelve borroso. Miras hacia tu regazo pero evidentemente no hay nada. Nada visible, al menos. Mi roce sigue ahí, subiendo por tu cuerpo, acariciándote bajo la ropa, puedes oler mi perfume y sentir mi pelo cosquillearte en la punta de la nariz.
Las manos te tiemblan ligeramente y cuando poso un beso en tu cuello, te muerdes el labio inferior para no gemir. Te secas el sudor de la frente y vuelves a poner toda tu atención en el trabajo, me relegas al fondo de tu mente y te gritas a ti mismo que no debes dejarme salir de nuevo.
Los minutos pasan lentos, la hora de la presentación está a tan sólo 20 minutos. Puedes hacerlo, te dices, ya casi está listo. Tienes la solución genial para los programas informáticos de la Seguridad Social, puede que hasta te valga un aumento. Lo repasas una última vez y cuando estás a punto de aprobarlo con un asentimiento de cabeza, salgo arrasando todo a mi paso, y ya no sólo me sientes, sino que me ves, desnuda, mojada y con espuma de jabón, como si hubiese sido abruptamente sacada de la ducha, sentada a horcajadas sobre ti, una mano en tu mejilla, recorriéndote los labios con el dedo pulgar, la otra mano bajo tu camisa, arañándote delicadamente la piel. No puedes resistirte a esta locura, a la tortura de tenerme lejos durante días y días. Hundes la mano en mi melena empapada y me tiras del pelo, haciéndome arquear el cuello, alzar el pecho. Besas mi clavícula y tu lengua prueba mi carne húmeda, tus manos me agarran fuertemente por las caderas, atrayéndome hacia ti.

Un golpeteo te devuelve de golpe a la realidad, tu jefe asoma la cabeza por la puerta y pregunta si ya lo tienes todo listo para la presentación.
Temblando como una hoja, coges tus papeles, carraspeas y te diriges a la sala de reuniones, suplicando por que no te esté esperando allí...

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I'm pretty sure that this is full of mistakes, but well, here it is, the translation:

You feel a blow of wind on the back of your neck and you know that it's me, despite the fact that I am 350kms away, you know that it's me. All your hairs stand on end and you try to concentrate on the code you're about to finish. After three weeks working on it, you're going to give a demonstration today to the whole team, you must concentrate. But I don't let you, because you're in debt with me, you escaped 218 miles away from me without giving me what I knew that you were going to give me. What I had read in your eyes, when you looked at me sneakily, when you sounded me out with a glanze. But you let me go, and ran away. And now I appear over and over again in your mind, you feel a pair of hands on your knees, crawling up your thighs and the code becomes blurred. You look down, towards your lap, but obviously there's nothing. Nothing visible, at least. My touch is still there, climbing through your body, caressing you under your clothes, you can smell my perfume and feel my hair tickling you at the tip of the nose.
Your hands tremble slightly and when I place a kiss on your neck, you have to bite your lower lip not to groan. You dry the sweat away from your forehead and paying all your attention to work, you push me into the background of your mind and yell to yourself not to let me out again.
Time goes by slowly, presentation time is just 20 minutes away. You can do it, you tell to yourself, it's almost done. You've got the great solution for the computer programs of the NHS, it may even worth a rise. You check it one last time and when you're about to approve it with a head nod, I get out, devastating everything in my path, and you not only feel me now, but you can see me, naked, wet and soapy, as if I had been abruptly taken out of the shower, sitting astride on you, one hand placed on your cheek, outlining your lips with my thumb, the other hand under your shirt, delicately scratching your skin. You cannot resist this madness, the torture of having me far away from you for days and days.
You bury one hand into my soaked hair and pull it, making me arch my neck, lift the chest. You kiss my collarbone and your tongue tries my moist flesh, your hands strongly grab me by the hips, drawing me towards you.

A knocking brings you back to reality, your boss pops his head through the open door and asks if you are ready for the presentation. Shaking as a leaf, you take your papers, clear your throat and head to the meeting room, begging for that I won't be there waiting for you...

13/12/12

Bizcocho hastalmoñero

Llevo tres días de currar todo el día, de 7 de la mañana a 7/8 de la tarde, cuando llega mi jefa del trabajo, debido a que el pequeño está "enfermo". En realidad, estar, sólo estuvo enfermo un día. Y cansa. Cierto que no trabajas a matar, porque al fin y al cabo, el 75% del día se lo pasa viendo la tv, pero es agotamiento mental y el pensar "tengo tal cosa que hacer, tal lugar al que ir... y no puedo". Y así tres días seguidos. Estoy del niño (y de su madre) hasta el moño.

Mi primer descanso real fue anoche, cuando vi a una amiga que, tras 6 o 7 meses en Irlanda se volvía a España haciendo escala en Londres para verme. Fueron  unas horas geniales: volver a verla, ir a cenar, disfrutar de su acento uruguayo, acordarnos de cuando la casi-obligaba a saltarnos clases... Y además me regaló mi libro favorito, traído de la patria del autor con mucho amor :)

Inciso: Algo nuevo que he aprendido de Londres: las compañías de taxis se especializan en zonas, así que si llamas a una cía. de tu zona para que te vaya a recoger a otra, como no tengan un taxi por allí, te quedas en tierra y tienes que llamar o a un taxi negro (los típicos) o a una cía. de la zona. Por cierto, descubrir tal cosa a medianoche, a -2ºC no mola nada.

El caso es que hoy, de puro aburrimiento, me puse a trastear en la cocina. Y salió un bizcocho de chocolate y almendras, sin huevo (no quedan) y con plátano. Porque en la mezcla sin ton ni son está el éxito. Gracias de nuevo a Bárbara por proporcionarme la parte interesante de los ingredientes y el molde.



Bizcocho "hastalmoñero"


Ingredientes:

- 1 vaso de  harina
- 5 cuch. sop. de  azúcar
- 1 y 1/2 cuch. sop. de  Royal
- 1 plátano
- 1 chorro generoso de leche
- 1 cuch. sop. de  mantequilla
- 1 pizca de sal
- pepitas de chocolate
- almendras en cuadrados
(y se me acaba de ocurrir que un toque de canela hubiese estado bien)


Preparación:

Precalentar el horno.
Triturar el plátano con la leche y la mantequilla. Mezclar harina, Royal, sal, azúcar y la almendra. Incorporar el plátano y una vez esté homogéneo, el chocolate. Un par de vueltas, al molde y al horno.

Calentito, con el chocolate aún derretido, es una delicia.



10/12/12

Bobby

Hoy os traigo una entrada simpática que, espero, hará sonreír a más de uno.

Para desplazarme en esta ciudad, a menos que vaya a algún barrio "cercano", utilizo el tren y el metro. La parada más cercana me queda a unos 15/20min a pie de casa, utilizando el mismo recorrido. Pues hace un par de semanas, de vuelta a casa ya de noche, me salió al paso un gato blanco y pelirrojo. No es algo infrecuente, ya que aquí la gente deja a sus gatos todo el día fuera, y se suelen acercar a ver si cae algo de comida o de mimos. Yo tengo un par fichados (un gato gordo pelirrojo y negro, y otro negro y blanco) que suelen venir por el jardín y se ganan mimos a base de refregarse contra tus piernas. Como para decirles que no, vamos.
El caso, que le rasco detrás de las orejas y él, muy chulo, cola erguida, me sigue. No cinco pasos, no, me sigue hasta el final de la calle, cuando se para y me mira. Decido ignorarlo, porque sé que si le chisto, se viene conmigo, así que allí se quedó.

Este sábado salí de fiesta y, tras un infinito viaje en bus, llegué a mi barrio, a un par de calles de la estación de tren. Apretando el paso y con la bufanda hasta las orejas, tiré para casa cuando de pronto, un rayo peludo cruza la calle y se me pone delante (una mala manía de este gato, cruzársete mientras caminas, parece incapaz de caminar a tu lado, tiene que metérsete entre los pies, a ver si te matas o algo). Bueno, que se me pone el minino delante. Yo sorprendida de que a tales horas siga en la calle. Entendámonos, es un gato con dueño sí o sí. Tiene marca de collar, está sano y limpio y va derechito a la gente. Y los gatos caseros, a las 4 de la madrugada están en casa de sus dueños, calentitos y secos. Por un arrebato, le dejo que se venga conmigo y de vez en cuando echo un vistazo sobre mi hombro a ver si sigue ahí. Cuando llegamos a una calle por donde los coches pasan como bólidos, lo cojo en brazos y se deja, ni siquiera recula cuando le echo los brazos. Llegamos a casa y, mientras busco las llaves, espera sentado en el escalón. Se cuela en cuanto abro y vuelve a esperar. Lo llevo a la cocina y le ofrezco un macarrón y un cacho de galleta, así como un bol de agua. Lo olisquea todo y pasa. Mira a su alrededor y luego a mi. Estoy bastante segura de que lo único que quiere es un sitio caliente donde dormir, pero ésta no es mi casa y no puedo asegurar que a mi jefa no le vaya a parecer fatal que meta a un gato en casa, así que lo cojo en brazos, ronronea y me lame los dedos, pero yo, con mucho dolor de mi corazón, lo mando a la calle de nuevo.
En esos 20 minutos o media hora que pasamos juntos decidí que tenía que llamarlo de alguna manera y como el encuentro que tuve con este gato me recuerda al encuentro de James con Bob, decido llamarlo Bobby (no es un nombre que me guste mucho, pero me salió así).

Pues bien, esta tarde, después de haber acostado a Léo, estaba en el salón viendo The big bang theory con Robin cuando llega su madre, riéndose y hablando con alguien. "Es alucinante", dice.
Resulta que el gato debía de estar en el patio delantero y, en cuanto ella abrió la puerta, se coló entre sus piernas y entró en casa. Yo, por supuesto, me lancé a saludar al gato y le conté grosso modo la historia a mi jefa. Siguió flipando por colores de lo bien que nos llevábamos el gato y yo. Lo cogí y lo puse en mi regazo a ver la tv y allí se quedó un buen rato, hasta que decidió que era hora de ir a explorar. Al final entendí que quería beber y, tras una feliz hora de tener a esa hermosa bola peluda por casa, mi jefa decidió que ya iba siendo hora de que se fuese, porque a pesar de no querer echarlo, su dueño podría preocuparse, aunque yo empiezo a pensar que este gato se ha perdido o ha sido abandonado. Es un macho joven muy activo y muy bravo, cuando el otro día me acompañó a casa, se lanzó enseguida a bufar a todos los otros gatos que vimos. Por cierto, no está castrado, así que ése puede ser el motivo y, tal vez, un dueño harto de lidiar con un gato peleón, decidió darle la patada, quien sabe.

Pero a mi me hace muy feliz que Bobby haya venido a verme (ya, ya, no venía a verme, venía a que le diesen de beber...) y aproveché para sacarle un par de fotos rápidas.


Explorando mi armario


Probando la comodidad de mi taburete

1/12/12

Panecillos de ajo

Estaba yo leyendo blogs de cocina (por no variar), cuando me entró la fiebre de la harina. La fiebre de la harina es aquella que me insta a hacer masas, si pueden ser estilo pan (empanadas, tartas, etc.) mejor que mejor.
Pero claro, en esta casa no es que vayamos sobrados de ingredientes y yo no tenía ganas de meterme a buscar recetas, así que decidí inventar con pequeñas cantidades:

Panecillos de ajo


Ingredientes:  (a ojo)

- 1 y 1/2 vaso de  harina
- 2/3 vaso de  agua
- 1/3 vaso de  vino blanco
- chorro de aceite de oliva
- 1/2 cuch. moka de  sal
- 1 cuch. moka de  Royal (a falta de levadura de verdad)
- 2 dientes de ajo
- hierbas de provenza / orégano / albahaca...


Preparación:

Precalentar el horno.
En un bol, mezclar el agua y el vino. Añadir la harina, sal y levadura y mezclar. En algún momento, recordar el aceite y echárselo. Espachurrar el ajo con el picador de ajos (no aconsejo picarlo a mano) y añadirlo a la mezcla, así como las hierbas aromáticas que prefirais.
Una vez mezclado, pasar la masa a la encimera y amasarla bien.
Cuando esté lista, cortarla en varios pedazos, hacer bolas y ¡hop! Al horno.
1h de cocción en mi horno, diría que media en uno normal.
Degustar calientes, cortados al medio y untados en mantequilla salada.
Ojalá hubiese tenido levadura de panadero, pero en fin, me apañé bien.


30/11/12

Esta noche ha helado, hace un frío de la leche. ¡Qué mejor momento para envolverse en una manta y desayunar chocolate caliente!
Admito que hay algo de glorioso en enviar a los críos al cole y tú quedarte con tu pijama y tus pelos mañaneros al calorcico, sin preocuparte de horarios, de correr para no congelarte y de... ¡de no tener que enfrentarte a todo un día encerrada en un aula! Cada vez que recuerdo aquella tortura en el instituto, con los radiadores ridículamente pequeños y las ventanas echando un frío de la leche... soportando a profesores cansinos, lecciones insufribles y aburridas... Yo le digo a Robin que ir a clase no es tan malo, porque otra cosa no le puedo decir, pero no puedo evitar sentirme realizada cuando después de mandarlos al colegio, me vuelvo a la cama.

26/11/12

Lentejas rojas


Esto, mes chers amis, son lentejas rojas. Su color es naranja, pero bueno, rojas se les llama, rojas las llamaremos.
No las había visto en mi vida, hasta llegar aquí y hoy me atreví a hacerlas, sin tener ni idea de qué iba a salir, ni buscar recetas ni nada. Ahí, a pecho descubierto. Resultado, deliciosas.


Lentejas rojas especiadas


Ingredientes: (para uno)

- 100 g de  lentejas rojas
- 1  tomate
- 1  diente de ajo
- unas rodajas de  chorizo
- aceite
- sal
- especias (pimentón picante, cúrcuma... admito que me puse creativa y que no sé lo que eché, pues mi jefa guarda las especias en cajitas de porcelana sin nombre, así que me guié por el olfato)
- agua


Preparación:

En una olla, echa un chorrito de aceite y dora el diente de ajo cortado en pedazos grandes. Añade el chorizo y el tomate picados y saltéalos. Añade las lentejas y el doble de su volumen en agua. Cuando hierva, bájale el fuego y añade las especias. Déjalo cocer unos 25-30min. Añade la sal y que cueza 5min más.
¡Y ya está!
Éste es el resultado:


Una vez cocinadas, no son tan vistosas, pero están muy ricas. Sigo prefiriendo las pardinas de toda la vida, pero como variación, no están mal, seguiré experimentando.

Por cierto, ¡gracias a todos por la difusión y popularidad que alcanzó mi anterior post! Se ve que os intereso más como arengadora que como cocinera jajaja

21/11/12

Hijos de puta

¿Qué le estáis haciendo a mi país? ¿Qué le estáis haciendo, hijos de puta? Con todas las letras, sí, hijos de puta.
Abaratando el despido, hala, que nos jodan a los trabajadores, sí, pero obligándonos a pagar sus deudas e intereses de esa deuda; cargándose la Sanidad y la Educación, por la cara, vuelta a la época en que sólo los ricos estudiaban e iban al médico; adiós a la ley del aborto, van a modificarla para que sea más restrictiva que LA PRIMERA que tuvimos, en 1985. ¡Ahora si el feto tiene malformaciones, no vas a poder abortar! ¡Excelente! Lo más lógico del mundo, sí señor, toma mierda de calidad de vida, niño, te hemos traído al mundo, pero como tus padres no tienen trabajo (o lo tendrán por dos duros), ni ayudas del Estado, ni una sanidad pública en condiciones, te tendrás que quedar jodido, y tus padres, más jodidos aun, de malvivir y de verte malvivir.
Hijos de puta.
Adiós a la libertad de expresión, adiós a la vergüenza, coño, que no teneis vergüenza ninguna, mintiéndonos como si fuésemos tontos del culo. "No, no, ni un duro a la banca". El mismo día, toma dineral, ¡ole! ¡con dos cojones!
La gente que se manifiesta un día y los policías a hostias detrás. Que es un riesgo, oye, pero señores policías, ustedes también son parte del pueblo. Y sé que da miedo perder el puesto de trabajo, lo sé, pero o hacemos algo, o a la larga también se quedarán ustedes sin trabajo, o sin cobrar.

Muchos emigrarán, como ya están haciendo. Y pobres los que queden, malviviendo, siendo tratados como perros, sin libertad, retrocediendo cada vez a más velocidad. Volveremos a aquella época en que las mujeres que puedan permitírselo irán a Francia o a UK a abortar y las que no puedan, a clínicas clandestinas, a sufrir, a enfermar y a morir. A la época de temerle a la policía, de tener que volver a las peluqueras de chanchullo, a la factura sin IVA, a la chapuza que te hace el vecino, a no hacerle contrato al empleado... Viviremos pegados a la TV, mamando de información falsa, que nos cuenta lo bien que estamos "en comparación con Grecia, Irlanda y Portugal", chupando fútbol, tronistas y Gandía Shore. Viendo la mayor mierda posible para sentir que no estamos tan mal y celebrando el fútbol para creer que somos los mejores, tapándonos los oídos a la información veraz, encogiéndonos de hombros cuando nos dicen que deberíamos hacer algo.
Amando e idolatrando a los gilipollas que tenemos en el poder, a los que hemos encumbrado. A los chorizos a los que aplaudimos a la salida de los Juzgados, que sonríen y saludan como si fuesen estrellas en la alfombra roja. Ni uno ha ido a la cárcel y es vergonzoso, vergonzoso que no hagamos nada, que no los corramos a palos y les saquemos el dinero que han robado a base de hostias.
Porque el problema de España son ellos, son los corruptos. ¿Y por qué son así? Porque en este país se aplaude al chanchullero, por ser "más listo" que los demás. No es más listo, no, lo que es, es un LADRÓN y un CABRONAZO. Por robarnos. Y nosotros somos GILIPOLLAS. Por dejarles.
Si entra alguien a tu casa y te la desvalija, es un desgraciado, pero si alguien te quita el trabajo, te sube los impuestos y te recorta libertades, agachas la cabeza y tragas. Por no decir otra cosa más fea.

Suben las tasas aeroportuarias, hasta nos (os) saldrá por un pico huir.
Suben las tasas judiciales, para que no podais protestar por lo legal. Y no se podrán publicar imágenes de policías mientras trabajan, para que no podais informar y protestar de las hostias que os dan.
Suben las tasas universitarias, que los pobres sean pobres e ignorantes, que es como les interesa que sean.
Abaratan el despido, nos quitan el aborto, prohibirán a los homosexuales casarse, etc. etc. etc.

¿A alguien le extraña? En un país en el que el mayor monumento está dedicado al franquismo (el Valle de los Caídos) y que sigue allí porque ganaron, claro está, porque aquí salir a la calle con una bandera franquista no es un problema, pero os recuerdo que en Alemania si vas con una esvástica, te meten en chirona. Porque perdieron.
El caso, que aquí ganaron, y se quedaron. Se "renovaron" (ej. Fraga), y ahí siguieron. Como "demócratas", y su prole y sus amiguetes siguieron dando vueltas a la rueda, entrando en el círculo de esa gentuza que tiene el poder, no porque lo merezca o lo haga bien, sino porque es amigo / hermano / primo / compañero de cañas... de Fulanito.
Unos incompetentes que sólo están ahí para chupar del bote, a los que les importamos una mierda.
Y por eso, con todas las letras, se lo llamo de nuevo:
HIJOS DE PUTA.
Y además, cobardes. Un gobierno que con mayoría absoluta no hace lo que tiene que hacer, diciendo las cosas como tiene que decirlas, significa que está formado por cobardes e inútiles que no han abierto un libro en su puta vida.

Y los medios de comunicación... ay, los medios de comunicación. La gente que se sigue suicidando por los desahucios. La UE que, oh, dos días después de que España "paralizase" los desahucios, descubre que eran ilegales y le manda una notita. Ya, cabrones, ¿AHORA os dais cuenta, después de tantos años, de que eran ilegales? Pero hombre, a quién le sorprende, si acaban de nombrar comisario europeo a un impresentable como Tonio Borg. Si es el BCE el que nos da por culo con unas condiciones de devolución de deuda peor que a Grecia.
Si es noticia de portada que "el Papa afirma que no había buey ni mula en el nacimiento de Jesús". ¿Y a mi qué coño me importa lo que opine ese señor de su libro de ficción preferido? ¿Por qué no se dedica a erradicar los abusos a menores en la institución que dirige?

Vivimos en un mundo falso, en un Mundo Feliz, o en un mundo Orwelliano. Hace muchos años, en el instituto, empecé a leer Fahrenheit 451. Me dio tanta angustia, que lo dejé cerca del final. Unos años más tarde, en el último curso del instituto, nuestro profesor de Historia y tutor, nos regaló un libro a cada alumno. Todos recibieron una copia de un libro sobre el hambre en el mundo y los derechos humanos. A mi me regaló una copia de Fahrenheit 451. Cuando le comenté lo que había sentido al leerlo me dijo: Es normal, ¿no te recuerda a la sociedad en la que vivimos?

- Ella no es nada para mí. No hubiese debido tener libros. Ha sido culpa de ella, hubiese tenido que pensarlo antes. La odio. Te ha sacado de tus casillas y antes de que te des cuenta, estaremos en la calle, sin casa, sin empleo, sin nada.
- Tú no estabas allí, tú no la viste -insistió él-. Tiene que haber algo en los libros, cosas que no podemos imaginar para hacer que una mujer permanezca en una casa que arde. Ahí tiene que haber algo. Uno no se sacrifica por nada.
- Esa mujer era una tonta.
- Era tan sensata como tú y como yo, quizá más, y la quemamos.

(Fragmento de Fahrenheit 451, por Ray Bradbury)

Teen

Cosas por las que Robin se hace querer:
(...) pobres, los feos. No tienen la culpa de ser así, y se les cierran tantas puertas... En cambio, la gente como tú y como yo, tenemos el mundo a nuestros pies.

(...) ¿dieta? ¿Estás loca? ¡No estás gorda!

- No soy la clase de chica que alguien se giraría en la calle a verla pasar.
- Hum... a veces sí.

Le metes una bolsa de chocolates en la mochila del colegio, para darle una sorpresa, y cuando vuelve por la tarde a casa, te lanza uno que te ha guardado. O un día, sin venir a cuento, te aparece con una bolsa de Maltesers. Se ofrece a hacerte un té, porque sabe que eres una yonki. Te hace compañía mientras friegas y no protesta cuando le echas la bronca.

Y todas esas cosas hacen que le quieras dar un achuchón y le des las gracias por ser tan majo. ¿Quién dijo que cuidar de un adolescente era un infierno?
(Y que cuando te deje caer que eres guapa, te olvides de las lorcillas por un rato - hasta que te vuelvas a ver en el espejo).

Hoy fue su cumpleaños, ya tiene oficialmente 13 años. Desde que estoy aquí le digo a todo el mundo que tiene los 13, así que ahora sí, los tiene. Le he regalado un juego para la xbox, el Worms. Creo que le voy a dar yo más uso que él.

Actualizado el 29/11:
Algo más por lo que se hace querer: volver a casa hecha mierda a los 15min de haber salido y que, voluntariamente, salga de la cama para verte comer helado y aguantarte el rollo. Y darte las buenas noches con un "good night, Sunshine".

18/11/12

Os lo dije

El mundo estaba podrido hasta las raíces. Lo podía oír en la voz cascada de los predicadores, en ese tiembre quebrado del fanatismo, lo veía en el cielo, teñido de color sangre, lo olía cada mañana al levantarme, un olor extraño, diferente a todo lo que había olido a lo largo de mi vida. Aunque ahora el aire estaba infecto por el humo de los incendios y el hedor de los cadáveres. El mundo se extinguía y la raza humana se dedicaba a la destrucción de todo lo que la rodeaba: edificios, parques, vecinos, familiares... Masas enteras se suicidaban al unísono, otras se enfrentaban entre sí, las más se dedicaban a saquear, golpear y matar.
Lo observaba todo desde el último piso del edificio más alto de la ciudad, desde que el único rascacielos había ardido hasta los cimientos. Sabía que el final estaba cerca, lo sabía desde mucho antes de que el cielo se tiñese de rojo y el sol se transformase en una bola de luz mortecina. Lo intuí cuando vi las bandadas de pájaros, huyendo confusas en todas direcciones. Después fueron otros animales, tanto salvajes como domesticados. Se volvieron locos, la mayoría huyeron atravesando la ciudad. Los amos que intentaron retener a sus mascotas se vieron atacados por ellas. No quedaba ningún animal vivo en la ciudad, descontando a esas hordas de dementes en que mi raza se ha convertido.
Es el temor, los justifiqué de nuevo. Están aterrorizado y eso los ha enloquecido.
Una noche cayó del cielo una implacable tormenta de piedras. No granizo, no. Piedras. Muchos perecieron por estar al descubierto, todo aquello que estaba en la calle fue destruído: farolas, coches, árboles...
Mi ciudad, antes hermosa, parecía ahora el escenario de alguna película post-apocalíptica.
La muerte se acercaba, pero ahora no estaba tan segura de que fuese a ser por intervención divina. Nos mataríamos los unos a los otros, hasta que el último pereciese de hambre o sed. Estaba bastante dispuesta, aunque tampoco resuelta, a ser esa última. Había sabido que esto llegaría, que algún día me tocaría ver cómo la Humanidad se iba al carajo, y por ello estaba preparada para aguantar hasta el final de la película, pero si me perdía los últimos minutos... tampoco era tan grave.
Saqué un cigarrillo de la pitillera y me lo colgué de la comisura de los labios. Rebusqué en mis bolsillos hasta encontrar el mechero, un zippo dorado con un as de picas grabado en el frente. No había fumado durante muchos años, pero había decidido que quería ver el fin del mundo con una copa y un cigarro, así que como había hecho durante interminables horas a lo largo de los últimos días, puse un vinilo de Frank Sinatra en el gramófono, me serví una copa de Martini y me senté el el sofá que tenía colocado frente al ventanal del salón, a esperar lo que tuviese que venir con una sonrisa sarcástica.

Dureza

Cuando toca hablar de algo que me afecta, pero que ya tengo guardado y dominado, se me pone una expresión muy característica. Al principio no me daba cuenta, claro, hasta que me lo dijeron. En realidad yo sólo soy consciente poner cara seria, de mirar a los ojos a la persona con la que hablo, pero en realidad no verlos, sino ver más allá, mucho más lejos de mi interlocutor. Y siento como si la carne se me endureciese, como si se volviese de dura madera pulida. Estoy casi segura de que si alguien me palmease la espalda en un momento de esos, probablemente sonaría como cuando llamas a la puerta. Tampoco es que me importe, si te estoy mirando así es probablemente porque me importa una mierda todo, incluída tu reacción. Es una cara que deja muy claro que no quiero hablar de ese tema, que no hay más que decir, y que si tú quieres seguir soltando el rollo, adelante, pero no pienso contestar ni, probablemente, prestar atención.
Así que así están las cosas. Hacía mucho que no miraba a nadie de ese modo, pero está bien.

Hace sol.

Y el título de la canción no tiene nada que ver con lo escrito, pero sí la música.

9/11/12

Objetivo: Autista

Ya hace un tiempo que dije que escribiría esto, pero me he dado un tiempo para estudiar un poco más al niño y, tras dos meses de convivencia, puedo decir que el autismo de este crío es de lo más tocapelotas. Aclaración: todo lo que sigue se refiere única y exclusivamente a Léo, supongo que cada autista, como cualquier otra persona, es único y diferente.
Bien, ¿qué pasa con el crío?
No tiene uno de esos autismos leves, como el Asperger. La verdad es que a mi nadie me ha dado explicaciones de lo que tiene así que deduzco que, o tiene un autismo severo, o tiene autismo combinado con algún tipo de retraso.
Cuando la madre me dijo que era autista y que sus habilidades lingüísticas eran limitadas, no quise formarme una idea del niño para no llevarme un chasco, pero aun así algo sí que se formó en mi mente, quisiese o no. Al llegar, me encontré con un panorama peor del que esperaba. Léo no habla. Nada. Sus capacidades de comunicación se limitan a señalar y a pobres imitaciones de lo que quiere (iPad es "compo", more es "mo", please es "pes"...). Cabe añadir que no comprende (o se pasa por el forro) el uso de por favor y gracias. Tienes que insistirle en que lo diga cada vez que te pide algo.
Pero no penseis que es tonto del todo, no. Entiende lo que le dices, en su mayor parte, otra cosa muy diferente es que quiera hacerte caso. Si le dices "¿quieres cenar?", se levanta de un salto del sofá y va corriendo (dentro de sus limitaciones físicas) a la cocina. Si le dices "deja eso ahora mismo", lo hará si no está especialmente interesado en tal objeto, si le interesa de verdad, como quien oye llover. Las preguntas las lleva mal. El feedback como que no. Si le preguntas "¿sí o no?", responderá que no. Si le preguntas "¿no o sí?", responderá que sí.
Inculcarle disciplina es un dolor. La rutina la va pillando y se le da bien, ya consigo que se quite abrigo y zapatos nada más llegar del cole, pero si le digo "prohibido entrar en mi cuarto", le importa una m**rda. Tal cual. Da igual que le riñas, que lo castigues, que le grites... Volverá a hacerlo. Si le dices "castigado sin tv", en cuanto te des la vuelta, volverá a encenderla, sin pensar en que tú te vas a enterar y el castigo será mayor. Y sin embargo, no creais que no sabe que lo que hace está mal, porque espera a que te vayas, porque cierra la puerta, porque cuando lo pillas, se hace el longuis en plan "lalala no fui yo, fue la muñeca... lalala".

Bueno, físicamente hablando, tiene unos rasgos extraños, la parte superior de la cabeza es un poco grande de más y las mejillas demasiado pequeñas. Siempre tiene una expresión de confusión o dolor en la cara y suele mirar con cada ojo a un punto distinto. No, no es estrábico, sólo lo hace a veces. Está más flaco que un palo, cuando llegué parecía sacado de un campo de concentración, ahora ha ganado un poquito de peso y su barriga parece una barriga, pero por lo demás, sigue esquelético. Tiene los pies deformados y le duele caminar, actividad que realiza con un balanceo constante.

Por lo demás, le desagradan los ruidos y los sonidos agudos. Aunque últimamente le da por poner la tv a todo trapo y despertarnos a todos a las 5 de la mañana (p*** crío). Le gusta ver películas infantiles y repetirlas hasta la saciedad, tanto que los dvds están hechos mierda. He debido de ver la peli de Bob Esponja unas cien veces, sin exagerar. Le encantan las historias de amor, las princesas Disney y los musicales. También las cosas que caen (¡lluvia de lápices!) o que se agitan (flecos, el pelo largo...), el balanceo (él mismo, el columpio...) y por supuesto ver vídeos de youtube en su iPad. Suele ponerse en las posturas más extrañas, como apoyar rodillas y hombros en el sofá y ver la tv del revés, o hace el pino sobre la cabeza mientras agita las manos...

Es completamente dependiente. Come solo, pero no está mal que le echen una mano y, claro, hay que cortarle la carne y demás. Se viste con ayuda, hay que bañarlo y cepillarle los dientes (cosa que detesta, así como que lo peinen). Va al baño solo, pero hay que mandarle tirar de la cadena y a veces se mea encima, o en la cama. Anécdota con la que todo el mundo se parte de risa (menos yo, evidentemente), el día que, mientras yo estaba ocupada con otra cosa, le entraron ganas de ir al baño, pero como no quería pausar la peli que estaba viendo, decidió cagar en el salón. Criaturita... no lo estrangulé de milagro.
Más anécdotas: cuando entró en mi cuarto, revolvió, encontró galletas y se las comió (hidep***...), cosa que, no contento con hacerlo una vez, repitió. No ha vuelto a pasar, pero por si acaso ahora todos mis comestibles están metidos en la maleta cerrada con candado.
Si tiene hambre, va directo a por la comida y no hay forma verbal de pararlo. Una vez le pegó un mordisco a un panecillo en el súper, otra vez su madre olvidó cerrar la puerta de la cocina y de la nevera (ejem... ¬¬) por la noche, así que a la mañana siguiente me encontré con que se había comido medio pepino, dos zanahorias, cereales con ketchup, un plátano, un yogur...

Y por supuesto, todo lo que no sea él, le importa un comino. ¿Que lloras? Mientras no gimotees, le da igual. ¿Que te está molestando? Mientras no lo eches a patadas, seguirá tocándote las narices. ¿Que estás en el baño? Si le apetece abrir la puerta, lo intentará (benditos pestillos).

Así vamos. Le tengo bastante pillado el punto y sé cuándo está contento y cuándo triste, aunque su expresión facial no ayude en nada (sonríe tanto cuando algo le gusta como cuando le disgusta), o cuándo algo le emociona.

Resumiendo: es como tener un niño de 2 años en un cuerpo de 9, al que las emociones ajenas le importan un comino y que hace lo que le da la gana. Tal cual. ¡Au pairs, huíd de los autistas, insensatas!

31/10/12

Cumpleaños feliz

El despertador suena, como cada mañana de lunes a viernes, a las 6'55h. Pero por supuesto, ya llevaba un rato despierta. Salgo de la cama, bajo al salón, Léo al verme apaga la tv y me sigue a la cocina. Le doy el desayuno y nos tiramos en el sofá a ver (por centésima vez) Ratatouille. Se levanta Robin. Aprovecho y voy a desayunar. No es que tenga mucha calma, puedo oír a uno haciendo ruidos raros con la garganta y al otro correr de un lado al otro del salón, pero me digo que es mi cumple y que me merezco un buen desayuno, así que como sin prisa, pero sin ser capaz de relajarme.
Dejo a Robin encargado de su hermano y pongo la lavadora, me ducho, empiezo a limpiar... cuando paso por delante de mi cuarto y veo la puerta cerrada. ¡Qué raro! - pienso - Juraría haberla dejado abierta. Entonces oigo una risita dentro. Abro la puerta y me encuentro con que Léo ha entrado, rebuscado en mis cosas y encontrado un paquete de galletas, que se está comiendo tan tranquilamente. Me dan ganas de arrancarle la cabeza. Le echo la bronca y lo siento en el pasillo, donde puedo verlo por el rabillo del ojo, y friego el baño. Luego bajo con él al salón. Apago la tv y le pregunto a Robin si sabe dónde estaba su hermano hace 5min. Se encoge de hombros, como si no fuese asunto suyo. Las manos me piden estrangularlo. Le cuento lo que ha pasado y lo castigo sin tv ni xbox. Si cuando tiene alguna de esas cosas, no puede cuidar de su hermano, no tiene derecho a usarlas.
Sigo limpiando con una mala leche creciente. Llega la compra, una cantidad ingente de bolsas. Guardo y ordeno la comida, compruebo que la factura está bien. Acabo de limpiar. Pregunto a los críos quién quiere comer. Léo viene corriendo detrás de mi. Le caliento las sobras de la cena y se las pongo delante. Robin viene arrastrándose como un alma en pena, con dos c*jones, como si por no tener tv ni consola fuese un ser miserable. MANDA C*JONES. Le pongo su plato delante y me voy a meter cosas en el lavavajillas. Les echo un ojo y, mientras que Léo devora su comida, Robin ni la toca.
- ¿No comes?
- No...
- Como quieras.
Sigo con lo mío, cuando suena el móvil. Es mi hermana, quien me desea un feliz cumpleaños. Se lo agradezco y le cuento lo hermosa que está siendo mi mañana. En ese momento, Léo decide vaciar su vaso de agua en el suelo y ponerse a comer con las manos. Mi mala hostia se desborda. Le digo que si por mi fuera, hoy no comería, pero ya que le doy de comer, que lo haga con el p*to tenedor. Robin se pone a comer.
Cuelgo con mi hermana, limpio el estropicio y me siento a enviarle un sms a un amigo que me había llamado la noche anterior, mientras dormía. Y no sé porqué, me da un bajón y tengo que correr a mi cuarto para que los niños no me vean llorar.
Nunca he sido muy "cumpleañera", el día de mi cumple estaba bien, claro, pero nunca he sido muy... efervescente en cuanto a "mi día especial". Pero quizás el recordar cómo fue mi anterior cumpleaños, y las circunstancias que lo rodearon, no ayudó mucho. Además es mi primer cumple sin familia, cosa que tampoco ayuda, si supiese que iba a cenar con mis padres y hermana, aguantaría este día de mejor humor. "Día de mierda" no es suficiente para definir cómo está siendo.

Robin se exilia a su cuarto con unos rotuladores, o no sé qué. Le recuerdo de muy mala leche las TRES cosas que tiene que hacer COMO TODOS LOS P*TOS DÍAS.
- Es que tengo algo que hacer ahora.
- Tienes toda la tarde para hacer esas cosas y quiero que las hagas, cuanto antes mejor.
No estoy para discutir con nadie.
Léo corre como un loco de un lado a otro del salón y a mi, sentada en el sofá y enroscada en la manta, se me vuelven a caer las lágrimas. No tengo muy claro porqué, quizás SPM, quizás la píldora me afecta... no es el primer día de mierda que tengo, pero sí el primero que me sienta tan mal. Además esta vez llevo dos días trabajando 14 horas diarias, y hoy no he podido sentarme hasta la 1 del mediodía.
El niño viene a sentarse a mi lado, coge parte de la manta y se cubre. Yo sigo llorando, pero él suelta una risita muy feliz mientras juega con los flecos de la manta. Cuando ya no puedo aguantarlo más, me vengo a escribir. Porque, junto con el té, escribir lo arregla todo, o casi.
Ni mi jefa, ni Robin, han recordado mi cumpleaños. O al menos hasta ahora, igual les viene la inspiración divina dentro de un par de horas, ¡quien sabe!


    Editado un par de horas más tarde:

¡Robin se ha acordado! Acerté cuando dije que había subido con unos rotuladores a su cuarto, me hizo una postal de cumple/ halloween muy chusca. Tras un bueeen rato bajó al salón y me dijo "X (pseudónimo cariñoso inventado en ese momento), tienes una cosa encima del escritorio de tu cuarto". A pesar de que lo miré, no pude ver qué cara estaba poniendo porque estaba sin gafas (ejem), así que fui al piso de arriba sospechando lo que me esperaba, ¡y allí estaba! Casi se me saltan las lágrimas otra vez, pero me compuse, hombre ya, que ya llegaba por un día, y que se te caigan las lágrimas por el bajón, pase, pero por la emoción ya sí que no. Así que bajé, le di un abrazo y charlamos un poco. De pronto el día parecía mucho más bonito e incluso me animé a hacer un bizcocho, que catamos después de la cena, y hasta me puso una velita y la soplé pidiendo un deseo.
Gracias a todos los que se acordaron y me felicitaron, esas pocas palabras hacen que le salga a una una sonrisa. De más está decir lo que ya todos sabíamos, que mi jefa no se acordó. La verdad es que no me importa. La gente que me quiere y me importa sí se acordó, y eso incluye, por supuesto, a Robin, que salvó mi día con algo tan simple como un folio dibujado.
¡Ah! Y gracias a mis padres, por el álbum de fotos de familia que me enviaron, a Lorna por la postal y al Royal Mail por hacer su trabajo.



    Editado el día 1 de Noviembre:

¡Me ha llegado un paquete de cumple! Y estaba relleno de utensilios de cocina e ingredientes para recetas dulces (como se ve que me conocen bien), así como DOS tabletas de chocolate a la taza y una carta.
Muchísimas gracias, Bárbara, cada vez que utilice alguno de esos utensilios me acordaré de ti :)

Bizcocho de jalogüín

Estoy hasta el moño de tartas/ cupcakes/ caramelos/ sandwiches/ etc. de halloween. Sigo unos cuantos (muchos, demasiados) blogs de cocina y desde hace un mes no hago más que leer "de calabaza", "terrorífico", "halloweenesco" y demás chuminadas. Que sí, que si montas una fiesta de halloween son ideas muy buenas, todas en naranja, negro y violeta, pero estoy aburrida del tema.
El caso, que hoy es jalogüín y por primera vez lo vivo en un país donde se celebra de verdad. La única diferencia con cualquier otro día es que mi jefa ha comprado gominolas y que han venido (hasta ahora) 4 grupos de niños a pedir chuches. Fin de la historia. Ni decoración, ni disfraces, ni máscaras, ni calabazas, ni pelis de miedo.
Pero yo he hecho un bizcocho de manzana para la familia. En realidad, para Robin y para mi, como siempre, su madre pasa de los dulces y a Léo todo lo que no sean pan y cereales le da un poco igual...

Bizcocho de manzana


Ingredientes:

- 125 ml de  yogur natural/ griego
- 125 ml de  aceite
- 250 ml de  azúcar
- 375 ml de  harina
- 2  huevos
- 1 pizca de  sal
- 1 cuch. moka de  Royal
- 2  manzanas pequeñas


Preparación:

Precalentar el horno.
Mezclar el yogur con el aceite, el azúcar y las yemas de huevo. Tamizar e incorporar el harina y el Royal.
Pelar y descorazonar las manzanas, reservar media manzana. Cortarlas en trocitos finos y mezclar con la masa.
Montar las claras a punto de nieve con la sal e incorporar.
Verter la masa en el molde, coger la media manzana que reservábamos y cortarla en láminas finas. Colocar sobre el bizcocho artísticamente y al horno, 1h.

Yo le añadí unas pasas y me olvidé de ponerle un poco de canela. Lástima. Y pensaba echarle azúcar por encima para que las manzanas se caramelizasen, pero para cuando me acordé ya era tarde.
Como siempre, no os fiéis de mis tiempos de cocción.


30/10/12

Half term

Half term significa vacaciones para los niños y p*tada para las au pairs. Aquí, cada mes y medio, los niños gozan de una semana de vacaciones. ¿Y recordáis que yo trabajo en una familia monoparental? Sí, lo habéis pillado, me paso el día con los críos. Querría poder decir que de sol a sol, pero no, más aun.
Cierto es que el trabajo no es tan horrible, que poco más hay que hacer con ellos aparte de darles de comer y estar en el mismo sitio que ellos, controlándolos (bueno, qué demonios, controlando a Léo, que Robin ya es mayorcito). Pero aun así, el madrugar, el no poder echarme y cerrar los ojos, el no disfrutar del silencio en ningún momento... cansan bastante. Cierto es que podría esforzarme más, interactuar como una buena au pair, pero entre que uno es adolescente y le encanta pasarse horas tirado en cama con el iPad, y que el otro es autista y pasa de todo el mundo, y que sólo cobro 10 libras más por día, paso.

Por lo demás, comentar que he celebrado mi cumpleaños con antelación, pasando el fin de semana con mi hermana. Mirad si vivimos en familias distintas, que las niñas de las que cuida me hicieron un cartel de bienvenida y dos postales de felicitación, cenamos con la familia, sus jefes fueron muy amables y me invitaron a volver cuando quisiese... y cuando vino mi hermana, mi jefa ni se levantó del sofá a saludarla y, básicamente, la ignoró como si no estuviese allí el resto de las veces que se encontraron por casa. Supongo que en una casa en la que, cuando vienen invitados, no se me incluye en los planes, mucho menos iban a invitar a mi hermana a que cenásemos todos en amor y compañía. En fin. No me quejo, yo me apaño muy bien, cuanto más pasen de mi, menos remordimientos tengo yo por pasar de ellos. Lo único que un poquito más de educación, no estaría mal.

Oh, y en otro orden de cosas, la nevera está vacía, el congelador a mínimos y la despensa así así.
Mi jefa se quedó sin pasta, así que desde la semana pasada estamos casi sin comida. Disque la compra llega mañana. A ver si es cierto, porque sino, no sé qué voy a darles a los chavales para comer el resto de la semana.

En fin, vivo en un bordel permanente.

Lamento no tener nada interesante de contar, pero mi cerebro no da para más.

26/10/12

Lo peor que le puede pasar a un croissant

Lo peor que le puede pasar a un croissant es encontrarse conmigo.
M'explico:
Hace unos días, Kiera (my amiga escocesa, ésa que está loca) me dijo que se había metido en una web para conocer gente, chicos, más concretamente - está a la búsqueda y captura de un novio formal. Insistió en que me registrase y yo me reí y dije que aquello era muy triste. Vengo de una ciudad pequeña, en la que si tienes que meterte en una web así para conocer gente, es penoso. Pero luego me puse a pensar y me di cuenta de que a este paso, no voy a conocer a un británico ni de coña. Sé de una chica finesa que lleva aquí 9 meses y que aun no ha conocido a ningún nativo. Así que sintiéndome muy miserable, me hice un perfil, a ver qué pasaba. Y bueno, me estoy divirtiendo de lo lindo. Esto va así: tú te registras, escribes un poco sobre ti, tus hobbies, lo que buscas... pones tu mejor foto y esperas.

Primero vendrán los feos/ gordos/ granudos/ ese-tío-al-que-sólo-su-madre-y-abuela-le-dicen-que-es-guapo, después los croissants. ¿Y qué es un croissant? Un croissant es un tío que tiene los músculos de los brazos y pectorales tan inflados que no puede pegarlos al cuerpo, por lo que se parece a un croissant con patas. Huelga decir que éstos no tienen cerebro ninguno, ponen fotos suyas sin camiseta, posando delante del espejo, junto a su coche, con morritos y sus perfiles constan de dos o tres frases sin puntuación y alarmante escasez de vocales. Envían mensajes tales que "hi hun nic pic x" (hola cariño bonita foto *beso*) y deben de estar ahí básicamente pa' follá, porque no creo que ésa sea la mejor forma de encontrar el amor de su vida, pero oye, igual con alguna de su misma especie se entienden y surge el amor, quien sabe.
Y finalmente vienen los tíos normales. Los que leen tu perfil y te escriben un par de líneas, haciendo preguntas relacionadas con lo que has escrito. Cuyos perfiles cuentan de uno o dos párrafos con un toque de humor y sensatez, escritos con corrección (y menos mal, empezaba a pensar que en este país nadie escribe correctamente).

Consejillos para quienes quieran meterse en esto:
Las fotos menos atractivas que puedes poner son las siguientes:
- Ante el espejo (sucio) con el móvil
- De borrachera con tus colegas
- Sin camiseta, o sacando músculo, o ambos
- Con tu coche-de-macho-acomplejado
- Aquella de una boda/graduación, la misma en la que tu madre dice que sales "muy guapo" y en realidad das terror (especialmente aplicado a chicos con sobrepeso, pálidos y con cara de niño, los chicos bombón están aun más bombón metidos en un traje)
- Vestido con el uniforme militar de maniobras y la cara pintada a rayas verdes y negras, con mirada asesina (sólo para militares)

En cuanto a perfiles/mensajes, lo menos atractivo es:
- Mencionar a tu madre
- Escribir sin comas, ni mayúsculas, ni vocales
- Los mensajes estilo "hola nena" / "bonitas fotos"
- Los perfiles en los que cuentas lo guay que eres y que buscas una tipa guapísima
- Dar las gracias cuando te contestan (MUY triste)

Para tener algún éxito, aconsejo una foto normal, sonriendo. Si quieres ir al punto débil, con tu sobrinito o con un cachorrillo. Éxito asegurado. Cúrrate un perfil donde cuentes bien cómo eres, lo que te guste hacer, de forma graciosa. Recuerdo a un chico que decía algo como "me gusta el fútbol (*estampida de chicas huyendo*), el mar (*sí, pero a todo el mundo le gusta el mar*)". Sólo por esos incisos humorísticos, ya ha ganado a mil chicos con los mismos gustos, porque te ha hecho reír.

Recordad, amigos, la risa es el camino más corto al corazón de una mujer.
Y los chicos que cocinan bien son sexys. MUCHO. Mil veces más que los musculados, los que parecen modelos de Calvin Klein o los que desgranan todas y cada una de tus virtudes en verso.
(También es sexy que sepan de vino, y no hablo sólo por mi)

Bueno, que si os interesa la web, aunque sólo sea para husmear y echaros unas risas: pof.com


19/10/12

Et moi, dans mon coin...



Como ya os dije, estoy corta de inspiración para relatos cortos porque estoy trabajando en otra cosa. Ahora que lo pienso, creo que nunca he mencionado en el blog nada sobre mi novela. Hace muchos años, cuando me chutaba en vena las Crónicas de la Dragonlance, el Señor de los Anillos y similares, me puse a escribir una novela de fantasía épica. Más por diversión que otra cosa, pero cuando vi que aquello iba para largo y que las páginas me salían como churros, empecé a pensar más seriamente en trabajar en ella. Desgraciadamente, yo era joven e inexperta en temas informáticos (oh, aquel primer ordenador, máquina aterradora y desconocida, que me llamaba con cantos de sirena...), así que no sabía nada sobre copias de seguridad. El ordenador se estropeó y mi obra desapareció. (En realidad estoy segura de que hay una copia en alguna parte, de que imprimí al menos unas hojas, pero ponte tú a buscarlas casi 10 años después...)

En fin, que quedé muy triste por aquello, pero me olvidé del tema hasta hace cosa de tres o cuatro meses, cuando me puse a reescribir algo que creía olvidado.

Ahí tenéis mi nuevo rinconcito de trabajo durante el día, por la noche me refugio en mi habitación.
Sé que parece que la foto ha sido tomada de noche, nada más lejos de la realidad, es una foto de las 15h, pero el día no podía estar más gris. Y bueno, los imprescindibles para escribir: té en una taza de la Bretagne, portaminas, libreta y ordenador, sin olvidar manta, que aquí estar parada es muy malo para la temperatura corporal. Música, por supuesto, y al toro.

Anoche el chaval me dio la clave para uno de mis personajes, uno sobre el que aun no había escrito pero que no me acababa de creer. Dos palabras suyas y se hizo la luz en mi mente, cogí el cuaderno (herencia de anteriores au pairs, que quedó olvidado en un cajón de mi cuarto) y me puse a escribir frenéticamente.
A veces tan sólo hace falta que alguien te de una pequeña pista para arreglarlo todo.

18/10/12

Crumble

Hoy me desperté afanosa de mi siesta mañanera y decidí que era el día perfecto para hacer tarte tatin de manzanas. Pero hete aquí que abro la nevera y no hay huevos. ¿Y qué hago yo sin huevos? Adiós pâte brisée. Y entonces caigo: crumble (verbo inglés que significa desmigajar)



Sé que hay muchas otras recetas, pero yo cuento en mi poder con la más simple de todas ellas: fruta, mantequilla, harina y azúcar.
Así que a ello me pongo:

Crumble de manzana y plátano


Ingredientes:

- 100g de  mantequilla
- 100g de  harina
- 110g de azúcar moreno (100g si fuese blanca)
- 1 manzana
- 2 plátanos
- azúcar glas
- canela en polvo


Preparación:

Precalentar el horno.
Echar en un bol la mantequilla blanda (del tiempo) en dados, la harina y el azúcar y mezclar con los dedos, hasta que quede en migas.
Pelar y cortar la manzana en pedazos finos. En el fondo de una fuente para horno, poner uno de los plátanos en rodajas, encima la manzana y sobre ésta, el otro plátano en rodajas. Espolvorear un poco de azúcar glas y canela.
Echar la masa sobre las frutas. No tiene que quedar liso, ni aplastado. Tan sólo hay que colocarla para que cubra toda la superficie, pero respetando la forma de "migas".
Al horno lo que os parezca.
A mi juicio, esto debería estar en cosa de media hora, pero como mi horno es... ejem... de aquella manera, lo tuve una hora y salió delicioso: las frutas blandas, un saborcillo caramelizado...

Acompañar de crema fresca, helado de vainilla, sirope de arce... lo que más os apetezca.


16/10/12

Ojos de hielo

Me hallo en el sófa, enrollada en una manta color turquesa de tamaño carpa de circo, con el estómago hecho una batidora. Tengo hambre, pero no me he atrevido con nada sólido, voy a base de sopa y té, ya que esta noche me desperté para ir corriendo a arrodillarme frente al váter y no quiero repetir la experiencia. ¡Pero tengo tanta hambre que me comería una quiche yo sola! Algo ligero... se me ocurre fantasear con helado de yogur con mermelada de ruibarbo y frambuesa, hum... Mi estómago se encoge en una bola enfurruñada y suspiro con resignación. Tocará seguir pasando hambre.
Por si no fuese suficiente, acabo de llorar como una Magdalena con el último capítulo de Downton Abbey, así que sospecho que éste no es el mejor momento para escribir nada. Al menos hace sol.
Si os sirve de consuelo, a los que estais aquí por la parte literaria del blog, no tengo recursos para cuentos breves porque los estoy gastando todos en reescribir, y continuar, aquella novela que empecé años ha y que desapareció cuando el ordenador donde guardaba la única copia se estropeó.
Y sin embargo, tengo un par de ideas a desarrollar. Mientras tanto, un fragmento de algo que escribí años ha:

Ojos de hielo. Me atrapan, me encierran, llegan hasta lo más hondo de mí y apresan mi alma en su puño de escarcha. Azules como el cielo despejado en un crudo invierno.
Antes no eran ojos helados, sino que eran líquidos, azules como el agua del estanque junto al que me juraste amor eterno. El sol brillaba en tu pelo dorado y en tu sonrisa límpida, sincera. Creí que el recuerdo del día más feliz de mi vida no podría mancillarse jamás. Pero me equivoqué. Ahora yazco en la oscuridad de tu sótano, olvidada del mundo y de mi familia. Por lo visto a nadie le importa la suerte de alguien como yo, una maldita, una bruja. Sí, eso es lo que soy, supongo.
¿Por qué me haces esto? ¿Por qué me odias tanto? ¿Por qué ahora me miras con tus ojos helados? Yo sólo quería que vivieses, ¿es que hay algo de malo en ello? Regresaste del frente tan malherido... Volviste para morir en mis brazos, pero yo no podía permitirlo, sabía que estaba prohibido, que usar mi magia, algo que sólo sabía frenar, equivalía a firmar mi sentencia de muerte. ¡Pero no podía dejarte morir! ¡Daría mil veces mi vida por la tuya! Aunque jamás creí que fueses tú quien me condenase. En cuanto mi poder te curó, sorprendiéndome a mí misma de haber sido capaz de hacerlo, te levantaste y en vez de sonreír, me miraste fríamente, los ojos de mi devoción se habían ido.
Me arrastraste hasta aquí, donde me has tenido encerrada. ¿Cuánto? No lo sé. Podrían haber sido años.
Plic. Algo no deja de gotear, pero estoy demasiado agotada, demasiado herida por tus torturas como para arrastrarme hacia el sonido e intentar calmar mi sed. Simplemente yazco desmadejada en el suelo, como tú me dejaste la última vez que viniste a "visitarme". No me he resistido ni a uno de tus golpes, no he luchado. Aun te amo demasiado.
Plic. Plic. Plic... Ese sonido taladra mi cerebro, me arrastra a la inconsciencia. Pero justo antes de dejarme llevar hacia un mundo de torbellinos negros, la puerta se abre, y con ella entra un débil rayo de luz.


Espero que os haya gustado, a mi no acaba de convencerme, supongo que porque lo escribí en una época muy infeliz.
¡Que tengais un buen día!

10/10/12

Cupcakes


Finalmente. Por fin, después de tantos años de decir "voy a hacer cupcakes" e ignorar tal afirmación, los he hecho. Y es que, ¿qué queréis que os diga? Vengo de una casa de cocina deliciosa sin adornos ni exuberancias. Eso de ponerle crema de mantequilla a una magdalena... Si la magdalena ya está rica, ¿para qué añadirle ese pringue (como diría mi madre) ?

Pero era el cumpleaños de mi hermana y unos cupcakes son mucho más vistosos que unas magdalenas. Y además me había comprado unos moldes de papel preciosos.

Así que allá van:

Cupcakes de frambuesa con buttercream de chocolate


Ingredientes:

Para el bizcocho:
- 200 g  harina
- 3  huevos
- 220 g  azúcar
- 150 g  mantequilla
- 120 ml  leche
- 1 y 1/2 cuch. de moka de Royal
- 1 pizca de sal
- frambuesas

Para la buttercream:
- 250 g  mantequilla
- 250 g  azúcar glas
- 100 g  chocolate con leche
- 1 cuch. sopera de  leche


Preparación:

Precalentar al horno a 180ºC.
La mantequilla debe estar a temperatura ambiente.
Separar claras de yemas. Mezclar las yemas con el azúcar, añadir la mantequilla e incorporar alternando la leche y la harina tamizada. No olvideis el Royal.
Montar las claras a punto de nieve con la sal. Incorporar sin aplastar y repartir la masa en los moldes. No los lleneis u os quedarán magdalenas sin sitio para buttercream.
Lavar las frambuesas y añadir una por molde.
Hornear unos 20/25min.

Sospecho que fue por la frambuesa, pero en el centro se me hundieron un poco. Nada grave, ¡tenemos buttercream para rellenar!

Cogemos el chocolate, lo troceamos en un bol y lo ponemos a derretir al baño maría con la cucharada de leche. Yo no sé qué le pasó a mi chocolate, que pasó de mi y en vez de fundirse en condiciones, se quedó granulado. En fin.
Una vez el chocolate está frío (importante, sino hará que se derrita la mantequilla y adiós buttercream), ponemos la mantequilla a batir y añadimos el azúcar glas. Cuando esté homogénea, incorporamos el chocolate.

Si teneis manga pastelera, la decoración os quedará más chula que a mi, pero ya veis que con un cuchillo y unos minilacasitos también quedan resultones. ¡Y qué demonios, lo importante es que están coj*nudos!
Salen unos... ¿16?


Recomendación cultural del post: la peli de animación Arrietty. La banda sonora no tiene desperdicio.

Tengo que hacerme con una cámara fotográfica en condiciones.





5/10/12

No, I won't

Querría cogerlo de la camiseta, darle un buen tirón, pegar su nariz a la mía y mirándolo a los ojos, decirle que como se atreva a hacerle daño, lo buscaré por toda la ciudad y le despellejaré las pelotas.

¿Cómo puedo sentirme tan triste y cabreada, con una pizca de felicidad al mismo tiempo? ¿Cómo explicaros este nudo en la garganta?
Maldita sea, aun tengo ganas de abofetearlo. El muy gilipollas, plantado en la puerta, CUATRO horas tarde, diciendo "¿no me esperábais?". Pues no, imbécil, a estas horas ya no se te espera, desgraciado.

Pienso en las que le habrá hecho y se me rompe el corazón. Veo la cara de tristeza que se le pone y pienso que antes no tenía quien le hiciese reír, quien lo obligase a darle un abrazo y le alargase una tableta de chocolate, con quien viese Family guy o American dad enroscados en una manta, para que al menos pudiese pensar en otra cosa.
Al menos para las presentes (y seguro que alguna -muchas- futuras), estoy yo. Y no lo digo por tirarme flores en plan orientadora escolar que-intenta-ser-enrollada-pero-es-odiada-por-todos. Sino porque cuando hoy le di un abrazo, tristísima por su pena y sus historias, me pidió:
- No te vayas. (En el original, leave: dejar, irse, abandonar)
Y me dieron ganas de llorar. Sólo llevo aquí un mes y ya me pide que no lo deje. ¿Cómo voy a dejarlo? ¿Cómo voy a hacerle lo que más le duele? ¿Lo que conoce demasiado bien?
No, my gentleman, por ti me quedo.


Retales VIII: Pasta con puerros

Y anteayer, miércoles, sí acerté con el día de la semana en que estábamos, así que grité desde la cocina:
- Robiiiin, ¿qué te apetece cenar?
- Paaaastaaa.
- Vaaale.
Sí, a veces nos comunicamos a gritos. También a base de empujones, tomaduras de pelo, palabrotas, miradas desafiantes y muchas muchas risas.
Ayer su madre me dijo que yo había sabido cómo manejar a Robin, que le decía algo y lo hacía, pero que con la anterior au pair era un dolor, que no supo ganárselo y que él pasaba de ella. Pobre chica.
Bueno, al rollo:

Pasta con puerros


Ingredientes:

- Pasta
- 1 puerro
- 1 rama de apio
- 1 cebolla
- Chorizo al gusto
- Vino blanco
- Pimentón


Preparación:

Poner agua a hervir y cuando esté, cocer la pasta.
Picar la cebolla en dados, el apio en láminas y el puerro en rodajas finas. Rehogar y añadir el vino blanco. Cortar el chorizo en dados.
Añadir pimentón al gusto (yo usé muy poquito porque era picante) y el chorizo. Revolver y dejar un rato más.
Escurrir la pasta, echarla al wok con las verduras y mezclar vigorosamente.

Degustar con un vasito de vino blanco frío.


4/10/12

Retales VII: Intento de lasaña de polenta

Aquí también vivo de retales. Mi hostmum compra y yo cocino lo que me parece, ya que a mediodía estoy sola y tengo que hacerme el almuerzo. Los miércoles me toca hacer la cena y este martes, en un ataque de inspiración máximo, decidí que era miércoles y me puse a hacer la cena. Tenía un paquete de polenta empezado (polenta ya hecha, sólo había que calentar) y me puse a darle vueltas a la cabeza para ver qué hacer.
En esta casa, de carne y pescado vamos más bien cortos. Tenemos en el congelador, cierto, pero eso es todo. Así que agarré las pocas verduras que quedaban e hice lo siguiente:

Lasaña de polenta


Ingredientes:

- 1 paquete pequeño de polenta
- 3 zanahorias
- 1 rama de apio
- 1 cebolla
- caldo de pollo (o media pastilla disuelta en agua)
- 2 latas pequeñas de atún
- queso rallado
- mantequilla


Preparación:

Corta la cebolla en plumas, el apio en láminas y ralla las zanahorias. Échalas a la sartén/wok con poco fuego y deja que se hagan muuuy despacio, añadiendo de vez en cuando un chorro de caldo.
Calienta la polenta según las instrucciones (micro/hervir en agua/etc) y córtala en láminas finas.
Pon una capa de láminas de polenta en el fondo de una bandeja de horno.
Cuando las verduras estén listas, añade el atún y déjalo hacerse 10min más.
Pon el horno a precalentar para gratinar.
Una vez la mezcla está preparada, pon una capa de la misma sobre la polenta. Otra capa de polenta, otra de mezcladillo.

(AÑADIDOS: si tienes -no como yo- leche, puedes haber preparado previamente una bechamel, que añadirás ahora sobre la "lasaña", o si dispones -no como yo- de salsa de tomate, puedes hacer lo mismo, o haberla añadido previamente a la mezcla de verduras y atún)

Espolvorea queso rallado, añade pequeños dados de mantequilla por encima y al horno hasta que se dore.

Et voilà! No intentéis gratinar en un horno de gas, no funciona. Tuvo bastante éxito, hube de pelearme con los críos para sacarle una foto antes de que se la acabasen.


30/9/12

Un pañuelo

Londres es enorme, inabarcable. Pero luego pasan cosas como:
Ir a una fiesta y encontrarte a un coruñés, amigo de tu prima, al que hacía años que no veías.
Entrar en el metro y que alguien te toque el hombro y sea tu amiga finesa.

Te pasa en A Coruña, o en Nantes y es raro, pero no tan difícil. Pero te pasa en Londres, con los millones de personas que viven aquí, con tantas líneas de metro, con tanta frecuencia y tantos vagones...

El mundo es un pañuelo en mi mano.

26/9/12

Mañanas de au pair

Ha llegado la lluvia a Londres. Ya tardaba, cierto, pero eso me dificulta mucho hacer algo interesante. No es que antes hiciese cosas muy interesantes por las mañanas, pero al menos podía salir a airearme. Ahora puedo salir a airearme y empaparme, porque no le veo el interés a salir si es para montarme en un bus/tren y meterme en algún lugar cerrado. Para eso me quedo en casa.
El caso es que después de un par de días con el techo sobre mi cabeza 24h diarias, hoy me dije que tengo que dejar de meterme prisa a mi misma y tomármelo con calma, así que después de poner una lavadora y que los chavales se fuesen a clase, volví a meterme en cama. Una hora más tarde me levanté sintiéndome mucho mejor. Puse la secadora (detesto esto de vivir "atada" a la colada), recogí un poco, té en mano, me comí una tostada con miel y mermelada casera de frambuesa (regalo de mamie, la abuela francesa). Mi hostmum se fue a la oficina (ayer se quedó en casa porque tenía un ojo malo y no podía conducir) y yo me senté a leer un rato.

Pero también hay otras mañanas. Mañanas en las que te despierta un ruido tal que ¡CATACRÁS! en el salón, y cuando llegas te encuentras a Léo (sí, es con acento) con los calcetines mojados, un vaso roto, los cojines y un millar de lápices tirados a la buena de dios, el aseo hecho un asco, la TV a un volumen demencial... y el niño corriendo de un lado a otro, como si aquello fuese divertidísimo. Robin diciéndome que no tiene pantalones que ponerse, así que tengo que correr a planchar unos... Que no es tan grave, pero yo a las 6.45h no soy persona. Necesito un par de horas para tolerar los ruidos y las conversaciones, y me toca las narices que habiéndole dicho mil veces que me avise la víspera de si necesita algo limpio/planchado del uniforme, no lo hace nuuuunca. El otro día tuve que plancharle un pantalón, para que el muy avispado descubrise 5min más tarde que aun tenía un par limpio y planchado en el armario. Para estrangularlo...

Sin embargo, estoy muy contenta aquí. Mi jefa es muy amable, los críos son fáciles de llevar, muy muy muy easy going.
En Francia tenía una habitación grande, con cama doble y mi propio cuarto de baño, dos armarios enormes y una planta de la casa prácticamente mía. No trabajaba nunca los findes (excepto algún babysitting) y no limpiaba más que mi cuarto y echaba una (excesivamente colaboradora) mano en la cocina.
Aquí tengo una habitación más bien pequeña, con cama individual, que cruje en cuanto te sientas en ella, cuarto de baño compartido con toda la familia. Los zapatos tengo que meterlos bajo la cama y la maleta bajo el escritorio, porque no hay para más, además de estar junto a los demás dormitorios. Trabajo media jornada uno de cada dos sábados y los babysittings son toda la noche (vamos, que no puedo esperar a que llegue mi hostmum para salir). Limpio como en casa de mis padres y me encargo de la colada, además de ayudar con la cocina.
Y aun así me compensa. No sólo porque cobre el doble (que también), no sólo por estar sola en casa todo el día, de modo que yo me organizo como me da la gana, sino también y en buena parte, por los chavales. Porque no hay gritos ni llantos, porque no necesito brazos y ojos extra, porque no tengo que repetir la misma orden mil veces (y que además no me hagan ni p*to caso), porque no aguanto desplantes de un crío maleducado. Porque vivo tranquila, sabiendo que si dejo 2min mi puesto de trabajo para ir al baño, beberme un vaso de agua, recoger algo que quedó fuera o porque suena el teléfono, no va a pasar nada. Los niños no implosionarán, ni morderán un cable, harán malabares con cuchillos, ni tendré una vocecilla (adulta) llamando "Ladhernaaaa, ¿dónde estás? / ¿qué haces?".

It's easy living.


22/9/12

Framboises

Pues resulta que en mi barrio (Hither Green) no hay nada. Calles y más calles de casas adosadas con aspecto viejuno. El súper más cercano está a 15min a pie y es bastante cutre. El parque más próximo es el cementerio y para hacer algo interesante / compra importante, necesitas un buen rato.
Así que por las mañanas, en mis horas libres, suelo irme al barrio de al lado, Lewisham, con alguna excusa tonta: ir a por leche, coger un catálogo para los deberes del chaval (increíble, le dice a la madre que necesita un catálogo y la señora pasa), disfrutar del no-frío...
El caso es que frente al centro comercial de Lewisham (45min/1h a pie de mi casa) montan todas las mañanas un mercadillo, mayoritariamente de fruta y verdura. Así que vas por allí, ya pasa de mediodía, el hambre aprieta y caes, claro que caes. Suelen vender por cuencos. Un cuenco de manzanas/nectarinas/etc. por 1 libra. Y el otro día vi una bandeja de frambuesas por 0'60 libras. Y tuve que comprarlas, claro. Ya en casa, pensé que no valía la pena comérmelas a palo seco. Dominé las ganas de metérmelas todas en la boca (estaban riquísimas) y preparé un bizcocho.

Bizcocho de frambuesas


Ingredientes:

- 340 ml de azúcar
- 510 ml de harina
- 85 ml de aceite
- 25 ml de mantequilla derretida
- 1 pizca de sal
- 1 cuch. de moka de Royal (o baking powder)
- 2 huevos
- 100 ml de leche (aproximadamente, yo la eché a ojo)
- rayadura de un limón
- una bandejita de frambuesas


Preparación:

Engrasar un molde y precalentar el horno.
Mezclar las yemas con el azúcar, aceite, mantequilla, la rayadura de limón, leche, y el Royal. Tamizar la harina y mezclar. Añadir la pizca de sal a las claras y montar a punto de nieve. Incorporarlas sin espachurrarlas a la masa, así como las frambuesas y al horno.

Definitivamente este horno está estropeado, la temperatura se baja sola, así que tengo que estar todo el rato en la cocina y cuando veo que la llama baja, volver a subirle. Le llevó mil años hacerse (casi dos horas, porque tardé en darme cuenta del detalle de la llama), pero cuando salió era un bizcocho alto, esponjoso y delicioso.
Robin se lanzó sobre él y hasta Leo, que es muy raro para comer, se puso a robar pedazos a hurtadillas.
A la mañana siguiente, no quedaban ni las migas... tendré que repetir, ya que ha tenido tanto éxito. Esta vez intentaré hacerle foto en cuanto salga del horno y medir con mayor precisión las cantidades.
OJO al hecho de que están en ml.

18/9/12

Shake me


Amo comer. Y cocinar. Y los olores.
Puedo ser muy feliz frotando albahaca entre los dedos, viendo el borbotar de una cacerola, oyendo el chiporrotear de la sartén al añadir un chorro de coñac.
Me gusta comer bien y me gusta compartir la buena mesa. En todas las culturas se hace amistad a la mesa, se cierran tratos y se festeja. Aunque no puedo compartirlo con vosotros, siento la necesidad de contaros qué comí hoy:
Para abrir boca, unas rodajas de chorizo español. De plato principal, caballa ahumada acompañada de una ensalada de tomate con pepino y crottin de Touraine, aceite de oliva, herbes de Provence y sal de Guérande. Algo simplísimo, humilde y delicioso. Y de postre, batido de moras. Las cantidades a ojo:

- Helado de vainilla
- Helado de fresa
- Leche
- Un buen puñado de moras
- Azúcar

Triturar bien y voilà. A disfrutar.

El sol sigue saliendo, cada vez refresca más, pero al sol por las tardes se está bien.
Los niños llegan del cole en un rato, así que os dejo.
¡A comer bien!

12/9/12

Bizcocho de mora sin huevos

A este paso se me va a olvidar cómo se hacen las entradas culinarias, pensaba hace unos días. ¡Pero no! Porque descubrí que en el jardín, detrás del tobogán, tras las telarañas y entre las ramas de otros arbustos, ¡tenemos moras! Así que, entusiasmada por el descubrimiento, cogí un bol y salí a recoger unas cuantas. Al día siguiente, cogí algunas más, las junté a las que habían sobrevivido al hambre de Robin e hice un bizcocho. Sin huevos, porque no quedaban y a pesar de que fui al súper, olvidé tal eventualidad.
Y bueno, el horno no es eléctrico, sino de gas y no tengo ni flores de cómo funciona, de hecho, la regulación parece estar estropeada. Así que fue un poco... invento. Pero está rico, tanto que Robin se comió ayer la mitad de una atacada. Y después un enorme bol de cereales (cabrón suertudo, si yo comiese tanto, estaría redonda). Pero ése es otro tema.
Esta receta sigue los pasos del básico bizcocho de yogur. Vamos allá:

Bizcocho de mora sin huevos


Ingredientes:

- 1 yogur de fresa
- 2 tarrinas (la del yogur, vamos) de harina
- 1 y 1/2 tarrina de azúcar moreno
- 1/2 tarrina de aceite
- 1/4 tarrina de mantequilla fundida (a ojo también vale)
- 2 cuch. de moka de Royal (o baking powder de ése que hay aquí)
- muchas moras; no puedo decir cuántas porque ni las conté ni las pesé, digamos que dos puñados


Preparación:

Precalentar el horno. Diría que a 180ºC, pero yo me tuve que fiar de la llama, así que como vosotros veais. Engrasar y enharinar un molde de horno PEQUEÑO. De hecho, recomiendo hacer magdalenas antes que bizcocho.
Mezclar el yogur, el azúcar, la mantequilla, el aceite y el Royal. Tamizar la harina e incorporar.
Una vez esté todo mezclado, coger la mitad de las moras y espachurrarlas. Yo lo hice en la misma masa, las eché y las aplasté con las varillas. La masa quedará de un color violeta oscuro.
Verter la mitad de la masa en el molde, echar unas cuantas moras enteras. Verter la otra mitad, cubriendo las moras.
Al horno una hora. Repito, yo tenía horno desconocido, ¡así que no os fieis de esto!

Y ya está. Levanta poco y no queda esponjoso (tampoco queda como el cemento, ¿eh?), pero supongo que añadiendo huevos a la mezcla estará perfecto.

La foto es malísima, nada de esas fotos artísticas que se ven por otros blogs, pero en fin, es lo que hay:


11/9/12

Objetivo: Adolescente

Es la primera vez que trabajo con un adolescente (o, como se empeña en matizar Fer, un púber). Y descontando cuando yo también era adolescente, la primera vez que me relaciono con uno. En mi familia sólo tengo un primo menor que yo y no nos relacionamos, mis padres no tienen amigos con hijos adolescentes, mis amigos no tienen hermanos adolescentes... Vamos, que para mi son bichos que se ven por ahí y tal, pero nada más. Hasta ahora.
El chaval tiene 12 años, 13 el 20 de Noviembre (sí, estoy usando el blog como recordatorio de cumpleaños, ¿qué pasa?) y es el típico adolescente: come muchísimo, duerme todo lo posible, va a clase y tiene el culo pegado al sofá cuanto puede. Juega a la xbox, anda en el portátil (tiene el suyo propio, sí), toca la guitarra y juega al fútbol. Es bastante listo y bien educado. Por lo visto a la anterior au pair la volvía loca, todos los días tenía que llamar a la madre para decirle que el chaval había hecho esto o lo otro (o que había dejado de hacer, supongo). Conmigo, de momento, muy bien. Yo le digo "30 minutos de ordenador" y en media hora lo tengo como un clavo con el portátil apagado sin que le tenga que decir nada (sospecho que me tiene un poco de miedo... o respeto, o ambos). Es increíble lo que con un poco se puede sacar de un adolescente. Supongo que el que alguien mayor que él le muestre cierto respeto por lo que diga y se ponga a su nivel de conversación, es una agradable novedad.

Estos primeros días de trabajo, el pequeño ya empezó el colegio, pero el mayor no, así que nos pasamos el día juntos. Jugamos a la xbox (me dio unas cuantas palizas, pero he estado practicando y ahora le costará más muajajaja), charlamos de peleas, mostró cierto aprecio/acojone por alguna historia mía (no os vayais a pensar que soy una loca violenta, pero todos tuvimos compañeros de clase que se las merecían), hablamos de música, pelis, series, videojuegos (gracias desde aquí a mis amigos, sin los cuales no hubiese podido mantener esa conversación).
Et bien, ayer su madre llamó para decir que si íbamos a hacer un recado. Y allá que nos fuimos. Por el camino le compro un refresco, refunfuña de lo mucho que hay que caminar, pero nos echamos unas risas y, no me pregunteis cómo, acabamos hablando de alcohol. Quiere que le deje beber, el muy imbécil. ¿¡No llevo ni una semana trabajando aquí y ya quieres que te deje beber delante de mis narices!? Mira, si quieres, la última noche antes de que me vaya, te dejo que bebas lo que quieras y te agarro de la mano mientras vomitas. No sé porque, pero tal afirmación parece llegarle a la patatita. Y de hablar de beber, pasamos a las resacas, al levantarse al lado de una desconocida, al sexo. Sí. He hablado de sexo con el chaval del que "cuido". Raro, pero divertido. Llegó un punto en el que me pedía que le respondiese a una cosa "tú dímelo y después olvidamos esta conversación". Gracioso.
Pero dejando aparte las coñas, es una forma fácil de acercarse a un adolescente. Están tan desesperados de una mano (aunque no lo reconozcan) que a una que le tiendas, se van a aferrar a ella. Me hubiese gustado, a su edad, tener a alguien mayor que yo (entiéndase, no cuentan padres ni similares) dispuesto a explicarme lo que sea. No necesariamente de sexo, sino alguien que me diese que pensar sin hablarme con tono académico ni le de (nos de) vergüenza preguntar y responder. Sé que ahora mismo le está rondando en la cabeza la discusión que tuvimos sobre la orientación sexual, por ejemplo, o las ataduras que la gente se auto-impone sólo porque es lo que "se supone", lo "habitual", etc.

Un chaval majo, vamos, al que por cierto ahora tengo en cama enfermito. A ver si mañana va al cole, o no.

Para otro día, Objetivo: Autista.

8/9/12

Tu me manques

Mi primer sábado noche en Londres: Robin (12 años) duerme en casa de su padre, Léo (9 años) en casa de unos amigos y Fred (mi jefa, cuya edad no he preguntado) sale de fiesta. Y yo me quedo en casa. Lo cual no me molesta, no vayais a pensar. Tengo miedo de no saber volver si salgo jajaja  Nah, es broma, en todo caso me encontraría con los trenes cerrados o sin un penique en el bolsillo.
Pero el caso es que añoro una barbaridad Francia. Bueno, que carallo, añoro Nantes. Estaba leyendo blogs aleatorios cuando me encuentro, sin comerlo ni beberlo, con una foto de una galette y un bol de sidra. Y automáticamente me vino a la memoria el sabor de la sidra, un sabor que espero no olvidar jamás (nota mental: buscar restaurantes bretones en Londres). Y entonces me puse a Tri Yann y ahí ya la cagué de todo porque me vino una morriña feroz.

Por suerte mi jefa es francesa (del sur, pero me vale lo mismo) y a veces hablamos en francés, lo cual me viene bien contra la morriña y contra el olvido (prentendo presentar el DALF C1, por fin, en Diciembre). Vale que aun no he asomado mucho fuera de casa, pero me parece que no me va a gustar tanto Londres como Nantes. No, hombre, imposible que me guste más Londres. Vale que la capital británica lo tiene TODO, pero es demasiado grande como para poder "controlarla" completamente. Yo conocía Nantes mejor que gente que llevaba años viviendo allí, en serio. Estaba al día de las actividades, las noticias, dónde había obras... Me las sabía todas, pero en Londres eso es imposible.
¿Y qué me decís de la gastronomía? ¿Y de los chicos? No comparemos a esos francesitos nivel fromage con estos... cangrejos cocidos en cerveza.

Aun tengo mucho que descubrir, pero... si je reviens à Nantes, oui, je l'épouserai!


6/9/12

Primeros días

Espero que mi madre no lea esto...

Es mi segundo día de trabajo, todo va como la seda, adaptándome a tener a un chaval autista bajo mi cuidado y a un adolescente que, como cualquier otro, tiene como mayor pasión estar pegado al sofá, viendo la tv, jugando con la DS o la xbox.
No obstante, hace cosa de una hora escribí esto en facebook:
Au pair facts: ver un vídeo de Epic Meal Time y, en vez de tener ganas de comer, tener ganas de emborracharte a causa del agobio de currar con niños. Aunque sólo lleves dos días y aun no te hayan molestado.
Y cuando más tarde el adolescente se lanzó sobre una bolsa de Doritos (hora de la merienda), fui a hacerme un té y pensé en lo mucho que me apetecía un copazo.

Tengo que evitar volver a entrar en ese círculo vicioso de los niños y el alcohol (¡la leche, lo mal que suena eso! jajaja). Ya sabeis, cuidas de niños, te embajonas, te tomas una copa, recuerdas que tendrás que volver al trabajo con críos, te tomas dos más (una por cada crío)... Así pasan las semanas, los meses... y te das cuenta de que rozas el alcoholismo. (Con todo mi respeto hacia los verdaderos alcohólicos, que tanto sufren por dejarlo. Yo no tuve ese problema. Y espero no tenerlo nunca. Pero bueno, que entendéis lo que quiero decir, ¿no?)

No obstante, hoy rocé esa perfecta felicidad de tener al niño pequeño en el colegio, a la jefa en el trabajo, el mayor pegado al sofá (como buen adolescente) viendo Family Guy, la colada en la secadora, la montaña de ropa para planchar, planchada, y yo metida en la bañera, con un chai a mano y el sol iluminando el baño. Lo mejor para los sentidos, sólo me faltaba un poco de jazz, quizás Norah Jones. Y hubiese sido el cielo.

4/9/12

Au pair: la cruda realidad

A ver, que ya estoy del tema hasta las narices. No hago más que leer por aquí y por allá que para ser au pair es IMPRESCINDIBILISISÍSIMO que te gusten los niños, que seas paciente, buena y lista, con mano derecha e izquierda, que hayas tratado con niños antes... Yo os digo: BLA BLA BLA.

Ser au pair, señoritas (que son las que escriben estas cosas), es un trabajo. Esas cosas ayudan, pero no son imprescindibles. Miradme a mi y a mi amooor por los niños. Nunca me he considerado una mala au pair, simplemente porque como asalariada, me esfuerzo en hacer bien mi trabajo, me guste O NO.
Las demás cosas se aprenden. Cierto es que si te crees que vas a estar de au pair como estás en casa de papá y mamá, te equivocas mucho. Para las no iniciadas, yo recomiendo la siguiente mentalidad: tu habitación es tu "territorio", el resto de la casa es tu puesto de trabajo: en cuanto pongas un pie fuera, será como para otro entrar en la oficina de traje y corbata. Si es dentro de tu horario, será para trabajar, si es fuera del mismo, no tendrás que trabajar, pero sí mantener las formas, y seguramente te caerá algún trabajillo extra, sólo por estar "a mano". Y por eso yo me pasé los últimos meses fuera de casa en cuanto se acababa mi horario.

Mentiras de las gordas (de las familias):
- Serás una más de la familia
- Buscamos una "hermana mayor" para nuestros hijos
- Haremos cosas juntos y te descubriremos la ciudad
- Tendrás mucho tiempo para hacer lo que quieras

Bien, en la práctica esto quiere decir: vivirás bajo nuestro mismo techo, te ocuparás de nuestros hijos y tragarás con todo lo demás (broncas incluídas, como una hija), comeremos juntos y nos veremos por el pasillo, si somos especialmente majos, haremos cosas juntos en TU tiempo libre... y te ocuparás de los críos. Y el tiempo libre que tengas lo tendrás sobre todo mal repartido, así que ya harás malabares para lo que te interese/tengas que hacer.

No digo que las familias sean monstruos esclavizadores, digo que ellos os lo van a pintar de rosa y luego os encontraréis con el pastel que, en comparación con lo esperado, suele ser bastante amargo.
Yo prefiero las cosas claras y el chocolate espeso, mi primera familia no lo hizo y ya veis cómo acabó. Esta familia parece bastante clara en cuanto a todo y yo ya tengo cierta experiencia como para no esperar cosas que no llegarán y esperarme otras que sí.

En unas 14h estaré volando a Londres.

26/8/12

May I offer you a cup of tea?

Bueno bueno bueno, culebras.
(Carbón por navidades a quien no haya reconocido esta coña)
Como ya sabrán los amigos agregados a fb, tres meses después de irme de Nantes con gran dolor de mi corazón, vuelvo a hacer la maleta. No os alegréis demasiado antes de tiempo, que es para irme de au pair, pero irme, me voy. He pasado tres meses en España, buscando trabajo - a nivel nacional e internacional - infructuosamente. He hecho voluntariado, actividad que recomiendo a toda persona en paro para no caer en una depresión profunda. He quedado con los amigos, he conocido gente diferente, le he dado un repaso a gente nueva, me he hecho un nuevo corte de pelo y he introducido cambios en mi forma de vestir.
Así resumido, han sido tres meses cojonudos que me han servido para centrarme, cambiar cosas que quería modificar y disfrutar de mi familia. Ha sido genial volver a vivir con mi hermana tras dos años sin estar juntas.
Bref, que me voy por las ramas, en 9 días me voy a Londres. A una familia monoparental con dos hijos, de 12 y 9 años, este último con autismo. Todo un reto, por supuesto, Ladherna nunca busca algo normal, no, siempre tiene que buscarse algo chungo. Pero bueno, la madre parece muy maja (tras dos horas de amena cháchara por teléfono) y está bien pagado. Y es Londres, no sé si me explico jajaja
Como curiosidad, decir que conseguí este trabajo en dos semanas, pasando por encima de 320 candidatos. No es coña, en la web de au pairs puedes ver el número de solicitudes que una familia ha recibido en un mes, y ahí está el número: TRESCIENTAS VEINTE y Ladherna se lleva el puesto. Tras tanto tiempo buscando trabajo (aunque éste sea de au pair) entenderéis que mi amor propio necesitaba algo así.

Cinco días más tarde de que yo me haya ido, se va mi hermana también, a 2 horas en tren de donde estaré yo. Así que además de vivir mucho más cerca de mi querida Kiera (escocesa a la que echo de menos cada día), tendré a mi hermana a tiro de piedra.

Life goes by y yo me voy al país de las cups of tea :D


24/8/12

Ron

¿Añoras esto?, pregunta.
Muchísimo, respondo. Sé que seguramente me está preguntando algo más, algo que no quiero decirle. ¿Probaste el vino que te regalé?
Sí, estaba muy bueno. He guardado la botella para poner a macerar ron de plátano. -hace una breve pausa- Te echo de menos.
Lo sé, pienso. Me gustaría que no me echases de menos, o al menos no como lo haces. Me siento algo culpable por ese hecho. Me considero parte responsable de eso. Querría decirle que yo también lo echo de menos, porque es cierto, pero sé que no puedo.

¿Has pensado que quizás esta sea la última vez que nos veamos?, le pregunté mientras descansábamos el uno junto al otro.
No quiero pensar en eso, contestó.
Claro que no. Es la segunda vez que insistes por activa y por pasiva para que me quede, que me quede contigo. También dos veces me pidió que no llorase. Me abrazó y besó mis ojos cerrados.
Estás preciosa cuando lloras. Cuando más hermosa estás es cuando lloras, cuando sonríes y cuando estás desnuda. Me pasa una mano por la espalda y pienso en que está bien. Es cómodo, agradable. Pero no funcionó antes y no va a funcionar ahora, ni nunca.
Jura que vendrá a verme, esté donde esté.

A pie de tren, insiste en que me quede, que vivamos juntos. Antes lo decía como situación temporal, ahora suena a algo realmente serio. Fantasea un poco con ello. Vernos en casa a la salida del trabajo, cenar juntos, ver una peli, dormir abrazados...
Creo que mi sonrisa está siendo indulgente mientras deseo que abran ya las puertas del tren.

Me despedí con un beso y no miré atrás al montar al tren, ni me senté del lado del andén. No hubo manos ni pañuelos agitándose con congoja. No es mi estilo mirar atrás después de haberme despedido.

Y ahora ha guardado la botella de vino que le regalé, teniendo un millón para macerar cuantos litros de ron se le antojen.

23/8/12

Érase un pañuelo a una mujer pegado

Voy a confesaros algo: odio el catarro, lo odio con todas mis fuerzas. Más aun que a la jaqueca, a los dolores menstruales, a un hueso roto o cualquier otra dolencia.
Odio el estar ni bien ni mal, el sentirse aturdida, los oídos taponados, la nariz congestionada o goteando, la garganta irritada. Despertarse mil veces por la noche porque no puedes respirar. Mirar tu plato de comida y pensar "¿mastico o respiro?", y acabar optando por bocaditos de pajarillo que te permitan tragar enseguida.

Me duele la cabeza y me pica la garganta. Quiero salir de casa, pero la idea de enfrentarme al exterior y coger un bus interurbano me ata al sofá. Me planteo estudiar, como hice esta mañana, pero una leve somnolencia indica que a las dos frases, me quedaría frita encima de los apuntes.
Resumiendo:
Me quedo en casa, con un pantalón de pijama que me queda grande, una sudadera de mi hermana, el pelo hecho un nido de pájaros y muchos pañuelos a mano. Ni libros ni apuntes. Quizás podría ponerme una buena peli y disfrutarla con un té con miel.

... y cuando estás pensando todo esto, justo en ese instante, piensas: gracias a dios que estoy "sola". Lo de sola está entrecomillado porque en casa están mis padres y mi abuela, pero me refiero a que no hay un novio para el que estar guapa y sana, ni niños corriendo y chillando que te rompan la cabeza, ni jefes que te miren raro por estar hecha un asco, ni compañero sexy de piso ante quien vayas a perderlo todo por parecer un trapo.

Maldito catarro.

Sensación cada vez que estoy así, cambiando "sol" por "catarro":