22/10/11

Rock me, baby

Aburrirse es caro. Carísimo.

Resulta que yo, como au pair que soy, me aburro (con perdón) la hostia. Porque sí, cuidas de los críos y no te ocupa mucho tiempo, pero la distribución de horas no es en absoluto adecuada para hacer otras cosas. ¿Quereis saber cual es mi rutina? Bien, ahí va un esbozo de mi horario (tengo 3 distintos, pero este es el básico)
Lunes, mañana libre, tarde de 16.30 a 19.45
Martes, mañana clases, tarde de 15.00 a 19.45
Miércoles, 8.15 a 12.30 y 16.00 a 19.45
Jueves, mañana clases, tarde de 16.30 a 19.45
Viernes, mañana libre, tarde de 16.30 a 19.45
Sábado y Domingo libres

Ese es mi horario de menos trabajo. Si el padre está de viaje, trabajo lunes, martes, jueves y viernes una hora por la mañana. Si los niños tienen vacaciones (como será del lunes 24 al día 3) trabajo 40h semanales.

El caso es que como veis, tengo mis ratos libres, pero en un horario de mierda. Porque aquí se cena a las 20h o 20.30h. Y dependiendo del día, podemos comer a las 11.30 o a las 13h. Es decir, en España, decir "quedamos a las 14h para tomar un café" suena a tomadura de pelo. Aquí, con la gente con la que me relaciono, también. Pero para apuntarse a alguna actividad, es viable. Y como me aburría muchísimo (yo sin mucha vida social soy sólo media yo) empecé a buscar cosas que hacer.

Mi primera búsqueda infrutuosa fue la de un curso de portugués. Luego de repostería. Después de tango argentino. Más tarde me hablaron del SUAPS, la asociación deportiva de la universidad de Nantes, donde tienen un montón de actividades interesantísimas a un precio mínimo. Como ignoraban mis e-mails, esta mañana me personé en la oficina. No puedo inscribirme porque no soy estudiante. Tristeza infinita. Me pongo a pensar en qué puedo hacer. Al llegar a casa busco actividades del ayuntamiento, asociaciones... nada. Un montón de cosas como capoeira y danzas africanas, que me parecen tan interesantes como sentarme a ver crecer la hierba. Finalmente me digo que me deje de actividades físicas y pienso en la música, que siempre me ha gustado. ¿Piano? Lo intenté hace años, pero para ello necesito comprarme uno y va a ser que no. Reflexiono sobre precios, transportabilidad y gustos propios. Me decido por la guitarra. Es decir, precio razonable, fácil de llevar y traer y en mi música siempre hay guitarras.

Me pongo a buscar clases. Finalmente encuentro una interesante. Me pongo en contacto con la escuela. Me instan a ir a visitarlos y me recuerdan que cuando quiera puedo hacer una clase gratis de prueba. Bien. Pues nada. Sólo falta lo importante, una guitarra.
He de decir que no tengo ni pajolera idea de guitarras. Vale, sí, cuatro cositas, pero si tengo que decir cual es buena o mala o citar más de 2 marcas, no alcanzo. Así que me pongo a leer por ahí. Echo un ojo en eBay. ¿Guitarras por 6€? Eso tiene que ser malo por narices.

Por la tarde, me lo pienso. Decido que si estoy tan desesperada por hacer algo que hasta he movido los muebles de sitio, YA ES HORA de que haga algo, da igual lo que cueste. Así que de noche me siento ante el pc y vuelvo a la búsqueda de una guitarra. Al final, gracias a una amiga que contacta con un amigo suyo, me convenzo de que lo que me ofrece eBay es mierda y me sugiere una tienda de guitarras. Tras mucho (y cuando digo mucho, es MUCHO) pensarlo, decido que una Fender no está a la altura de mi bolsillo y que una C. Giant no séra gran cosa, pero por menos de 100€ tengo una guitarra aceptable, ampli, funda, afinador y un par de extras más.

Después de hacer la compra me consuelo a mi misma por el dinero gastado diciendo que es mi regalo de cumple y que con una guitarra voy a tener por fin algo que hacer. ¡No veo el momento de llegar de las vacaciones (nos vamos a Biarritz) y tenerla esperando sobre mi cama!

Nunca seré como Yngwie Malmsteem, ni como John Lee Hooker, pero si puedo (por orden de prioridad) dejar de aburrirme y aprender algo, habrá sido una gran inversión.



17/10/11

Lunes y política

(Pensamiento interno: Antes de enfrentarme a escribir esto, voy a hacerme un té...
... 7 minutos más tarde y con un té a la derecha del teclado)

Desde pequeña, mis padres me enseñaron que la prudencia es una virtud. Y que callarse las opiniones políticas es más que aconsejable. Pasaron muchos, muchos años hasta que supe qué votaban mis padres. Me explicaron que no hacía muchos años, en nuestro país se encarcelaba y mataba gente por sus opiniones políticas, y que nada nos asegura que no pueda ser así en el futuro, así que mejor callarse, que no cuesta nada. Por eso, y porque detesto las discusiones inútiles e irracionales (casi siempre son así), no me gusta hablar de política. Menos aun de lo que yo opino. Derecha, izquierda, arriba, abajo... Como ya he dicho alguna vez, etiquetas que no me interesan. Sólo me parecen una forma simple de etiquetar a la gente, de autoetiquetarse, como pedazos de carne en el súper. Ponme dos bien fresquitos de derecha y uno de extrema izquierda, que tengo ganas de discutir con alguien en la sobremesa.

El caso es, que me voy por las ramas, que mis padres también me enseñaron que antes de opinar, hay que informarse. Y que la política es importante. Allá por mi adolescencia, un día dije delante de mi padre que yo pasaba de política. Me miró muy seriamente (bueno, seamos sinceros, me miró muy mal) y me dijo que ¿cómo vas a pasar de la política, si es importantísima? La política rige toda nuestra vida, aunque la gente quiera pensar que no. Y me sentí idiota por haber dicho eso. En el futuro sólo repetiría esa frase, mintiendo, para evitar conversaciones que no quería tener.

Detesto la política. Me da un ascazo tremendo. Ya comenté que los políticos españoles fueron un motivo por el que me fui del país. Pero es que no sólo los políticos me desagradan, son la peor parte, sí, pero luego están los medios de comunicación, la gente. Que aparte de mentiras o verdades, distorsión de la realidad, ideales ciegos que intentan meter a porrazos a los demás, intransigencia, etc. luego están las ideas y sus portadores. No soy la persona más lista del mundo, pero me gusta pensar, me gusta leer y me encanta charlar con la gente, discutir (sin reñir), llegar a cosas nuevas. Y bueno, tengo cerebro suficiente para eso. Pero cada vez que intento leer un libro de política, me duermo. Marx, Bakunin, Hitler, Ángel Pestaña... Lo intenté. Creo que lo más lejos que llegué debió de ser a la página 50 de El Capital. Así que como veis, tampoco soy leída. Pero escucho, veo. Leo los periódicos y escucho la radio. No veo el telediario, aunque sí lo hacía en España. Y tengo mis propias opiniones sobre lo que pasa. Y sé lo que quiero y lo que no.

Voy a decir por primera vez a todo el mundo que yo soy demócrata (lo cual no tiene nada que ver con USA). Por encima de cualquier otra cosa (derecha, izquierda, arriba o abajo). Por eso me he dejado un pastizal en ir a París, porque creo que no te puedes quejar del gobierno si no votas. Que si España va mal, no es sólo culpa de los políticos, sino también de los votantes. Porque el pueblo tiene los tiranos que se merece. Si los votamos, es nuestra culpa. En un "cero coma mucho" por ciento, pero nuestra culpa. Y aun así, eso será lo que cuente nuestro voto, pero su valor real es incalculable. Y ahí están los del 15M, o 15O, diciéndonos que no votemos. Mira, que tendrán unas ideas de lo más interesantes, pero esa me parece una chorrada. ¿Queremos un cambio? ¡Votemos para un cambio! ¿Quieres que te diga qué hacen los grandes políticos con tu no-voto? Reírse, eso hacen.

En fin, a lo que iba, que esto se me está alargando una barbaridad. Esta mañana, después de llevar a los niños al cole, desayunar, recoger, limpiar, fregar, poner una lavadora y leer un par de periódicos, todo esto a ritmo de En días como hoy, me acuerdo de una amiga, que me habló del Partido Humanista y me pongo a buscar su programa electoral. No lo tienen, pero sí el de las municipales. Muy interesante, por cierto. Todos los que apoyan el 15M deberían leerlo, seguro que les convence. (Un poco de mundo de Bambi para mi, pero hay gente pa' tó)
De su web me voy a la del PP. Tampoco hay programa electoral. Ni en la web del PSOE ni en la del BNG. Esta misma amiga me recuerda que la precampaña no empieza hasta el día 26 (?) y que seguramente no colgarán el programa hasta entonces. De todos modos recojo información y leo cosas.
Me cabreo con algunas, me río con otras y me dejan fría la mayoría.

Pero con esto quiero decir, que aunque no me guste, me aburra, me cabree, me fastidie y lo vea como unos deberes insufribles, lo hago. Porque hay que estar informados. Todo el mundo se llena la boca con la sociedad de la desinformación, pero tampoco hacen nada por informarse, por contrastar. Si sabes, o crees, que X cadena de tv o Y periódico cuentan las cosas como les parece, ¿por qué no te vas a otra fuente, en vez de quedarte de brazos cruzados y quejarte de esta "falsa democracia"? Que no será una democracia perfecta, pero es la que tenemos. Vete a decirle a los venezolanos que lo nuestro no es democracia, a ver qué te contestan. O a los italianos, con su plástico Berlusconi al frente.

Lo que quiero pediros con esto es que LEAIS, que PENSEIS. Y sobre todo, que VOTEIS. Porque no sé si votar cambiará algo, pero desde luego estoy segura de que no votando, nada cambiará.
¿Y esa chorrada del voto útil? El voto útil es una inutilidad, estoy segura de que es un invento de la oposición para que los descontentos les voten.
¿Y eso de "castigar" al gobierno votándole a la oposición? ¿Qué chorrada es esa? ¡Si lo peor es que luego te lo razonan con un "ya sé que son todos iguales, pero (insertar motivo cutre)"
Votad a quien vosotros querais realmente, a quien os convenza, cuyo programa electoral os guste, de quien os fieis. Aunque penseis que no van a conseguir nada. Más valen uno o dos escaños de partidos nuevos, que uno o dos escaños más para los partidos que llevan acaparando sillones tantos años. ¡Que aunque sea imposible que el partido al que voteis llegue a la presidencia, no significa que su voz no valga nada en el Congreso!

Quered un poco más a vuestro país, a vuestra democracia y tened más fe en vuestro poder como votantes. HAY esperanza. Y que os resigneis a un resultado a más de un mes de las elecciones, no me entra en la cabeza.

(Al ir a releer lo escrito, le he dado un golpe a la taza de té, derramando parte de la misma. Por cosas como esta odio la moqueta. Que guarrada.)

16/10/11

Manual Au Pair V

Vivir en casa ajena

No sé si esto será más un manual o una pataleta, pero intentaré darle un aire de consejo.


Cuando te vas a vivir a casa de otra/s persona/s, tienes que aceptar sus normas. Imagina la cara que se te quedaría si alguien viene a vivir a tu casa y pretende imponer sus normas. No te gustaría mucho, ¿verdad? Pues al resto del mundo tampoco. El caso es que te tienes que adaptar a muchas cosas que no te van a gustar, por ser una familia diferente de la tuya y por ser un país diferente. Cosas como moqueta en el baño al principio parecen una excentricidad (están locos estos galos) hasta que dos días más tarde quieres limpiar. ¡Y la comida! Un mundo aparte, la comida. En todas sus fases: compra, preparación y producto final. Yo no sé si es en esta casa o si es así en toda Francia, pero aquí no le echan sal a la comida cuando la preparan. La carne, el pescado, el arroz... le echan sal (y pimienta, por supuesto) cuando lo tienen en el plato. Y aun así le echan menos sal que los españoles a la comida, así que cuando cocino yo (que ya de habitual me quedo justa) echo menos sal. Es que se me hace extrañísimo cocinar sin sal. También está el uso de ajo y cebolla. ¿Concebís una casa sin ajo y cebolla? Yo no... hasta que vine aquí. El otro día estaba haciéndome la comida y Diane me dijo "cada vez que dejo cocinar, te veo echando cebolla". Pues mire, señora, es que la comida con cebolla está muy rica. Y con ajo. Un día de estos me voy a hacer un sofrito de ajos y pimentón, sólo para mi, y me lo voy a comer con pan, ya vereis. Y comen muy poca carne. Cuando vuelva a casa por navidad, me voy a hinchar a comer carne. Voy a ir al Gaucho Díaz II (una parrillada donde se come que da gusto) y me voy a poner hasta las patas.

Quizás es porque yo soy así, pero donde más "choco" con la familia, es en la cocina. ¡Meten las sartenes en el lavavajillas! Y les da igual que les diga que así luego pegan, ni caso me han hecho. Y no tienen varillas (al final me compré las primeras que vi y aunque son bastante malas, ¡menuda diferencia respecto a mezclar con el tenedor!). Y en vez de aceite de oliva, utilizan una mezcla de cuatro aceites vegetales (colza, girasol y no sé qué más). Suerte que he caído en una familia civilizada que al menos usa aceite, no como otras casas (normalmente bretonas) donde cocinan con mantequilla (imaginad huevos fritos en mantequilla). Y los cuchillos. Sólo hay DOS cuchillos cuyo filo no sea de sierra.

Además vivo en una casa en obras. Desde que he llegado, sólo he descansado de los martillazos los findes y una semanita que se cogieron de vacaciones los obreros. Eso se traduce en polvo (aun así, mi madre en la misma situación tendría la casa brillante), herramientas en el pasillo, gente que sube y baja las escaleras, ruido, cambios de habitación por uno o dos días... Y claro, cajas por todas partes. Viendo tantas cajas, me pregunto cómo es posible que antes viviesen en un piso de tamaño medio. He vivido un montón de veces la situación siguiente:
- ¿Teneis... (normalmente un utensilio de cocina)?
- Sí, pero tengo que buscarlo, está en alguna caja.
Que por cierto, ahora está en proceso de búsqueda el recipiente para paté, a ver si aparece. ¿Alguien tiene una receta de paté fiable?

En fin, que vivir en casa de otra persona tiene muchas cosas malas, pero si ambas partes son razonables y eres una persona flexible y de rápida adaptación, lo superarás. Aunque no dejarás de echar de menos la comida de tu madre.

15/10/11

Manual Au Pair IV

Institutriz de pega

Cuidas a los niños, los crías, los educas. Es un hecho. No te limitas a estar ahí y llevarlos y traerlos como a fardos, no. Hablas con ellos, les enseñas cosas, les riñes cuando hacen algo malo y los premias cuando hacen algo bueno. En algunas familias te piden que les ayudes con los deberes, o que les enseñes tu lengua madre, lo que ya lleva un paso más lejos lo de la educación de los niños. Pero en principio vas a ser una especie de hermano mayor/ semipadre o semimadre. Porque algunos dirán que no, pero para los niños es así. Vives con ellos, te obedecen, os cogeis cariño... En fin, que para ellos sois (somos) de la familia. Y la familia te forma como persona. En fin, yo me estoy dando cuenta de que estoy inculcando a los niños lo que me inculcaron mis padres. Quizás no tanto como ellos hicieron conmigo (¡que no son mis hijos!) pero sobre todo hago especial hincapié en portarse bien entre ellos, ser educados (SVP, merci) y amor por la naturaleza. En cuanto a lo primero no me hacen demasiado caso (si quieren pelearse da igual lo que diga), lo segundo lo cumplen bastante, porque sino, no reciben lo que están pidiendo (¿qué se dice?) y lo tercero... ahí ahí. A Anatole le dan miedo muchos animales y de vez en cuando le dan arranques de "ese bicho no es gentil", así, sin venir a cuento, e intenta pisarlo. Y ahí intervengo yo y le explico que eso no se hace. Entonces deja al bicho en paz, pero sigue diciendo que no es gentil. Cosas de niños.

Más allá de eso, lo básico, por así decirlo, llega un punto delicado. ¿Qué pasa cuando un niño te pregunta sobre religión? ¿O moral? ¿U otras cuestiones altamente subjetivas? En mi caso, sé cuales son las ideas de los padres, así que cuando el niño me hizo preguntas sobre Dios dejé mis propias ideas aparte y respondí lo que sus padres hubiesen dicho. No es mi hijo, no soy yo quien decide sobre su formación y además podría generar un conflicto inútil con los padres.

En otras cosas sí impongo mi criterio y no me importa lo que puedan opinar. El niño está fascinado con el maquillaje. Desde la pimera vez que vio que tenía los párpados pintados, no deja de sugerirme un color u otro, o preguntarme si puede ver cómo me maquillo, o si puedo maquillarlo a él. A mi me parece normal. Tiene tres años y le parecerá muy divertido cambiarse la piel de color, igual que es divertido pintar en un papel. No obstante, a su padre no le hace gracia. Más que no hacerle gracia, no le gusta. Como al 90% de los hombres (me temo), le dará miedo que su hijo salga gay. Y le parecerá que el gusto por el maquillaje indica una tendencia homosexual. SUPONGO que es así. No puedo asegurar que esos sean los motivos por los que no le gusta el interés de su hijo por el maquillaje.
Anyway, a lo que iba, a mi me da igual que al padre le guste o no. Si al niño le hace ilusión que me pinte los ojos de negro y los labios de rosa, lo hago, porque eso le saca una sonrisa y no me cuesta nada. Si el niño me pregunta si puede maquillarse, le digo que cuando sea mayor, que los chicos también se maquillan. Y lo maquillaría para carnavales (por encima de la opinión de su padre) sino fuese porque tiene muchos problemas de piel y no puedo asegurar que todo mi maquillaje sea hipoalergénico.

Y tras lo básico, las enseñanzas de acuerdo y en contra de las opiniones paternas, llegamos a cuando no sabes qué decir. Cuando te bañas con la niña y se te queda mirando con mucho interés, señala uno de tus pezones y te pregunta qué es eso (nivel 1, superado). Cuando tienes la regla, te duele todo y el niño te pregunta qué pasa (nivel 2, superado). Cuando el niño coge un tampón de la caja y te pregunta dónde te metes eso (nivel 3, respuesta esquiva, try again). ¿Cómo ha sabido que eso se mete en algún sitio? ¡Tiene 3 años! Por una parte te da no sé qué responder, es un niño, no debería saber nada de orificios femeninos y además es Anatole. Sé que después de una respuesta, vendrá otra pregunta y saber dónde acabamos. Por otra parte, ¿tabúes en su educación?

Cuestiones peliagudas, ciertamente. Cada cual que se apañe como pueda al enfrentarse a casos así, pero yo voto por explicarles las cosas a los niños, que son más listos de lo que parecen.
Mi nuevo reto, conseguir que Anatole entienda qué son Norte, Sur, Este y Oeste.

10/10/11

Crónica finde parisino

Más vale tarde que nunca.
El fin de semana pasado me fui a París. El sábado me pegué un madrugón terrible, levantándome a las 4.30am. Tras una ducha y un desayuno calentito, cogí el tranvía hacia la estación de tren. Sí, aquí hay tranvías a las 5 de la madrugada (bueno, no en domingo). Tras una breve espera en la estación, me subí al tren y me pasé dos horas y veinte minutos escudriñando la oscuridad, ya que soy incapaz de dormir en los transportes públicos. A diferencia de mi primer viaje en TGV, esta vez nadie se sentó a mi lado. O más bien no por mucho tiempo. Cuando en mi mp3 dejó de sonar Mahler y empezó Sibelius, coincidiendo con una parada, sentí una perturbación en la Fuerza, miré hacia el pasillo y allí plantado había un chico (guapísimo) mirándome con tal cara de desolación que me puse nerviosa y empecé un movimiento destinado a no sé qué. Me revolví como una idiota por dos segundos. Miré a la ventana otra vez y fingí no haber hecho nada extraño. Se sentó a mi lado y como 5min más tarde, otra perturbación en la Fuerza, miro a mi derecha y el chico guapo ha desaparecido. Joé, que no soy taaan fea ni como personas ni nada.

En fin, una vez llegada a París, camino por un andén sin fin siguiendo la marea de gente hasta la estación. Busco una máquina expendedora de tickets de metro y me dirijo a coger la línea 12, trasbordo y finalmente llego a la salida más próxima al Consulado. Son las 8.30am y tengo hambre. Veo una frutería (de barrio, no os vayais a pensar que era el centro) y me compro UNA manzana por la que me cobran 0'88€. Un buen rato más tarde (me equivoqué de sentido al salir del metro) llego al Consulado. Un montón de gente en la cola de renovación del pasaporte. Primero relleno el impreso para inscribirme como "no residente" y una amable funcionaria me hace pasar a un despacho para pasarlo todo a su pc y darme un papel con mi número de "no residente" con el que me dirijo a otra ventanilla, para rellenar otros dos papeles para solicitar el voto por correo.

Acabo enseguida (para interesados: se necesita DNI/pasaporte y una foto de carnet), son más o menos las 10, estoy no sé dónde y quiero ir al barrio judío. Tiro millas hacia donde sospecho que es. Me guío como buenamente puedo por los mapas que hay de poco en poco. Finalmente llego a un canal y estoy cansada y tengo calor y empiezo a hartarme. Entro en una librería y me compro un plano. Viendo que aun estoy lejiiiiisimos del barrio judío, me paso por el forro el bonito plan turístico de pasear y cojo el metro.

Localizo el King Falafel Kebab, pregunto la hora de apertura (aun son las 11h) y voy a tirarme al sol a la Places des Vosgues. De camino hay una cantidad tremenda de tiendas de marca. Ropa, complementos, maquillaje... Es todo precioso, la gente que pasea va divina y yo con mis pintas de ¡arriba la comodidad! me siento un poco avergonzada y pienso que podría haberme esforzado un poquito en elegir algo más bonito. Pensamiento chorras cuando sabes que vas a pasarte una jornada de sudor y agotamiento, pero en fin, la tv tiene la culpa de que pensemos así.
A mediodía voy a por mi pita que está delicioooosa. 100% vegetariana. Tiene unas bolas de cuscús muy especiado fritas, berenjenas, tomate... En fin, para morirse de delicia. Vuelvo a estar descalza en la pelouse de la Place des Vosgues planeando mi siguiente destino con el plano extendido ante mi, un lápiz en la mano y una libreta con direcciones en letra minúscula. Me decido por tomarme el postre en Berko, a pesar de las tiendas de dulces del barrio judío (que tienen una pinta increíble, por cierto). Caminata, preguntar por la boca de metro más cercana. Llegada a Berko. Me siento frente al Pompidou, a ver a la gente pasar, unos haciendo malabares, los turistas subiendo las escaleras...

Estoy hecha puré y aunque sé que las habitaciones del albergue no abren hasta las 16h, decido probar suerte y acercarme a ver si por algún milagro las van abriendo según se van limpiando y no tengo que esperar tanto. Me hospedo en Three ducks. 28€ la habitación cuádruple en temporada alta y finde, desayuno incluído. Llego, no, no abren los cuartos hasta las 16h. Dejo mi equipaje y me voy a ver los alrededores. Escribo algo para Fer y vuelvo para "tomar posesión de mi aposento". Soy la primera en llegar. Me doy una ducha en el baño compartido. PUNTO NEGATIVO: La ducha no tiene regulador ni de altura ni de temperatura ni de nada. Aprietas el botón y te conformas con lo que salga de las alturas (agua tibia que para verano está bien, pero en invierno no sé yo...). Vuelvo a mi cuarto, me pongo una camiseta deliciosamente limpia, hago la cama (hay que "alquilar" las sábanas, 3'5€ de depósito) y llega mi primer compañero de cuarto que se ruboriza al encontrarme allí. Le dejo la llave y me voy a mi rendez-vous con una au pair española (en adelante, A) en Synie's. Tras mucho mirar y remirar el mapa, llego. Aparece A con una au pair californiana muy maja. Nos tomamos unos cupcakes y decidimos ir al barrio latino.

El barrio latino, tan animado como siempre. Nos sentamos en una terraza a tomarnos una sangría mientras vemos la gente pasar y a un viejo con un vestido amarillo de golfa, un sujetador negro con lentejuelas y un sombrero plateado. Según pasa el tiempo, se desata más y se pone una rosa entre los "pechos" y un tanga que enseña a quien quiera verlo. Un pelín asqueroso. Poco después se le une un amigo vestido con un delantal, unas chanclas y un gorro de cocinero. Y nada más. Escalofriante.
La californiana tiene que irse y A y yo decidimos seguir la fiesta en otra parte. Me compro un cono de patatas fritas (cena) y nos vamos a un pub irlandés, donde tras unas sidras y muchas muuuchas risas llegan otras au pairs bastante cocidas, que acabaron por fastidiar la noche. Digamos que a la 1.30am yo estaba más muerta que viva, arrastrándome penosamente con las demás para llevar a una idiota borracha junto a otra idiota borracha en cuya casa iba a quedarse a dormir. Así que mi vena despiadada salió y dije que a tomar por culo la borracha de los cojones lamentándolo mucho estaba cansada y me iba a mi hostal. Llego, abro con todo el cuidado del mundo la puerta de mi cuarto, intentando no despertar al chico que duerme en la cama bajo la mía, y descubro (en mi estado de cabreo inmenso) que alguien ha quitado MI mochila de encima de MI cama, la ha dejado en el suelo y ha puesto SU maleta sobre MI cama ya hecha. Por un momento tengo ganas de tirar la maleta por la ventana, pero la dejo sobre la única cama no hecha, me pongo el pijama y me voy a dormir.

6am. Alguien llama a la puerta. El chico bajo mi cama refunfuña medio dormido. Nadie se levanta. Vuelven a llamar. El chico se levanta y abre la puerta que estaba abierta. Una maldita idiota empieza a farfullar algo, el chico pasa de ella y se vuelve a la cama. La tonta del culo se queda mirando a MI cama y a MI "durmiendo" y pregunta "¿y yo dónde duermo?". El chico (ya hasta los huevos) le señala la cama libre y con el tono más borde del mundo, responde "AHÍ". Ella saca el móvil y a su luz se pone a hacer la cama A LAS SEIS DE LA MAÑANA, haciendo un montón de ruido. Se me ocurren un par de cosas que decirle en inglés o francés y muchas en castellano para decirle. Algo como: maldita gilipollas, métete el móvil por el culo y acuéstate de una vez ¿sería usted tan amable de acabar pronto?

8am. Me despierto, me doy una ducha y voy a desayunar. Mis compañeros de cuarto parecen afectados de parálisis muscular y ni se inmutan por mis idas y venidas. Me tiro en la cama a descansar hasta la hora del check-out. En el cuarto de al lado un asiático pone su música j-pop (o k-pop o lo que fuese) y dormito a trompicones. Chico de la cama de abajo y chico ruborizado se levantan, zorra inútil sigue sin mover un dedo. A las 11h hago el check-out, dejo mis sábanas en el cuarto de sábanas y me dirijo a la estación de tren. Me tomo un malísimo café con un rico brownie en Subway y me pongo al solete mientras espero a A.
Comemos juntas mientras me cuenta cómo acabó la noche ayer. Me alegro de haberme ido cuando lo hice. A las 15h cojo el tren a Nantes y me paso medio dormida el viaje, disfrutando del paisaje (aunque en fin...). Cuando llegamos, me recibe un bofetón de calor y sol inclemente. Llego a casa y los niños se alegran de verme. Resumo mis últimas 36h de vida y cómo respuesta a "¿por aquí qué tal?" recibo un "pues... la niña ya va al baño". Nos quedamos unos segundos en silencio. Pienso en si se tomará muy a mal la respuesta que estoy pensando. Sospecho que ella piensa lo mismo que yo y no digo nada. Sí, tu vida es una mierda.
Y cuando me tiro en la cama a descansar, oigo a los niños gritando. Home sweet home.

4/10/11

Homenaje a Alma

Alma es la cocinera de cupcakes más increíble que conozco, o más bien, que leo. Su blog Objetivo: Cupcake perfecto, está lleno de fotos y recetas alucinantes, que pueden transformarse en una tortura si lo estás leyendo con hambre. Hay una sección de su blog llamada Guías dulces donde comenta las bakeries por donde va pasando en distintas ciudades y la impresión que le han dado. Como este fin de semana estuve en París y Alma me ha contagiado ligeramente su locura por los cupcakes, me pasé por dos bakeries y he aquí mi humilde homenaje a Alma, para darle las gracias por su blog y sus esfuerzos por el mundo cupcake (con las guías dulces, los talleres, las recetas...)

Bakerey number 1:
Berko
Está al ladito del centro Pompidou. No hice fotos del interior porque estaba lleno de gente. Es un local pequeño, donde además de cupckes tienen tartas y tartaletas. Todo tenía una pinta deliciosa, pero tenías que empujar un poco para moverte por allí, así que no pude ver bien las tartas.
Cada cupcake costaba 2€. El tamaño, más bien pequeño, pero perfecto para probar varias cosas, picotear o acompañar un café de media mañana.


La cobertura de chocolate blanco se chafó un poco en la cajita, pero antes de eso os aseguro que era precioso. En cuanto a sabor, me gustó mucho el red velvet, mientras que el de frambuesa y chocolate  estaba rico, aunque me esperaba algo más del bizcocho. Sabía como las típicas magdalenas pasables que se compran en el súper. Tengo que mencionar que entre los muchos sabores a elegir, estaba el "Cupcake Dexter", hay fotos en el blog de Berko.


Bakery number 2:
Synie's Cupcakes
Queda un poco más lejos de todo, la verdad. Llegar, se llega, porque con el metro se llega a todas partes. Pero cuando llevas desde las 4.30 en pie y has caminado un montón y aun tienes que llegar a la bakery perdida... En fin, que cuando te sientas y te ponen delante tu cupcake sientes algo así como paz espiritual.
Esta vez el cupcake me lo tomé acompañada, así que me dio un poco de vergüenza ponerme a hacer fotos como una loca... Y me olvidé de fotografiar el cuarto cupcake, de fresa y no sé qué más.
El tamaño es mayor que los de Berko y cuestan 3.90€. Te los sirven en un platito de pizarra y te ponen una copa y una jarra de agua (del grifo, o sea, gratis) sin que tengas que pedirla.




Estaban riquísimos, me gustaron mucho más que los de Berko y además de coberturas de queso o mantequilla, había también de merengue, un poquito crujiente... buenísimo, vamos.
Si pasais por París, es visita obligada.

Pues esta es mi "Guía dulce de París". No es gran cosa, porque tampoco soy una experta, pero al menos he disfrutado un montón comiéndome los cupcakes con la excusa de que era por el blog.
Ya escribiré sobre el finde parisino.

Far breton

Ante las peticiones de la receta del far breton, que han superado las barreras de los posts, os hago caso y dejo la receta. Veo que en la foto se veía apetitosa, o que os gustan mucho las quesadillas. He de decir que quedó muy rico y que es sencillísimo de hacer.

Far breton

Ingredientes:

- 3 huevos
- 80 g de azúcar
- 1 sobre de azúcar vainillado
- 1 pizca de sal
- 100 g de mantequilla
- 170 g de harina
- 60 cl de leche entera (yo usé semidesnatada)
- 25 ciruelas pasas deshuesadas


Preparación:

1) Precalentar el horno a 150ºC y barnizar con mantequilla el molde.
2) Batir los huevos añadiendo el azúcar y la sal poco a poco, hasta que la mezcla blanquee. Incorporar la mantequilla derretida y la harina tamizada. Añadir la leche fría, cuidando de no hacer grumos.
3) Hacer rodar las ciruelas por la harina y quitarles el exceso con golpecitos. Verter la mezcla en el molde y repartir las ciruelas. Cocer una hora y comer tibio o frío.

Notas: Si hay algo en la receta que suene lingüísticamente raro, es fruto de la traducción rápida, desolée.
La mezcla queda muy líquida, así que si no quereis que después de haber colocado cuidadosamente las ciruelas, éstas bailen la conga de camino al horno, dejad la rejilla del horno fuera para luego meter el molde sobre ella.
Recién enfriada, a temperatura ambiente, está buenísima, mucho mejor que de la nevera.

Que aproveche.