31/8/11

Humor campestre

No sé si se deja traslucir de este mi blog, mi amor por el campo. La naturaleza, los animales, el frío matinal al salir de la cama que te hace maldecir en voz alta...
Si no lo ha pillado nadie en anteriores entradas, lo dejo claro ya: amo y adoro esas cosas.
Y vengo de pasarme 10 días en Lintry. Versionando a Goyo Jiménez ("no lo digo, lo hago"), no os lo cuento, os lo enseño:



Y más, mucho más. Lintry es desayunar, mirar por la ventana y ver un corzo en el "jardín" (¿a partir de qué extensión deja de considerarse jardín?). Salir a buscar moras por la mañana. Correr detrás de las mariposas a mediodía. Cazar saltamontes por la tarde. Ver volar patos al atardecer. Y admirar las estrellas de noche.
Bueno, claro, esto mezclado con cuidar de los niños, entiéndase. E ir a recoger tomates, comer tarta de ruibarbo (cosecha propia), hacer magdalenas de yogur, despertarte por la mañana y cagarte en todo al sentir el frío e ir corriendo a abrir la ventana para ver el sol matinal tornando doradas las aguas del estanque lleno de nenúfares.
Cosas que hice en 10 días en medio de la nada (descontando lo arriba escrito): instruir a los niños sobre el amor y conocimiento de la naturaleza; comprar leche de vaca en granja (un niño acojonado y otra que quería tocar las vacas); ir al lago a nadar (que raro se me hizo nadar en agua dulce); descubrir que por las mañanas me vuelvo un 25% persona tras desayunar y un 75% tras ducharme; aprender a hacer trampas con madera, cuerda, alambre y cuchillo, y paciencia, muuucha paciencia; diseñar un refugio para enfrentarse a un apocalipsis Z; pasear por Châteauneuf sur Loire (si os pilla a mano, id ¡y parad en la panadería al lado de la iglesia a comprar una mega galleta de chocolate!) y por Jargeau...

Ese rinconcito de Francia se ha ganado un lugar en mi corazón. Volveremos en un mes y medio / dos meses. Justo para la recogida de las calabazas jojojojo ¡Estoy deseándolo!

Enchufándome

Diez días sin internet, resultado:
42 e-mails (de ellos, 31 no deseados), en gmail
8 e-mails (de ellos, 2 no deseados), en hotmail
15 notificaciones en facebook
1 carta (bueno, vale, esto no tiene que ver con internet, sino con no estar en casa)
actualizaciones a porrón en blogs varios
y tantas cosas en twitter que no pienso ni mirarlas

17/8/11

Reanimación

El tiempo de Nantes funciona así:
Principio de la semana: sol, solete hermoso y brillante. Miércoles: cielo encapotado. Jueves: llovizna. Viernes, Sábado y Domingo: lluvia a porrón.
Así que como aquí mi estado de ánimo depende bastante del cielo (pas de soleil, pas de promenade), sufro unas fluctuaciones de lo más tontas. Ayer hacía un día de verano veranísimo. Saqué el vestido más fresco que tengo y tras 45min de paseo, tuve que darme una ducha fresca de urgencia. Hoy, cielo encapotado y lluvias intermitentes. BAJONAZO.

Sigo esperando e-mails de respuesta que no llegan.

Brune lleva un par de días montando unos escándalos de órdago a la mínima. Yo la dejaría que gritase hasta quedarse ronca, pero despierta al bebé y hay que pasar por el aro. Manda carallo.

Me sale la vena chunga en una conversación sobre chicos-color azul, chicas-color rosa. Me molesta. Me molesta más aun haberme molestado. Círculo vicioso.

Fin de la jornada, me preparo una taza de té y me pongo a escuchar La Mirada Cítrica mientras busco esta receta (la abuela de los niños nos trajo un montón de manzanas ácidas súper ricas que sospecho que serán la caña asadas). Y mientras la busco, leo otras cosas de ese blog y me echo unas risas. También me río con la radio. Así da gusto acabar el día.

14/8/11

Doctor, ¿qué me pasa?

Tengo un problema. He hecho otra tarta. Para despedir a una amiga de la familia que estuvo aquí dos semanas, un amor de mujer a la que voy a echar mucho de menos.
Pero aun así tengo un problema. Mi fiebre de horno no se pasa.
Esta vez fue una tarta de albaricoque y almendra. Sigo preguntándome cómo demonios hace mi madre para que la cobertura le quede tan bien cuando a mi me queda tan mal (aunque sospecho que el intento de Anatole por ayudarme tuvo algo que ver). 

Por lo demás, el bebé (Mahaut) es la cosa más preciosa del mundo y cada vez que la miro se me queda cara de imbécil. No hablemos ya de cuando llora, la cojo en brazos y para. O cuando tiene hambre y mientras la madre llega, le acerco el nudillo a la boca y se pone a chupar y mordisquear con sus encías sin dientes (normalmente esto funciona el poco tiempo que tarda su madre en subir las escaleras, coger un trapito y sentarse, pero si el tiempo se espera es mayor, suelta el nudillo y me pone cara de "¿me estás vacilando? ¡dame leche!")

Dentro de unos días nos vamos de viaje a no sé dónde cerca de París y en tres semanas empieza mi curso de francés, por fin.


11/8/11

Mula de carga

Desde que estoy en Francia, recuerdo aquella feliz época en la que podía salir de casa sin preocuparme más que de ponerme un par de zapatos y coger la chaqueta.
Con los años aquello evolucionó a bolsillos, bolso pequeño y finalmente bolso de tamaño respetable. Y a la norma "cartera-móvil-llaves", los tres imprescindibles sin los que no puedes salir de casa. Luego se añaden otros: cacao, un boli, pañuelos, gafas de sol (verano), guantes (invierno), crema de manos... En fin, eso es lo habitual. Pero desde que cuido de niños, no puedo salir de casa sin:
Dudú (es el peluche preferido de cada niño, aquí los niños no ponen nombre a su peluche/juguete preferido, TODOS se llaman dudú)
Chupete
Pañuelos de papel
Agua
Sillita y su impermeable
Gorro
Gafas de sol
Chaqueta / impermeable
Y mis cosas, claro

Me siento como una mula de carga, en serio. E ir con los dos niños es una cruz. Empezando por la pelea por el dominio de la sillita, siguiendo por la lentitud de la marcha y acabando por las tonterías de soltarse de la mano. Oh, y las peleas por el agua.

7/8/11

Cuento VII

Recorría el pasillo despacio, un pie tras otro, las manos alzadas a cada lado, rozando las paredes, dirigiéndose a aquella puerta. Tarareando para sí una melodía única, inclinándose a derecha e izquierda, bailando como ida, como una borracha o una diosa. Sintiendo las irregularidades del suelo, notando la suciedad que se pega a la planta de los pies, ignorando todo ello. Las paredes están desconchadas y a ratos, tras pasar los dedos sobre la pintura, ésta se resquebraja y cae. Pero ella sigue y sigue. Buscando la puerta negra que hay al final del pasillo. Sabe qué había tras su espalda, pero los detalles han ido desapareciendo, los recuerdos se difuminaron. Aquellos ojos en los que se perdía, que la conocían, que la obligaban a mirarla... ya nada queda de ellos. Los ecos de otra risa se le habían olvidado. Ya no responde a los nombres por los que la llamaban.

Sabía que le pondrían nuevos nombres, que habría nuevas risas. La suya jamás se le perdería, a menos que le cortasen la lengua, como ya habían intentado.

Pisó un charco. Un charco de agua tibia, clara. Guijarros en el fondo, pececillos de colores. Su pie fue engullido por el agua, se tambaleó y cayó. Se sacudió el agua, de pronto turbia y fría, llena de algas podridas. Siguió bailando por el pasillo, apartó hojas muertas, pisó flores, le sangraron las manos, sintió el sudor en las piernas, le dolió el cuello, pero sus pies heridos siguieron blancos, danzarines, felices, siguiendo la ruta marcada por una brújula loca. Y alcanzó el pomo de la puerta.

6/8/11

Noticiario

¡Ha nacido el bebé! Es una niña, es achuchable y yo aun no la he visto en persona. Rayos.
Pero a cambio, he hecho tarta y me he tomado un café después de pasear bajo el diluvio universal. Es irónico, soy española, pero vivo en Francia, donde quedo con un polaco y hablamos en inglés. ¡Viva la diversidad!

5/8/11

Fiebre de horno

Tengo unas ganas locas de hacer:
  • Galletas de chocolate, y si pueden ser en formato sandwich o con algo por encima, mejor
  • Pan con semillas
  • Cupcakes
  • Algo con lavanda (scones, magdalenas...)
  • Y macarons

Problema:
  • ¿Y luego quién se come todo eso? (Ya sé que yo, y eso es parte del problema)
  • ¿Cuándo tengo tiempo para hacerlo?
  • ¿De verdad quiero gastarme mis pocos euros en eso? (Mi estómago grita ¡SÍ! y mi bolsillo grita ¡NO! De momento van empatados)



Editado: a las 20.23, decido que mañana por la mañana aprovechando mi día libre, me voy al súper, a comprar ingredientes y una tableta de chocolate para comérmela mientras cocino. Y que le den a las calorías.

3/8/11

Psychedelic

Ayer vi un conejo blanco, rosa, negro y verde en moto con una rubia sentada detrás.

Y no, no me drogo.

2/8/11

Horneando

Hace poco más de un mes que estoy en tierras francesas y desde que estoy aquí, he hecho (de dulce) una tarta, galletas y (hoy) magdalenas veganas. No, no me he vuelto loca, sigo siendo tan carnívora como ayer, pero cuando tienes a tu cuidado a un niño alérgico al huevo (y a la mostaza, y al cacahuete...) y a una niña intolante a la lactosa (aunque cuando hablamos de mantequilla en un bizcocho parece no afectarle) tienes que buscar alguna receta que te permita ganarte su amor por el estómago.
Cuando me pusieron al tanto de sus restricciones alimentarias, pensé "jo, y yo que había pensado cebarlos..." (muy en mi línea jajajaja) PERO gracias a Alma y a su blog Objetivo: Cupkcake perfecto las nubes se apartaron y un rayo de luz iluminó la cocina y entre trinos angelicales encontré esta receta.

Yo me abstuve del icing, porque total, hacerlo para los niños como que es tontería (mejor lo hago para mi cuando esté sola y me encojo en una esquina a engullir cupcakes como una gorda loca)
Que me voy por las ramas. Voy, con la santa venia de Alma, a reescribir las cantidades, porque hice algunas variaciones:

Ingredientes:

- 125 g de harina
- 1 cucharada de té y 1/2 de Royal
- 80 ml de puré de manzana
- 100 g de azúcar blanco
- 40 ml de mezcla de aceites vegetales
- 1 cucharada de té de extracto de vainilla
- 150-175 ml de leche de coco
- 1 pizca de sal
- 40 g de chocolate negro para cocinar

Preparación:

Ya sabeis: precalentar horno, engrasar y enharinar los moldes, mezclar y al horno. Si hay alguna duda, Alma se explica divinamente.

Anotaciones:
El puré de manzana lo preparé cociendo la manzana al vapor y después triturándola con un poco del jugo restante.
Como no había azúcar moreno, recurrí al blanco y como no tenía cacao en polvo, al chocolate negro. Como el azúcar blanco es más dulce que el moreno y el chocolate tenía azúcar, rebajé la cantidad de azúcar.
Piqué el chocolate muy muy fino y lo horneé 25min. Esto es lo que salió.


Como veis, 9 magdalenas tamaño normal y una pequeña. Están ricas, pero tampoco es el tipo de magdalena por la que mataría. Es el tipo de dulce perfecto para desayunar, merendar o llevar en el bolso para picar en cualquier momento, no es muy dulce ni pastosa. Le pondría un 6'5, entre el bien y el notable.
A los niños les ha encantado. Pobrecicos, si supiesen lo que se pierden...