30/7/11

Ladher-consejos

Cuando vayais a pasaros hora y media sentados en una catedral, ignorad la temperatura que haga fuera y abrigaos bien. Los techos altos y muros gruesos se ríen del calor veraniego.
Hacedme caso u os encontrareis como yo, con un alegre resfriado ahora que por fin había llegado el calor. Manda carallo.

Entre otras piezas, disfruté de esta, interpretada por el coro del Girton College de Cambridge, que cuenta con un bajo y un barítono de lo mejorcito. Además fue gratis. Me voy a pasar mucho tiempo en la catedral estas semanas, me parece.

28/7/11

Vino

Cuando en el extranjero dices "España", lo primero en lo que piensa la mayoría es, por este orden: fiesta, toros, vino, sevillanas. Y bueno, yo creo que no van muy desencaminados, es lo que siempre hemos proyectado fuera, así que nuestra publicidad ha hecho efecto (demasiado). El caso es que cuando me vine a Francia, traía en la maleta una botella de vino (blanco, Rías Baixas) porque no sé, me parecía lógico: vosotros me acogeis en vuestra casa, yo os llevo algo bueno de mi tierra.
En esta casa no se bebe vino más que cuando vienen invitados y, supongo, en ocasiones especiales. Así que mi botella esperó pacientemente a los primeros invitados que se dejaron caer por aquí. Y además acompañó a un plato muy gallego: pescado (hecho by me, así que lo principal de la mesa era obra mía). En fin, un éxito. "Muy bueno tu vino, deliciosa merluza, etc. etc." Momento gracioso cuando la hija de los invitados (13 años), primer año de estudio de español, coge la botella, mira la etiqueta y dice que lo entiende casi todo. Pues ya me dirás qué, si es una cantiga en gallego-portugués.
En fin, yo me tomé la copita de rigor, aunque no me gusta nada acompañar la comida de alcohol. Eso de que realza el sabor de algunos alimentos... No lo dudo, pero prefiero el sabor de la comida tal y como es.

La siguiente vez que hubo invitados, Arnaud (padre de la familia en la que trabajo, anfitrión) me puso una copa delante y cuando le dije que no bebía, respondió que tenía que probar SU vino. Acepté, claro. (Conste que las siguientes opiniones son de alguien que no es una experta, no distingue Burdeos de Borgoña y a título personal prefiere el blanco peleón, pero algo sabe)
Primero: buen corcho.
Segundo: ¿son imaginaciones mías o tiene poso? Debería haberlo escanciado.
Tercero: olor de tinto fuertecillo, pero nada indica que vaya a ser malo.
Cuarto: traguito. Pensamientos siguientes: bueno, no está m... ¿pero qué? ¡Ay señor! ¡Sabe a corcho!
Sí, a corcho. Burdeos del 2007. ¿Es normal que sepa así? Vuelvo a probarlo. Confirmo que sabe a corcho. Me bebo la copa por educación, lo siento por la comida, todo tiene un halo a corcho en mi paladar.
Por fin acaba la comida y sacan los quesos. Entonces descubro, con sorpresa y por primera vez, que el regustillo del vino casa bien con el queso, mire usted lo que he descubierto.
Así pues, ayer, con visita (otra vez) me dejé un poco de vino para los quesos. Un Burdeos del 2009. Que esta vez, no sabía a corcho, buen vino.

Resumo mis impresiones del vino Burdeos:
Es bueno, más suave que el Rioja, la relación calidad-precio es disparatada, como todos los vinos, hay que cuidarlo y, por último, esta gente no nos va a enseñar nada que no sepamos. Descontando mi descubrimiento del matrimonio queso-vino. Otro día tengo que hablar del queso, me he enamorado. Hasta los más hondo del estómago.

21/7/11

Neige

Acabo de descubir que de vez en cuando, nieva en Nantes. Cuando digo "de vez en cuando" me refiero a "cada varios años y raramente". Estamos teniendo un tiempo de lo más otoñal (no deja de llover), duermo con un nórdico y aun así... Vamos, que me siento invernal. ¿A quién hay que escribirle para que nieve este invierno?

Esto es al lado de mi casa, junto al museo de Jules Verne:

20/7/11

¿Por qué me fui?

Está claro que lo de irme a vivir al extranjero (el país elegido era secundario) estaba motivado por muchas cosas. Unas con más peso, otras con menos.
Una de las que más pesaba era la política. Sí, sé que suena a risa. Esta largándose del país por la política, dice, como si estuviésemos en plena caza de brujas o algo. O como si alguna vez hubiese militado o tenido seguido una ideología clara.
Sí, sí, ya sé todo eso. Nunca he militado en ningún partido ni simpatizado con ninguna ideología, la verdad. Al final son todo etiquetas. Si eres X (comunista, centro derecha, anarquista, fascista...) tienes que comportarte de X manera. Pues no, que leches. Yo pienso lo que me da la gana, y no voy a ponerle una etiqueta sólo porque al resto del mundo le resulte más fácil.
Una vez le dije a cierto impertinente que acababa de conocer, cuando me preguntó por mi ideología política (¿sólo a mi me parece descarado preguntar eso a la hora de conocer a alguien?), que era apolítica. Una forma educada de decir "¿y a ti qué te importa?". Pues el tío casi me come. Su primera reacción fue decir que los apolíticos "le tocaban los cojones" y se puso a despotricar contra los apolíticos, contra el gobierno y contra todos los de izquierdas. Imbécil.

En fin, que me voy por las ramas. A lo que iba, que no soportaba encender la tv o abrir el periódico y encontrarme a Rajoy, Zapatero, Saenz de Santamaría (prefiero mil veces esto a escucharla a ella), etc. Y de verdad que me ponía de un mal café que no era normal. Quería largarme y hacerles un bonito corte de mangas a todos. Y eso hice.
Hoy he hecho una concesión a tal corte de mangas y vi las noticias para ver la dimisión de Camps. He vuelto a avergonzarme. "Hoy quienes me acusaban falsamente, pierden". ¿Que pierden? ¿¡¿Que pierden?!? Y Rajoy arreglándolo: siempre ha sido y será un extraordinario militante del PP y gran amigo. Ah... ¿y como es tu amigo apoyas su "inocencia"?

Es que no tienen vergüenza ninguna. Que bien estoy aquí, sin verlos discutir con la cháchara de siempre: "hunden ustedes el país" - "ustedes no hacen más que criticar sin aportar nada" etc etc etc

17/7/11

Asociación de ideas

Es la noche del 14 de Julio, aniversario de la revolución y fiesta nacional. Salgo de casa para ver los fuegos artificiales. Mi barrio, normalmente tranquilo, está lleno de gente. Su situación en lo alto de una colina permite una vista privilegiada. Me dirijo, como todos los demás, al Museo de Jules Verne, que está "al borde" de la colina.
Empiezan los fuegos artificiales y recuerdo la última vez que vi unos. Era San Juan, estaba con una amiga, en vez de sola, e intentábamos encender una hoguera que no era nuestra.
Los fuegos son impresionantes, los más espectaculares que he visto en mi vida. Un niño a hombros de su padre se sobresalta con los petardazos más fuertes. Cuando los fuegos se detienen unos segundos, nos llega la música que atruena al lado del río. Casi al final, suena esta canción. Se me escapa una risita acordándome de Lanselor cantando eso mismo en un cumpleaños. Parece que haya pasado un millón de años.
De regreso a casa oigo las conversaciones de quienes hacen lo mismo que yo. Estoy tan acostumbrada, que no me doy cuenta de que alguien lleva un rato repitiendo algo en castellano: estúpido. Miro al chaval en cuestión. Se calla, se ríe. Repite "estúpido". Pues mira con qué fue a salir el gabacho listillo.
Al día siguiente cojo el bus y tico el billete en la máquina del bus. Me recuerda a los tres días en Bratislava, mi hermana, su residencia, erasmus, gente.
A la vuelta, espero el autobús escuchando música. Tarareo a los Red Hot Chili Peppers y después pienso que es hora de hacer limpieza en el mp3.
De noche veo un capítulo de The Cleveland Show. Me sabe arenoso, seco. Al verlo sola, después de la primera temporada contigo, ha perdido la gracia.

Gajes del oficio.

9/7/11

1:29

No consigo dormirme. Fuera hace viento, bastante. Al agitarse, las hojas de los árboles hacen un sonido lejanamente similar al del mar. Me quedo unos instantes esperando oír una ola romperse, como ocurriría si estuviese en la casa de mis padres, en una noche con este tiempo. Pero no hay olas que se rompan. La añoranza del mar me golpea. La semana pasada fui a la playa, pero ese no es mi mar. Sentarme en la arena y mirar las diminutas olitas veraniegas... no es mi mar.

¿Por qué me desenterraste
del mar? 

En sueños, la marejada
me tira del corazón.
Se lo quisiera llevar. 

(Rafael Alberti)

8/7/11

La ladrona del guante manchado

Cuando llegué a esta casa y Diane abrió la puerta de mi habitación, me dijo que llevaban varios días explicándoles a los niños que ya no se podía entrar ahí, ya que antes la usaban de paso (mi habitación conecta con el baño de los niños, que a su vez conecta con el dormitorio del niño).
Así pues, no dejo entrar a los niños en mi cuarto excepto contadas ocasiones, no vaya a ser que cojan malas costumbres. No porque me molesten especialmente, sino porque temo por la vida de mi portátil y cámara de fotos.
Un día, la pequeña entró a mirar cómo doblaba mi ropa y, como es natural en un monstruillo diminuto y curioso, se puso a mirar y toquetear. En mi habitación hay un lavamanos y en su repisa un gel de flor de loto. Supongo que a la niña le hizo gracia el color azul del jabón y se adueñó del bote. La perseguí por media casa hasta que conseguí recuperarlo.
Pero la niña no olvidó mi gel, no.
Cuando anoche volví a mi habitación, noté algo extraño, algo no encajaba...
Exacto, el gel había desaparecido. Y como los más elegantes y chulescos ladrones, había dejado en su lugar una muestra de su paso por mi habitación... un móvil de juguete con unas manchas con forma de deditos salchicheros que sólo podían ser suyos.

Lástima que a esa ladroncilla de guante blanco se le olvidase el mismo bote de gel dos muebles más allá.

Esta mañana, fui a su cuarto con su móvil en la mano. "Bruuune, ¿quién intentó robar ayer mi gel? ¿Quién se olvidó su móvil en mi habitación?" La niña se echó a reír. No sé si por la alegría de verme o porque sabía que la había pillado. Con una niña de menos de 2 años nunca se sabe.

Volverá a atacar, seguro. Y esta vez, quien sabe si podré recuperar mi jabón.

2/7/11

Reflexiones4

No hay nada que manche en este mundo más que los niños pequeños. Los adultos podemos hacer las cosas por la vía fácil o la difícil, los niños, por la vía limpia o por la sucia. No sé porque siempre eligen esta última. Y una vez están bien pringados, vienen a mancharte a ti, a lo traicionero. Da igual que los hayas limpiado, que hayas vigilado cada uno de sus movimientos... pronto descubrirás una mancha de chocolate con la forma de una manita en tu jersey.

Los niños son agotadores. Cuando los ves jugando tranquilitos, decides que es el momento de ir a hacer otras cosas (recoger los platos, lavarte los dientes...). Y justo cuando empiezas, uno llora o viene a algo o lo que sea. Así que lo que te llevaría 5 minutos se espacia en el tiempo y te lleva mil años. Al menos, de subir y bajar escaleras para atender a los críos, se me van a poner unas piernas jamonas.

Los hombres tienen miedo de las mujeres jóvenes con hijos. Un chico te mira en el bus, va bajando la vista escaneándote y entonces ¡pánico! ¡¡¡UN NIÑO PEQUEÑO!!! Se cuidan mucho de no volver a mirar, como si mirando fuesen a adquirir la paternidad del crío, o algo.