21/2/11

Una buena mañana

Una buena mañana empieza despertándote a las 8'50h. Aunque no sonriendo, te levantas de buen humor. Tramitas algo por teléfono mientras te preparas un té. Al final te tienen tanto tiempo al teléfono que sólo tienes tiempo a beberte el té, vestirte y salir corriendo. Pero de buen humor. De camino a la facultad te pilla tal atasco que decides quedarte a medio camino y pasar de la clase. Porque estás de buen humor y no vas a amargarte por ello.
Entonces tu buen humor te recomienda que pases por Sephora a comprarte UNA cosilla. Al final sales de allí con cuatro y una tarjeta de fidelidad. En fin. Un exceso de chorradillas siempre anima.
De camino a casa, paras en la Policía Local a preguntar por unos guantes que se te extraviaron en el autobús y que das por perdidos. Milagrosamente, allí los tienen. Buen humor aumentando hasta el punto de ir tarareando por la calle.
Llegas a casa, te preparas un desayuno contundente (huevo frito con salchichas... hum...) y después de recoger un poco, llenas la bañera hasta el borde, echas una perla de baño de olor a chocolate y te metes en el agua con el móvil apagado y Louis Armstrong cantando aquello de Moon river wider than a mile...
Ahora huelo deliciosamente a chocolate. Menuda mañana más redonda.

20/2/11

Para una tormenta

Con la que está cayendo (al menos por aquí arriba), es el día perfecto para leer a Espronceda con un chocolate calentito.

La Desesperación:

Me gusta ver el cielo
con negros nubarrones
y oír los aquilones
horrísonos bramar;
me gusta ver la noche
sin luna y sin estrellas,
y sólo las centellas
la tierra iluminar.

Me agrada un cementerio
de muertos bien relleno,
manando sangre y cieno
que impida el respirar;
y allí un sepulturero
de tétrica mirada
con mano despiadada
los cráneos machacar.

Me alegra ver la bomba
caer mansa del cielo,
e inmóvil en el suelo,
sin mecha embravecida
que estalla y que se agita
y rayos mil vomita
y muertos por doquier.

Que el trueno me despierte
con su ronco estampido,
y al mundo adormecido
le haga estremecer;
que rayos cada instante
caigan sobre él sin cuento,
que se hunda el firmamento
me agrada mucho ver.

La llama de un incendio
que corra devorando
y muertos apilando
quisiera yo encender;
tostarse allí un anciano,
volverse todo tea,
oír como vocea,
¡que gusto!, ¡que placer!

Me gusta una campiña
de nieve tamizada,
de flores despojada,
sin fruto y sin verdor,
ni pájaros que canten,
ni sol haya que alumbre
y sólo se vislumbre
la muerte en derredor.

Allá en sombrío monte;
solar desmantelado
me place en sumo grado,
la luna al reflejar;
moverse las veletas
con áspero chirrido
igual al alarido
que anuncia el expirar.

Me gusta que al Averno
lleven a los mortales
y allí todos los males
les hagan padecer;
les abran las entrañas,
les rasguen los tendones,
rompan los corazones
sin de ellos caso hacer.

Insólita avenida
que inunda fértil vega,
de cumbre en cumbre llega,
y llena de pavor;
se lleva los ganados
y las vides sin pausa,
y estragos miles causa,
¡que gusto!, ¡que placer!

Las voces y las risas,
el juego, las botellas,
en torno de las bellas
alegres apurar;
y en sus lascivas bocas,
con voluptuoso halago,
un beso a cada trago
alegres estampar.

Romper después las copas,
los planos, las barajas,
y abiertas las navajas
buscando el corazón;
oír luego los brindis
mezclados con quejidos
que lanzan los heridos
en llanto y confusión.

Me alegra oír al uno
pedir a voces vino,
mientras que su vecino
se cae en un rincón;
y que otros ya borrachos,
en trino desusado,
cantan al dios vendado
impúdica canción.

Me agradan las queridas
tendidas en los lechos,
sin chales en los pechos
y flojo el cinturón,
mostrando sus encantos,
sin orden el cabello,
al aire el muslo bello…
¡que gozo!, ¡que ilusión!

16/2/11

No intentes colármela

17:30h. Estoy apalancada en el sofá de casa, tapada por una manta, viendo las pedazo olas muy a gustito. Vivir en un barrio "peninsular" tiene sus ventajas en cuanto a vistas, sobre todo cuando hay tormenta.

Suena el móvil. Me llaman del 1444. Gruñido interno. Respondo con cautela:

- ¿Diga?
- ¡Buenas tardes! ¿Hablo con ***? - mujer de acento sudamericano al otro lado de la línea. Ruido de lo que seguramente sean otras 50 personas haciendo el mismo trabajo que esta señora.
- Sí, soy yo.
- ¡Bien! ¡Verá (nombre de pila) desde este momento se le va a aplicar un nuevo bono por el que los sms le costarán 0'01€ cada uno! ¡Y además le regalamos 200 sms al día! Sin ningún gasto de alta ni de baja, ni permanencia.
Sólo tiene que abonar X€ de tarifa al mes. ¡Porque usted ahora está está gastando entre 2 y 3€ a la semana en sms! ¿Sabe que cada sms que envía le cuesta 0'25€? Así que apartir de ahora le vamos a aplicar este bono, ¿entiende? - la mujer habla muy muy rápido, repite varias veces alguna de estas frases y habla más rápido aun cuando menciona lo de la tarifa base. La verdad es que ante tal ametralladora verbal no me ha quedado NADA claro.
Me río y le contesto:
- No, no entiendo, la verdad, no he entendido... - antes de que pueda explicarme o preguntar algo, ella vuelve a su discurso, más rápido y con un tono brusco.
- Verá, ¿me oye bien ahora? (por lo visto no entender es sinónimo de no oír) (INSERTAR MONÓLOGO ANTERIOR) Entonces le aplico el bono.
La freno:
- No. No, espere. ¿Me está usted diciendo que puedo
no acogerme a eso?
- Sí, así es, pe... - la corto sin contemplaciones.
- Pero eso no es lo que usted me está diciendo, usted me ha dicho que me lo van a aplicar
ustedes, y YO-NO-QUIERO-ESA-TARIFA.
- ¿No se da cuenta de que está gastando entre 2 y 3€ a la semana en sms? ¡Así le costarían 0'01€! ¿Es que quiere usted derrochar dinero? - usa un tono borde. Mucho. Sorprendente, ya que se supone que intenta venderme algo. Me cabreo. No la mando a tomar por culo porque está mi madre presente y no le gusta que diga palabrotas.
- Pero eso a mi me da igual, está usted
intentando obligarme a contratar un bono que no quiero.
- ¿ES QUE QUIERE USTED SEGUIR MALGASTANDO DINERO?
- Pues sí. - mirada de odio que recibe la pared, porque no viaja a través de la línea de teléfono, que sino...
-
Ah, muy bien, siga tirando el dinero. Buenas tardes. - y me cuelga. Así. Con esa despedida, tal cual.

Sé que el mercado laboral está mal, que hay que aferrarse a lo que sea, que te obligan a vender un mínimo... pero,
1) No tengo porque aguantar tu mala hostia.
2) Si me lo hubieses explicado tranquilamente igual hasta me interesaba, que sólo gasto el saldo en sms.
3) Espero que te quedes sin trabajo. Y te jodes. Sé que trabajar de cara al público es un asco (lo sé muy bien) pero eso no excusa la mala actitud.
4) La culpa de todo esto es de quienes los forman, que les obligan a la venta agresiva. Pues a mi
no me la colais. Lo peor es cuando hacen esto con gente mayor, a ellos se lo cuelan siempre. Debería estar prohibido por ley.

Como me vuelvan a llamar, lo sentiré por el desdichado con el que me toque hablar. Ladherna's revenge.

9/2/11

Auf wiedersehen

He aprobado Alemán. Sí, señor, el último curso, lo que significa que ya puedo decirle "adiós y no vuelvas". Me merezco un premio, creo, así que ¿por qué no un té, un libro (sí, es malo, pero tengo que descansar la mente) y una bandeja de magdalenas?
Como me cuido.

2/2/11

Galletitas al fin

... de nueces y chocolate blanco. Que forma más sencilla de alegrarse el día.