3/12/11

Cuento X

Click.
Clac.
Click.
Cierra, abre y cierra de nuevo el zippo. Me mira mientras da unos golpecitos con él sobre la mesa. Sigue sin decir nada y yo pienso que me está puteando. Sé que oye mis pensamientos, así que me concentro en ése en concreto, pero ni hace una mueca ni cambia de postura. Imágenes mentales de cargar una escopeta y meterle un cartucho entre ceja y ceja primero le provocan una media sonrisa, pero cuando se da cuenta de que esas imágenes están pasando de fantasía a verdaderos planes, se replantea su postura y se reacomoda en la silla. Y entonces empieza a hablar. Como si no hubiese pasado nada, como si el muy cabrón no hubiese estado leyendo mis pensamientos y cachondeándose de mi. Mi cabreo aumenta por momentos, pero claro, está hablando y tengo que dedicar una parte de mi cerebro a escuchar. Y a traducir, porque si me quedo sólo con las palabras, me estaré creyendo unas mentiras enormes. Que hijoeputa. Que mentiras me está soltando y además tiene el descaro de leer tal certeza en mi cabeza y aun así sigue con su discurso. Si es que... Emito con fuerza el pensamiento "deja de soltarme esa mierda o vamos a acabar mal". Sonríe hasta los límites de lo posible y vuelve a lo mismo. Me encojo de hombros y antes de pensarlo demasiado, saco un bate de béisbol de la bolsa que tengo a mis pies y le golpeo con fuerza un hombro.
Corre, puta, porque como te coja, te reviento el cráneo.
Ahora sí se toma en serio mis pensamientos y coge las de Villadiego. Yo me acabo mi cerveza y después voy tras sus pasos.
Este va a ser un Diciembre de lo más divertido.

No hay comentarios: