15/10/11

Manual Au Pair IV

Institutriz de pega

Cuidas a los niños, los crías, los educas. Es un hecho. No te limitas a estar ahí y llevarlos y traerlos como a fardos, no. Hablas con ellos, les enseñas cosas, les riñes cuando hacen algo malo y los premias cuando hacen algo bueno. En algunas familias te piden que les ayudes con los deberes, o que les enseñes tu lengua madre, lo que ya lleva un paso más lejos lo de la educación de los niños. Pero en principio vas a ser una especie de hermano mayor/ semipadre o semimadre. Porque algunos dirán que no, pero para los niños es así. Vives con ellos, te obedecen, os cogeis cariño... En fin, que para ellos sois (somos) de la familia. Y la familia te forma como persona. En fin, yo me estoy dando cuenta de que estoy inculcando a los niños lo que me inculcaron mis padres. Quizás no tanto como ellos hicieron conmigo (¡que no son mis hijos!) pero sobre todo hago especial hincapié en portarse bien entre ellos, ser educados (SVP, merci) y amor por la naturaleza. En cuanto a lo primero no me hacen demasiado caso (si quieren pelearse da igual lo que diga), lo segundo lo cumplen bastante, porque sino, no reciben lo que están pidiendo (¿qué se dice?) y lo tercero... ahí ahí. A Anatole le dan miedo muchos animales y de vez en cuando le dan arranques de "ese bicho no es gentil", así, sin venir a cuento, e intenta pisarlo. Y ahí intervengo yo y le explico que eso no se hace. Entonces deja al bicho en paz, pero sigue diciendo que no es gentil. Cosas de niños.

Más allá de eso, lo básico, por así decirlo, llega un punto delicado. ¿Qué pasa cuando un niño te pregunta sobre religión? ¿O moral? ¿U otras cuestiones altamente subjetivas? En mi caso, sé cuales son las ideas de los padres, así que cuando el niño me hizo preguntas sobre Dios dejé mis propias ideas aparte y respondí lo que sus padres hubiesen dicho. No es mi hijo, no soy yo quien decide sobre su formación y además podría generar un conflicto inútil con los padres.

En otras cosas sí impongo mi criterio y no me importa lo que puedan opinar. El niño está fascinado con el maquillaje. Desde la pimera vez que vio que tenía los párpados pintados, no deja de sugerirme un color u otro, o preguntarme si puede ver cómo me maquillo, o si puedo maquillarlo a él. A mi me parece normal. Tiene tres años y le parecerá muy divertido cambiarse la piel de color, igual que es divertido pintar en un papel. No obstante, a su padre no le hace gracia. Más que no hacerle gracia, no le gusta. Como al 90% de los hombres (me temo), le dará miedo que su hijo salga gay. Y le parecerá que el gusto por el maquillaje indica una tendencia homosexual. SUPONGO que es así. No puedo asegurar que esos sean los motivos por los que no le gusta el interés de su hijo por el maquillaje.
Anyway, a lo que iba, a mi me da igual que al padre le guste o no. Si al niño le hace ilusión que me pinte los ojos de negro y los labios de rosa, lo hago, porque eso le saca una sonrisa y no me cuesta nada. Si el niño me pregunta si puede maquillarse, le digo que cuando sea mayor, que los chicos también se maquillan. Y lo maquillaría para carnavales (por encima de la opinión de su padre) sino fuese porque tiene muchos problemas de piel y no puedo asegurar que todo mi maquillaje sea hipoalergénico.

Y tras lo básico, las enseñanzas de acuerdo y en contra de las opiniones paternas, llegamos a cuando no sabes qué decir. Cuando te bañas con la niña y se te queda mirando con mucho interés, señala uno de tus pezones y te pregunta qué es eso (nivel 1, superado). Cuando tienes la regla, te duele todo y el niño te pregunta qué pasa (nivel 2, superado). Cuando el niño coge un tampón de la caja y te pregunta dónde te metes eso (nivel 3, respuesta esquiva, try again). ¿Cómo ha sabido que eso se mete en algún sitio? ¡Tiene 3 años! Por una parte te da no sé qué responder, es un niño, no debería saber nada de orificios femeninos y además es Anatole. Sé que después de una respuesta, vendrá otra pregunta y saber dónde acabamos. Por otra parte, ¿tabúes en su educación?

Cuestiones peliagudas, ciertamente. Cada cual que se apañe como pueda al enfrentarse a casos así, pero yo voto por explicarles las cosas a los niños, que son más listos de lo que parecen.
Mi nuevo reto, conseguir que Anatole entienda qué son Norte, Sur, Este y Oeste.

2 comentarios:

bárbara dijo...

Entiendo al padre de Anatole:es "hombre" a fín de cuentas y no dá para más...
Comparto contigo el criterio de que los ejemplares jóvenes de la especie sólo tienen el problema de su corta edad; ni son sordos o ciegos, ni, en su mayor parte,retrasados mentales. Además, suelen suplir con grandes dosis de intuición lo que desconocen por experiencia.

Cuántos años luz has caminado?

Por cierto,esta es época de hacer patés, te animas?
Espero a la 5ª entrega.

Ladherna dijo...

¿Paté? Madre mía, no lo había pensado nunca, pero... ¿por qué no? Alguna vez habrá que intentarlo. Me pongo a mirar recetas right now :)