10/10/11

Crónica finde parisino

Más vale tarde que nunca.
El fin de semana pasado me fui a París. El sábado me pegué un madrugón terrible, levantándome a las 4.30am. Tras una ducha y un desayuno calentito, cogí el tranvía hacia la estación de tren. Sí, aquí hay tranvías a las 5 de la madrugada (bueno, no en domingo). Tras una breve espera en la estación, me subí al tren y me pasé dos horas y veinte minutos escudriñando la oscuridad, ya que soy incapaz de dormir en los transportes públicos. A diferencia de mi primer viaje en TGV, esta vez nadie se sentó a mi lado. O más bien no por mucho tiempo. Cuando en mi mp3 dejó de sonar Mahler y empezó Sibelius, coincidiendo con una parada, sentí una perturbación en la Fuerza, miré hacia el pasillo y allí plantado había un chico (guapísimo) mirándome con tal cara de desolación que me puse nerviosa y empecé un movimiento destinado a no sé qué. Me revolví como una idiota por dos segundos. Miré a la ventana otra vez y fingí no haber hecho nada extraño. Se sentó a mi lado y como 5min más tarde, otra perturbación en la Fuerza, miro a mi derecha y el chico guapo ha desaparecido. Joé, que no soy taaan fea ni como personas ni nada.

En fin, una vez llegada a París, camino por un andén sin fin siguiendo la marea de gente hasta la estación. Busco una máquina expendedora de tickets de metro y me dirijo a coger la línea 12, trasbordo y finalmente llego a la salida más próxima al Consulado. Son las 8.30am y tengo hambre. Veo una frutería (de barrio, no os vayais a pensar que era el centro) y me compro UNA manzana por la que me cobran 0'88€. Un buen rato más tarde (me equivoqué de sentido al salir del metro) llego al Consulado. Un montón de gente en la cola de renovación del pasaporte. Primero relleno el impreso para inscribirme como "no residente" y una amable funcionaria me hace pasar a un despacho para pasarlo todo a su pc y darme un papel con mi número de "no residente" con el que me dirijo a otra ventanilla, para rellenar otros dos papeles para solicitar el voto por correo.

Acabo enseguida (para interesados: se necesita DNI/pasaporte y una foto de carnet), son más o menos las 10, estoy no sé dónde y quiero ir al barrio judío. Tiro millas hacia donde sospecho que es. Me guío como buenamente puedo por los mapas que hay de poco en poco. Finalmente llego a un canal y estoy cansada y tengo calor y empiezo a hartarme. Entro en una librería y me compro un plano. Viendo que aun estoy lejiiiiisimos del barrio judío, me paso por el forro el bonito plan turístico de pasear y cojo el metro.

Localizo el King Falafel Kebab, pregunto la hora de apertura (aun son las 11h) y voy a tirarme al sol a la Places des Vosgues. De camino hay una cantidad tremenda de tiendas de marca. Ropa, complementos, maquillaje... Es todo precioso, la gente que pasea va divina y yo con mis pintas de ¡arriba la comodidad! me siento un poco avergonzada y pienso que podría haberme esforzado un poquito en elegir algo más bonito. Pensamiento chorras cuando sabes que vas a pasarte una jornada de sudor y agotamiento, pero en fin, la tv tiene la culpa de que pensemos así.
A mediodía voy a por mi pita que está delicioooosa. 100% vegetariana. Tiene unas bolas de cuscús muy especiado fritas, berenjenas, tomate... En fin, para morirse de delicia. Vuelvo a estar descalza en la pelouse de la Place des Vosgues planeando mi siguiente destino con el plano extendido ante mi, un lápiz en la mano y una libreta con direcciones en letra minúscula. Me decido por tomarme el postre en Berko, a pesar de las tiendas de dulces del barrio judío (que tienen una pinta increíble, por cierto). Caminata, preguntar por la boca de metro más cercana. Llegada a Berko. Me siento frente al Pompidou, a ver a la gente pasar, unos haciendo malabares, los turistas subiendo las escaleras...

Estoy hecha puré y aunque sé que las habitaciones del albergue no abren hasta las 16h, decido probar suerte y acercarme a ver si por algún milagro las van abriendo según se van limpiando y no tengo que esperar tanto. Me hospedo en Three ducks. 28€ la habitación cuádruple en temporada alta y finde, desayuno incluído. Llego, no, no abren los cuartos hasta las 16h. Dejo mi equipaje y me voy a ver los alrededores. Escribo algo para Fer y vuelvo para "tomar posesión de mi aposento". Soy la primera en llegar. Me doy una ducha en el baño compartido. PUNTO NEGATIVO: La ducha no tiene regulador ni de altura ni de temperatura ni de nada. Aprietas el botón y te conformas con lo que salga de las alturas (agua tibia que para verano está bien, pero en invierno no sé yo...). Vuelvo a mi cuarto, me pongo una camiseta deliciosamente limpia, hago la cama (hay que "alquilar" las sábanas, 3'5€ de depósito) y llega mi primer compañero de cuarto que se ruboriza al encontrarme allí. Le dejo la llave y me voy a mi rendez-vous con una au pair española (en adelante, A) en Synie's. Tras mucho mirar y remirar el mapa, llego. Aparece A con una au pair californiana muy maja. Nos tomamos unos cupcakes y decidimos ir al barrio latino.

El barrio latino, tan animado como siempre. Nos sentamos en una terraza a tomarnos una sangría mientras vemos la gente pasar y a un viejo con un vestido amarillo de golfa, un sujetador negro con lentejuelas y un sombrero plateado. Según pasa el tiempo, se desata más y se pone una rosa entre los "pechos" y un tanga que enseña a quien quiera verlo. Un pelín asqueroso. Poco después se le une un amigo vestido con un delantal, unas chanclas y un gorro de cocinero. Y nada más. Escalofriante.
La californiana tiene que irse y A y yo decidimos seguir la fiesta en otra parte. Me compro un cono de patatas fritas (cena) y nos vamos a un pub irlandés, donde tras unas sidras y muchas muuuchas risas llegan otras au pairs bastante cocidas, que acabaron por fastidiar la noche. Digamos que a la 1.30am yo estaba más muerta que viva, arrastrándome penosamente con las demás para llevar a una idiota borracha junto a otra idiota borracha en cuya casa iba a quedarse a dormir. Así que mi vena despiadada salió y dije que a tomar por culo la borracha de los cojones lamentándolo mucho estaba cansada y me iba a mi hostal. Llego, abro con todo el cuidado del mundo la puerta de mi cuarto, intentando no despertar al chico que duerme en la cama bajo la mía, y descubro (en mi estado de cabreo inmenso) que alguien ha quitado MI mochila de encima de MI cama, la ha dejado en el suelo y ha puesto SU maleta sobre MI cama ya hecha. Por un momento tengo ganas de tirar la maleta por la ventana, pero la dejo sobre la única cama no hecha, me pongo el pijama y me voy a dormir.

6am. Alguien llama a la puerta. El chico bajo mi cama refunfuña medio dormido. Nadie se levanta. Vuelven a llamar. El chico se levanta y abre la puerta que estaba abierta. Una maldita idiota empieza a farfullar algo, el chico pasa de ella y se vuelve a la cama. La tonta del culo se queda mirando a MI cama y a MI "durmiendo" y pregunta "¿y yo dónde duermo?". El chico (ya hasta los huevos) le señala la cama libre y con el tono más borde del mundo, responde "AHÍ". Ella saca el móvil y a su luz se pone a hacer la cama A LAS SEIS DE LA MAÑANA, haciendo un montón de ruido. Se me ocurren un par de cosas que decirle en inglés o francés y muchas en castellano para decirle. Algo como: maldita gilipollas, métete el móvil por el culo y acuéstate de una vez ¿sería usted tan amable de acabar pronto?

8am. Me despierto, me doy una ducha y voy a desayunar. Mis compañeros de cuarto parecen afectados de parálisis muscular y ni se inmutan por mis idas y venidas. Me tiro en la cama a descansar hasta la hora del check-out. En el cuarto de al lado un asiático pone su música j-pop (o k-pop o lo que fuese) y dormito a trompicones. Chico de la cama de abajo y chico ruborizado se levantan, zorra inútil sigue sin mover un dedo. A las 11h hago el check-out, dejo mis sábanas en el cuarto de sábanas y me dirijo a la estación de tren. Me tomo un malísimo café con un rico brownie en Subway y me pongo al solete mientras espero a A.
Comemos juntas mientras me cuenta cómo acabó la noche ayer. Me alegro de haberme ido cuando lo hice. A las 15h cojo el tren a Nantes y me paso medio dormida el viaje, disfrutando del paisaje (aunque en fin...). Cuando llegamos, me recibe un bofetón de calor y sol inclemente. Llego a casa y los niños se alegran de verme. Resumo mis últimas 36h de vida y cómo respuesta a "¿por aquí qué tal?" recibo un "pues... la niña ya va al baño". Nos quedamos unos segundos en silencio. Pienso en si se tomará muy a mal la respuesta que estoy pensando. Sospecho que ella piensa lo mismo que yo y no digo nada. Sí, tu vida es una mierda.
Y cuando me tiro en la cama a descansar, oigo a los niños gritando. Home sweet home.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Te iba a escribir que subieses de una maldita vez fotos de Francia pero no hace falta, prefiero que actualices el blog más veces, mincanta! jiji Meri

bárbara dijo...

Querida, la mayor parte del tiempo la vida es una señora ingrata y desconsiderada.
De todas formas, creo que te lo pasaste muy bien.

Ladherna dijo...

Desde luego, me divertí mucho. Sólo lamento no haber estado más descansada para poder haber disfrutado un poco más :)