19/9/11

Ya no soy del Norte

Las brújulas locas tenemos un problemón y es que sabemos dónde estamos, pero no nos situamos. Es decir, sí, mis pies están aquí, pero ¿y el Norte? Y cuando echamos a andar, por supuesto, no tenemos ni idea de qué dirección hemos tomado.
Cuando decidí echarme al camino, no sabía hacia donde tirar. Y recurrí a la aguja, para que me echase una mano en lo de no perderme. Así, cuando puse un pie delante del otro y recorrí 1.280km podía suponer qué dirección había tomado. Ahora estoy aquí pero sigo sin saber encontrar el Norte. Ayer descubrí en tu piel un mapa astronómico. Con la Osa Mayor mirándome fijamente, con sus estrellas diciéndome: léenos y podremos mostrarte el Norte. No me atreví a hacerlo. Temo no encontrar a Casiopea y caer otra vez en la frustración de que la Estrella Polar se me oculte. Pero al mismo tiempo, cada vez que acaricio el mapa de tu espalda, cada vez que como un ritual, me desnudas y besas mi Rosa de los Vientos, tengo la idea loca de que tú guardas el secreto de meridianos y paralelos. De que un día levantarás la mano y me señalarás Norte y Sur. Que dibujarás un mapa como el tuyo sobre mi y nunca más dudaré de la dirección cuando el camino me llame.
- Eres del Suroeste.
- ¿Suroeste?
- Sí, claro.
- Tienes razón. Llevo tanto tiempo siendo del Noroeste, que se me hace raro dejar de serlo.

2 comentarios:

Fernando dijo...

La última es LA frase.

Anónimo dijo...

No puede gustarme más. Siempre que empiezo a leer alguna entrada tuya tengo la necesidad de seguir leyendo, leyendo, leyendo... Meri