17/9/11

Manual Au Pair I

Cuando decidí irme de au pair, busqué foros o blogs donde encontrar referencias al trabajo, pero nada. Encontré un foro apenas frecuentado que no me aclaraba nada y la mejor información la saqué de la misma web donde contacté con la familia.
Una vez aquí volví a echarme a la búsqueda, otra vez infructuosa. Así que después de dos meses y medio aquí, creo que ha llegado el momento de iniciar una nueva sección de mi blog: Manual (de supervivencia) au pair. Al principio pensé en abrir otro blog, pero como es mi trabajo actual, habría actualizaciones que no sabría en qué blog meter. Así pues, comiezo:

Hoy: Todo empieza con una idea

Vives en tu casa, con tu vida y tu historia. Alguien te ha hablado de la experiencia au pair, quizás conozcas a alguien que lo haya sido o tal vez simplemente oíste campanas y no sabes donde. Así que la curiosidad te lleva a investigar. Y por los motivos que sea que tengas, decides que quieres probarlo.
Bien, aquí es cuando deberías sentarte y reflexionar. Porque decirte "me voy de au pair, viajo, aprendo un nuevo idioma y me saco unas pelas" está guay. El planteamiento es chachi, pero si realmente fuese tan fácil, lo haría más gente.
Hay varias cosas importantes: tener cerrado lo que dejes atrás, querer irte y que te guste el trabajo.
Cambiar de vida no es tan fácil. Estoy hablando por supuesto de irte una temporada larga, para un verano no es tan complicado. Irte un año si no has acabado tus estudios y no sabes si vas a seguirlos, o teniendo pareja, o alguna otra situación personal/laboral pendiente es un error. La soledad, la morriña, la incertidumbre... unidas a asuntos sin zanjar harán que te rompas la cabeza o incluso que te vuelvas a casa.
Querer irte. Que evidente suena, ¿verdad? Pues parece que no lo es. Pensar en irse es fácil, es guay, es un planteamiento agradable. Me voy, disfruto de la experiencia y vuelvo. Ya. ¿Y durante la experiencia qué? ¿Estás seguro de querer dejar atrás familia y amigos? ¿De ir por la calle y no entender el idioma? ¿De sudar la gota gorda cuando entras en una tienda a pedir algo? ¿De enfrentarte a una ciudad nueva, a la soledad? Son cuestiones que no hay que infravalorar.
Y por supuesto, los niños. Tampoco tienen que fliparte, o tener vocación. Simplemente que te gusten y tener mucha paciencia. Si no tienes paciencia o eres altamente escrupuloso, olvídate de ser au pair. Los niños se manchan (mucho) y a veces no se dejan limpiar, pero están encantados de mancharte. Eso por no hablar de enfermedades varias, piojos, mocos colgantes, babas y culos sucios. Si la idea de que te pongan a dos cm de la cara un cepillo de dientes manchado de caca te revuelve el estómago, quédate en casa, hazme caso.
Los niños lloran. No importa la hora ni el lugar. Y gritan. Y no entienden o no quieren entender muchas de las cosas que les dices. "No toques eso" les entra por un oído y les sale por el otro. Además al principio lo más seguro es que te tomen por el pito del sereno. Es difícil pasar de no tener a nadie a tu cargo a tener una, dos o incluso más fieras a tu cargo.
Hay otra cualidad importante, aunque no sólo para ser au pair, que es ser de convivencia sencilla. Te vas a meter en una familia con unas normas y costumbres, y tú vienes con las tuyas. Lo mejor es el punto intermedio, claro, pero debes llegar con la premisa "su casa, sus normas" bien aprendida. Si luego llegais a un acuerdo o entendimiento, mejor.

Si te has planteado todas estas cuestiones y has llegado a la conclusión de que puedes y quieres (poder, podrían muchos, pero querer ya es otro cantar) irte de au pair, adelante.

Mañana, Buscando una familia.

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