14/8/11

Doctor, ¿qué me pasa?

Tengo un problema. He hecho otra tarta. Para despedir a una amiga de la familia que estuvo aquí dos semanas, un amor de mujer a la que voy a echar mucho de menos.
Pero aun así tengo un problema. Mi fiebre de horno no se pasa.
Esta vez fue una tarta de albaricoque y almendra. Sigo preguntándome cómo demonios hace mi madre para que la cobertura le quede tan bien cuando a mi me queda tan mal (aunque sospecho que el intento de Anatole por ayudarme tuvo algo que ver). 

Por lo demás, el bebé (Mahaut) es la cosa más preciosa del mundo y cada vez que la miro se me queda cara de imbécil. No hablemos ya de cuando llora, la cojo en brazos y para. O cuando tiene hambre y mientras la madre llega, le acerco el nudillo a la boca y se pone a chupar y mordisquear con sus encías sin dientes (normalmente esto funciona el poco tiempo que tarda su madre en subir las escaleras, coger un trapito y sentarse, pero si el tiempo se espera es mayor, suelta el nudillo y me pone cara de "¿me estás vacilando? ¡dame leche!")

Dentro de unos días nos vamos de viaje a no sé dónde cerca de París y en tres semanas empieza mi curso de francés, por fin.


1 comentario:

Dani Maverick dijo...

Por lo que veo, tu estancia en tierras francesas está resultando más grata y emocionante de lo que pensabas en un principio. ¿O sólo me lo parece a mí?

Sinceramente, creo que has encontrado un pequeño sitio donde te sientes a gusto. Mi enhorabuena, pues pocos de nosotros conseguimos lograr encontrarlo. Yo, al menos, seguiré buscando.