13/6/11

Bolsas

Al final resulta que no fueron cajas, sino bolsas lo que necesité. Cuando te pones a revolver y a pensar en lo que te quieres llevar, lo que quieres guardar y lo que no... te acabas dando cuenta de que lo que vas acumulando QUIERES tirarlo. Ropa, fotos, anuarios, trabajos, apuntes, chorradas varias... He llenado unas cuantas bolsas de cosas que, si siguiese en casa, ahí se quedarían. Pero no. Separé lo poco que quería guardar y lo demás lo fui metiendo en bolsas sin que me diese la menor pena. Encontré muchas cosas: cartas que no me atreví a enviar, conversaciones de msn impresas, dibujos, relatos, anotaciones de todo tipo... Es lo que parece: me deshice de un montón de papeles. Lo poco que conservo es un tanto impersonal, relatos, sobre todo. Y de todos modos eso se queda aquí, no voy a ir cargando con una carpeta de papeles viejos cuando busco llenar folios aun en blanco. Mi maleta, que aun no hice pero ya separé lo que voy a llevar, es apenas ropa, mi portátil, un par de libretas, un diccionario de bolsillo y una cámara de fotos. No necesito llevarme nada más.
De momento, estoy fuera de circulación. Más o menos. Cada vez falta menos para irme. Y es perfecto.
Oh. Y supongo que debería anunciarlo y celebrarlo por todo lo alto: He acabado la diplomatura. Viva.

1 comentario:

Dani Maverick dijo...

Difícil es escoger con que quedarte y que no, a no ser, como parece en tu caso, que tengas el pensamiento limpio y claro. Como me gustaría tenerlo así en algunas ocasiones para poder poner mis ideas en orden