16/2/11

No intentes colármela

17:30h. Estoy apalancada en el sofá de casa, tapada por una manta, viendo las pedazo olas muy a gustito. Vivir en un barrio "peninsular" tiene sus ventajas en cuanto a vistas, sobre todo cuando hay tormenta.

Suena el móvil. Me llaman del 1444. Gruñido interno. Respondo con cautela:

- ¿Diga?
- ¡Buenas tardes! ¿Hablo con ***? - mujer de acento sudamericano al otro lado de la línea. Ruido de lo que seguramente sean otras 50 personas haciendo el mismo trabajo que esta señora.
- Sí, soy yo.
- ¡Bien! ¡Verá (nombre de pila) desde este momento se le va a aplicar un nuevo bono por el que los sms le costarán 0'01€ cada uno! ¡Y además le regalamos 200 sms al día! Sin ningún gasto de alta ni de baja, ni permanencia.
Sólo tiene que abonar X€ de tarifa al mes. ¡Porque usted ahora está está gastando entre 2 y 3€ a la semana en sms! ¿Sabe que cada sms que envía le cuesta 0'25€? Así que apartir de ahora le vamos a aplicar este bono, ¿entiende? - la mujer habla muy muy rápido, repite varias veces alguna de estas frases y habla más rápido aun cuando menciona lo de la tarifa base. La verdad es que ante tal ametralladora verbal no me ha quedado NADA claro.
Me río y le contesto:
- No, no entiendo, la verdad, no he entendido... - antes de que pueda explicarme o preguntar algo, ella vuelve a su discurso, más rápido y con un tono brusco.
- Verá, ¿me oye bien ahora? (por lo visto no entender es sinónimo de no oír) (INSERTAR MONÓLOGO ANTERIOR) Entonces le aplico el bono.
La freno:
- No. No, espere. ¿Me está usted diciendo que puedo
no acogerme a eso?
- Sí, así es, pe... - la corto sin contemplaciones.
- Pero eso no es lo que usted me está diciendo, usted me ha dicho que me lo van a aplicar
ustedes, y YO-NO-QUIERO-ESA-TARIFA.
- ¿No se da cuenta de que está gastando entre 2 y 3€ a la semana en sms? ¡Así le costarían 0'01€! ¿Es que quiere usted derrochar dinero? - usa un tono borde. Mucho. Sorprendente, ya que se supone que intenta venderme algo. Me cabreo. No la mando a tomar por culo porque está mi madre presente y no le gusta que diga palabrotas.
- Pero eso a mi me da igual, está usted
intentando obligarme a contratar un bono que no quiero.
- ¿ES QUE QUIERE USTED SEGUIR MALGASTANDO DINERO?
- Pues sí. - mirada de odio que recibe la pared, porque no viaja a través de la línea de teléfono, que sino...
-
Ah, muy bien, siga tirando el dinero. Buenas tardes. - y me cuelga. Así. Con esa despedida, tal cual.

Sé que el mercado laboral está mal, que hay que aferrarse a lo que sea, que te obligan a vender un mínimo... pero,
1) No tengo porque aguantar tu mala hostia.
2) Si me lo hubieses explicado tranquilamente igual hasta me interesaba, que sólo gasto el saldo en sms.
3) Espero que te quedes sin trabajo. Y te jodes. Sé que trabajar de cara al público es un asco (lo sé muy bien) pero eso no excusa la mala actitud.
4) La culpa de todo esto es de quienes los forman, que les obligan a la venta agresiva. Pues a mi
no me la colais. Lo peor es cuando hacen esto con gente mayor, a ellos se lo cuelan siempre. Debería estar prohibido por ley.

Como me vuelvan a llamar, lo sentiré por el desdichado con el que me toque hablar. Ladherna's revenge.

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