20/12/11

Gordura

Mis muy estimados lectores,
Esta vez no soy yo quien os ofrece algo, sino quien os pide.
Tengo la insana intención de hacer un postre sólo para mi. Cuando más calórico, dulce y pornoculinario pueda ser, mejor. Me estoy planteando muy seriamente hacer un bol de mousse de chocolate, pero quisiera tener otras ideas para contrastar. Así pues, a trabajar (por favor).
Dentro de unos días recogeré las sugerencias y elegiré.

Gracias mil,
Ladherna

P. D.: la gorda triste que habita en mi interior también os da las gracias

18/12/11

P'tits gâteaux

1) Téngase un niño alérgico al huevo
2) Prométansele galletas de navidad
3) Hágase pasta brisa (o pâte brisée)
4) Que en medio de la elaboración, alguien derrame junto a la masa un bote de Nesquik
5) Descúbrase que no tiene corta pastas e intente hacer formas con un cuchillo
6) Jure internamente contra los malditos abetos, estrellitas y muñecos de nieve
7) Haga feliz a los niños con un montón de galletas redondas

Seguro que ya tienen la receta, pero por si acaso:

Ingredientes:

- 250g de harina
- 150g de mantequilla
- 50g de azúcar
- 3 cucharadas soperas de agua fría
- 1 pellizco de sal

Preparación:

Ya saben: mezclar harina con mantequilla desmenuzando con los dedos, incorporar azúcar, sal y agua y amasar. Dejar reposar una hora en la nevera y después trabajar con un botella, a menos que sean afortunados y tengan un rodillo. (Cada vez que hago algo en esta casa, me falta algo)

Para su tranquilidad, les diré que sólo se coló en mi masa muy poquito Nesquik, que no afectó en nada al resultado. Y que los niños las devoraron. Se las hubiesen comido todas, si les hubiésemos dejado.

El martes nos vamos a Lintry y el 26 estaré en España. ¡Galicia! ¡Mar! ¡Comida de mi madre! Ouh-yeah, baby!

17/12/11

Fairytales I

Estaba en el bosque, bocetando. Tenía un encargo sobre la flora autóctona, nada importante ni bien pagado, pero me encantaba tener una excusa para pasarme el día en el campo dibujando flores. Era una mañana agradable, hacía sol y el juego de luces y sombras me tenía fascinado. Quizás porque me vió tan  absorto, se atrevió a acercarse. Estaba perfilando un abedul cuando sentí algo. Me giré bruscamente y allí estaba: un imposible. Una criatura salida de la imaginación del ser humano, plasmada en mil libros y montañas de lienzos. Tan pronto como me di la vuelta, alzó la cabeza y huyó. En menos de un segundo la había perdido de vista y el bosque seguía emitiendo los mismos sonidos de siempre, ni una rama que se rompiese, ni el ruido de unos pies que se alejan a la carrera...
Debo de haber alucinado, me dije. Pero mis dibujos estaban esparcidos, mientras que yo los había dejado en un cuidado montón. Recogí las hojas pensativamente. La más alejada, con el dibujo de una frambuesa, debía de ser lo último que tenía en la mano antes de salir volando.
Volví junto a mi cuaderno y escruté el bosque, cada sombra, cada hoja, intentando ver algo. Por supuesto no vi nada. Dejé el dibujo de la frambuesa junto a la planta original y le puse una piedra encima. Quizás haya suerte, pensé.


Al llegar a casa intenté dibujarla, pero no había manera. Todos los bocetos acabaron en la papelera, arrugados sobre la mesa, por el suelo...

Al día siguiente era más de mediodía cuando entré en el bosque. Lo hice despacio, intentando ser sigiloso, sintiendo que hacía más ruido que un elefante en una cacharrería. Cuando llegué al claro donde había trabajado el día anterior, estaba tan vacío como siempre. Suspiré y me regañé por haber esperado otra cosa. Pero el dibujo había desaparecido. Y la frambuesa también.
- ¿Hola? - saludé dubitativamente. Me respondió el silencio. Otro error.
Trabajé un par de horas, levantando la cabeza al menor ruido. Al final me di por vencido, así no iba a ningún lado. Bajo la misma piedra del día anterior, dejé un boceto de una flor y lo mismo hice durante el resto de la semana. No haber vuelto a verla me hacía desesperar, mientras que el hecho de que cada día la piedra estuviese en el mismo sitio y el dibujo hubiese desaparecido, me daba esperanzas.

Hasta que un día, algo cambió. Debajo de la piedra había dejado el dibujo de un pájaro, un herrerillo, y como respuesta, recibí una pluma. ¡Allí estaba, era real! No me había vuelto loco, ¡realmente existía y cogía mis dibujos!
Aquel día me quedé casi hasta el anochecer esperándola. Pero no vino, o al menos no se acercó y yo, por supuesto, no advertí su presencia. Abatido, volví a casa. Esto no va a ninguna parte, no volveré a verla, me decía.
Pero a la mañana siguiente vi la pluma junto a mis lápices y me decidí a volver.

(Continuará, espero. Son las 2.30h y llevo desde antes de medianoche trabajando en esto. Me perdonarán si es demasiado malo...)

12/12/11

Escenas au pairianas

- No toques las bombillas, están calientes y puedes quemarte.
Días más tarde, niño con todos los dedos ligeramente quemados por haber agarrado una bombilla.
Mamá dice: voy a la farmacia a ver si tienen algo para echarle en la mano.
¿Crema para quemaduras por bombilla? No sé yo...

- No chupes la tapa del yogur, es de mala educación.
- Pero papá lo hace.
(Ups)

- Buaaah, Brune me ha pegado.
- Buaaah, Anatole me ha pegado.
- Pues ya estais en paz. A partir de ahora, si Brune te pega, tú se la devuelves. Una sola. Y Brune, si Anatole te pega, devuélvesela. Ya estoy harta de decir que dejeis de pelearos.
Niños con cara de sorpresa máxima, fin de llantos y gimoteos. Igual son un poco pequeños para esto, pero así se curten. Coñe ya.

Como no todo tiene que ser negativo, diré que adoro mi trabajo cuando, después de pasear por el mercadillo de Navidad con Anatole y Mahaut (el bebé), volvemos andando a casa. Anatole y yo compartimos unas galletas y con una sonrisa cómplice, nos decimos "bon appétit". Y luego mira al cielo y dice "¡mira, la Luna! Luna, ven a vernos hoy a nuestro jardín, ¿vale?".

O cuando juego con Brune y ella se ríe. Y le hago una carantoña y se ríe más aun. Y me da un abrazo.

O cuando cojo a Mahaut en brazos y me mira, me sonríe y se queda dormida.

No es fácil, pero tiene sus cosas positivas :)

6/12/11

Ich werde auf dich warten

Leise flehen meine Lieder durch die Nacht zu dir;
in den stillen Hain hernieder, Liebchen, komm zu mir!

Flüsternd schlanke Wipfel rauschen in des Mondes Licht;

des Verräters feindlich Lauschen Fürchte, Holde, nicht.

Hörst die Nachtigallen schlagen? Ach! Sie flehen dich,

mit der Töne süßen Klagen flehen sie für mich.

Sie verstehn des Busens Sehnen, kennen Liebesschmerz,
rühren mit den Silbertönen jedes weiche Herz.

Laß auch dir die Brust bewegen, Liebchen, höre mich!
Bebend harr' ich dir entgegen! Komm, beglücke mich!


(Der Schwanengesang von Schubert - Ständchen)

3/12/11

Cuento X

Click.
Clac.
Click.
Cierra, abre y cierra de nuevo el zippo. Me mira mientras da unos golpecitos con él sobre la mesa. Sigue sin decir nada y yo pienso que me está puteando. Sé que oye mis pensamientos, así que me concentro en ése en concreto, pero ni hace una mueca ni cambia de postura. Imágenes mentales de cargar una escopeta y meterle un cartucho entre ceja y ceja primero le provocan una media sonrisa, pero cuando se da cuenta de que esas imágenes están pasando de fantasía a verdaderos planes, se replantea su postura y se reacomoda en la silla. Y entonces empieza a hablar. Como si no hubiese pasado nada, como si el muy cabrón no hubiese estado leyendo mis pensamientos y cachondeándose de mi. Mi cabreo aumenta por momentos, pero claro, está hablando y tengo que dedicar una parte de mi cerebro a escuchar. Y a traducir, porque si me quedo sólo con las palabras, me estaré creyendo unas mentiras enormes. Que hijoeputa. Que mentiras me está soltando y además tiene el descaro de leer tal certeza en mi cabeza y aun así sigue con su discurso. Si es que... Emito con fuerza el pensamiento "deja de soltarme esa mierda o vamos a acabar mal". Sonríe hasta los límites de lo posible y vuelve a lo mismo. Me encojo de hombros y antes de pensarlo demasiado, saco un bate de béisbol de la bolsa que tengo a mis pies y le golpeo con fuerza un hombro.
Corre, puta, porque como te coja, te reviento el cráneo.
Ahora sí se toma en serio mis pensamientos y coge las de Villadiego. Yo me acabo mi cerveza y después voy tras sus pasos.
Este va a ser un Diciembre de lo más divertido.

29/11/11

Cuento IX

Te miro y siento cómo puedo tocarte con los ojos, cómo me acerco a ti. Y de pronto ya no nos separan mil metros, sino que me he transformado en aire, en una brisa fría que corre hacia ti y te roza el cuello, que te hace estremecer. Paso de ser viento a ser una gota que se escurre por tu piel, acariciándola como una desvergonzada lengua. Y ya no soy gota, sino que me convertido en fantasma, en micropartículas que te tocan, que te rodean, que se pegan a tu piel. Mis manos invisibles parecen estar en todo tu cuerpo, soy unos labios que te recorren sin prisa el cuello, los hombros... una línea de besos que te baja por la espalda.
Cierras los ojos y disfrutas de este sueño, porque no puede ser sino un sueño el sentir que te tocan pero estar solo. Te abandonas a mis caricias, a este roce etéreo. Notas un aliento cálido contra tus labios, la sensación eléctrica de un cuerpo junto al tuyo. Abres los ojos y mi mirada te atraviesa, te atrapa. Separas los labios y me besas y te transformas en mil corpúsculos y me notas en tus manos, en tu piel, te paseas sobre mi, tú y yo mezclados en un caos molecular.

Los cristales están empañados y el vaho se condensa en gotas que caen sin prisa. Sale el sol y te encuentra durmiendo, enredado en unas sábanas que huelen a mujer.

27/11/11

Tarta de limón (o Cómo ser idiota en 3 pasos)

He hecho la tarta de limón. Y la he hecho más mal que bien. De hecho la estoy mirando ahora y planteándome volver a meterla en el horno. Y que se queme hasta que no quede nada. Que mala leche.
El problema es que podría haberme salido bien pero como soy idiota, me ha salido mal (aunque en realidad aun no la he probado, pero seguro que está rica aunque no del todo).
Cómo ser idiota en 3 sencillos pasos:
1) Decide hacer una tarta de limón
2) En vez de ceñirte a una receta, decide mezclar TRES
3) Cuando has decidido qué hacer, léelo mal
Resultado: (ver foto más abajo)

De momento, pasemos a la receta:

Ingredientes para la "pâte sablée":

- 250 g harina
- 125 g mantequilla
- 80 g azúcar
- 1 yema de huevo
- 2 cucharadas soperas de agua fría
- 1 pizca de sal

Ingredientes para la crema:

- 2 limones
- 1 bote pequeño de leche condensada (397 g, según dice la etiqueta)
- 3 claras de huevo
- 100 g de azúcar
- 1 pizca de sal


Preparación:

Mezclar la mantequilla con la harina. Añadir el azúcar, la yema, la sal y el agua y hacer una bola. Envolver en film transparente y dejar reposar al menos una hora en la nevera.
Finalizado el tiempo de reposo, sacar de la nevera y dejar que entibie (sino, se rompe y no hay dios que la trabaje). Estirar, meter en la base y al horno precalentado a 190ºC durante 20-25min. Recomiendo ponerle encima habas o garbanzos porque, como me advirtió mi madre, la masa puede subirse como una burbuja y romperse (esto último, por suerte, no pasó, aunque cuando vi la deformación en la tarta solté un "oh, mierda")

Exprimir los limones y mezclar el zumo con la leche condensada. Añadir la pizca de sal a las claras, montar a punto de nieve e incorporar el azúcar.
Sacar la base de la tarta del horno. Bajar la temperatura a 100ºC.
Verter sin prisa la crema de limón y por encima el merengue. Con una cuchara para los clásicos o con una manga pastelera si tienes mucho arte (no es mi caso, pero quería experimentar)

Hornear durante 20min. ¡Y tachán! Rica tarta...

... o al menos debería serlo si habeis seguido esos pasos, no si sois cazurros como yo y... y bueno, no los seguís.
Me salté a la torera el tiempo de cocción de la base. Y por lo visto 20min no eran suficientes para mi merengue.
Ya la he probado y está rica, pero la base está en ese punto no-cruda-pero-casi, la crema de limón demasiado dulce (y eso que no le eché toda la leche condensada) y aunque las puntitas del merengue están doradas, la parte baja no está hecha. Así que la he metido en el horno a 100ºC y que sea lo que dios quiera. Esto es una venganza por la de tiempo que llevo sin cocinar, seguro. Si es que hay que ser idiota para leer mal una receta... No tengo perdón.
Es la primera vez que uso una manga pastelera y el resultado no es tan desastroso como esperaba.
Habrá que seguir practicando.

Tarta de limón

Los niños se preparan para hacer la siesta.
La masa ha reposado el tiempo necesario.
Vamos al ruedo con 3 recetas distintas y la esperanza de que salga bien.

Volveré.

25/11/11

Duelo a 180º

(Música de fondo)
Ladherna entra en la cocina con paso lento pero firme y se detiene frente al horno. Mantiene ambas manos a los costados, un poco separadas del cuerpo. Los dedos se mueven inquietos.
- Volvemos a encontrarnos, sr. Horno. Dejemos las cosas claras, tú no me gustas y yo a ti no te gusto, pero vamos a trabajar de nuevo juntos... ¡quieras o no!
La mano derecha vuela con la rapidez de una serpiente y desenfunda unas varillas, mientras la izquierda gira, con la precisión de un repostero habitual, los mandos del horno. Empieza la batalla.

No me he vuelto loca, he vuelto a la normalidad (espero).
Mañana haré una tarte de limón, en un remake de dos recetas. Si sale bien, la publico. Si no... pues nada.

23/11/11

Saudades

Ante la acusación de que igual no volvía por mi tierra ni de visita, voy a expresar lo que llevo dentro.

Boeno, carallo, boeno, como non vou voltar? 
Se teño unha morriña que me mata, un baleiro no peito que non enche nada, nin follas vermellas de outono nin luscofuscos sobre o río. Toleo por unha cunca de caldo quentiño. Levo días buscando algunha castañeira, pero polo visto aquí non hai diso. Á nena cántolle tódalas cancións que coñezo en galego e mesmo a acompaño con muiñeiras cando espernexa.
Este frío que vai aquí é un frío feble, nada que se meta nos ósos, e mesmo quero voltar a sentir iso.
Estrano o mar. Estrano pasear pola Cidade de Cristal e ver os barcos de pesca, as cristaleiras do centro.
A lingua, o falar galego... Non me afago a vivir sen "e logo? / malo será / chámalle X / riquiño / carallo..." e tantas outras expresións que adoitaba a usar no día a día e que aquí non teñen sentido.
Pero sobre todo, a xente. A miña xente, a súa forma de ser. Non só por quen son, ni por como son, senón tamén por como os fai o ser galegos. A retranca, as respostas esquivas... 
E se cometo o erro de poñerme a pensar, morro de saudades, e teño loucos plans de buscar erasmus galegos para organizar unha festa rachada.
Buscar insultos en galego para responder a aldraxes do Sur. E quedarte como Dios despois dun "babeco, pasmón, trosma!".
Así que non me digades que tendes medo de que non volte, porque a morriña da terra e de vos está aí, e non vai marchar por moitos olalás e afrancesamentos que se me peguen.

Traducción para los no-gallegos:

Bueno, carajo, bueno, ¿cómo no voy a volver? Si tengo una morriña que me mata, un vacío en el pecho que no llena nada, ni hojas rojas de otoño ni crepúsculos sobre el río. Enloquezco por una taza de caldo calentito. Llevo días buscando alguna castañera, pero por lo visto aquí no hay de eso. A la niña le canto todas las canciones que conozco en gallego e incluso la acompaño con muiñeiras cuando patalea.
Este frío que hace aquí es un frío débil, nada que se meta en los huesos, e incluso quiero volver a sentir eso.
Añoro el mar. Añoro pasear por la Ciudad de Cristal y ver los barcos de pesca, las cristaleras del centro.
El idioma, el habla gallega. No me acostumbro a vivir sin "e logo? / malo será / chámalle X / riquiño / carallo..." y tantas otras expresiones que acostumbraba a usar en el día a día y que aquí no tienen sentido.
Pero sobre todo, la gente. Mi gente, su forma de ser. No sólo por quienes son, ni por cómo son, sino también por cómo los hace el ser gallegos. La retranca, las respuestas esquivas...
Y si cometo el error de ponerme a pensar, me muero de saudades, y tengo locos planes de buscar erasmus gallegos para organizar una fiesta rachada.
Buscar insultos en gallego para responder a ofensas del Sur. Y quedarte como Dios después de un "babeco, pasmón, trosma!".
Así que no me digais que teneis miedo de que no vuelva, porque la morriña de la tierra y de vosotros está ahí, y no se va a ir por muchos olalás y afrancesamientos que se me peguen.

Editado: á nena chámoa entre outras cousas, patacón, repolo, faballón... / a la niña la llamo entre otras cosas, patacón, repolo, faballón...

21/11/11

Y han ganado

No ha sorprendido a nadie. Presidente del gobierno del PP, presidentes de la mayoría de las CCAA del PP, y por supuesto en tantísimos ayuntamientos... también alcaldes del PP. Van a hacer con España lo que les de la gana. Aun así, he aquí el mensaje del Intermedio. Suena a coña, pero en realidad así será. Y los españoles resistirán, porque eso va en el carácter español, capear el temporal, aguntar con la cabeza gacha y tirar para adelante sin protestar demasiado. Porque los españoles, somos así.

19/11/11

Hojas en blanco

No puedo decirte nada, porque no hay nada. No me mires así, es que tampoco sé si sabría explicarlo, ni si hay algo que explicar. Hoy cogí el tranvía y me bajé cerca del fin de la línea. En no sé dónde. Y caminé sin rumbo. Al cabo de un rato empecé a seguir señales que decían "centre ville". Tras más de una hora y media caminando, no encontré una sola cafetería donde me apeteciese sentarme a escribirte.
La verdad es que hacía un muy buen día para caminar. Fresco, lo suficientemente frío como para ir con abrigo. Sin viento ni lluvia, sin sol. A las 18:15h ya era noche cerrada, estaba llegando al centro y sentía que algo de mi interior se había agotado. ¿Qué? No lo sé. Volví a casa y sentí que todo era exactamente igual que cuando había salido. Igual que ayer, que anteayer. Que mañana.

Necesito un té. Ya.

Crisis

Te das cuenta de que estás en crisis cuando no tienes ganas de hacer nada. Cuando hace sol y en vez de alegrarte, piensas "pues vale". Cuando no te apetece escribir y lo poco que escribes es (admitámoslo) malo.
Pero de verdad te das cuenta de que estás en crisis cuando ves que llevas un montón de tiempo sin cocinar ni malditas las ganas que tienes. "Tienes" que hacer un gâteau y te limitas a un bizcocho de lo más simple, que haces sin el menor entusiasmo.
Y te haces un chocolate a la taza a medianoche, porque sientes cómo el cielo quiere caer sobre tu cabeza.

Se me pasará, no es grave. Pero que puf. Necestio mucho té rojo para enfrentarme a esto.

16/11/11

Nantes, para enamorarse

Si bien es cierto que mi vida aquí no es gran cosa y que después de un día duro siempre me digo "voy a buscarme otro trabajo" (dicho tan en serio como quien dice "el año que viene iré al gimnasio"), me encanta esta ciudad. Quizás no sea tan guay como París o como Londres, pero a su manera es mejor. Pierde muchos puntos, muchísimos, por no tener mar. Pero claro, es que yo llevo toda la vida mirando el mar desde mi cuarto. Aun así, al menos tiene río (no sé si sería capaz de acostumbrarme a vivir en una ciudad sin una gran masa de agua -río, mar, lago-) y es bonita, acogedora. Los edificios bajos, las calles con árboles, los parques, las calles del centro, con sus restaurantes y bares llenos de gente, el castillo...
Además tiene cosas como una magnífica red de transportes públicos, agenda cultural muy dinámica, conciertos, asociaciones, aeropuerto, un gran campus... Vamos, esas cosas que hacen que la vida aquí sea agradable.

Pero cuando Nantes me ha llegado realmente al corazón ha sido en otoño, con las hojas de los árboles rojas y marrones, la limpia luz dorada del atarceder, las calles alfombradas de amarillo, los cielos limpios y heladores de las mañanas, abrir la ventana al anochecer y el olor de las calles mojadas mezclado con el humo de las chimeneas...
Hace unos días que busco un puesto de venta de castañas asadas, porque con este tiempo apetecen, pero aun nada.

Ayer se asomó a mi cabeza un pensamiento que ya creí que no tendría nunca: va a darme pena irme de esta ciudad.

Cuento VIII

Me senté en la cama y miré a la derecha. A través de la ventana veía cómo los últimos rayos de sol se filtraban entre las ramas desnudas de otoño. Vacié mis pulmones en un discreto suspiro y me puse a buscar mi ropa esparcida por el suelo.
- ¿Te vas?
Acabé de ponerme la camiseta y lo miré. La penumbra se iba apoderando de la habitación con rapidez. Era una foto en sepia: apoyado sobre los codos, las sábanas arrugadas, el pelo revuelto... Le sonreí.
- Sí. - Me agaché a ponerme los pantalones.
- Pero puedes quedarte, mañana no trabajas.
- No.
- Entonces quédate.
Con los cordones aun en el aire, me quedé quieta. Volví a mirarlo. ¿A qué tanta insistencia? ¿Para qué meterse en un tema cuya respuesta no quiere oír?
- Podría quedarme, -reanudé la tarea de atarme las botas- pero yo no me quedo.
- ¿Nunca?
Me lo pensé unos segundos mientras me ponía el abrigo.
- Quizás algún día.
Me despedí con un beso y me fui.

Aquello fue hace unas semanas. Pienso en esa conversación ahora, en su cama. Él duerme plácidamente a mi lado. Fuera de las mantas hace un frío nada acogedor. Deslizándome despacio, salgo de su abrazo e intento reprimir los escalofríos mientras busco mi ropa a oscuras. Me visto con prisa, siempre dándole la espalda. Echo un vistazo al reloj. Ya hay transportes públicos. Me calzo junto a la puerta y maldigo interiormente el ruido del pomo, pero tampoco me vuelvo para ver si se ha despertado. Cierro la puerta a mis espaldas y me enfrento al cortante frío otoñal. Encojo los hombros, bajo la cabeza y echo a caminar a paso ligero hacia la parada mientras nubes de vaho se me escapan de entre los labios.
Yo no me quedo.

13/11/11

Pintura de dedos

Tu cuerpo es como ese momento en que el sol cae en la estepa castellana tras un día caluroso y las sombras se alargan imposiblemente y viene una brisa fresca que juega con el vuelo de mi vestido.
Como descalzarse y meter los pies en la fuente de la plaza principal del pueblo, observando cómo las terrazas se van llenando de gente, cómo las señoras sacan las sillas a la puerta de casa y se ponen a chacharear.
Seco, cálido y acogedor.

O como la última hoguera de la noche de San Juan, recogida de la playa, que reavivo para calentarme un poco, y desconocidos, gatos pardos como yo llenos de cicatrices de peleas callejeras por una raspa de sardina, se acercan a pedir muy educadamente calentarse las manos. Y charlar quedamente.

O como sentarse en un banco del Jardin des Plantes, bajo el sol otoñal, viendo cómo llueven hojas doradas y rojas sobre el lago, escuchando a alguien que toca blues con la ventaja abierta.

Tu espalda es un lienzo que pide tonos ocres y rojos, colores de otoño, como tus ojos.

Yo sé que tu cuerpo es así, sólo que aun no lo he conocido, aun no has aparecido de entre la marea de gente que vive, que respira y me rodea. Sé que estás ahí y sé que algún día te encontraré.

10/11/11

Biarritz

Finalmente, demasiado tarde, me decido a relataros mi viaje a Biarritz.
Empezó un bonito domingo con más de 5h de viaje encajada entre los niños, con sus gritos, sus mocos, su incapacidad para estarse quietos. Pero finalmente llegamos, y hace sol. De hecho tanto calor hace, que abro la caja de ropa de verano que llevo para dársela a mis padres y hermana, ya que vendrán a verme unos días.
Descargo el agotamiento mental del viaje en pasear junto a la playa, comprarme un helado riquiiiisimo y comérmelo sentada en una roca, con los pies metidos en el agua, pensando en naderías y viendo cómo el sol declina. Luego vuelvo a donde nos alojamos, la casa de unos amigos. Yo "vivo" en el sótano, alejada de cualquier ruido de la casa y con mi propio (e inmenso) cuarto de baño. Me doy una ducha y me acuesto a una hora razonable.
¿Y después de eso? El infierno. Jornadas de entre 8 y 12h de trabajo diarias, la "discusión" que ya os relaté en el último Manual... Sí, fue duro. Cuando me sentaba a cenar era como si mi alma se doblase y se pusiese a roncar encima de la mesa. Estaba en Biarritz, a dos pasos de la playa, y me sentía tan agotada que lo único que hacía era arrastrarme a mi cuarto y tirarme en la cama. Salí un par de veces de paseo, claro, porque me obligaba a ello, pero hacedme caso, vacaciones para los niños igual a doble o triple trabajo para la au pair. Tortura. De hecho, a la vuelta de las "vacaciones" la profesora del curso de francés al que asisto, nos preguntó a todas qué tal las vacaciones. Todas dijimos lo mismo "¿vacaciones? ¿qué vacaciones?". La verdad es que menudas caras traíamos... (sí, todas somos au pairs).

El caso. Una ciudad preciosa en la que por cierto tenía lugar una competición de surf y por ello, el paseo marítimo era un vergel de rubi-teñidos con sus tablas.
Y tras tan terrible semana, llega el finde y con él mi familia, que viene a recogerme y nos vamos a comer de picnic. Si mi corazón aun no estaba desbordado de amor cuando los vi llegar, desde luego lo estuvo cuando mi madre sacó del maletero una tortilla de patatas hecha por ella esa misma mañana y una empanada de caldo. Eso es una madre amorosa y abnegada y lo demás son tonterías. El caso es que comí divinamente, y después de ello nos dimos un paseo, fuimos al hotel a dejar el equipaje, volvimos a salir de paseo y cenamos de picoteo (empanada, queso, fruta, tarta de queso...)
A la mañana siguiente, desayunamos en un café en pleno centro (¿dónde se ha visto que el precio de un café duplique el precio de un croissant?) y cogimos el coche, dirección Navarra. Que pueblecitos, que hermosura. Mi corazón se hinchó de amor patrio mientras, sentados al sol en una terraza, observaba el paisaje y pensaba "en España como en ningún sitio". Cierto es que tiene muchas cosas que me desagradan, pero yo siempre amaré mi país hasta la médula. Una cosa no quita la otra.
Comí como no había comido en meses: unas alubias de morirse y una chuleta como Dios manda. Y postre, por supuesto. La verdad es que ni siquiera llegué a mi límite. Desde que estoy aquí no ha habido ni un día que dijese "no puedo más". Ni uno. Si es que me tienen en condiciones indignas, ¡una gallega comiendo lo suficiente, que no de más!
Vuelta a Biarritz, vuelta al trabajo, aunque esta vez mi hermana vino conmigo y desde su punto estratégico vigiló mi constante ir y venir "cómete esto, con las manos no, no chilles, etc".

Al día siguiente, lunes y día de mi cumpleaños, comí y cené con mi familia en Biarritz. Nos despedimos y hasta Navidad.

Martes, paliza de viaje hasta Nantes. Al menos, gracias a mi madre, pude comer un bocadillo de jamón serrano que estaba de muerte.

Y en Nantes me esperaba la guitarra, a la que le estoy dando un uso moderado pero constante (buena parte de mi tiempo libre es mientras los niños duermen) y se me están encalleciendo las yemas de los dedos. Excelente adquisión, puedo afirmar.

7/11/11

Horario desfasado

Pensaba escribir sobre Biarritz. Pero llevo un día extraño. Dos días. Demasiadas horas.
Ayer por la mañana tocó museo de historia natural por cuarta vez. Y al volver a casa, tras comer, me tiré en la cama y me quedé dormida. Soñando con lo indebido. Y luego me desperté y me senté frente al ordenador y me puse a trabajar durante horas. Y luego cené y un té tras otro fui desgranando horas de trabajo. Cuando me quise dar cuenta eran las 4 de la madrugada. Me fui a la cama cansada, pero aun con energía. Me planteé seriamente ponerme el despertador, aunque finalmente lo desconecté y me metí en la cama. A las 11.30 me despertó un sonido de chapoteo. Quizás era Diane bañando a Mahaut (¿a estas horas?) Me levanté poco más tarde. Me duché y repasé el trabajo del día anterior. Me cabreé por la falta de rendimiento, por la poca profesionalidad. Porque hace unos meses me habría currado una presentación de la hostia y esto que había hecho me parecía una cutrada. Le di vueltas. Me vinieron flashes de un sueño. Dos caras fundidas en una. Que cosas se me ocurren. Bajé a desayunar y mordisqueé unas galletas mientras me peleaba con unos programas. Cambié cosas de la presentación. De vez en cuando oía a alguien por la casa, pero nadie vino a saludarme. Pasadas las 14h, bajé a la cocina. Ni rastro de que alguien hubiese almorzado o tuviese intención de hacerlo. Me hago un bocadillo de queso de San Simón, cojo una manzana y un vaso de agua y vuelvo a delante del ordenador. Me siento asquerosamente inútil y vacía. De pronto me doy cuenta de que aun no he bebido té. Mira tú, si va a ser que es eso. Pero Maybeshewill atruena en mis oídos y no me veo capaz de bajar a preparme mis pilas líquidas.

Notificaciones de lo más estúpido. ¿Organizamos un "free hugs" en Nantes para hacer de ella una ciudad más acogedora? ¿Y por qué no un "free punches", tonta del haba?
Y todas en la misma línea.
La luz es gris, el cielo lleva encapotado todo el día y ahora que la luz empieza a escasear, poco a poco, pienso que mi orquídea se va a morir de pena. Pienso en la gente que me cuenta cosas que no me importan, o la gente que cree que me sigue importando. La verdad es que Nantes me ha dado y me ha quitado muchas cosas, pero su mayor regalo ha sido la indiferencia, una nueva frialdad real, no fingida. De verdad que me importa una mierda. Lo que antes eran 10PG ahora son uno o dos.
Al final resulta que sí me he convertido en lo que quería de niña.
Quiero que te arrastres como un jodido gusano y si no lo vas a hacer, deja de enviarme mensajes, porque francamente, si no es para reírme, paso de leerlos.

El día que asumais que me he ido, quizais dejeis de darme la brasa pensando que me interesa. En serio. Si me interesa, os pregunto. Si no pregunto, es que no quiero oírlo.

Ya tengo mi té. Ya puedo salir del gruñidero.

5/11/11

Dándole vueltas

Me encantaría tener un trabajo que consistiese, básicamente, en pensar. Sentarse horas en un cuarto con muchos papeles, lápiz, litros de té y café y otras mentes pensantes. Escribir algo, pasearme, darle vueltas y más vueltas al asunto. Comentarlo con los demás. Tormentas de ideas. Borrarlo todo y volver a empezar.
Y luego, la genialidad. El resultado. Ese tan buscado pero tan agotador que sólo lo dices en alto sin aplausos. O lo rodeas con un círculo, en la pizarra. Y miras a los demás interrogadoramente. Y los demás asienten. Y sonríes con cansancio y duermes, duermes, duermes durante tres días seguidos. Y tras unos días luminosos, otro acertijo, otro problema, otras preguntas.

En realidad es de esas cosas con las que se fantasea. No soy tan genial para ganarme así la vida, aunque tengo mi versión light de eso, que es enfrentarme al blog o a un papel en blanco de vez en cuando. Hace una eternidad que desterré de mi los folios y el portaminas, pero aun recuerdo pasarme horas delante de un papel. Primero viene la avalancha de palabras, las frases que escribes a velocidad de vértigo para no olvidar la que viene detrás. Y luego la revisión. El dar vueltas por la habitación pensando. Esa coma que me tuvo meses dándole vueltas, hasta que decidí ponerla entre paréntesis.
Sé que no es lo mismo, ni mucho menos. Pero me gusta pensar. Me gustan los retos y las adivinanzas. El "un hombre aprieta un botón y muere, averigua cómo, pregunta lo que quieras pero yo sólo respondo sí o no". El "tenemos estas herramientas, ¿qué podemos hacer con ellas?".

Manual Au Pair VI

Problemas

Algún día tenía que escribir esto. Algún día tenía que tener problemas. En fin, siempre llegan, estaba asumido, pero de todos modos te sorprende un poco y siempre te pilla desprevenida. Que no os pase. Preparaos.
Supongo que tendré que exponer el problema que tuve...

Yo tengo un planning de trabajo redactado por mis "jefes". Está especificado cada día con su horario, así como los días libres. Para estas vacaciones de Todos los Santos (del 22/10 al 3/11) tenían pensado irse unos días a Lintry. El padre se cogería un día o dos y se vendría del 29 al 2, con lo que yo libraría todos esos días menos el último. Es decir, CUATRO días libres para mi solita. Yo cuando lo vi, no me lo creía. Hasta me sugirieron que podría coger el tren para venirme esos días a Nantes y celebrar mi cumpleaños y que luego ya volverían ellos en coche.

Acercándose esas fechas, Diane me preguntó qué me parecería si en vez de ir a Lintry, nos fuésemos a Biarritz a casa de unos amigos. Genial, respondí yo. Lintry está guay, sí, pero Biarritz es mar, la decisión está clara, vamos. Y entonces volví a mirar esos cuatro días libres y me dije "tan cerca de España, puedo cogerme el tren y plantarme en la puerta de casa en... 13h". Le comenté el plan a Diane (irme del 29 al 31) y me respondió que tendría que hablarlo con su marido porque igual él no se venía a Biarritz y entonces yo no podría librar todos esos días.
- Aquí es cuando algunas au pairs presentes y pasadas me hicieron el siguiente comentario "ese no es tu problema, son tus días libres y tú haces lo que quieras con ellos" -

Pasan un par de días y ni Diane ni Arnaud me dicen nada. Pregunto yo. Respuesta: "al final Arnaud no viene y no puedo ocuparme 3 días de los niños yo sola". La decepción es inmensa, como imaginareis. Pero me digo que no hay que rendirse y comento que si no puedo ir yo a casa, quizás mi familia pueda venir. No es el plan perfecto, pero es un plan. Llamo a mis padres, se alegran un montón de saber que voy a estar tan cerca y se organizan para pasar 3 días en Biarritz. Viaje apalizador, vamos, 9h de viaje en coche, saliendo el viernes y llegando el sábado. A su edad.
Confirmo a Diane que mis padres van a venir. Que no tendría porque hacerlo, pero me parece de recibo, vamos.

Ahora volvamos un minuto a mi planning, por favor. Tenía 4 días libres, ¿cierto? Como Diane me dice que ella sola no puede, entiendo que me he quedado sin 2 de esos días, ya que nadie ha mencionado nada de tocar mi sagrado fin de semana. ¿Correcto? Correcto.

Llega el día 23 (domingo, ergo, día libre) y nos metemos en el coche niños, bebé, Diane y yo (en mi diminuto espacio entre sillitas infantiles) y me doy cuenta de que estoy tirando mi día libre en estar encerrada con dos bestias que no me dan un minuto de tregua. Me digo que en cuanto llegue a Biarritz, deshago la maleta y me voy a la playa. Error. Nada más llegar, Diane me pide que me lleve a los niños a la playa mientras ella descarga el coche. Antes de darme cuenta, he aceptado y ya no hay vuelta atrás. Cuando me canso de las tonterías de los niños y de contemplar mi propia estupidez, devuelvo a los niños a casa y le pregunto a su madre que qué tenía pensado para esa tarde, porque no entraba en mis planes ocuparme de los críos. Como no me dice nada (la respuesta es algo como "claro...") me voy el resto de la tarde de paseo y me quito el mal sabor de boca de mi estulticia.

Al día siguiente, tras la mañana de trabajo, Diane me dice que quizás deberíamos haberlo hablado antes, pero que ella ayer contaba con que trabajase y que cuando le dije que me iba la pillé de sorpresa y no reaccionó (ja, mira, pues como ella a mi con lo de llevarme a los niños a la playa)
Lo malo es que después de eso, empezó a preguntar qué iba a hacer con mis padres y hermana el finde. Y yo me olí lo peor. Resumiendo la conversación, ella pretendía que yo trabajase el fin de semana enterito. Con todas sus horas. Y lo que tiene más coña aun, que yo debería haberlo deducido porque "ya sabes que durante las vacaciones es diferente" (sí, sé que durante las vacaciones es diferente y por ello hago 40h semanales, de lunes a viernes) y porque ella ya me había dicho que no se podía ocupar de los niños ella sola (ya, claro, pero "tres días", no todos y cada uno de los días de "vacaciones")
Yo intenté ser muy correcta y razonable, pero claro, los nervios estaban a flor de piel. Ambas cansadas, yo decepcionada, ella con un chasco del mil... Yo repetía que debería habérmelo dicho, que para ver a mis padres un par de horitas, no los hago atravesar el país. Y ella se agobiaba y... bueno, me sabe fatal por ella, pero acabó llorando y se fue (a pesar de mi afirmación de que no la iba a dejar colgada)
Y yo pensaba "no puede ser no puede ser no puede ser no puede ser..." ¿¡¿Cómo no me habían dicho nada?!? ¿En qué clase de universo paralelo viven en el que la gente deduce alegremente que sus días libres desaparecen? ¿No sería lo normal, al hacer tal cambio de planes, coger mi planning (que está en la cocina, al alcance de todos) y sentarnos juntos a ver qué hacemos con mis horas? Vamos, digo yo, que esto es un trabajo, no un hobby.

El caso es que ella se fue a llamar a su marido (que estaba por trabajo en Suecia) y yo me quedé dando de comer a los niños y tragándome la decepción y la rabia. Y en cuanto pude, a hablar con amigos y familia. Opiniones y consejos de todo tipo ("lárgate de esa familia y vente a París", "propón un término medio", "no cedas ni un ápice", etc). Al día siguiente, propuse unas horas que consideré que, aunque no perfectas, complacerían a Diane. Trabajar el sábado por la mañana hasta que llegasen mis padres (y hermana) y el domingo tarde-noche (baño, cena y acostar críos). Aceptó con mucha alegría (pero yo sabía que se estaba callando algo).

Finalmente, el viernes, Diane me dijo que Arnaud se venía el finde porque ella no podía sola con los niños (que sé que es complicado, pero sigue sin entrarme en la cabeza, de verdad), lo cual sólo redujo en dos horas el horario previsto, pero en fin. Mucho cabreo y mucha pena por algo que, de haberlo hablado desde el principio, no hubiese supuesto NINGÚN problema.

Moraleja: hablad con la familia. Que os lo dejen todo claro, si no estais seguros de algo, preguntadlo. Aunque ya veis que en este caso yo hice mi parte y ellos no hicieron la suya, no podeis controlarlo todo ni mucho menos evitarlo. A ellos siempre les vendrá bien que hagais más horas y vosotros querreis hacer menos, el caso es no abusar.

Hablando de abusos, esos días que pasamos en Biarritz... algunos llegaron a las 12h de trabajo (horas extras que no creo que hayan sido contabilizadas en ningún sitio, aunque a mi ahora sólo me preocupa olvidarme de este desagradable capítulo)

22/10/11

Rock me, baby

Aburrirse es caro. Carísimo.

Resulta que yo, como au pair que soy, me aburro (con perdón) la hostia. Porque sí, cuidas de los críos y no te ocupa mucho tiempo, pero la distribución de horas no es en absoluto adecuada para hacer otras cosas. ¿Quereis saber cual es mi rutina? Bien, ahí va un esbozo de mi horario (tengo 3 distintos, pero este es el básico)
Lunes, mañana libre, tarde de 16.30 a 19.45
Martes, mañana clases, tarde de 15.00 a 19.45
Miércoles, 8.15 a 12.30 y 16.00 a 19.45
Jueves, mañana clases, tarde de 16.30 a 19.45
Viernes, mañana libre, tarde de 16.30 a 19.45
Sábado y Domingo libres

Ese es mi horario de menos trabajo. Si el padre está de viaje, trabajo lunes, martes, jueves y viernes una hora por la mañana. Si los niños tienen vacaciones (como será del lunes 24 al día 3) trabajo 40h semanales.

El caso es que como veis, tengo mis ratos libres, pero en un horario de mierda. Porque aquí se cena a las 20h o 20.30h. Y dependiendo del día, podemos comer a las 11.30 o a las 13h. Es decir, en España, decir "quedamos a las 14h para tomar un café" suena a tomadura de pelo. Aquí, con la gente con la que me relaciono, también. Pero para apuntarse a alguna actividad, es viable. Y como me aburría muchísimo (yo sin mucha vida social soy sólo media yo) empecé a buscar cosas que hacer.

Mi primera búsqueda infrutuosa fue la de un curso de portugués. Luego de repostería. Después de tango argentino. Más tarde me hablaron del SUAPS, la asociación deportiva de la universidad de Nantes, donde tienen un montón de actividades interesantísimas a un precio mínimo. Como ignoraban mis e-mails, esta mañana me personé en la oficina. No puedo inscribirme porque no soy estudiante. Tristeza infinita. Me pongo a pensar en qué puedo hacer. Al llegar a casa busco actividades del ayuntamiento, asociaciones... nada. Un montón de cosas como capoeira y danzas africanas, que me parecen tan interesantes como sentarme a ver crecer la hierba. Finalmente me digo que me deje de actividades físicas y pienso en la música, que siempre me ha gustado. ¿Piano? Lo intenté hace años, pero para ello necesito comprarme uno y va a ser que no. Reflexiono sobre precios, transportabilidad y gustos propios. Me decido por la guitarra. Es decir, precio razonable, fácil de llevar y traer y en mi música siempre hay guitarras.

Me pongo a buscar clases. Finalmente encuentro una interesante. Me pongo en contacto con la escuela. Me instan a ir a visitarlos y me recuerdan que cuando quiera puedo hacer una clase gratis de prueba. Bien. Pues nada. Sólo falta lo importante, una guitarra.
He de decir que no tengo ni pajolera idea de guitarras. Vale, sí, cuatro cositas, pero si tengo que decir cual es buena o mala o citar más de 2 marcas, no alcanzo. Así que me pongo a leer por ahí. Echo un ojo en eBay. ¿Guitarras por 6€? Eso tiene que ser malo por narices.

Por la tarde, me lo pienso. Decido que si estoy tan desesperada por hacer algo que hasta he movido los muebles de sitio, YA ES HORA de que haga algo, da igual lo que cueste. Así que de noche me siento ante el pc y vuelvo a la búsqueda de una guitarra. Al final, gracias a una amiga que contacta con un amigo suyo, me convenzo de que lo que me ofrece eBay es mierda y me sugiere una tienda de guitarras. Tras mucho (y cuando digo mucho, es MUCHO) pensarlo, decido que una Fender no está a la altura de mi bolsillo y que una C. Giant no séra gran cosa, pero por menos de 100€ tengo una guitarra aceptable, ampli, funda, afinador y un par de extras más.

Después de hacer la compra me consuelo a mi misma por el dinero gastado diciendo que es mi regalo de cumple y que con una guitarra voy a tener por fin algo que hacer. ¡No veo el momento de llegar de las vacaciones (nos vamos a Biarritz) y tenerla esperando sobre mi cama!

Nunca seré como Yngwie Malmsteem, ni como John Lee Hooker, pero si puedo (por orden de prioridad) dejar de aburrirme y aprender algo, habrá sido una gran inversión.



17/10/11

Lunes y política

(Pensamiento interno: Antes de enfrentarme a escribir esto, voy a hacerme un té...
... 7 minutos más tarde y con un té a la derecha del teclado)

Desde pequeña, mis padres me enseñaron que la prudencia es una virtud. Y que callarse las opiniones políticas es más que aconsejable. Pasaron muchos, muchos años hasta que supe qué votaban mis padres. Me explicaron que no hacía muchos años, en nuestro país se encarcelaba y mataba gente por sus opiniones políticas, y que nada nos asegura que no pueda ser así en el futuro, así que mejor callarse, que no cuesta nada. Por eso, y porque detesto las discusiones inútiles e irracionales (casi siempre son así), no me gusta hablar de política. Menos aun de lo que yo opino. Derecha, izquierda, arriba, abajo... Como ya he dicho alguna vez, etiquetas que no me interesan. Sólo me parecen una forma simple de etiquetar a la gente, de autoetiquetarse, como pedazos de carne en el súper. Ponme dos bien fresquitos de derecha y uno de extrema izquierda, que tengo ganas de discutir con alguien en la sobremesa.

El caso es, que me voy por las ramas, que mis padres también me enseñaron que antes de opinar, hay que informarse. Y que la política es importante. Allá por mi adolescencia, un día dije delante de mi padre que yo pasaba de política. Me miró muy seriamente (bueno, seamos sinceros, me miró muy mal) y me dijo que ¿cómo vas a pasar de la política, si es importantísima? La política rige toda nuestra vida, aunque la gente quiera pensar que no. Y me sentí idiota por haber dicho eso. En el futuro sólo repetiría esa frase, mintiendo, para evitar conversaciones que no quería tener.

Detesto la política. Me da un ascazo tremendo. Ya comenté que los políticos españoles fueron un motivo por el que me fui del país. Pero es que no sólo los políticos me desagradan, son la peor parte, sí, pero luego están los medios de comunicación, la gente. Que aparte de mentiras o verdades, distorsión de la realidad, ideales ciegos que intentan meter a porrazos a los demás, intransigencia, etc. luego están las ideas y sus portadores. No soy la persona más lista del mundo, pero me gusta pensar, me gusta leer y me encanta charlar con la gente, discutir (sin reñir), llegar a cosas nuevas. Y bueno, tengo cerebro suficiente para eso. Pero cada vez que intento leer un libro de política, me duermo. Marx, Bakunin, Hitler, Ángel Pestaña... Lo intenté. Creo que lo más lejos que llegué debió de ser a la página 50 de El Capital. Así que como veis, tampoco soy leída. Pero escucho, veo. Leo los periódicos y escucho la radio. No veo el telediario, aunque sí lo hacía en España. Y tengo mis propias opiniones sobre lo que pasa. Y sé lo que quiero y lo que no.

Voy a decir por primera vez a todo el mundo que yo soy demócrata (lo cual no tiene nada que ver con USA). Por encima de cualquier otra cosa (derecha, izquierda, arriba o abajo). Por eso me he dejado un pastizal en ir a París, porque creo que no te puedes quejar del gobierno si no votas. Que si España va mal, no es sólo culpa de los políticos, sino también de los votantes. Porque el pueblo tiene los tiranos que se merece. Si los votamos, es nuestra culpa. En un "cero coma mucho" por ciento, pero nuestra culpa. Y aun así, eso será lo que cuente nuestro voto, pero su valor real es incalculable. Y ahí están los del 15M, o 15O, diciéndonos que no votemos. Mira, que tendrán unas ideas de lo más interesantes, pero esa me parece una chorrada. ¿Queremos un cambio? ¡Votemos para un cambio! ¿Quieres que te diga qué hacen los grandes políticos con tu no-voto? Reírse, eso hacen.

En fin, a lo que iba, que esto se me está alargando una barbaridad. Esta mañana, después de llevar a los niños al cole, desayunar, recoger, limpiar, fregar, poner una lavadora y leer un par de periódicos, todo esto a ritmo de En días como hoy, me acuerdo de una amiga, que me habló del Partido Humanista y me pongo a buscar su programa electoral. No lo tienen, pero sí el de las municipales. Muy interesante, por cierto. Todos los que apoyan el 15M deberían leerlo, seguro que les convence. (Un poco de mundo de Bambi para mi, pero hay gente pa' tó)
De su web me voy a la del PP. Tampoco hay programa electoral. Ni en la web del PSOE ni en la del BNG. Esta misma amiga me recuerda que la precampaña no empieza hasta el día 26 (?) y que seguramente no colgarán el programa hasta entonces. De todos modos recojo información y leo cosas.
Me cabreo con algunas, me río con otras y me dejan fría la mayoría.

Pero con esto quiero decir, que aunque no me guste, me aburra, me cabree, me fastidie y lo vea como unos deberes insufribles, lo hago. Porque hay que estar informados. Todo el mundo se llena la boca con la sociedad de la desinformación, pero tampoco hacen nada por informarse, por contrastar. Si sabes, o crees, que X cadena de tv o Y periódico cuentan las cosas como les parece, ¿por qué no te vas a otra fuente, en vez de quedarte de brazos cruzados y quejarte de esta "falsa democracia"? Que no será una democracia perfecta, pero es la que tenemos. Vete a decirle a los venezolanos que lo nuestro no es democracia, a ver qué te contestan. O a los italianos, con su plástico Berlusconi al frente.

Lo que quiero pediros con esto es que LEAIS, que PENSEIS. Y sobre todo, que VOTEIS. Porque no sé si votar cambiará algo, pero desde luego estoy segura de que no votando, nada cambiará.
¿Y esa chorrada del voto útil? El voto útil es una inutilidad, estoy segura de que es un invento de la oposición para que los descontentos les voten.
¿Y eso de "castigar" al gobierno votándole a la oposición? ¿Qué chorrada es esa? ¡Si lo peor es que luego te lo razonan con un "ya sé que son todos iguales, pero (insertar motivo cutre)"
Votad a quien vosotros querais realmente, a quien os convenza, cuyo programa electoral os guste, de quien os fieis. Aunque penseis que no van a conseguir nada. Más valen uno o dos escaños de partidos nuevos, que uno o dos escaños más para los partidos que llevan acaparando sillones tantos años. ¡Que aunque sea imposible que el partido al que voteis llegue a la presidencia, no significa que su voz no valga nada en el Congreso!

Quered un poco más a vuestro país, a vuestra democracia y tened más fe en vuestro poder como votantes. HAY esperanza. Y que os resigneis a un resultado a más de un mes de las elecciones, no me entra en la cabeza.

(Al ir a releer lo escrito, le he dado un golpe a la taza de té, derramando parte de la misma. Por cosas como esta odio la moqueta. Que guarrada.)

16/10/11

Manual Au Pair V

Vivir en casa ajena

No sé si esto será más un manual o una pataleta, pero intentaré darle un aire de consejo.


Cuando te vas a vivir a casa de otra/s persona/s, tienes que aceptar sus normas. Imagina la cara que se te quedaría si alguien viene a vivir a tu casa y pretende imponer sus normas. No te gustaría mucho, ¿verdad? Pues al resto del mundo tampoco. El caso es que te tienes que adaptar a muchas cosas que no te van a gustar, por ser una familia diferente de la tuya y por ser un país diferente. Cosas como moqueta en el baño al principio parecen una excentricidad (están locos estos galos) hasta que dos días más tarde quieres limpiar. ¡Y la comida! Un mundo aparte, la comida. En todas sus fases: compra, preparación y producto final. Yo no sé si es en esta casa o si es así en toda Francia, pero aquí no le echan sal a la comida cuando la preparan. La carne, el pescado, el arroz... le echan sal (y pimienta, por supuesto) cuando lo tienen en el plato. Y aun así le echan menos sal que los españoles a la comida, así que cuando cocino yo (que ya de habitual me quedo justa) echo menos sal. Es que se me hace extrañísimo cocinar sin sal. También está el uso de ajo y cebolla. ¿Concebís una casa sin ajo y cebolla? Yo no... hasta que vine aquí. El otro día estaba haciéndome la comida y Diane me dijo "cada vez que dejo cocinar, te veo echando cebolla". Pues mire, señora, es que la comida con cebolla está muy rica. Y con ajo. Un día de estos me voy a hacer un sofrito de ajos y pimentón, sólo para mi, y me lo voy a comer con pan, ya vereis. Y comen muy poca carne. Cuando vuelva a casa por navidad, me voy a hinchar a comer carne. Voy a ir al Gaucho Díaz II (una parrillada donde se come que da gusto) y me voy a poner hasta las patas.

Quizás es porque yo soy así, pero donde más "choco" con la familia, es en la cocina. ¡Meten las sartenes en el lavavajillas! Y les da igual que les diga que así luego pegan, ni caso me han hecho. Y no tienen varillas (al final me compré las primeras que vi y aunque son bastante malas, ¡menuda diferencia respecto a mezclar con el tenedor!). Y en vez de aceite de oliva, utilizan una mezcla de cuatro aceites vegetales (colza, girasol y no sé qué más). Suerte que he caído en una familia civilizada que al menos usa aceite, no como otras casas (normalmente bretonas) donde cocinan con mantequilla (imaginad huevos fritos en mantequilla). Y los cuchillos. Sólo hay DOS cuchillos cuyo filo no sea de sierra.

Además vivo en una casa en obras. Desde que he llegado, sólo he descansado de los martillazos los findes y una semanita que se cogieron de vacaciones los obreros. Eso se traduce en polvo (aun así, mi madre en la misma situación tendría la casa brillante), herramientas en el pasillo, gente que sube y baja las escaleras, ruido, cambios de habitación por uno o dos días... Y claro, cajas por todas partes. Viendo tantas cajas, me pregunto cómo es posible que antes viviesen en un piso de tamaño medio. He vivido un montón de veces la situación siguiente:
- ¿Teneis... (normalmente un utensilio de cocina)?
- Sí, pero tengo que buscarlo, está en alguna caja.
Que por cierto, ahora está en proceso de búsqueda el recipiente para paté, a ver si aparece. ¿Alguien tiene una receta de paté fiable?

En fin, que vivir en casa de otra persona tiene muchas cosas malas, pero si ambas partes son razonables y eres una persona flexible y de rápida adaptación, lo superarás. Aunque no dejarás de echar de menos la comida de tu madre.

15/10/11

Manual Au Pair IV

Institutriz de pega

Cuidas a los niños, los crías, los educas. Es un hecho. No te limitas a estar ahí y llevarlos y traerlos como a fardos, no. Hablas con ellos, les enseñas cosas, les riñes cuando hacen algo malo y los premias cuando hacen algo bueno. En algunas familias te piden que les ayudes con los deberes, o que les enseñes tu lengua madre, lo que ya lleva un paso más lejos lo de la educación de los niños. Pero en principio vas a ser una especie de hermano mayor/ semipadre o semimadre. Porque algunos dirán que no, pero para los niños es así. Vives con ellos, te obedecen, os cogeis cariño... En fin, que para ellos sois (somos) de la familia. Y la familia te forma como persona. En fin, yo me estoy dando cuenta de que estoy inculcando a los niños lo que me inculcaron mis padres. Quizás no tanto como ellos hicieron conmigo (¡que no son mis hijos!) pero sobre todo hago especial hincapié en portarse bien entre ellos, ser educados (SVP, merci) y amor por la naturaleza. En cuanto a lo primero no me hacen demasiado caso (si quieren pelearse da igual lo que diga), lo segundo lo cumplen bastante, porque sino, no reciben lo que están pidiendo (¿qué se dice?) y lo tercero... ahí ahí. A Anatole le dan miedo muchos animales y de vez en cuando le dan arranques de "ese bicho no es gentil", así, sin venir a cuento, e intenta pisarlo. Y ahí intervengo yo y le explico que eso no se hace. Entonces deja al bicho en paz, pero sigue diciendo que no es gentil. Cosas de niños.

Más allá de eso, lo básico, por así decirlo, llega un punto delicado. ¿Qué pasa cuando un niño te pregunta sobre religión? ¿O moral? ¿U otras cuestiones altamente subjetivas? En mi caso, sé cuales son las ideas de los padres, así que cuando el niño me hizo preguntas sobre Dios dejé mis propias ideas aparte y respondí lo que sus padres hubiesen dicho. No es mi hijo, no soy yo quien decide sobre su formación y además podría generar un conflicto inútil con los padres.

En otras cosas sí impongo mi criterio y no me importa lo que puedan opinar. El niño está fascinado con el maquillaje. Desde la pimera vez que vio que tenía los párpados pintados, no deja de sugerirme un color u otro, o preguntarme si puede ver cómo me maquillo, o si puedo maquillarlo a él. A mi me parece normal. Tiene tres años y le parecerá muy divertido cambiarse la piel de color, igual que es divertido pintar en un papel. No obstante, a su padre no le hace gracia. Más que no hacerle gracia, no le gusta. Como al 90% de los hombres (me temo), le dará miedo que su hijo salga gay. Y le parecerá que el gusto por el maquillaje indica una tendencia homosexual. SUPONGO que es así. No puedo asegurar que esos sean los motivos por los que no le gusta el interés de su hijo por el maquillaje.
Anyway, a lo que iba, a mi me da igual que al padre le guste o no. Si al niño le hace ilusión que me pinte los ojos de negro y los labios de rosa, lo hago, porque eso le saca una sonrisa y no me cuesta nada. Si el niño me pregunta si puede maquillarse, le digo que cuando sea mayor, que los chicos también se maquillan. Y lo maquillaría para carnavales (por encima de la opinión de su padre) sino fuese porque tiene muchos problemas de piel y no puedo asegurar que todo mi maquillaje sea hipoalergénico.

Y tras lo básico, las enseñanzas de acuerdo y en contra de las opiniones paternas, llegamos a cuando no sabes qué decir. Cuando te bañas con la niña y se te queda mirando con mucho interés, señala uno de tus pezones y te pregunta qué es eso (nivel 1, superado). Cuando tienes la regla, te duele todo y el niño te pregunta qué pasa (nivel 2, superado). Cuando el niño coge un tampón de la caja y te pregunta dónde te metes eso (nivel 3, respuesta esquiva, try again). ¿Cómo ha sabido que eso se mete en algún sitio? ¡Tiene 3 años! Por una parte te da no sé qué responder, es un niño, no debería saber nada de orificios femeninos y además es Anatole. Sé que después de una respuesta, vendrá otra pregunta y saber dónde acabamos. Por otra parte, ¿tabúes en su educación?

Cuestiones peliagudas, ciertamente. Cada cual que se apañe como pueda al enfrentarse a casos así, pero yo voto por explicarles las cosas a los niños, que son más listos de lo que parecen.
Mi nuevo reto, conseguir que Anatole entienda qué son Norte, Sur, Este y Oeste.

10/10/11

Crónica finde parisino

Más vale tarde que nunca.
El fin de semana pasado me fui a París. El sábado me pegué un madrugón terrible, levantándome a las 4.30am. Tras una ducha y un desayuno calentito, cogí el tranvía hacia la estación de tren. Sí, aquí hay tranvías a las 5 de la madrugada (bueno, no en domingo). Tras una breve espera en la estación, me subí al tren y me pasé dos horas y veinte minutos escudriñando la oscuridad, ya que soy incapaz de dormir en los transportes públicos. A diferencia de mi primer viaje en TGV, esta vez nadie se sentó a mi lado. O más bien no por mucho tiempo. Cuando en mi mp3 dejó de sonar Mahler y empezó Sibelius, coincidiendo con una parada, sentí una perturbación en la Fuerza, miré hacia el pasillo y allí plantado había un chico (guapísimo) mirándome con tal cara de desolación que me puse nerviosa y empecé un movimiento destinado a no sé qué. Me revolví como una idiota por dos segundos. Miré a la ventana otra vez y fingí no haber hecho nada extraño. Se sentó a mi lado y como 5min más tarde, otra perturbación en la Fuerza, miro a mi derecha y el chico guapo ha desaparecido. Joé, que no soy taaan fea ni como personas ni nada.

En fin, una vez llegada a París, camino por un andén sin fin siguiendo la marea de gente hasta la estación. Busco una máquina expendedora de tickets de metro y me dirijo a coger la línea 12, trasbordo y finalmente llego a la salida más próxima al Consulado. Son las 8.30am y tengo hambre. Veo una frutería (de barrio, no os vayais a pensar que era el centro) y me compro UNA manzana por la que me cobran 0'88€. Un buen rato más tarde (me equivoqué de sentido al salir del metro) llego al Consulado. Un montón de gente en la cola de renovación del pasaporte. Primero relleno el impreso para inscribirme como "no residente" y una amable funcionaria me hace pasar a un despacho para pasarlo todo a su pc y darme un papel con mi número de "no residente" con el que me dirijo a otra ventanilla, para rellenar otros dos papeles para solicitar el voto por correo.

Acabo enseguida (para interesados: se necesita DNI/pasaporte y una foto de carnet), son más o menos las 10, estoy no sé dónde y quiero ir al barrio judío. Tiro millas hacia donde sospecho que es. Me guío como buenamente puedo por los mapas que hay de poco en poco. Finalmente llego a un canal y estoy cansada y tengo calor y empiezo a hartarme. Entro en una librería y me compro un plano. Viendo que aun estoy lejiiiiisimos del barrio judío, me paso por el forro el bonito plan turístico de pasear y cojo el metro.

Localizo el King Falafel Kebab, pregunto la hora de apertura (aun son las 11h) y voy a tirarme al sol a la Places des Vosgues. De camino hay una cantidad tremenda de tiendas de marca. Ropa, complementos, maquillaje... Es todo precioso, la gente que pasea va divina y yo con mis pintas de ¡arriba la comodidad! me siento un poco avergonzada y pienso que podría haberme esforzado un poquito en elegir algo más bonito. Pensamiento chorras cuando sabes que vas a pasarte una jornada de sudor y agotamiento, pero en fin, la tv tiene la culpa de que pensemos así.
A mediodía voy a por mi pita que está delicioooosa. 100% vegetariana. Tiene unas bolas de cuscús muy especiado fritas, berenjenas, tomate... En fin, para morirse de delicia. Vuelvo a estar descalza en la pelouse de la Place des Vosgues planeando mi siguiente destino con el plano extendido ante mi, un lápiz en la mano y una libreta con direcciones en letra minúscula. Me decido por tomarme el postre en Berko, a pesar de las tiendas de dulces del barrio judío (que tienen una pinta increíble, por cierto). Caminata, preguntar por la boca de metro más cercana. Llegada a Berko. Me siento frente al Pompidou, a ver a la gente pasar, unos haciendo malabares, los turistas subiendo las escaleras...

Estoy hecha puré y aunque sé que las habitaciones del albergue no abren hasta las 16h, decido probar suerte y acercarme a ver si por algún milagro las van abriendo según se van limpiando y no tengo que esperar tanto. Me hospedo en Three ducks. 28€ la habitación cuádruple en temporada alta y finde, desayuno incluído. Llego, no, no abren los cuartos hasta las 16h. Dejo mi equipaje y me voy a ver los alrededores. Escribo algo para Fer y vuelvo para "tomar posesión de mi aposento". Soy la primera en llegar. Me doy una ducha en el baño compartido. PUNTO NEGATIVO: La ducha no tiene regulador ni de altura ni de temperatura ni de nada. Aprietas el botón y te conformas con lo que salga de las alturas (agua tibia que para verano está bien, pero en invierno no sé yo...). Vuelvo a mi cuarto, me pongo una camiseta deliciosamente limpia, hago la cama (hay que "alquilar" las sábanas, 3'5€ de depósito) y llega mi primer compañero de cuarto que se ruboriza al encontrarme allí. Le dejo la llave y me voy a mi rendez-vous con una au pair española (en adelante, A) en Synie's. Tras mucho mirar y remirar el mapa, llego. Aparece A con una au pair californiana muy maja. Nos tomamos unos cupcakes y decidimos ir al barrio latino.

El barrio latino, tan animado como siempre. Nos sentamos en una terraza a tomarnos una sangría mientras vemos la gente pasar y a un viejo con un vestido amarillo de golfa, un sujetador negro con lentejuelas y un sombrero plateado. Según pasa el tiempo, se desata más y se pone una rosa entre los "pechos" y un tanga que enseña a quien quiera verlo. Un pelín asqueroso. Poco después se le une un amigo vestido con un delantal, unas chanclas y un gorro de cocinero. Y nada más. Escalofriante.
La californiana tiene que irse y A y yo decidimos seguir la fiesta en otra parte. Me compro un cono de patatas fritas (cena) y nos vamos a un pub irlandés, donde tras unas sidras y muchas muuuchas risas llegan otras au pairs bastante cocidas, que acabaron por fastidiar la noche. Digamos que a la 1.30am yo estaba más muerta que viva, arrastrándome penosamente con las demás para llevar a una idiota borracha junto a otra idiota borracha en cuya casa iba a quedarse a dormir. Así que mi vena despiadada salió y dije que a tomar por culo la borracha de los cojones lamentándolo mucho estaba cansada y me iba a mi hostal. Llego, abro con todo el cuidado del mundo la puerta de mi cuarto, intentando no despertar al chico que duerme en la cama bajo la mía, y descubro (en mi estado de cabreo inmenso) que alguien ha quitado MI mochila de encima de MI cama, la ha dejado en el suelo y ha puesto SU maleta sobre MI cama ya hecha. Por un momento tengo ganas de tirar la maleta por la ventana, pero la dejo sobre la única cama no hecha, me pongo el pijama y me voy a dormir.

6am. Alguien llama a la puerta. El chico bajo mi cama refunfuña medio dormido. Nadie se levanta. Vuelven a llamar. El chico se levanta y abre la puerta que estaba abierta. Una maldita idiota empieza a farfullar algo, el chico pasa de ella y se vuelve a la cama. La tonta del culo se queda mirando a MI cama y a MI "durmiendo" y pregunta "¿y yo dónde duermo?". El chico (ya hasta los huevos) le señala la cama libre y con el tono más borde del mundo, responde "AHÍ". Ella saca el móvil y a su luz se pone a hacer la cama A LAS SEIS DE LA MAÑANA, haciendo un montón de ruido. Se me ocurren un par de cosas que decirle en inglés o francés y muchas en castellano para decirle. Algo como: maldita gilipollas, métete el móvil por el culo y acuéstate de una vez ¿sería usted tan amable de acabar pronto?

8am. Me despierto, me doy una ducha y voy a desayunar. Mis compañeros de cuarto parecen afectados de parálisis muscular y ni se inmutan por mis idas y venidas. Me tiro en la cama a descansar hasta la hora del check-out. En el cuarto de al lado un asiático pone su música j-pop (o k-pop o lo que fuese) y dormito a trompicones. Chico de la cama de abajo y chico ruborizado se levantan, zorra inútil sigue sin mover un dedo. A las 11h hago el check-out, dejo mis sábanas en el cuarto de sábanas y me dirijo a la estación de tren. Me tomo un malísimo café con un rico brownie en Subway y me pongo al solete mientras espero a A.
Comemos juntas mientras me cuenta cómo acabó la noche ayer. Me alegro de haberme ido cuando lo hice. A las 15h cojo el tren a Nantes y me paso medio dormida el viaje, disfrutando del paisaje (aunque en fin...). Cuando llegamos, me recibe un bofetón de calor y sol inclemente. Llego a casa y los niños se alegran de verme. Resumo mis últimas 36h de vida y cómo respuesta a "¿por aquí qué tal?" recibo un "pues... la niña ya va al baño". Nos quedamos unos segundos en silencio. Pienso en si se tomará muy a mal la respuesta que estoy pensando. Sospecho que ella piensa lo mismo que yo y no digo nada. Sí, tu vida es una mierda.
Y cuando me tiro en la cama a descansar, oigo a los niños gritando. Home sweet home.

4/10/11

Homenaje a Alma

Alma es la cocinera de cupcakes más increíble que conozco, o más bien, que leo. Su blog Objetivo: Cupcake perfecto, está lleno de fotos y recetas alucinantes, que pueden transformarse en una tortura si lo estás leyendo con hambre. Hay una sección de su blog llamada Guías dulces donde comenta las bakeries por donde va pasando en distintas ciudades y la impresión que le han dado. Como este fin de semana estuve en París y Alma me ha contagiado ligeramente su locura por los cupcakes, me pasé por dos bakeries y he aquí mi humilde homenaje a Alma, para darle las gracias por su blog y sus esfuerzos por el mundo cupcake (con las guías dulces, los talleres, las recetas...)

Bakerey number 1:
Berko
Está al ladito del centro Pompidou. No hice fotos del interior porque estaba lleno de gente. Es un local pequeño, donde además de cupckes tienen tartas y tartaletas. Todo tenía una pinta deliciosa, pero tenías que empujar un poco para moverte por allí, así que no pude ver bien las tartas.
Cada cupcake costaba 2€. El tamaño, más bien pequeño, pero perfecto para probar varias cosas, picotear o acompañar un café de media mañana.


La cobertura de chocolate blanco se chafó un poco en la cajita, pero antes de eso os aseguro que era precioso. En cuanto a sabor, me gustó mucho el red velvet, mientras que el de frambuesa y chocolate  estaba rico, aunque me esperaba algo más del bizcocho. Sabía como las típicas magdalenas pasables que se compran en el súper. Tengo que mencionar que entre los muchos sabores a elegir, estaba el "Cupcake Dexter", hay fotos en el blog de Berko.


Bakery number 2:
Synie's Cupcakes
Queda un poco más lejos de todo, la verdad. Llegar, se llega, porque con el metro se llega a todas partes. Pero cuando llevas desde las 4.30 en pie y has caminado un montón y aun tienes que llegar a la bakery perdida... En fin, que cuando te sientas y te ponen delante tu cupcake sientes algo así como paz espiritual.
Esta vez el cupcake me lo tomé acompañada, así que me dio un poco de vergüenza ponerme a hacer fotos como una loca... Y me olvidé de fotografiar el cuarto cupcake, de fresa y no sé qué más.
El tamaño es mayor que los de Berko y cuestan 3.90€. Te los sirven en un platito de pizarra y te ponen una copa y una jarra de agua (del grifo, o sea, gratis) sin que tengas que pedirla.




Estaban riquísimos, me gustaron mucho más que los de Berko y además de coberturas de queso o mantequilla, había también de merengue, un poquito crujiente... buenísimo, vamos.
Si pasais por París, es visita obligada.

Pues esta es mi "Guía dulce de París". No es gran cosa, porque tampoco soy una experta, pero al menos he disfrutado un montón comiéndome los cupcakes con la excusa de que era por el blog.
Ya escribiré sobre el finde parisino.

Far breton

Ante las peticiones de la receta del far breton, que han superado las barreras de los posts, os hago caso y dejo la receta. Veo que en la foto se veía apetitosa, o que os gustan mucho las quesadillas. He de decir que quedó muy rico y que es sencillísimo de hacer.

Far breton

Ingredientes:

- 3 huevos
- 80 g de azúcar
- 1 sobre de azúcar vainillado
- 1 pizca de sal
- 100 g de mantequilla
- 170 g de harina
- 60 cl de leche entera (yo usé semidesnatada)
- 25 ciruelas pasas deshuesadas


Preparación:

1) Precalentar el horno a 150ºC y barnizar con mantequilla el molde.
2) Batir los huevos añadiendo el azúcar y la sal poco a poco, hasta que la mezcla blanquee. Incorporar la mantequilla derretida y la harina tamizada. Añadir la leche fría, cuidando de no hacer grumos.
3) Hacer rodar las ciruelas por la harina y quitarles el exceso con golpecitos. Verter la mezcla en el molde y repartir las ciruelas. Cocer una hora y comer tibio o frío.

Notas: Si hay algo en la receta que suene lingüísticamente raro, es fruto de la traducción rápida, desolée.
La mezcla queda muy líquida, así que si no quereis que después de haber colocado cuidadosamente las ciruelas, éstas bailen la conga de camino al horno, dejad la rejilla del horno fuera para luego meter el molde sobre ella.
Recién enfriada, a temperatura ambiente, está buenísima, mucho mejor que de la nevera.

Que aproveche.

30/9/11

Manual Au Pair IV

Metiéndote en la jaula de los leones

Por supuesto, los leones son los niños. Que eso de que son dulces y tal es una mentira como una casa, pero ya lo descubrirás. ¿Habeis leído alguna vez Calvin & Hobbes? Pues a veces se parece. Mucho.

Bueno, antes de enrollarme con las desventajas del trabajo (la idea es que seais au pairs, no espantaros) os expongo las dos formas de enfrentar esto:
1) es un trabajo
2) es más que un trabajo
El primer planteamiento no es incorrecto. Hay muchas familias que sólo necesitan a alguien que se ocupe de sus hijos por unas horas (a mayor edad de los hijos y menos horas de trabajo, menos les importa que te impliques) pero la mayoría quieren que te integres, que seas casi un miembro de la familia. Excursiones, paseos, viajes... Depende de lo que haga la famila en su tiempo libre, pero la mayoría esperarán que (al menos en ocasiones) los acompañes.
Los niños no entienden que estés para jugar con ellos de lunes a viernes y los findes no quieras ni verlos. O que "fiches" a una hora y después de eso no estés para nadie.
Por supuesto no estoy diciendo que te excedas en tus horas de trabajo, aunque algún día habrá en que te tocará, sino que te metas en la familia. Te ayudará mucho, en el trabajo y en tu lucha contra la morriña.
Cada cual tiene su forma de hacerlo. Yo tomo té con la madre de la familia. O de vez en cuando nos vamos de paseo, o la acompaño al súper. No porque me apetezca ir, sino porque es una relación que considero necesaria para sentirme bien aquí. Y si un sábado por la tarde estoy tranquilamente en mi cuarto disfrutando de mi muy merecido tiempo libre, y viene uno de los niños a contarme algo (¡casi veo al conejo verde del jardín!) o a enseñarme algo o simplemente a hacer "cucú", pues no pasa nada. Hasta da gusto ver que te tienen cariño.
Eso no quita que luego te pases todo el finde fuera de casa y sólo vuelvas a la hora de comer y a la de cenar. Que sí, lo he hecho. Y lo a gusto que te quedas cuando después de horas fuera vuelves, ves a los niños con sus llantos, sus caprichos, sus peleas... y piensas "llevo todo el día sin aguantar esto Y ADEMÁS en 10min vuelvo a irme y seguiré sin aguantarlo".

Yo de verdad recomiendo el segundo método. No soy el ejemplo perfecto de au pair, ni mucho menos, y mis findes no me los quita nadie, pero la familia con la que trabajeis será vuestra "semifamilia" durante los meses que paseis con ellos. Y no se puede formar parte de una familia sin invertir tiempo desinteresadamente.

Breizh

Breizh significa "Bretaña" en bretón. Y como todos sabreis, Bretaña es una región francesa, habitualmente comparada con Galicia, por aquello del clima, los celtas y puntuales similitudes históricas.
Hace no sé cuántos años (no demasiados) Nantes formaba parte de la Bretaña, pero por motivos políticos, hicieron un corte en el mapa y metieron a Nantes en la región Pays de la Loire. Por aquello del río, supongo.

Aquí no habla bretón ni el tato, y por lo que me han dicho, en Bretaña casi nadie. Pero se ven muchas pegatinas de L'aise Breizh, una marca de ropa bretona, de banderas bretonas y demás, como bares con nombre en bretón, mitología celta y trisqueles. Vamos, que hay cierta conciencia bretona, sentimiento de pertenencia o no sé qué.

Así que impulsada por ese airecillo bretón (y por los ojitos de cordero degollado de Diane), he abierto mi libro de pâtisserie y he hecho un far breton. Que viene a ser como una quesadilla con ciruelas pasas.
Este es el aspecto, aunque detesto mi cámara, porque no capta el verdadero color de las tartas, maldita sea.


Ya la cataré y veré si vale la pena repetir la receta o no.
El Manual Au Pair IV está en proceso de edición. Prometo colgarlo antes de irme a París (mañana a las 6 de la mañana cojo el tren)

22/9/11

Sin té y sin horno Ladherna pierde la cabeza

Ante lo infructuoso de mi búsqueda de un curso de repostería no profesional en Nantes, me he comprado un libro de recetas. El segundo de mi vida. Y esta vez, también de dulces. No tengo remedio. La pâtisserie maison pas à pas, se llama.

Mañana voy a ponerme el despertador. Y voy a desayunar tortitas como una puta reina. Y después me voy a dar un baño con espuma. Y si me da la gana, me hago la manicura. Joder ya.

(¿Pareceré un ama de casa de los 50? ¿Monísima, cocinando dulces y ocupándome de los niños?)

Prometo seguir con el Manual au pair... otro día.

19/9/11

Manual Au Pair III

Acuerdo y contrato

Has encontrado una familia con la que tienes good vibrations, el destino te interesa y las condiciones parecen buenas. ¡Felicidades! No te ciegues con el hecho de que parezcan majos y el trabajo llevadero. Exige siempre unas condiciones por escrito. No digo ya un contrato, sino algo a lo que agarrarte. Que fijen unas horas por semana, un horario sería la óptimo (aunque eso no siempre es posible, yo no tuve uno hasta hace una semana) y una lista de tareas detalladas.
En todo contrato au pair (o casi) se estipula que además de ocuparse de los niños, el/la au pair ayudará con ligeras tareas domésticas. Que te las pongan por escrito o puedes encontrarte con la desagradable sorpresa de tener que limpiar la casa enterita. Recuerda que es un trabajo, que tú vas a encargarte de X tareas a cambio de Y cantidad de dinero. Si X es algo difuso, mal vamos.

Cada familia es un mundo. Hay familias monoparentales, con uno o muchos hijos, padres que trabajan en casa, divorciados y arrejuntados cuyos hijos vienen y van de una casa a otra... Como hay tanta diversidad, tienes que valerte de tu juicio para saber qué condiciones son razonables en qué casos. A lo mejor una familia busca una au pair que enseñe a sus hijos un nuevo idioma y otra familia necesita que seas madre o padre durante las horas que el progenitor esté en el trabajo.

No olvides hablar de días libres y vacaciones ni del espacio del que dispondrás en casa (si pueden enviarte una foto de tu futuro habitáculo, mejor que mejor). Y si piensas ir a algún curso del idioma del país, ¿quién corre con los gastos? ¿Cómo funciona la sanidad pública en ese país? ¿Deberías hacerte un seguro? ¿Lo pagas tú o ellos? (Yo tengo éste)

Haz una lista de todas las preguntas que se te ocurran, aunque te parezcan de lo más chorras. No te quedes con dudas, pregunta sin miedo y cuando tengas todas las respuestas vuelve a valorar a la familia. Si te agrada, pasa al siguiente paso: comprarte el billete de avión.

Mañana: Metiéndote en la jaula de los leones

Ya no soy del Norte

Las brújulas locas tenemos un problemón y es que sabemos dónde estamos, pero no nos situamos. Es decir, sí, mis pies están aquí, pero ¿y el Norte? Y cuando echamos a andar, por supuesto, no tenemos ni idea de qué dirección hemos tomado.
Cuando decidí echarme al camino, no sabía hacia donde tirar. Y recurrí a la aguja, para que me echase una mano en lo de no perderme. Así, cuando puse un pie delante del otro y recorrí 1.280km podía suponer qué dirección había tomado. Ahora estoy aquí pero sigo sin saber encontrar el Norte. Ayer descubrí en tu piel un mapa astronómico. Con la Osa Mayor mirándome fijamente, con sus estrellas diciéndome: léenos y podremos mostrarte el Norte. No me atreví a hacerlo. Temo no encontrar a Casiopea y caer otra vez en la frustración de que la Estrella Polar se me oculte. Pero al mismo tiempo, cada vez que acaricio el mapa de tu espalda, cada vez que como un ritual, me desnudas y besas mi Rosa de los Vientos, tengo la idea loca de que tú guardas el secreto de meridianos y paralelos. De que un día levantarás la mano y me señalarás Norte y Sur. Que dibujarás un mapa como el tuyo sobre mi y nunca más dudaré de la dirección cuando el camino me llame.
- Eres del Suroeste.
- ¿Suroeste?
- Sí, claro.
- Tienes razón. Llevo tanto tiempo siendo del Noroeste, que se me hace raro dejar de serlo.

18/9/11

Manual Au Pair II

Buscando una familia

1) ¿Quieres pagar o que te salga gratis? ¿Prefieres llevarlo todo bien firme y seguro o más a la ligera?
Si en ambas preguntas prefieres la primera opción, hay un montón de agencias para poner en contacto a au pairs y familias. Los precios son de 50€ para arriba. Si quieres un destino concreto (ese lugar y no otro, porque entonces no te vas), contrata una agencia, te será más sencillo. A mi a veces me da rabia pensar que si hubiese pagado, ahora podría estar en Londres o París. En fin, sólo a veces.

2) ¿Con los niños de qué edad te sientes más cómodo?
Cada edad tiene sus ventajas e incovenientes: los pequeños lloran, cagan pañales que tendrás que cambiar y no entienden nada de horarios. Pero también son cariñosos, se adaptan con mayor facilidad y eres mucho más grande y fuerte que ellos (no para pegarles, hombre, sino para cogerlos en brazos, vestirlos...). Los de edad media (digamos de 6 a 10 años) empiezan a presentar más problemas de aceptación de que llega alguien nuevo a quien hay que obedecer. Hay que ayudarlos con los deberes, si les da una rabieta pueden hacértelo pasar fatal... Pero también tienen una edad en la que ya les puedes explicar más cosas, jugar con ellos a actividades que te resulten divertidas (deportes, muñecas, videojuegos...) Y luego están los pre- y adolescentes. Sacos de hormonas. No sé si querría meterme ahí... Pero, de nuevo, puedes compartir más cosas con ellos.
Así pues, ¿ver 20 veces el DVD de los Teletubbies o escuchar cada día el mismo CD de los Jonas Brothers, Hanna Montana o derivados?  ¿Jugar a "este dedo compró un huevo, este...", a las Barbies, o al fútbol?

3) ¿Adónde quieres/ puedes irte?
Ten en cuenta qué idioma quieres aprender y cual/es chapurreas (o hablas). No puedes irte sin saber nada, ¿qué pasa si antes de que aprendas el idioma, le pasa algo al niño? ¿Eres capaz de llamar a urgencias y explicar la situación? ¿Sabrías pedir indicaciones si te pierdes?
Luego está la cuestión monetaria, no todo el mundo puede pagarse un billete a Australia...
Y finalmente, el gusto de cada cual. No olvides considerar la cultura, gastronomía y asistencia médica del destino.

Esto es lo básico, ahora es cuando debes contactar con una agencia / web gratuita (como hice yo) y hacerte un perfil. Responde a todas las preguntas con total sinceridad, si te cogen y resulta que luego no eres lo que dijiste, va a ser un palo para ellos y para ti.

Cuando tengas alguna oferta, analízala profundamente. Primero lo fácil: situación, edad y número de hijos, salario, condiciones generales... Y después de esto, pasa el escáner del sexto sentido. Sé que suena un poco chorras, pero es importante que notes (no, no soy una loca mística) buenas vibraciones. Es la familia en la que te vas a meter, con quienes vas a convivir una larga temporada. Habla con ellos, escribíos, veos las caras por Skype o llamaros por teléfono. Si te dan yuyu, por buenas que sean las condiciones, olvídalos. Muchos contratos au pair se rompen por la mala relación con la familia.
Tomándome como ejemplo, ¿por qué alguien que jamás ha cuidado niños se va a una familia con TRES pequeños, a una casa en obras, en una ciudad a la que acaban de mudarse (y por tanto no pueden presentarte a nadie ni indicarte nada de la ciudad)? Pues porque me dieron buen feeling. Y fiarme de mi olfato ha funcionado, son la gente más maja que podría haber imaginado.

Mañana: Acuerdo y contrato

17/9/11

Manual Au Pair I

Cuando decidí irme de au pair, busqué foros o blogs donde encontrar referencias al trabajo, pero nada. Encontré un foro apenas frecuentado que no me aclaraba nada y la mejor información la saqué de la misma web donde contacté con la familia.
Una vez aquí volví a echarme a la búsqueda, otra vez infructuosa. Así que después de dos meses y medio aquí, creo que ha llegado el momento de iniciar una nueva sección de mi blog: Manual (de supervivencia) au pair. Al principio pensé en abrir otro blog, pero como es mi trabajo actual, habría actualizaciones que no sabría en qué blog meter. Así pues, comiezo:

Hoy: Todo empieza con una idea

Vives en tu casa, con tu vida y tu historia. Alguien te ha hablado de la experiencia au pair, quizás conozcas a alguien que lo haya sido o tal vez simplemente oíste campanas y no sabes donde. Así que la curiosidad te lleva a investigar. Y por los motivos que sea que tengas, decides que quieres probarlo.
Bien, aquí es cuando deberías sentarte y reflexionar. Porque decirte "me voy de au pair, viajo, aprendo un nuevo idioma y me saco unas pelas" está guay. El planteamiento es chachi, pero si realmente fuese tan fácil, lo haría más gente.
Hay varias cosas importantes: tener cerrado lo que dejes atrás, querer irte y que te guste el trabajo.
Cambiar de vida no es tan fácil. Estoy hablando por supuesto de irte una temporada larga, para un verano no es tan complicado. Irte un año si no has acabado tus estudios y no sabes si vas a seguirlos, o teniendo pareja, o alguna otra situación personal/laboral pendiente es un error. La soledad, la morriña, la incertidumbre... unidas a asuntos sin zanjar harán que te rompas la cabeza o incluso que te vuelvas a casa.
Querer irte. Que evidente suena, ¿verdad? Pues parece que no lo es. Pensar en irse es fácil, es guay, es un planteamiento agradable. Me voy, disfruto de la experiencia y vuelvo. Ya. ¿Y durante la experiencia qué? ¿Estás seguro de querer dejar atrás familia y amigos? ¿De ir por la calle y no entender el idioma? ¿De sudar la gota gorda cuando entras en una tienda a pedir algo? ¿De enfrentarte a una ciudad nueva, a la soledad? Son cuestiones que no hay que infravalorar.
Y por supuesto, los niños. Tampoco tienen que fliparte, o tener vocación. Simplemente que te gusten y tener mucha paciencia. Si no tienes paciencia o eres altamente escrupuloso, olvídate de ser au pair. Los niños se manchan (mucho) y a veces no se dejan limpiar, pero están encantados de mancharte. Eso por no hablar de enfermedades varias, piojos, mocos colgantes, babas y culos sucios. Si la idea de que te pongan a dos cm de la cara un cepillo de dientes manchado de caca te revuelve el estómago, quédate en casa, hazme caso.
Los niños lloran. No importa la hora ni el lugar. Y gritan. Y no entienden o no quieren entender muchas de las cosas que les dices. "No toques eso" les entra por un oído y les sale por el otro. Además al principio lo más seguro es que te tomen por el pito del sereno. Es difícil pasar de no tener a nadie a tu cargo a tener una, dos o incluso más fieras a tu cargo.
Hay otra cualidad importante, aunque no sólo para ser au pair, que es ser de convivencia sencilla. Te vas a meter en una familia con unas normas y costumbres, y tú vienes con las tuyas. Lo mejor es el punto intermedio, claro, pero debes llegar con la premisa "su casa, sus normas" bien aprendida. Si luego llegais a un acuerdo o entendimiento, mejor.

Si te has planteado todas estas cuestiones y has llegado a la conclusión de que puedes y quieres (poder, podrían muchos, pero querer ya es otro cantar) irte de au pair, adelante.

Mañana, Buscando una familia.

8/9/11

Finde parisino

Para cumplir con mis obligaciones y ejercer mis derechos como ciudadana española, el primer fin de semana de Octubre voy a París, al consulado (abre el primer sábado de cada mes).
Por supuesto, si alguien quiere unirse, es bienvenido.
Cosas que hacer en una visita relámpago a París de menos de 48h:
- Ir al consulado
- Comer en el King Falafel Palace (26 rue des Rosiers, el mejor kebab que he probado en mi vida)
- Pasarme por Berko o Synie's Cupcakes (es evidente a qué)
- ¿Y qué más? Sé que se me olvida algo IMPORTANTE que me quedó por ver la última vez que estuve, pero no caigo en la cuenta. ¿Ideas de qué podría ser?

4/9/11

Este

Me muero. Me muero me muero me muero. Au, ay. Crec, casi puedo oírlo, estoy segura de que la mitad de mis músculos se están desgarrando mientras sudo la gota gorda por mantenerlos activos y enteros.
Me coge una mano y la aprieta fuerte. Aguanta, no te rompas ahora. Venga, que yo te acompaño en el sentimiento. No jodas, no necesito tu compañía sentimental, sólo que me agarres fuerte y no dejes que me caiga. Los sentimientos déjalos en la mesilla de noche.
Menos el alma, me duele todo. Suena Stuck in the middle with you y me entra la risa, pero paso de explicarlo. Pienso en cuantas cosas ha cambiado Noreste, en dónde demonios están mi juventud y mi forma física. Estoy hecha un asco. Me bebo un vaso de agua del tirón, está fresca y sabe a gloria, pero él sabe a tabaco y es mejor que la gloria. Sabe a dulce, a niño bueno que te coge de la mano y que te da un besito, a alguien que te agarra fuerte para que no te caigas sin tener que pedírselo. Acero y tinta. ¿De dónde eres?
Back in the ring to take another swing. La sensación de que mis músculos se deshilachan ha desaparecido y sólo queda una pesadez de dos toneladas por pierna y una puñalada en el costado.
Párpados pesados que se hinchan mientras sigo esa costumbre de quedarme helada bajo capas mullidas, escrutando la oscuridad, pensando en que debo dormir.
Luz azul grisácea, manchándolo todo. Tengo frío frío frío y calor calor calor. Una puntilla negra bajo los ojos. Me la quito.
Adiós. Llueve. ¿Hacia dónde está el río? Merde!

3/9/11

Golosidades

Yo no quería, de verdad que no. Han tirado la cocina y nos hemos desplazado temporalmente (por -espero- 2 semanas) al cuarto de la lavadora, donde convivimos: mesa y sillas, nevera, lavadora y secadora, fregadero, hornillo (estilo camping), máquina de cocinar al vapor y kettle. Todo lo demás (platos, sartenes, comida, cafetera, etc) está en una habitación adyacente que sirve, por ahora, de almacén cocinero. El horno está... está... en algún sitio, eso seguro. Sólo hay que enchufarlo.
Y por todas estas cosas yo no quería, pero me he encontrado con esto y lo siento por los niños, pero no es apto para menores. Los haré y me los comeré yo sola. Y me sentiré de p*** madre.

Por cierto, he encontrado el nombre científico de mi fiebre de horno en una tienda: