27/9/10

Falsedades

Hace días que le doy vueltas en la cabeza a algo. No sé si con lo que expondré a cotinuación estareis de acuerdo conmigo o no, pero a mi me parece más claro que el día. Normalmente me guardo estas cosas para mi, pero esta vez mi cabreo pasa los límites habituales.

Me parece una tomadura de pelo. ¡Una tomadura de pelo de tres pares de cojones! Nos avisan de que nos van a dar por culo, con tiempo además, y siguen avisando, avisan y cuando ya nos la han metido ¡nos quejamos!
Así es como veo yo la huelga general del día 29. ¿¡Es que han perdido la cabeza!? No sé, en mi mundo las cosas se hacen ANTES, no DESPUÉS. ¿A qué coño viene hacer huelga general después de que se haya aprobado la reforma laboral? Es que es de gilipollas, de tontos del culo que se han estado rascando la barriga durante años (sí, años). Por si no ha quedado claro, me refiero a los líderes sindicalistas. Y aun por encima con humos, dándoselas de revolucionarios y de paladines de la justicia, protectores de los proletarios y demás. Mamones de mierda.
Y ahora resulta que no van a la reunión de mañana con el Gobierno, en plan "vamos de sobraos y pasamos del Gobierno". Como quinceañeros.
"Si el Gobierno quiere recuperar la credibilidad solo tiene un camino rectificar su política económica y social y retirar la reforma laboral"
¿¿Y ellos hablan de CREDIBILIDAD?? ¿¿RETIRAR?? ¿Qué hacíais mientras avisaban y avisaban de que la iban a aprobar? Inútiles, que sois unos inútiles. Joder, así va el país...

22/9/10

La maleta en el armario

Estoy de nuevo en mi preciosa ciudad.
Y todo sigue igual. O peor. ¿O será que me he vuelto más crítica, más impaciente, menos dispuesta a las tonterías y a las medias tintas?

El plan ultracaro de traer más arena a las playas no ha funcionado en absoluto. Hermoso derroche de capital público.

6/9/10

Diez días

Diez días. Cuenta atrás en toda regla.
Y estoy deseando irme, y al mismo tiempo quiero quedarme.

Quiero volver a mi hermosa Coruña, a sus calles, a su gente, a su lluvia, a luz benigna del sol, a Macondo, tomarme un café cuando la cafetería está medio vacía y la música suena bajito, mirar por su cristalera viendo pasar a la gente que habla, viendo llover... Volver a los aromas familiares: mi casa, mis amigos, el atlántico, el aire tras la lluvia... Volver a abrazar a la gente que quiero.

Pero me esperan cosas difíciles y desagradables, también. Me esperan cabreos y discusiones. Me esperan disgustos, frustración. Desgraciadamente conocidos. No es lo mismo que los disgustos y la frustración que a veces siento aquí, nuevos y que por tanto llevo mejor.

Tengo morriña. Echo de menos mi ciudad y su gente. Pero no mi vida. Aunque supuestamente ésta también lo sea...
No quiero volver para recibir las mismas miradas, los mismos reproches. Pero es lo que queda, al menos por otros 9/10 meses.

Pronto estaré en casa y sé qué es lo primero que quiero hacer. Otra cosa es que el resto del mundo esté de acuerdo. Ya veremos. De momento tan sólo planeo café. Mucho café. Buen café, por fin. Con gente, buena gente :)