24/11/10

Dímelo

Vamos, dímelo. Dime al oído que te excito. Muérdeme el lóbulo de la oreja, agarra mis muñecas a mi espalda, domíname. Átame si te divierte. Ríe travieso, rozándome la punta de la nariz con la tuya. Dime obscenidades... y házmelas. Acaricia mi piel arrebolada. Dame a besar la yema de tus dedos. Recórreme entera, recréate en mi ombligo, en la cara interna de los muslos. Ponme una venda en los ojos y bésame suavemente por todo el cuerpo, como un juego, como si buscases el tesoro perdido. Como un explorador en tierras desconocidas.
Sube tu mano desde mi rodilla flexionada contra tu costado hasta la cadera. Mírame a los ojos, acércate más, apoya una mano sobre mi corazón.
BUM-BUM BUM-BUM BUM-BUM
¿Un poco rápido? No lo suficiente. Acerca tus labios a los míos para acallar mi reacción y dímelo:

Chsst... Que no nos oigan.

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