29/10/10

Más cosas que huelen a infancia

La colonia nenuco.
Las setas. Me transportan a un cesto, una navaja marinera, bosques húmedos, mañanas muy frías, pisar intentando hacerlo en silencio, cortar una seta y olerla con los ojos cerrados. Ah... los placeres inmensos de la infancia...
La plastilina.
Los pasillos del colegio. Ese olor es inmutable. Volved a vuestro excolegio y comprobareis que sigue oliendo exactamente igual que cuando erais críos.
La leche caliente con Nesquik. No me gustaba nada (de echo, sigue sin gustarme). Sentarme TODAS las mañanas delante de un tazón de leche caliente me exigía una fuerza de voluntad tremenda y bebérmela...
El olor de la tienda de campaña. Todos los veranos nos íbamos de camping. Recuerdo también con cariño las tazas de metal y las incomodísimas sillas plegables.

La infancia es hermosa, dicen. Pero no daba un duro por volver a ella. Por muy bien que oliese.

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