27/9/10

Falsedades

Hace días que le doy vueltas en la cabeza a algo. No sé si con lo que expondré a cotinuación estareis de acuerdo conmigo o no, pero a mi me parece más claro que el día. Normalmente me guardo estas cosas para mi, pero esta vez mi cabreo pasa los límites habituales.

Me parece una tomadura de pelo. ¡Una tomadura de pelo de tres pares de cojones! Nos avisan de que nos van a dar por culo, con tiempo además, y siguen avisando, avisan y cuando ya nos la han metido ¡nos quejamos!
Así es como veo yo la huelga general del día 29. ¿¡Es que han perdido la cabeza!? No sé, en mi mundo las cosas se hacen ANTES, no DESPUÉS. ¿A qué coño viene hacer huelga general después de que se haya aprobado la reforma laboral? Es que es de gilipollas, de tontos del culo que se han estado rascando la barriga durante años (sí, años). Por si no ha quedado claro, me refiero a los líderes sindicalistas. Y aun por encima con humos, dándoselas de revolucionarios y de paladines de la justicia, protectores de los proletarios y demás. Mamones de mierda.
Y ahora resulta que no van a la reunión de mañana con el Gobierno, en plan "vamos de sobraos y pasamos del Gobierno". Como quinceañeros.
"Si el Gobierno quiere recuperar la credibilidad solo tiene un camino rectificar su política económica y social y retirar la reforma laboral"
¿¿Y ellos hablan de CREDIBILIDAD?? ¿¿RETIRAR?? ¿Qué hacíais mientras avisaban y avisaban de que la iban a aprobar? Inútiles, que sois unos inútiles. Joder, así va el país...

2 comentarios:

Jack H. Miller dijo...

Pero es cierto. Cualquiera con dos dedos de frente puede ver que la cosa viene de muy, pero que muy atrás. Claro que en este país parece que no queda nadie que tenga dos dedos de frente, todos se han marchado al extranjero. Que es lo mismo que planeo hacer yo en cuanto pueda.

Nirei dijo...

Estoy de acuerdo, es una vergüenza.
Aún diría más: De toda la gente con empleo con la que he hablado sobre la huelga no ha habido uno solo que no mencionase a los piquetes como razón para ir. Ha sido un evento forzado más que una auténtica huelga, un acto del más puro terrorismo.