21/8/10

Planes de maleta parlante

Quiero irme a Inglaterra. Quiero aprovechar esa oportunidad, quiero volver a recorrer Bath, escuchar un concierto de órgano en la abadía, tomarme una cerveza al sol en Oxford, o un té en una cafetería diminuta, tumbarme al sol en Hyde Park, correr bajo la lluvia al salir del metro londinense.

Quiero... vivir, volar, respirar hondo y decirme "vamos allá". Quiero volver a sentir la increíblemente deliciosa felicidad que sentí al caminar hacia la puerta de embarque, dirigiéndome a un lugar desconocido, sin saber qué encontraría, hacerlo sin mirar atrás (aunque luego me lo reprochasen), sintiendo cómo me crecían en la espalda unas alas invisibles.

Creo que ya he decidido sobre qué hacer el próximo año, optar a esas prácticas e irme. Volar a la campiña inglesa, a trabajar, a ganar mi propio dinero, aunque sea una miseria (son prácticas), volar a la paz que sentí sentada entre las raíces de aquel magnífico árbol que presidía el mejor cementerio en el que reposar. Sí, quiero hacerlo, ya no hay dudas al respecto. Ocho meses en el extranjero. En el país con el que desde mi adolescencia sueño con vivir, al menos temporalmente.
¿Y si al final se cumple mi sueño y me admiten? Toquemos madera, rasquemos un estay, demos tres vueltas y digamos "que los dioses y los santos nos protejan" (fórmulas inglesas infalibles para la buena suerte)

1 comentario:

Fernando dijo...

Mi más sincera enhorabuena por esa decisión ^_^