9/7/10

Desde el balcón

Junto a la puerta abierta del balcón te puedes relajar, dejar que la brisa fresca del atardecer te refresque, entrecerrar los ojos y pensar que esto no está tan mal. Que el centro histórico de Palma es precioso, con sus avenidas llenas de árboles, sus edificios modernistas, sus callejuelas de casas con contras de colores y cristaleras, que no estoy sola y que aunque eche de menos a los que no están... quien sabe, a lo mejor sí nos veamos pronto y si no queda internet, los e-mails, el msn e incluso el skype.
Pienso en que me gusta mi trabajo, a pesar de toda la mierda que intento torear para que no me toque, a pesar de los clientes insufribles, como niños pequeños y testarudos a los que tienes que decirles que sí cuando quieres coger la grapadora y abrirles la cabeza... o una ceja.
Pienso en los libros abandonados en la mesilla de noche del hotel, en que dejé el uniforme negligentemente tirado encima de la cama, por las prisas de llegar a mi hora a una reunión, pienso en la cama deshecha, en que mañana tendré que madrugar horrores, es el precio a pagar por no querer dormir sola otra noche. Porque me he acostumbrado muy rápido a algo tan nimio como es despertarme y ver a alguien a mi lado.
Pienso en que mañana llega mi princesita y que me alegra y asusta a partes iguales. Confío en que todo salga bien, aunque la ley de Murphy y de las probabilidades esté en mi contra. Confío en que este verano sea inolvidable por lo bueno, confío en que puedan venir a visitarme, pero sólo si es por un buen motivo, confío en encontrar pronto un par de cosas que estoy buscando. Confío en no olvidarme nada importante aquí y confío en escribir un buen libro de viaje, uno que pueda coger dentro de muchos años y me transporte aquí, a este viaje, a este sol abrasador, al café malo y al sentimiento de estar desligada de todo, de flotar sobre la realidad, exceptuando ese cable que me une al suelo, que me dice "estás aquí, estás viva y yo estoy contigo".
Confío en muchas cosas, como no encontrarme que todo es completamente diferente a mi vuelta a casa y como no encontrarme que todo es exactamente igual que cuando me fui. Aun recuerdo el terror que sentí al volver de Bath y descubrir que nada había cambiado. No quiero que me vuelva a pasar, no quiero que OS SIGA PASANDO. Yo volveré distinta. Mejor, espero. Y quisiera encontrarme con que vosotros habeis cambiado, a mejor.

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