17/4/10

Déjame

Odio estas noches de echarte de menos. De pensar en ti, en los labios fríos y la entrepierna caliente, húmeda. De recordarte cerca, muy muy cerca. Y de quererte más cerca aun. Me muerdo el labio inferior pensando en ti, siento cómo late la sangre en mis venas, especialmente en las partes de mi cuerpo que más te desean.

I wanna do bad things with you. Literalmente. Malas. Cosas muy malas. Cosas por las que, de saberse, murmurasen a mis espaldas y dijesen: ella es la que hizo... esas cosas malas.

Deja que me calce los tacones de 12cm, que me ponga una falda y olvide las medias. Y quizás algo más, porque cuando pienso en ti, se me olvida todo. Deja que me acerque lentamente, desnudándote, comiéndote con la mirada. No hablemos, salúdame solamente con un beso. O con dos, o mil, con esos labios que tanto me gustan. Y luego deslízalos por mi mejilla, baja a mi cuello, a darme esa mezcla de besos, mordiscos y lametones... Suspira junto a mi oído, deja que cierre los ojos, gritando mentalmente que explores bajo la falda, que tus dedos capten mi calor, mi humedad, dime al oído que te has dado cuenta, que te gusta. Rodéame la cintura, haciéndome esperar, muévete despacio, al ritmo de la canción que suene en tu mente, tararea algo, déjame agonizar en la espera.

Y después arrastrémonos de la mano, sin poder esperar más. Démonos lentamente placer, de un modo que alcance la memoria y no lo perdamos jamás. Y luego deja que te de un beso breve en los labios, mientras reposamos, disfrutando de un orgasmo tan hondo que aun perdura. Quédate en silencio, allí donde no te alcanzo, deja que imagine en qué piensas, si es que piensas en algo.

My poison, mine and just mine, runnin' thru my veins forever.

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