25/6/09

Plantar, tener, escribir

Al hilo de cierta conversación viene esta actualización.

La verdad es que no tengo ni idea de cual es el origen de esa frase de "en esta vida tienes que plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro", pero no me parece nada demasiado genial.
Analizándola por partes, lo del árbol es una buena, buenísima idea. Si toda la población mundial plantase un árbol, serían casi 6 millones 800 mil árboles nuevos, que le vienen muy bien a nuestra atmósfera. Pero claro, vete a decirle tú a alguien que se está muriendo de hambre o SIDA que plante un árbol. O a un peruano que no tale los árboles de su propiedad para plantar soja...

Tener un hijo. Sí, vale. Casi todas las parejas quieren tener uno o más hijos. Pero está claro que igual que no todos valemos para ser cantantes de ópera, no todos valemos para ser padres. Creencias como esta, "hay que tener un hijo", o que los hijos te hacen más feliz, llenan tu vida o cosas por el estilo son las que suelen acabar con unos malos padres y unos niños sin amor. El tener un hijo es algo demasiado serio como para frivolizarlo en una frase así.

Y por fin, mi favorita, escribir un libro. ¿Os imaginais a toda esa gente que admira a Belén Esteban, Yola Berrocal o cualquiera de esas prostitutas (que lo son) que salen por la TV, escribiendo un libro? ¿Qué es lo más interesante que nos podrían ofrecer? ¿Un libro titulado "M'entiendeees? Es ke llo ablo como la jente de la kaye"?
En mi opinión, sólo deberían escribir los que tuviesen algo que decir, una historia que contar, algo que enseñar. No quiero leer cosas como El Alquimista, de Paulo Coelho (¡estoy hasta las narices de oír que es un buen escritor! ¡no es más que un charlatán cutre!), El Código Da Vinci, de Dan Brown, Gótica, de Lorenzo Fernández (entre otros), etc.
No exijo que un libro sea filosófico y profundo, sino que al menos sepa contar una historia, algo divertido. Si bien los libros malos tienen algo positivo (tener con qué comparar los buenos libros y que de lo malo también se aprende) mejor sería que muchos de ellos no se hubiesen escrito.
Resumiendo, que a escribir no te debe llevar el querer sentirte la reina de la peluquería del barrio, sino sacar algo que tienes dentro, el querer aportar algo a la cultura.

No, definitivamente no me gusta nada esa frase. En la vida hay cosas mucho más importantes, como leer libros y aprender de ellos, que escribir tonterías.

23/6/09

Pregunnnta

Aprovechando que ya estoy de vacaciones (y lo poco que me van a durar... hasta que me den las notas y tenga que retomar el libro de alemán) digo yo que sería propio que actualizase. Pero no se me ocurre qué escribir. Así que mientras lo pienso, voy a tomar vuestra opinión en consideración y voy a hacer una pequeña encuesta (look right) sobre qué quereis que escriba las dos semanas que estaré en París, porque aunque probablemente no me sobre el tiempo, siempre hay noches vacías.

¡Opinad, malditos!

15/6/09

Universidad

Esta semana es selectividad, o al menos en Coruña, y viendo a todas esas personitas perdidas (porque sí, lo están), quiero aclararles las cosas. A ellos y a los que en algún momento se planteen empezar una carrera, para que sepan lo que hay.

Veamos, amigo mío, estás recién salido del insti, has aprobado selectividad y lo más probable es que no tengas ni puta idea de lo que quieres hacer con tu vida. Sí, vale, seguir viviendo de papá y mamá, pero ¿aparte de eso? Enfréntate a la lista de carreras sin optimismo, que no sirve de nada, sólo con realismo, y la realidad es que escojas lo que escojas, siempre va a haber algo que no te guste un carajo. Así que venga, matricúlate en lo que más rabia te de y dedícate a pasar el mejor verano de tu vida, porque los siguientes van a ser una mierda.

Sobre la universidad has de saber un par de cosas antes de que empiece el curso. Tienes que abandonar toda idea romántica de la misma, eso de conocer gente interesante, culta, que haya viajado, gente de la que aprender... No hay nada de eso. Son los mismos gilipollas que tus compañeros de instituto, exactamente iguales, pero con otros nombres y otras caras.
En cuanto al rollo de salir de la universidad sabiendo un poco de arte y literatura además de lo que sea que te hayas matriculado, también, otra chorrada. Sí, vale, puedes matricularte en materias de otras carreras como créditos de libre (otra cosa que te volverá loco el día de mañana, los créditos...) pero te pondrán tantas trabas que pasarás.
¿Sabes a qué vas a la universidad? ¿Cómo que a labrarte un futuro? Jajajaja, ¿pero tú te oyes? No, chico, no. En la universidad no vas a aprender un oficio ni a ser mejor persona ni nada por el estilo, vas a aprender a luchar contra la frustración y a aceptar que te jodan sistemáticamente. Si aprendes algo más por el camino, pues fantástico, pero no es el fin principal.

Y los profesores... Esos cabrones (en el 99% de los casos) que te joderán al máximo durante los años que dure tu suplicio. Nunca les des la espalda. Trata lo menos posible con ellos y cuando lo hagas, sé lo más majo que puedas o suspenderás su asignatura una y otra y otra vez...
Clases de profesores:
- Hijos de puta: si creeis que Teodrak es un hijo de puta, es que nunca habeis pasado por un aula universitaria. De verdad que estos tíos se merecen un título a los mayores hijos de puta del país, bajo el ala protectora de la universidad proliferan y suben de nivel en hijodeputismo. Representan el grueso del profesorado y harán todo lo posible por suspenderte, desgraciarte vivo y hacer que te arruines sacando la carrera en 10 años.
Frase de profesor hijo de puta: "Sí, entiendo que seais gemelas, que estudieis juntas y que os separasen dos filas de alumnos, pero vuestros exámenes son iguales, así que os copiasteis por narices y os suspendo aunque el examen sea de notable."

- Los que pasan de todo: suelen ser considerados también hijos de puta, pero en realidad no lo son, simplemente pasan, se olvidan, te ignoran, van a su puta bola y hacen lo que les sale de los huevos. El típico profesor voluble, que a uno lo aprueba con un 3'5 porque sí y a otro lo deja con un 4'9, sólo porque no fue a la revisión y pasó de cambiar la nota.
Frase de profesor que pasa de todo: "¿Las notas del parcial? Eh... las pongo mañana... ¿que mañana es el final? Ah... pues..."

- Correctos: imposible, no hay nada que hacer con ellos. No tiene sentido suplicar en las revisiones, no vale que les cuentes chistes por los pasillos... Se limitan a hacer su trabajo correctamente y no pasan un punto de ahí. Son los que puedes encontrar en su despacho y que te resolverán las dudas que tengas, pero no te darán ni una décima que no merezcas. Se les acaba cogiendo aprecio, al fin y al cabo lo que tienen que hacer lo hacen bien.
Frase de profesor correcto: "4'5, nos vemos en Septiembre."

- Majetes: adóralos, mímalos y ámalos sobre todas las cosas. Son escasísimos, pero los pocos que hay son joyas que harán todo lo posible por aprobarte. Son los que te susurran las respuestas de los exámenes, los que te contestan a los e-mails ayudándote, lo que van a las tutorías y a los que les jode suspenderte.
Frase de profesor majete: "¿Pero el trabajo os da problemas? Entonces no se hace y punto. Bueno... si alguien ya lo hizo, puede entregarlo como trabajo voluntario."

Otra clase de profesor, no excluyente de las anteriores, es el profesor que no tiene ni puta idea. Suele ser profesor sustituto recién salido de su carrera, es la demostración práctica de que en cinco años no se aprende nada.
Frase de profesor inculto: "Los vomitorios del Coliseum son para vomitar"

(He de decir que todas estas frases son auténticas)

Así que chavales, con este percal, ¿de verdad seguís con ganas de entrar en la universidad? Sin duda nuestro Estado estará encantado de seguir proporcionándoos una educación penosa para que después de mucho esfuerzo trabajeis de camareros, cajeras, reponedores de supermercado o profesores de academia (el sueño de cualquier universitario)...

11/6/09

Cuento IV

No debería estar aquí. Lo normal sería haberme quedado acurrucada contra tu costado y dormir con tu brazo rodeándome. Pero mientras tú caías en un sueño profundo, mi mente se empecinaba en seguir despierta, con lo que me arrastré lentamente fuera de la cama con cuidado de no despertarte.
El suelo de madera está tibio. Cojo uno de tus cigarrillos y abro la ventana antes de encenderlo. La ciudad está tranquila bajo los haces de luz anaranjada de las farolas. Le doy una calada al cigarro. Sabe a gloria. Cierro los ojos mientras expulso el humo y me acodo en la ventana. No me preocupa en absoluto que un trasnochador pase y me vea desnuda, sólo quiero fumar en paz. Me fijo en el hilillo de humo y sus dibujos caprichosos. Un brisa cálida de verano me revuelve el pelo y trae un aroma a mar. Me recuerda el olor de los marineros, sus manos callosas contra los gruesos cabos, las mujeres cosiendo redes al sol.
Oigo música y mi ensueño de olas y gaviotas se desvanece. Me inclino hacia la oscuridad de la calle y busco alguna luz, pero no hay nada, ni una figura, ni una ventana iluminada. Miro hacia las ventanas bajo la mía y distingo una abierta dos pisos más abajo, donde alguien está encendiendo también un cigarrillo. Aplasto el mío contra la repisa y en vez de tirarlo, lo dejo allí para no alertar al vecino. Lo imito y enciendo un nuevo pitillo. ¿Estará en la misma situación que yo? ¿Fuma mientras alguien duerme en la cama que debería compartir? Cierro los ojos y me concentro en la música... Es una triste canción de jazz. No quiero despertarte y me limito a tararearla. Me hace pensar en lo que hoy me llevó a sellarte los labios con besos, a abrazarte con fuerza y amarte hasta el delirio. La necesidad de tenerte cerca, muy cerca, sabiendo que me quieres y que esto es algo real, lo único brillante en la oscura agonía de lo que me rodea, la brisa fresca en un cuarto cerrado y viciado. Me atenazan de nuevo la garganta los recuerdos de mi penosa vida y me concentro en no llorar y el sabor del tabaco, amargo en el fondo del paladar.
Me giro y te veo durmiendo, tu pecho subiendo y bajando lentamente, tu respiración calmada. ¿Cómo puedo haberte conseguido? ¿Cómo puedes quererme, si no te merezco? No hay mejor refugio que tus brazos ni mayor tranquilidad que saber que me proteges. Te quiero tanto que a veces me duele mirarte y mi corazón parece a punto de explotar. Es una de esas veces. Tiro el cigarro por la ventana, sin importarme si le cae en la cabeza al vecino, porque ahora sólo existes tú. Dejo la ventana abierta para que me siga llegando la melodía y me meto en la cama. Me acurruco contra tu costado y pongo uno de tus brazos alrededor de mi cintura, sintiéndome automáticamente en paz al notar tu calor. Esta vez sé que me voy a dormir.

8/6/09

Cuento III

Los lobos metálicos me persiguen. Puedo oírlos aullar, sintiendo próxima su victoria. Cuando los diseñaron, los programaron para emitir esos aullidos, sabiendo el efecto psicológico devastador que causaban. Muchas víctimas quedan heladas al oírlos, perdiendo cualquier oportunidad de escapar.
La sangre me golpea en las sienes mientras corro con toda mi alma, oyendo sus patas de metal chocando contra el suelo, acortando distancias. No puedo darles esquinazo, soy consciente de sus sensores térmicos, de su olfato antinatural. Me encontrarán. Lobos metálicos de ojos negros. Si te persiguen en la oscuridad, no sabrás que se acercan.
Salto para evitar un montón de basura, trepo una valla metálica, me meto en una alcantarilla... da igual cuantos obstáculos supere, puedo oírlos detrás de mi. Sólo hay dos modos de tener una oportunidad de huír de ellos: salir de la ciudad o llegar a los niveles inferiores. Fuera de la ciudad los lobos se debilitan y después de unos kilómetros regresan, con o sin presa. En cuanto a los niveles inferiores... la chusma que vive ahí abajo ha ideado sistemas contra los lobos, son lugares donde ni el ejército sueña con entrar. Es el reino de los traficantes: droga, órganos, niños, especies prohibidas, tecnología punta, putas... todo lo que puedas imaginar lo hay ahí abajo. Excepto luz.

Bajo por una escalera mediopodrida, resbalando en el moho, descendiendo más y más bajo la ciudad. Ya oigo los chasquidos de las fauces de mis perseguidores. Intento acelerar, pero mi corazón está al límite. Rebusco en mis bolsillos hasta sacar como puedo una bolsita de plástico. Desparramo la mitad de su contenido hasta alcanzar la pastilla que busco. Me la meto en la boca y enseguida noto que el corazón se acelera y mis piernas dejan de molestarme. A veces ser un yonki tiene sus ventajas.
¡Ahí está! La entrada a los niveles inferiores. Es un agujero pequeño en el suelo, protegido por un campo magnético, nada metálico podrá atravesarlo. Soy consciente del riesgo, cuando lo atraviese, los implantes de mi cuerpo serán arrancados, así como una bala que no me pudieron extraer. Me alegro de tenerlos sólo en las extremidades. Acelero, viendo próxima mi salvación. Entonces los lobos aullan. Miro sobre mi hombro: cuatro lobos a cinco metros... cuatro metros... tres... Un salto suyo y seré papilla. Mi victoria está tan próxima, ahí está la entrada, sólo medio paso...

Siento un dolor terrible. La droga debería paliarlo, pero se ve que es demasiado grande. Yazco en el suelo negro, con manchas carmesí a mi alrededor. Una caída de cinco metros... Sangro por la frente y los brazos, me he roto una pierna, donde antes tenía un lector de chips, ahora tengo un agujero... Miro hacia arriba, esperando ver cuatro moles dispuestas a saltar sobre mi, pero sólo oigo sus pasos alejándose. Estoy a salvo, de momento, hasta que los Señores que aquí reinan sepan de mi intrusión. Me arrastro como puedo a un rincón. Mi ropa está destrozada, tengo agujeros sangrantes por todas partes... pero al menos estoy vivo y con perspectivas de seguir estándolo al menos unos días más. Sonrío. Y entonces veo la primera rata.

6/6/09

Amenaza Z

Llevaba dándole vueltas a esta entrada desde hace un par de días, pero el sueño de hoy ha sido totalmente directo: escribe.

Zombies. O zombis, si os gusta más en castellano. No me refiero a esos del estilo "Soy leyenda" (me engañaron para ir a verla al cine diciéndome que iba de vampiros y luego eran unos bichos trepadores que gritaban como condenados), ni a los zombies vudú (cosa chunga, que esos sí existen...), sino al típico zombie: muerto, andar tambaleante y errático, gime al detectar a su presa (humanos, preferentemente) y sólo "muere" cuando le destrozan el cerebro.

Según Max Brooks (autor de "Zombi-Guía de supervivencia" y "Guerra Mundial Z") los zombies existen y son lo que son por el virus Solanum (irónicamente, las Solanum son plantas, entre ellas, algunos inocentes tubérculos), que si mal no recuerdo, se transmite por el contacto con los fluidos corporales de algún afectado (sangre, saliva...). La transformación dura 24h, al final de las cuales mueres clínicamente y resucitas como zombie hambriento. El Solanum, entre otras cosas, devora el lóbulo frontal del cerebro, o sea, que te quedas tonto; no recibes señales de dolor; tu única meta en la "vida" es comer, preferentemente, humanos vivitos y frescos; no respiras; no puedes aprender nada, ni siquiera por el experimento de fallo y acierto; tu sangre se coagula; tus órganos no funcionan; comes carne hasta que te revientan los intestinos y el estómago, básicamente... Dicho de otro modo: un zombie no es problema, muchos zombies son tu mayor pesadilla.
Puedes huir de un zombie porque no sabe correr, pero a cambio, no se cansa. Puedes partirle las piernas, pero seguirá reptando hacia ti. Su mayor fortaleza es que son MUCHOS y que hacer blanco en la cabeza es cosa chunga.

Visto esto, la idea de que los zombies existan da un acojone considerable... Pero planteémonos lo siguiente: ¿cómo es posible que existan los zombies y no lo sepamos? ¿Encubrimiento de las autoridades? ¡En Europa sería imposible, por favor! La población está tan agrupada que sería casi imposible un caso aislado. Entre que alguien se da cuenta y alerta a las autoridades... en menos de un mes un brote en Alemania podría llegar a España. ¡Y si va un infectado en un avión ya sería la repera! Un brote a nivel mundial.

Pero los zombies no pueden existir. Simplemente porque ningún cuerpo, por mucho que cambie, puede moverse sin energía. Para conseguir energía hay que digerir los alimentos y transportar el aporte energético a los músculos, ¿verdad? Pues para eso los zombies deberían respirar, digerir la comida y bombear sangre.

Aunque, ¿no sería posible una mezcla de ambas cosas? ¿Zombies vivos? Ya sé que es como decir que existan las peras olmeras (procedentes de olmos), pero ¿por qué no iba a existir un virus que reduzca tus constantes vitales al mínimo (esto explicaría que no pudiesen correr, por ejemplo), te deje tonto y te impulse al canibalismo? A mi me parece totalmente posible. De echo, si te cortan en cierta parte del cerebro (sé que es en la parte posterior e inferior, pero no recuerdo el nombre) sólo comes y follas compulsivamente. Comes todo lo que pilles y si no encuentras comida, te comeras las hojas de papel, y si no tienes a nadie a quien follarte, te follarás a un agujero en la pared, la pata de una silla o lo que sea. Esto también se ha probado con diversos animales y tuvieron la misma reacción.
Entonces, ¿sería posible o no? De este modo los zombies serían iguales que los entendidos por Max Brooks, quizá un poco más rápidos y sin duda más fáciles de matar, porque aunque sus receptores del dolor estuviesen dañados, podrían morir desangrados igualmente.

Resumiendo: que sea como fuere os leais Zombi-Guía de supervivencia y sigais sus consejos... sólo por si acaso.

3/6/09

Un toque de Rouge: Fiestas de graduación

Bueno, señores, bueno. ¡Esto ya es el colmo! Si es que no puede uno ir por la vida regalándose la vista, a tal punto hemos llegado.
Hace una semana estuve en la puerta de un instituto viendo reunirse a los "graduados" (recordemos que estas fiestas son siempre antes de la entrega de notas), esta noche soñé con una "re-graduación" y no contenta con eso, acabo de ojear las fotos de la última remesa de Maristeños que saldrán al mundo en cuanto acabe el verano.
¡Pero qué desvergüenza, madre mía! ¿Podrían vestirse PEOR? No, imposible, me niego a creerlo.
Los chicos de traje, más o menos acertados, pero correctos. Excepto uno que en mi graduación (jiji) llevaba unos zapatos beiges horriiiibles, pantalones de pana (¡en junio!) marrón oscuro y una chaqueta tostada de tela fina (sin planchar). Creo que debajo llevaba camisa, pero no podría jurarlo.
Bien, prosigamos:

El caso es que estos shows de mal gusto suelen seguir el siguiente patrón:
Charla y discursos en el pabellón del instituto (en caso de ser religioso, misa previa). En mi caso, hablaron director, un exalumno que llegó a algo (director de museos científicos de la Coruña) y dos alumnos.
Luego entrega de títulos falsos y un pin, junto con las inevitables fotos, una con el tutor y otra con alguien importante del APA. En mi caso, cuando llegué al lado de mi tutor, me tendió el "título" y mientras nos girábamos para hacernos la foto con una sonrisa forzada, me dijo: "Odias esto, ¿verdad?" - "No sabes cuanto..."
Tras esto, y dependiendo de la institución, un par de pinchos (a nosotros no nos dieron nada) y traslado al lugar de cena. En algunos casos, lo organiza el instituto (yo cené en el restaurante del Meliá, malísimo) y en otros, los alumnos.
La gente come y bebe, algo de música... y ahí los caminos se separan:
Si hay barra libre en el restaurante/sala de fiestas/chámalle X, allí se quedan a amorrarse a la botella y menear el trasero.
En caso negativo (como era el mío), se suele alquilar un local con barra libre y sin padres. La idea es hacer exactamente lo mismo que en el caso anterior.
Cuando están todos lo suficientemente afectados, se van a los pubs habituales; las chicas se descalzan y rompen medias y vestidos, ellos pierden la corbata tras habérsela puesto alrededor de la frente, prestársela a una chica, etc.
Vamos, lo normal en gente de 17/18 años que sale de fiesta.

¡Pero lo que hoy me ha crispado los nervios son las pintas que llevan! TODAS las chicas van horribles. ¡Cuanto mal ha hecho Inditex! Priman los vestidos de verano, por encima de la rodilla y flojos, en plan saco. Luego están los ajustados, normalmente más cortos. Es generalizado el palabra de honor o las tiras y los tacones sobre los que no saben andar (si no puedes con 10 cm, no te los pongas), normalemente en forma de sandalias veraniegas.
Es decir, un espectáculo tristísimo.
Luego está la chica-tonel (con todo mi respeto a las gordas ballenáceas) que no sabiendo qué ponerse para no enseñar cacha, se meten en un vestido largo. ¡Largo hasta los pies! Cojonudo. Para que se te vea BIEN, por si tu tamaño no fuese suficiente. ¿Sabeis qué conseguís con eso? Parecer una mastodóntica columna de color, ya que no teneis las curvas... "habituales"
¿Y qué pasa con los pantalones? ¿Es que acaso pone en algún sitio que estén prohibidos?
En mi graduación me negué a ir como todos pretendían que fuese. Me negué al vestido. ¿Qué hice? Comprarme un traje negro (chaqueta sin solapas y con un discreto cinturón) y un corpiño. La verdad es que hubiese preferido ir con corbata y camisa, pero mi madre se negó jajajaja
Anyway, yo iba muy propia (me está mal decirlo, pero es cierto) mientras que las demás parecían unas ordinarias en el 90% de los casos. "Este vestido de Bsk monísimo (de lycra) con un chal de color chillón (por ejemplo, verde... y no miro a nadie xD) y unos tacones. Listo, voy ge-ni-aaaaaaaaal." Ya te gustaría, cariño.

Resumiendo, que propongo acabar con esta odiosa costumbre por el bien de los ojos con criterio.
(Un último apunte: ¿qué me decís de ese moreno de solarium + toallitas autobronceadoras + pote que llevan todas?)