28/4/09

Cásate conmigo

Jajajaja, no, no me voy a casar... de momento ;)
Pero es que esta mañana me encontré con las fotos de una de las peores bodas a las que tuve que asistir y me puse a darle vueltas al tema (como: ya que me sirve el vestido de novia de mi madre, ¿cuándo me van a llevar al altar? JAJAJA). Ahora en serio, las bodas son algo digno de vivir... y de comparar.
Dejando aparte las pijadas de la pedida de mano (¿a qué coño viene eso? ¿no estamos en el s. XXI?) os voy a hacer una simple mención de lo que me gusta de una boda.

Me gusta de las bodas que sean por la Iglesia. No por lo religioso de la ceremonia, que sabeis que me la trae al pairo, sino porque el rollo que sueltan en las civiles no hay quien lo aguante y mientras que en una iglesia te puedes distraer admirando la arquitectura, vidrieras o cualquier otro detalle, en un ayuntamiento poco hay de interés...
Me gusta también esa costumbre de rociar a los novios con arroz a la salida de la ceremonia. ¿Sabeis qué simboliza el arroz? Esperma. Es algo así como un ritual de fertilidad. O dicho de otra forma, un bukake metafórico. Me encanta ver a todo el mundo: viejos, niños, padres y amigos lanzando arroz alegremente mientras me río por dentro.
Otra de mis diversiones (o cruces, depende de cómo tenga el día) es "deleitarme" viendo a los invitados. Teniendo en cuenta que hoy en día es dificilísimo encontrar a alguien que vista bien, es ésta una actividad de despellejar en tu interior a todos los presentes. "Mira ésa que pintas, hay que tener valor para salir así de casa... etc."
Ah, pero sin duda lo mejor es el convite. Una comida por lo general mediocre que podríamos llamar el Espectáculo de A Ver Quien Tiene Peores Modales. Gente remangada, desmembrando marisco con dedos chorreantes, sorbiendo ruidosamente las cabezas de las gambas y mezclando sin orden ni concierto vinos y agua. Digno de ser enmarcado.
Y después de esta exhibición de mala educación, viene ¡¡¡la barra libre!!! ¡Y el baile! Ah, que maravilla, todas esas caras rojas por el alcohol, cuerpos atracados de comida, contoneándose al ritmo de un organillo mientras el sudor empapa las camisas, los vestidos. Las señoras descienden de sus tacones con cara de felicidad y se ponen a hacer la conga meneando culos y servilletas.
Y mientras tanto, tú, sentada dignamente en tu silla, te deleitas con un buen licor riéndote de ellos. O marcándote un baile si la música es decente y hay algún buen bailarín sobrio (como mi buen padre)
Ah... y esa magnífica obligación de invitar a TODA la familia, sin importar la de años que hace que no os veis o que os odieis a muerte. Cuantos más, mejor.

Francamente, no veo que sea necesario gastarse tanto dinero para conseguir que todos hagan el ridículo. Montar un Humor Amarillo versión española con boda incluída sería más divertido. ¡Y mucho más original que eso de ir a casarse debajo del agua en las Malvinas!

Aun así... wanna marry me? XD

22/4/09

Me gusta...

¿Qué mínimo, que estando de buen humor, haga una entrada opuesta a Me jode... ? Como puse 28 cosas que me joden, esta vez pondré 28 cosas que me gustan... y una más para que sea un balance positivo.

Me gustan los libros.
Me gusta el café.
Me gusta la cultura.
Me gusta el Arte (no considerados el cine y los videojuegos, ésta es una lista subjetiva)
Me gusta el té.
Me gusta el sexo.
Me gusta hacer el cabra loca.
Me gusta la juerga.
A mi me gusta cantar y por eso lo hago, no busco el beneficio como tú... (8)
Me gusta bailar.
Me gusta la música (metal, reggae, jazz, clásica, tangos, rap, francesa...)
Me gustan mis amigos.
Me gustan las teorías raras.
Me gusta la buena comida!!!
Me gusta la naturaleza.
Me gusta pasear.
Me gusta el humor negro, los chistes racistas y cualquier broma políticamente incorrecta.
Me gustan los dulces.
Me gustan las viñetas de humor, como Nemi, Liniers, Mafalda, Montt o Maitena.
Me gusta mi portátil, con su conexión a internet.
Me gustan los bebés.
Me gusta la fantasía.
Me gusta la ropa elegante.
Me gusta la Historia.
Me gusta escribir.
Me gusta el acento uruguayo y sus expresiones (estar al pedo...)
Me gusta estar al pedo xD
Me gustan los picnics!
Me gusta ser feliz.

Y me gustan los momentos azules ^^

18/4/09

Cartas a una aspirante a zorrilla I

Querida guarrilla mía:

El otro día me senté delante de la TV (objeto de tu reverencia) y me encontré con una de esas series chachis tipo "Física y Química", "Compañeros" o cualquiera de toda esa bazofia que son exactamente iguales. El caso es que me dije, ¿cómo harán las chavalitas de hoy en día para ser como sus ídolos? ¡Porque el camino para ser una zorra es muy sufrido! No se llega a tal estatus así como así. Y me dije, pues vamos a escribirles una carta a todas esas muchachas indecisas en cuanto a cómo encararse al futuro.

Eres una adolescente, con tus encantos recién adquiridos aun sin estrenar (algo muy apreciado, pues el himen ha entrado en la lista de especímenes en vías de extinción) y no sabes qué uso darles. Supongo que la naturaleza ha sido generosa contigo y te ha dado unos buenos atributos, sino siempre puedes encontrar apoyo y diversos consejos para ser una belleza con un poco de esfuerzo.
Seguramente te has dado cuenta de que empiezan a mirarte con otros ojos (eso se llama mirada sucia, amiguita mía, va siendo hora de que lo sepas) y te gusta. Como para ser una zorra tienes que tener éxito, y sin fama no hay éxito, lo primero es que te miren. Así pues, consigue camisetas ajustadas (o usa las de cuando tenías 7 años) y si tienen mucho escote, mejor. Aprovisiónate de pantalones ajustados (pero no 5 tallas menores, esos los usan las ordinarias y tú eres mucho mejor que ellas) y de faldas ARC (A Ras de Cona). Puedes prescindir de los tacones, pero siempre son un plus. ¡Ah, y no olvides comprarte un montón de maquillaje! Incluído un pintalabios rojo putón.
Ahora que ya estás equipada y probablemente has conseguido que todos tus compañeros de clase hiperhormonados se la meneen pensando en ti, ha llegado el momento de dar el siguiente paso: escoger a uno. ¡Amiga mía! He aquí el paso decisivo de tu carrera, el primero que te pondrá en el camino al estrellato.
Desde luego, olvídate de todos aquellos que tengan granos o que sean unos pringados, por muy amables que sean, con ellos no llegarás a ningún lado. Si puedes, lánzate a por el tío más popular del curso y si puede uno o dos cursos mayor, ¡mejor aun!
Es sábado de noche, estás en la discoteca del momento para adolescentes y te meneas como una perra en celo contra el chico popular. Te rodea la cintura con un brazo y sabes que va a pasar. Pero no sabes el qué. Pues bien, guarrilla de mis amores, no debes pasar de morreos y un poco de magreo, porque tú no te regalas al primero que pasa, tú vales mucho más que eso. Recuerda, NUNCA digas que es la primera vez que besas a un chico, haz un gesto vago y ríete si pregunta; debes hacerte la interesante, una mujer misteriosa siempre atrae.
Después de tan magnífica experiencia, espera al lunes y cuéntales a TODAS tus amigas entre risitas y haciendo como que te callas algo, lo que pasó el sábado. Así empezarás tu propia "leyenda".
Y no olvides la Regla de Oro: la zorrilla jamás de los jamases se enamora. En caso de que consientas en tener novio, que sea el mejor tío al que puedas aspirar y ponle los cuernos repetidas veces hasta dejarlo en una escena de llantos y gritos. Luego airea por ahí vuestra historia (dejándolo a él de culpable, claro)

Has hecho una entrada triunfal en el mundo del libertinaje y ahora no puedes descender de tu trono. Sigue escogiendo chicos guapos y populares, líate con todo un grupo de amigos, invéntate historias, pon a parir a tus contrincantes, haz correr los bulos que te beneficien, etc. Lo que sea por llegar a lo más alto.
Puedes seguir en este camino un año, incluso dos, depende de a qué edad empezases (o sea, que ahora tienes unos 15-16).
Ahora has de pasar a la siguiente fase: ser una calientapollas. Esto no significa que tengas que regalar a los agraciados calzoncillos 100% algodón, sino que calientes y luego te vayas. Y tú me dirás: ¿por qué he de hacer eso en vez de acostarme con ellos? Pues por algo muy sencillo, putita mía, porque así te desearán más y porque en caso de no hacerlo así, a los 25 años estarás tan cedida, que no sentirás nada cuando te trabajen la bisectriz.
Ahora bien, no puedes abusar de este estatus, es IMPRESCINDIBLE que antes de llegar a los 17 cambies el "calienta" por "chupa". Tómatelo con calma, cariño, ¡si la única diferencia con los Chupa-chups que te tomabas en el recreo hasta hace nada sólo es el sabor! Si quieres subir puntos, apuesta por los truquis.

¿Cuántos "hombres" has catado hasta ahora? ¿Muchos? ¡Perfecto! Ya eres una zorrilla en toda regla, para la próxima, Ruptura de himen y cómo sobrellevarlo.

16/4/09

Bajando a buscarte al Infierno

Por compararlo con algo, es como si unas garras me atravesasen el pecho buscando mi corazón y viese los cogajos de piel, la sangre chorreando, mi cuerpo joven y hermoso totalmente destrozado. Y no sintiese nada, sólo un leve entumecimiento. Por fin las garras llegan al corazón y lo rodean lentamente, con delicadeza, como si fuese una flor cuyos pétalos no quisiesen arruinar. Aun late, sigue vivo en sus manos. Y las garras retroceden lentamente, sacando el corazón de mi cuerpo, aun unido a mi.

Ayer me encontré con alguien de mi pasado en lo alto de unas escaleras y casi me tropiezo con él. Lo saludé por su nombre. Fue un acto reflejo, ni lo pensé. Me contestó, pero vi en sus ojos que no me reconocía. Mientras él bajaba, yo me quedé tiesa frente a la puerta del ascensor, preguntándome el porqué de demasiadas cosas. Deseando que se volviese y me preguntase quién soy, cómo sé su nombre... y porque lo saludé.
En su cara hay algo que... se me queda en la mente. No puedo olvidarlo, no puedo obviarlo, hacer un gesto con la mano y que se esfume como la demás escoria que me rodea en esta vida que me toca vivir. Tengo que encontrarlo. Tengo que hacerlo. Es una locura, pero tengo que hacerlo, lo necesito. Tantos años y estoy como al principio...
Mi imaginación se burla de mi, es cruel, me enseña cosas que prefiero considerar imposibles. Ven a escuchar mi corazón, déjame que te abrace... No es necesario que digas nada, sólo quedémonos así hasta que el sueño nos alcance.

No, no lo quiero, por si es lo que estais pensando. Y el primer párrafo no tiene nada que ver con el segundo, creo. Pero si algo sé seguro es que me siento profundamente triste.

12/4/09

Maleta parlante: La Rioja

Ala, nueva sección de mi blog: Maleta parlante, un resumen de mes voyages. Intentaré dar referencias turísticas útiles. Lo que sea por ayudar a mi sector xD

Día 1:
Viaje. Me esperan 6 horas mínimo en el coche. Llevo libros (¿para qué, si me mareo leyendo en marcha?) y una apresurada (y corta) selección de música.
Me quedo frita a los 10 minutos de salir de la Coruña. Cuando me despierto, estamos por León. Un paisaje deprimente. Parada para un café, me como el bizcochito de albaricoque que me dio Julia ^^
Vuelta al coche, parada a mediodía en Olmillos de Sasamón. Lugar adonde por cierto se va de vacaciones la pijería. Curioso. Graciosas las miradas de confusión ("¿por qué si tienen un BMW comen un bocadillo en vez de ir a un restaurante?")
Llegamos a Lardero (a 45 minutos a pie del centro de Logroño) a media tarde.
Deshacemos las maletas y vamos a Logroño a cenar. Nos paseamos por la Senda de los Elefantes. Mucha gente, muchísima. ¿Sabíais que Logroño es la ciudad favorita para hacer despedidas de soltero? Yo me enteré hace nada... Si al menos tuviesen bares eróticos o algo así, lo comprendería, pero no es el caso. Bastantes vascos.
Tapas y vinos. Mis padres tuercen un poco el morro ante mi consumo de alcohol.


Día 2:
Visita a Logroño. Comida cojonuda en El Portalón (asador en pleno centro, unos 30 euros por persona) Paseo hasta el río. Me tiro en la hierba de un jardín. Té con leche y partida de cartas. Vuelta a Laredo.


Día 3:
Madrugar para visitar Nájera (nada destacable, lo que quería visitar estaba cerrado, así que no puedo opinar), Viniegras de abajo y Anguiano (sí, ese sitio por donde los hombres se ponen faldas de colores y se tiran girando cuesta abajo sobre zancos)
Salimos de Nájera, cogemos carreteras secundarias, visitamos Anguiano (no tiene nada especial, aparte de las DELICIOSAS morcillas), nos metemos en medio del monte, la carretera pasa a ser una línea serpenteante entre la pared de roca y el barranco. Y de pronto, un tío en medio de la carretera poniendo una valla. Tras unas palabras con él, nos enteramos de que tenemos dos opciones: dar la vuelta como podamos (cosa chunga) o pasar rápidamente hasta el otro lado del tramo cerrado (íbamos hacia Viniegras a comer, luego teníamos que dar la vuelta) y esperar allí hasta las 18h a que abriesen de nuevo y poder volver ¬¬
Así que pasamos a toda velocidad por 6 km sin asfaltar, sorteando piedras enormes, camiones y obreros. Llegamos a Viniegras de abajo. Sólo hay un par de casas (y cuando digo un par me refiero a DOS), un hotel y un restaurante. Muy recomendable este último. Muy barato, buena comida y buenas raciones. Una agradable sorpresa encontrarse con "sopas de ajo" entre los primeros. Oda a las sopas de ajo:
¡Delicioso plato
de sopas de ajo,
que caliente consuelo
al cansado viajero
proporcionas con tu digna
sencillez!
Quien te encontrara
allá donde viajara
para paz del cuerpo
castigado por el mal tiempo
y del alma agotada.

Tras tan cutre exhibición de versos, prosigo. En las horas que tuvimos que esperar, hice un par de fotos del paisaje y una lámina del mismo.
Pasamos por el Monasterio de Valvanera. Hay nieve en las montañas. Y un expendedor de velas a 1'40 euros cada una. Vuelta a casa. Cena a base de morcilla... humm...


Día 4:
Visita al museo del vino Dinastía Vivanco. No está mal. Me gustó la parte de obras de arte relacionadas con el vino. De echo, esa parte me encantó. Y tampoco estaba mal la colección de sacacorchos.
Pero no puedo darle un 10, porque no probé el vino. Con la entrada al museo te dan una cata de vino, pero como no había nadie allí, me quedé sin cata, sin vino ni posibilidad de borrachera. Deprimente.
Comida en el pueblo de al lado, Briones. Pueblo encantador, la verdad. La iglesia de nuestra señora de la Asunción es, a falta de una expresión mejor, la HOSTIA. Se nota que allí hubo pasta. Mucha, mucha pasta. La iglesia es... ¡fa! No podría deciros. Las paredes tienen unos frescos preciosos, las capillas muy hermosas, también. Y la sacristía... sin palabras. Había expuesto un libraco enorme de cantos gregorianos que a saber cuantos siglos tenía. Por un euro (sólo un euro!) podías escuchar 10 minutos de música de órgano (hermooosa) y por 0'50 se encendían las luces.
Restaurante: Los 4 Arcos. Muy recomendable, carne buena, los primeros (en la Rioja son muy típicas las alubias) también, pero las alubias picaban cosa fina.


Día 5:
Nos quedamos en casa. Se agradece. Me paso el día en la cama leyendo. Teniendo en cuenta que me he estado acostando a las 2 de la madrugada los días anteriores, hoy me levanto a mediodía.

Día 6:
Visita a otro pueblo, ¿cual? Ni idea. ¿Dónde comimos? Ni idea, en serio.


Día 7:
¡Vuelta a casa! Parada en un pueblo a tomar un café. A mediodía parada al lado de una gasolinera de aspecto deprimente para comer un bocata (que recuerdos de infancia...) encogidos por el viento helado. Llegada a la Coruña ¡tatatachán! a mediatarde.

The End

11/4/09

De vuelta

(Nube de humo, una figura envuelta en una capa negra aparece soltando una carcajada cruel)
¡He vuelto!

No me echasteis de menos, ¿verdad, viejas putas? Bueno, pues yo sí os eché de menos, a vosotros y a la conexión a internet.
Ya os contaré mis andanzas, ahora arrastraré mi cansancio para salir a disfrutar del reencuentro con mis amistades (ogh, la vida social me reclama)

3/4/09

Cuento I

Un último cuento antes de irme:

Un club de baile, unas copas en la mesa, la gente charla. Una gota resbala por el cristal de mi vaso hasta la mesa. Levanto los ojos hacia ti y descubro que ya me estabas mirando. Sé que eres consciente de la situación, de que recorro tu boca con los ojos, de que sé qué parte de mi cuerpo observabas... y de que como tu mujer se entere de que estás aquí, vas a tener un problema. Me importa un comino. Fuiste tú el que eligió llamarme, el que cuando nos saludamos, se quitó la alianza del dedo y la guardó.
Nuestras rodillas se juntan furtivamente y ambos sabemos que no fue accidental.
No te entiendo en absoluto, pero hoy lo olvidaré por unas horas, ignoraré los últimos años, que fui testigo en tu boda y que tu esposa sigue odiándome a día de hoy. Siempre diré que fue un error que le contases todo.
Te pones en pie y me tiendes una mano sonriendo. Sé qué tramas, y sabes igual que yo que es una pésima idea que nos pongamos a bailar. A pesar de ello, me moría de ganas por que me sacases a la pista desde que llegamos.
Posas la mano en mi cintura y... un dos tres cuatro cinco seis siete ocho. Fin del paso base. Salgo airosa de la primera prueba, luego supero los ochos, hacia delante y hacia atrás. Finalmente la pequeñísima parte de mi cerebro que se ocupaba de centrarse en los pasos, deja su tarea y se dedica a intentar no derretirse literalmente entre tus brazos.
Me miras a los ojos, suspiras levemente y paseas la mirada por el bar. Se diría que estás distraído, pero me atraes un poco más hacia tu cuerpo y hasta la última fibra de mi cuerpo arde de deseo por ti. Mi moral me dice que esto es horrible, fatal, imperdonable. Pero eres tú. Eres tú, maldita sea. Si no hubiese sido tan estúpida en el pasado, te hubiese tenido sólo para mi, podría bailar contigo sin pensar en que tienes una esposa que te espera en casa. Y te conozco tan profundamente que sé qué es lo que pasa. No tienes valor para dejarla. Seguro que aun la quieres, no te atreves a hacerle daño... y aun con todo, no puedes seguir con ella. Por eso me has llamado. ¿Porque no me has olvidado? ¿O porque quieres que te de lo que ya no interesa que te de tu señora? Ah... te advertí que ella llenaría tu cama de tedio.

- Dime, ¿por qué sigues con ella? - te susurro.
Te encoges de hombros como quien le quita importancia, pero te conozco lo suficiente para traducirlo como una mezcla de culpabilidad e ignorancia.
Seguimos bailando y ya no hay más espacio entre nosotros que la ropa.
- ¿Nos vamos de aquí?
Adivino a qué te refieres, pero quiero oírte decirlo.
- ¿Adónde?
- A mi casa. - te miro interrogativamente - Está de viaje.

Abres la puerta y veo pequeños cambios que indican tu convivencia con la otra. Es irónico que piense eso, si en realidad la otra soy yo. Entramos en tu cuarto. Aun no me has besado y casi tiemblo de impaciencia como una adolescente. Dejo el bolso y el abrigo y me giro hacia ti. Toda duda o culpabilidad se ha evaporado de tus ojos. Te acercas y me besas, primero lentamente, de forma dulce, luego más lujuriosamente, me abrazas con fuerza, tu mano recorre mi muslo y decido que ya es hora de quitarme esta ropa que tanto me molesta.
Cae lentamente la ropa, besas mi cuello. No entiendo el porqué. ¿Por qué yo? ¿Por qué ahora? Aparco esos interrogantes mientras nos tumbamos en la cama y me recuerdas porqué aun estás en mis sueños.

No sé cuanto tiempo ha pasado, estoy recostada sobre tu pecho, arropada por tus brazos, siento cómo olas de calor salen de mi cuerpo y cómo una capa de sudor pegajoso nos recubre. Los interrogantes vuelven de nuevo a mi cabeza, pero antes de que diga nada, tú rompes el silencio:
- No creía posible que volviésemos a estar así.
- Eras tú quien tenía que elegir.
- Sí, pero... bueno, no creí que fuese a ser... infiel.
- Sigues con ella porque quieres. - argumento tajantemente.
- ¿No pensaste que quizá aun la quiero?
Estuve a punto de contestarte que ése es TU problema, no el mío, pero sé que eso sólo te hará daño y no arreglará nada, así que me limito a besarte.
- Debería irme, mañana madrugo.
Asientes y te incorporas. Me siento en el borde de la cama, pero me siento incapaz de vestirme. Te beso de nuevo, te rodeo con piernas y brazos y dejo que mi melena se desparrame sobre tu hombro.
- Pero no quiero irme. - Te pones tenso. Sabía que lo harías. - Es cómodo estar contigo.
Te relajas de nuevo y me besas. Sí, es endiabladamente fácil estar contigo, mi alma está desnuda frente a la tuya y viceversa. Nos conocemos tan profundamente a pesar de los años, que estar desnudos es lo más natural del mundo.
Tengo que irme. Me visto y me despido de ti con un beso. Sé que es muy probable que esto no se repita. Conduzco a casa a toda velocidad y no sé si es el dolor, la incredibilidad o la felicidad lo que me mantiene despierta hasta el amanecer.