31/3/09

Cuento con moraleja

Conste que este cuento no es mío, pero está versionado por mi. Si supiese quien es el autor, lo escribiría, pero...

El gorrión, la vaca y el gato:

Érase una vez un gorrioncillo que cuando se acercó el invierno no quiso emigrar. Todos sus compañeros se fueron y él se quedó disfrutando de los últimos días de calor. Pero llegó el frío y al cabo de unas semanas, el pobre pajarillo decidió que casi mejor se iba al sur. Y más bien que mal, alzó el vuelo, con tan mala suerte, que al cabo de un rato se le congelaron las alas y como un planeador fue a caer en una cuadra, tras los peligrosos cascos de una vaca.
Y estando allí tirado, con las alas estiradas como un Cristo crucificado, vio que la vaca levantaba el rabo, con lo que rápidamente hizo las paces con Dios y murmuró un débil "adiós mundo cruel" justo antes de que una bosta inmensa lo sepultase. Con tanta suerte que el calorcillo descongeló sus alitas y muy feliz, el pajarillo se puso a chapotear en su montoncillo de mierda. Pero por allí pasaba un gato, que al ver movimiento se fijó y vio que era un gorrión. Sigilosamente se acercó a él y ¡zas! se lo comió.

Moraleja 1: No todo aquel que te echa mierda encima es tu enemigo.
Moraleja 2: No todo aquel que te saca de la mierda es tu amigo.
Moraleja 3: Si te gusta jugar con la mierda, intenta que nadie se entere.

A ver si os sirve de algo... xD

30/3/09

Mi vecino

Es un tema curioso eso de la relación que uno tiene con sus vecinos. Yo gozo de mis relaciones de vecindad con... 29 personas, un perro y un gato. Por desgracia al gato no lo veo casi nunca y al perro lo huelo más de lo que querría, pero bueno, es inevitable cuando es un animal obeso que no puede subir un piso por las escaleras con una dueña obesa que echa los bofes haciendo ese mismo esfuerzo.
Hay incluso una niña pequeña, rubia con unos ojazos azules. ¡Que rápido crecen los niños! Hace nada, era una cosita que no sabía caminar. Me pregunto cómo me verá desde sus ojos infantiles. Supongo que le parezco casi tan mayor como su madre, en una edad que tardará siglos en alcanzar. Lamento pensar que probablemente me perderé verla en su esplendorosa adolescencia y el paso a la madurez. Una pena.
Comparto portal también con una familia muy agradable que tiene dos hijos, la chica estudió la misma carrera que yo y él es una de esas personas tímidas que no hablan cuando te los encuentras en el ascensor y que camina despacito cuando bajais los dos del bus para evitarse subir juntos en el ascensor o que incluso sube a pie los 4 pisos hasta su casa por no ir acompañado.

Las conversaciones de ascensor. Otra cosa curiosa. Normalmente versan sobre el tiempo, el paseo que tu vecino ha dado y que te importa un carajo, las preguntas sobre los estudios (muy recurrido) y chorradillas diversas aderezadas con silencios incómodos y miradas al indicador del ascensor o a una esquina.

Otros de mis vecinos son los típicos tocapelotas. Es inevitable que los haya. Al principio dieron muchos problemas, pero ahora, con esta "crisis" se les bajaron los humos, se ve que andan preocupados por otros temas.

Pero yo quería hablaros de mi vecino de abajo. Lo conozco de toda la vida, debe de tener unos 5 años más que yo. Incluso vino a uno o dos de mis cumpleaños.
Es tímido, muy tímido. Sé que está trabajando y que apenas sale. Creo que no tiene novia, pero no podría jurarlo. Se pasa el día en casa, delante del pc, según cuenta su madre.
Su existencia podría pasar inadvertida para mi si no fuese porque cuando me acuesto tarde, a eso de la una de la madrugada, lo oigo dar vueltas en la cama, de vez en cuando se levanta y va al baño. Es curioso que oiga todo esto cuando de día no oigo nada. Supongo que de noche al haber menos ruido ambiental y al aguzar el oído, puedo escucharlo.
Me pregunto siempre cómo es que teniendo que madrugar para ir al curro, se acueste tan tarde. Y por que da tantas vueltas en la cama.
En esos momentos siento una especie de simpatía hacia su persona que desaparece cuando me toca escuchar su música de mierda. Hace unos años tuvimos un pique por eso... Escucha la típica música dance/house/techno o como se llame esa basura chunda-chunda. Así que cuando en su juventud le dio por poner la música a todo volumen, yo puse los altavoces pegados al suelo y reproduje al máximo un par de canciones estilo Decapitated (grandísimo grupo, por cierto). Con lo que llegamos a un feliz acuerdo y pasaron varios años hasta que volvieron a llegar a mi las notas de su porquería musical, sólo que esta vez fue con menor volumen y ya no me molesté en coartarlo. Si quiere que le sangren los tímpanos, es asunto suyo.

El día de mañana quiero tener unos vecinos tan cojonudos, poco molestos y silenciosos como los actuales.

26/3/09

DIN A3

¿Sabeis lo que es DIN A3, aparte del tamaño de una hoja? El otro día me atacaron frontalmente unos jóvenes con pintas hippies, me pusieron un papel en la mano y más o menos me soltaron el siguiente monólogo con cara de mala hostia y a un volumen innecesariamente alto:
- ¡Hola compañera! ¿Conoces DIN A3? Es un periódico en contra de la guerra y de la violencia, porque ya está bien de que maten a un montón de gente por los intereses de unos pocos y por el petróleo. Porque nadie protesta y...
A todo esto, yo iba echándole un ojo por encima al papelajo, cuando leí algo de "burgueses", me dije: ya está bien de escuchar a estas gentes. Y en vez de decirle que se metiese su papel por donde le cupiese, porque para empezar yo no soy su "compañera" ni su "camarada" ni nada que se le parezca y para seguir las guerras no se van a parar por mucho papel que repartan, me desembaracé de ellos mientras sus voces me seguían y aun tuve que cruzarme con una compañera suya más adelante de la que pasé olímpicamente cuando intentó venderme lo mismo.

¿Por qué la gente pobre y honrada como yo ya no puede caminar por la calle sin que lo asalten para pedirles una donación para los niños de África, para los enfermos, para los pobres, para los enfermos cardíacos...? Señores, ¡no me sobra el dinero! ¡No tengo ni para los 0.25 euros que costaba ese DIN A3! Y aunque los tuviese no lo pagaría. Creo en la maldad del ser humano. En mi opinión no son ni los dados de Dios, ni el Destino, ni leches lo que mueve el mundo. Lo mueven la maldad del ser humano y su avaricia, sea esta de poder, sexo y/o dinero. Esos son los motores del mundo, o al menos de la sociedad (que es lo que nos ocupa)
¿Y se creen que ellos van a parar las guerras por vender 4 panfletos? Venga, nenes... Me parece muy bonito que tengais vuestros ideales y tal... Pero los ideales no paran balas (comprobado en la Guerra Civil, ¿verdad?) ni curan a los heridos, ni dan de comer a los huérfanos.

Así pues, déjennos en paz. Ya sé que la idea es concienciar, que esto promueva cambios de Estado y así detener las guerras, pero es que eso no es ya utópico... ¡es una quimera! Me río sólo de pensarlo.

23/3/09

Cuento de Navidad

Estoy tumbada en tu cama, de lado, con los ojos fijos en la pared. Con una mano mantengo la sábana tapando mi desnudez. Te oigo en el baño, creo que te estás peinando. Tarareas algo entre dientes. Yo no encuentro fuerzas ni ganas para levantarme. Siempre me dejas vacía, siempre queda un abismo insalvable entre ambos, y no sé si te das cuenta, pero al menos no lo parece.
Por un segundo se me ocurre preguntarte cómo es posible que no tengamos nada que decirnos, que no nos conozcamos de nada, pero permanezco en silencio y sonrío, desgraciada, mientras se me humedecen los ojos.
Interrumpes el rectángulo de luz que cae sobre el suelo al apoyarte en el marco de la puerta del baño. Me dices algo con una sonrisa. Te contesto sin darme cuenta de qué pronuncio. Vuelves adentro, bien vestido y dejando un olorcillo a perfume.
No sé qué demonios hago aquí. Cada vez espero que algo sea diferente, que por una vez no te levantes de la cama y te quedes abrazándome. Y cada vez me repito que fui una ilusa por esperar que algo cambiase.
Aparto las sábanas y pongo los pies en el suelo frío. Me visto maquinalmente, buscando la ropa diseminada por la habitación. Tú sigues ahí dentro, sigues con tu cancioncilla. Tu cuarto parece ahora el lugar más desolado y frío del mundo. Fuera empieza a nevar. Veo unas lucecitas de colores parpadear y recuerdo que mañana es Navidad y que en mi bolso tengo un regalo para ti. ¡Cuan absurdo!
Me recojo el pelo frente al espejo y, sin prisa, me maquillo un poco. Miro a mi alrededor por si olvido algo. Como una polilla atraída por la luz, mis ojos buscan tu espalda. Estás poniéndote la corbata. Pienso en darte tu regalo, ya ni siquiera recuerdo qué compré.
Me pongo el abrigo y camino hacia la puerta. Los tacones resuenan contra el parquet. El pomo de la puerta está frío y se cuelan unos copos de nieve antes de que pueda cerrarla tras mi espalda.
Por las calles caminan parejas bien juntas, mezclando el vaho que sale de sus bocas. Yo camino sola a casa. Ni siquiera sé si me importa. Dicen que no está bien que lo único que haya sea el sexo. No lo creía posible antes de conocerte, pero así es. Ni un sólo pensamiento, ni un sólo sentimiento hacia ti después de estar juntos. No hay nada.

Adiós para siempre, querido, y feliz Navidad.

21/3/09

Ma déshabillée muse

Oh, Belleza, vuelves de nuevo a mi. Tanto tiempo te busqué y tú, burlona, te ocultabas... Pero estás aquí, entre mis brazos una vez más, mis dedos te recorren de nuevo. Sé que desaparecerás antes o después, pero mi amor por ti seguirá puro, esperando tu regreso. ¿Cuándo huirás de mi? No lo sé, no quiero pensar en ello ahora.
Mis dedos viajan por tu piel, siguiendo la línea de tu costado, la suave caída de la cadera hacia la cintura, suben por tus costillas y deshacen el camino distraídamente mientras mis ojos siguen por el hueco de la axila, el brazo levantado en una postura indolente, la melena desparramada con negligencia sobre la cama...
Todas las primaveras iría a sosegar mi frente cansada por el invierno en tu vientre. Y luego trenzaría flores en tu pelo para adornarte como mereces, oh musa amada.
Quisiera fundir mi piel con la tuya, amoldar mi cuerpo al tuyo, en una proximidad imposible, hasta que gozar de tu tacto y del latir de tu corazón me agotasen, y entonces me alejaría para cansar mis ojos observándote.
¡Ah, Belleza, en que dulce tormento me hundes, en que amada prisión me encarcelas! Alargaría prestas las manos hacia ti, para que me pusieses esos grilletes que me atan a tu cintura.
Como una ninfa, me abrazaste bajo el agua, tus labios besaron mi piel mojada, el líquido elemento corría sobre nuestra desnudez, envolviéndonos en una crisálida flexible en la que nos quedamos una eternidad, mientras nuestras manos juegan inocentemente, reímos, nos damos besos acuosos y tu pelo, mi tesoro líquido, cambia de color entre mis manos.


¡Viva! Mi inspiración ha vuelto, creía haberla perdido, pero bastó tu belleza espléndida y desnuda para encontrar que eras la encarnación de la Diosa a la que amo y rindo pleitesía: la Belleza.
Pero mi musa me obliga a cortar el texto idealizado y platónico y tira de mi hacia terrenos más humanos, así que en vez de acabar esto en otro Cuento para Mayores, lo dejo aquí.

14/3/09

Cuentos para mayores II

(Aviso para Antoine: va de sexo; para que luego no se me queje de que no aviso)

Domingo por la mañana. Los minutos pasan a mi alrededor como perezosas moscas. Entonces suena el teléfono. Una amiga invitándome a comer a su casa. Me apetecía verla, así que me arreglé y salí.
Era un día de verano brillante y agotador.

Me recibieron el alivio de la sombra y tu sonrisa. Me diste un abrazo y me instalaste en una silla con una cerveza mientras le dabas unos últimos retoques a la comida.
Aquella ropa tan chiquita... ¿Por qué llevas esos microshorts? ¿Por qué la camiseta escotada? Sí... es verano. Vas descalza y una pulsera de plata rodea tu tobillo. Te estiras para coger una especia y tus piernas se tensan como las de una bailarina. Toda esa carne, esa piel desnuda... Recuerdo aquella época en que tu magníficas piernas eran mías, cómo me rodeaste la cintura con ellas y pusiste mi vida del revés. Algo se agita dentro de mi y me recuerdo que tengo novia... y una vocecilla impertinente me recuerda también cuanto hace que no soy capaz de acostarme con ella. Un golpe a mi ya resentido amor propio. Tal vez si ella se vistiese como tú, no tendríamos este problema.

Charlamos, reímos y pones frente a mi un plato de carne poco hecha. Sacas una botella de vino.
Hablamos del trabajo, de música, de juergas... Cortas un pedazo, abres esa boca roja, indecente, deberían censurar tus labios, y el bocado entraba en esa cueva reino de tu lengua y la saliva más ponzoñosa del mundo. Se me acelera el corazón, siento calor, pero sé que es culpa del verano y del vino, que corre por mis venas.
Sacas una macedonia. Después de ella, me pides que te ayude a recoger la cocina, te pones a fregar y me salpicas con agua, meto un dedo en la macedonia y te lanzo un pedacito de fruta. Aterriza en tu clavícula. Das un respingo mientras la fruta desciende hacia tu escote.
- ¡Límpiala!
Pero entre mis piernas se ha encendido una llama furiosa. Con un brazo te rodeo mientras mi otra mano vuela hacia tu escultural culo. Con la lengua recojo ese cachito de fruta y recorro el mismo camino que el jugo. Me despido de tu clavícula con un beso.
Me aparto y te miro a los ojos. Me vas a echar la bronca, lo sé. Vas a recordarme que tengo novia, que no debería haber hecho esto. Cuando estoy a punto de abrir los brazos y alejarme de ti, subes una de tus piernas acariciando lentamente mi costado y te detienes en mi cintura. Sigues mirándome fijamente. Conozco esa mirada. No vas a cabrearte, pero me vas a matar. Pones tu mano mojada en mi nuca y pegas tu boca de delirio a la mía. Acaricio con avaricia tu muslo. Te separas y agarrándome por el cinturón, apresándome con la mirada, me arrastras al cuarto. Nos desprendemos de la ropa, pegas tu cuerpo al mío, y eres tan suave... Me das un empujón hacia la cama. Te pones a cuatro patas sobre mi. Me miras fijamente. Estoy más indefenso que un corderillo entre tus garras. Recuerdo que con mi novia no se me pone dura desde hace meses, pero ahí está tu magia, tu veneno, mi cuerpo sí responde a ti. Mi mente desecha rápidamente la cara de mi novia. Me besas, me acaricias, haces dibujos con la lengua sobre mi pecho y creo que me muero porque no me das lo que sabes que más deseo, te alejas una y otra vez cada vez que intento llevarte por donde quiero. Sueltas una risilla traviesa. Tu mano desciende hacia mi entrepierna, pero se escapa después de una rápida caricia.
No sé cuanto dura el juego, pero finalmente no puedo más y tú lo sabes, siempre me has conocido. Entonces te subes sobre mi, y tu cuerpo es mi paraíso, con esa forma que tienes de moverte, despacio llevándome lentamente a nuevos campos del placer o rápido, en un despegue hacia las nubes. Tus pechos son mi alimento en este viaje. Si sigues así no voy a poder durar mucho más, pero replicas que tenemos toda la tarde, y toda la noche si es preciso.

Yacemos el uno junto al otro. Sé que estás ahí porque noto tu cuerpo húmedo y caliente junto al mío. Tengo los ojos cerrados, descendiendo lentamente del Cielo. Te acaricio distraídamente, recordando lo que acabamos de hacer, recordando tus gemidos, sabes que siempre me han excitado más que tus gritos. Juegas conmigo en la cama como quieres. Me enseñoreo de tu culo, redondo, perfecto.
Oigo tu risa. Abro los ojos. Miras para mi falo, erecto de nuevo. Debe de ser una revancha tras todos estos meses. Tus manos expertas vuelven a deslizarse sobre mi cuerpo, de mi garganta sale un ruido extraño, las sigue tu lengua. Te detienes y me miras. Te llevas una mano a tus soberbias posaderas. Estaba pensando en lo mismo.
Me encanta hundir la cara en tu melena. Huele a ti, al perfume de mi demonio particular, que en vez de llevarme al Infierno me lleva hacia las nubes donde viven ángeles de placer. ¡Oh, Dios! Ahí dentro haces una presa increíble. Tu cuerpo está hecho para el placer. Mi dedo describe círculos en tu cuerpo mientras gotas de sudor corren por mi espalda.
Otra vez en el Edén.

El sol se pone. Seguimos en la cama y ninguno puede ya más. Entonces aparece la cara de mi novia. La culpabilidad. Alejo la mano con que te acariciaba y miro a la pared. Te das cuenta y te incorporas, brillante en tu palidez desnuda. Con toda la magnificencia de una estatua griega. Preguntas qué pasa. Te explico lo de mi incapacidad de tirarme a mi novia, que me desprecio a mi mismo por haber sido incapaz de serle fiel. Me tranquilizas. Separas lo que siento por mi novia del sexo. Asiento. Vuelves a tumbarte junto a mi, esta noche dormiré contigo, estoy demasiado cansado para irme a casa. Tu respiración se vuelve regular. Duermes contra mi. La luna hace brillar la pulsera en tu tobillo.

12/3/09

Anécdotas de instituto (o Zoo para adolescentes) I

Esta entrada se debe a que en los últimos meses he visto un par de veces al mayor hijo de puta desequilibrado que pasó por mi instituto. Como hacía años que le había perdido la pista, verlo me trajo recuerdos, primero de la época en que lo tenía detrás en clase y después los años posteriores a su expulsión.

Para comenzar, una breve introducción:
La estructura de la sociedad en un colegio es similar a la de una teocracia. Algo así como:
Papa
Iglesia (con su jerarquía interna)
Fieles
Herejes
Siendo el Papa la mayor golfa deseada en el momento (su reinado suele durar aproximadamente un curso escolar), la Iglesia son sus "amigas" y tíos guays que la desean y tienen posibilidad de acercarse a ella, los fieles son los lameculos que temen recibir sus iras y finalmente, los herejes, los pringados, torturados por la Iglesia.

Pues bien, tras un par de cambios en la estructura teócrata, nos situamos en primero de la ESO (tómese consciencia de que teníamos 12 años), me encontré de golpe y porrazo con que podía ascender de mi puesto de hereje (había rechazado ser una lameculos mucho antes) a algo así como obispo. Una amiga había hecho migas en verano con la que ese curso sería Papisa. Uf. Todo un cambio para mi... Y lo tiré a la basura.
Tuve mucho tiempo para escuchar y observar, manteniéndome al margen siempre. Aquello no era más que una casa de putas. Además de ser todas una golfas (ganabas puntos en función del número de mamadas que hubieses hecho), en cuanto una se daba la vuelta, las demás la ponían a parir. Pero además estaba hecho de un modo tan cutre, que usurpar el puesto de otra era bastante sencillo. Sólo que ninguna tenía la inteligencia necesaria para ello, claro xD
Teniendo esto ante mi, viendo que cuanto más arriba en la jerarquía estabas, menos orgullo tenías que tener, alcé la barbilla y mandé a la señora Papisa a la mierda. Literalmente.
Claro, me cogieron un pelín de ojeriza... Pero cuando te has ganado el respeto de tus compañeros en primaria a base de hostias, tienes tu propio rinconcito de paz en el estrato hereje.

Llegamos a 2º de la ESO (13-14 años). Y aquí comenzó la verdadera historia. La batalla por la supervivencia. El individuo al que mencioné al principio (lo llamaremos Pepe) era un repetidor, y lo metieron en mi clase. Como era altamente molesto, lo pusieron al final de la clase, justo detrás de mi. Cojonudo. No sólo era una pringada, sino que además tenía que soportar a un popular, loco y violento a 30 cm de mi espalda.
Dios, ¿qué contaros? Era un infierno. Como tener a una puta mosca cojonera rondándome todo el tiempo. Primero fueron los puñetazos en el hombro. Nada doloroso, pero sí molesto cuando van con una frecuencia alta. Cuando se dio cuenta de que no me iba a echar a llorar (a veces se las devolvía), descubrió la tira de mis (recientes) sujetadores. Estabas escuchando tranquilamente al profesor, cuando ¡plas! tirón. Ampliamente tocapelotas.
Y luego estaba el run-run de "me gustas, sal conmigo, estás muy buena, blablabla". Perorata que era especialmente tediosa en el laboratorio de química, donde compartíamos mesa (no contentos con enchufármelo en las demás clases...). Un día, hasta las narices de oír sus subnormalidades, en la inocencia de mis 13 años, le solté lo siguiente:
- Vale, te doy mi número y cuando quieras, me llamas y quedamos para hacerte una mamada.
(Cara de "estoy flipando en colores")
- ¿En serio?
- Que sí, hombre, anda, apunta: 981...
Lo anotó en el libro, hizo un comentario como "que guarra" y no me dio la brasa nunca más xD
Por supuesto, se enteró todo el mundo, y la Papisa en persona vino a preguntarme si era mi número real. Lo era. No llamó.

Aparte de esto, el amigo Pepe tenía cruzada a una amiga mía. ¿Dicen que el bulling es cosa de hace dos años? Yo vi a este chaval darle auténticas palizas a mi amiga. O bueno, principios de palizas, porque me metí siempre en medio, y siempre paró. Era un cabrón sádico con hiperactividad, déficit de atención y exceso de testosterona. Pero le cogí cariño. De echo, fue el primer tío que me metió mano. Sin permiso por mi parte, entiéndase, yo era muy decente. Estaba tan tranquila y de pronto notaba una mano sobre mis recién estrenados pechos. Me sentía morir de vergüenza mientras le daba un manotazo y él reía.

Aparte de eso, cerca de las últimas semanas de clase, conseguí que expulsasen una semana al colega Pepe, a la Papisa (yeah!) y a sus más allegados súbditos (entre ellos, la que fuera Papisa hasta 6º de primaria). Huelga decir que varios de ellos no volvieron el curso siguiente y que no hubo represalias aunque sabían que era culpa mía.

Sigo otro día con el capítulo de mi amiga "la gran C"

10/3/09

Chorradillas varias

¡Por fin! ¡He recuperado mi mano! Los pájaros cantan, el sol brilla y esas cosas. Después de... ¿3? ¿4 meses? vuelvo a poder usar la mano con dolores mínimos y sin el incordio de una venda.

Aparte de eso, ayer los Carnavales resucitaron para mi y me disfracé para ir a buscar trabajo. Me sentí como si estuviese vendiendo mi alma al Diablo mientras me echaba base (más conocido como pintura para puertas o "pote") y cogía el bolso de Harrod's de mi hermana, así como otras prendas y potingues. Cuando acabé de "arreglarme" me miré en el espejo y ¿qué parecía? Una niña de papá que lo último que necesita y quiere es un trabajo. Por un momento me pregunté qué diría Félix si me viese, puesto que cuando me vestí totalmente neutral para la entrevista del AC había hecho una mueca y comentado "bueeeeno..."
Así pues, camuflada en colores marrón y crema, me dediqué a repartir CVs por las tiendas pijas como Roberto Verino.
De momento no han llamado, así que supongo que la traición a mi imagen no ha servido de nada.

Pero una vez que he recuperado el pálido natural de mi piel y me he vestido de mi misma otra vez, me siento perfecta. Dispuesta a recoger las riendas de mi vida que solté hace mucho, muchísimo tiempo. Un trabajo, coger la carrera por el cuello, actividades alternativas, gente nueva, una sesión de violín en plena calle (no, no lo sé tocar xD) ... Y preparándome para lo que definitivamente parecen ser unas vacaciones de Semana Santa con mis padres en... La Rioja. ¿No había un lugar peor? No, claro, porque meterme en un agujero bajo el suelo hubiese sido más clemente ¬¬
¿Pero sabeis qué es lo mejor de todo? Volver a sentir mi propia independencia (irónico que lo diga estando ahogada por mi madre, ¿no?), el "soy yo, una, grande y libre". Sí, soy así y no cambiará nada por mucho tiempo. Me siento bien.

Me apetece hacer adornos con abalorios.

9/3/09

100

¡Tachán! Actualización número 100 (aunque algunas aun esperan a ser publicadas). No os voy a aburrir con eso de "me encanta escribir" y "gracias por leerme". Eso ya lo sabeis.
Además hoy es el cumpleaños de Teo y de Petri. Y tampoco os voy a aburrir con una entrada de exaltación de la amistad.
Hoy os voy a dar el coñazo con una de mis hermosas pajadas mentales no surrealistas.

Ayer, tras un golpe bajo a mi salud en forma de comilona en la aldea de mi prima, falta de sueño y un viaje mareante; regresé a casa y llamé a la hermosa Julia. Me planteó los mismos interrogantes que me hice la otra noche, pero de un modo más ordenado (es lo que tiene verlo desde fuera) y me encomendó la tarea de darles respuesta antes de hoy a las 18h.
Tras un té y una conversación interior, saqué mis conclusiones, pero de mí misma nunca puedo acabar de fiarme, por aquello de ser tan voluble. Y entonces llamé a la persona que mejor me conoce. Creo que no le cae bien a ninguno de mis amigos. Dejadme pensar... ¡Vaya! A ninguno... Que cerrados sois ¬¬
En fin, a lo que iba. Que este ser, tras escucharme, llegó a las mismas conclusiones que yo (que bien me conoce) y después invertimos el proceso. Le planteé sus probablemente 8 futuros años en dos minutos y me asusté lo suficiente como para no querer volver a escrutar en su futuro nunca más xD

¿Qué es lo que hizo que después de odiarnos, ignorarnos y discutir hasta quedarnos roncos, nos comprendamos tan bien? Supongo que nos conocemos a la perfección porque somos muy parecidos, encajamos perfectamente... menos a la larga, que a pesar del cariño que nos tenemos, somos incapaces de vernos todos los días. Almas demasiado libres para estar tanto tiempo juntos.
Y siguiendo un hilo de pensamiento totalmente diferente, se me planteó la siguiente duda:
Amor-sexo
Sexo-amor

Me explico. La evolución "habitual" en una relación sería enamorarse de alguien y llegar al sexo, ¿no? Pero al llegar a ese punto, ¿es posible "desenamorarse" y que sólo quede el sexo? Es decir, que lo que antes creíamos que era amor (o tal vez lo era) al llegar a la cama desaparece. Supongo que en concepciones platónicas del amor, es así. Y de echo, en la cama se cala la verdadera personalidad del otro, por lo que podría perderse el sentimiento amoroso.

Y el otro caso, ¿del sexo se puede llegar al amor, siendo el primero el modo de llegar al segundo? Gran interrogante, la verdad... No sería la primera vez que alguien siente que ama al otro en pleno acto sexual cuando en realidad no había nada de eso antes de acostarse juntos. ¿Pero sería esto ficticio? Probablemente sí. Aunque supongo que a la larga podría hacerse real.
Dicho esto, ¿cual es el fin? ¿El amor o el sexo? Depende de la persona, supongo.

Y para acabar, aclaro que ninguna de estas teorías las digo hablando desde mi persona (que os conozco)

4/3/09

Ahora mismo

Tiempo pasado, perdido. Celos, insomnio. Cerebros apagados, sostenidos en el tiempo, flotantes en un líquido espeso, atemporal, inmóvil. Sienes ardientes. Bosques muertos, líquenes grises, ramas que golpean rostros que corren tras una luz que desaparece sin más. Unicornios con medio rostro podrido, un oso golpeando la carne humana. Ríos de agua helada, piedras como cuchillas, dragones que serpentean entre las algas y la espuma amarillenta, ponzoñosa.
Fuel derramándose por las paredes. Dedos que se hunden en una melena virgen. Guantes de cuero, jeringuillas. Una boca de encías negras y dientes podridos y rotos. Cae sangre desde la sien ardiente hasta unos labios helados y agrietados. Lágrimas que no caen. Funerales sin dolor ni llanto. Flores podridas, un jarrón de plástico. Collares de cuentas falsas. Senilidad en silla de ruedas. Una canción en francés, triste, que se pierde sin un oído que la recoja. La Muerte vestida de blanco llora. Las estrellas lloran y se ocultan tras las nubes. Los ángeles sienten vergüenza. Llueven rocas ardientes sobre el Mundo. Dios aborrece su obra. Lucifer abre los brazos a los hombres y les regala el Paraíso que Dios cerró.
La serpiente muere al morder la manzana envenenada de la Estupidez... Y Dios la resucita para castigarla enviándola al Mundo.
Las estatuas de sal se desmoronan. Miradas acusatorias en los ojos de los perros. Un niño pregunta porqué, aferrado a la mano de su madre, quien calla.
Puertas tiradas abajo en la noche. Detenciones. Cárceles. Ratas. Un cadáver tirado a las cloacas.
Un cuervo se lleva su trofeo.
Los ahorcados bailan y la Dama de Hierro gira y gira dejando un círculo de sangre bajo sí.
¿Quieres caramelos, Infanta? Arráncate el corazón o no los tomaré. Baila, palmotea, diviérteme.
El Bufón ríe haciendo muecas, saltando y tirando de sus hilos mientras danzamos al compás de sus tirones. Loco, loco, loco...

3/3/09

Un toque de Rouge: Ropa

Ya sabeis todos que soy una fémina poco habitual. Me desagrada ir de compras. ¡Pero no os imaginais cuanto! Toda esa gente acumulada en una tienda con el chunda-chunda a todo volumen, la ropa de calidad pésima, los probadores de calor asfixiante y pelusas en las esquinas... No, no es para mi. Pero una o dos veces al año, toca. Y ayer tocó. Mañana y tarde de compras, aunque en teoría sólo iba a por... ¿a por qué iba? No lo recuerdo.
Un vestido (otro little black dress), dos camisas, dos pares de taconazos, unos pantalones y CREO que no se me olvida nada.

Aunque no estoy escribiendo para hablaros de mis adquisiciones, sino de lo mal que se viste la gente (mujeres sobre todo) hoy en día. Sí, sé que me habeis visto con pintas de lo más vulgar o de lo más tirada, pero también me habeis visto (en la mayoría de las veces) bien vestida. Ya no digo espectacular, porque así sólo me visto para unos pocos elegidos (como Edward xD) Pero el caso es que hay cierta ropa que hay que tener. Sino, luego te pasa como a una que me sé yo, que el día que quiere arreglarse, no tiene con qué (y recurre a mi armario, y nada le entra)
Hace unas semanas, tuve una mañana 100% girl y me fui a la peluquería con una amiga y después a buscarle ropa decente. ¡Es que no tenía ropa! Queríamos salir a un club de jazz y arreglarnos, pero no tenía con qué. En cinco minutos le conseguí lo que toda mujer DEBE tener en su armario: una falda de tubo negra y una blusa.

¿Qué chorradas son esas de que lo imprescindible son unos jeans? Que sí, que son muy prácticos, te los puedes poner todos los días y pegan con todo. Pero no son los que te sacarán de un apuro, ya que no puedes ponértelos para nada serio (y si no es serio, no es un apuro)

No sé, ¿es tan difícil vestir bien? Ya sé que da una gran pereza ir mona, pero se puede vestir bien sin ir divina. Como esa manía de los pantalones dos tallas menores, tan ajustados que parecen una segunda piel. O ir enseñando las bragas. O con esos vestidos de lycra que marcan las chichas entre bragas, pantys y sujetador. ¿Por qué no son capaces de verse en el espejo y realizar una autocrítica REAL? ¿Es que se creen que porque en el pantalón ponga 36, el resto del mundo las ve delgadas? ¡Que no! Aceptad vuestro cuerpo, entended que hay cosas que no os podeis poner. Y por favor, utilizad prendas como Dios manda, no os vistais como chonis, sino como señoras.

Consejo: compraos (mujeres, entiéndase) una falda negra de tubo, un par de camisas, un vestido negro, unos zapatos de tacón y, si el bolsillo lo permite, un traje pantalón chaqueta. Por favor.
P.D. : si bajo este finde, no me va a reconocer ni mi madre xD