29/1/09

Littera scripta manet

Anoche, mientras estudiaba (podeis haceros una idea de la atención que le prestaba a los apuntes) se me ocurrió crear otro blog. ¿Para qué? Pues para hacer críticas literarias. Hice una lista rápida de posibles etiquetas y me entusiasmé con la idea. Estar ya está creado... ahora lo chungo va a ser mantenerlo... No es que me sobre el tiempo, y menos para estar delante del PC, pero espero poder subir al menos un libro por semana.
Por supuesto se aceptan recomendaciones para que lea y luego critique, pero comprended que aunque leo mucho, suelo leer varios libros al mismo tiempo y no puedo acabar 10 libros en una semana (a no ser que estemos en vacaciones y no tenga NADA que hacer)

Ala, el enlace está en Otros blogs, que sea lo que Dios quiera.

27/1/09

Que no se diga...

Y luego dicen...
Que somos nosotras las que decimos "te quiero" al poco de conocernos
Que somos nosotras las que no sabemos "separar"
Que no sabemos cuándo tenemos que irnos
Que no entendemos el concepto "sólo sexo"
Que somos nosotras las que nos dedicamos a rajar
Que sois vosotros los que siempre quereis sexo
Que a vosotros el rollo de perder la virginidad os importa un carajo
Que sois vosotros los que teneis que suplicar por sexo
Que somos nosotras las que ponemos excusas tipo "me duele la cabeza"
Que somos quienes ponemos reparos sobre el lugar para un kiki
Que siempre queremos hablarlo TODO y tenemos la pregunta "¿en qué fase estamos? / ¿qué significa esto?" en los labios
Que somos nosotras las que después de casarnos perdemos el interés en el sexo

ETC.

Me tienen muerta esos tópicos. Perjudican bastante...

21/1/09

Me apetece...

Me apetece bailar desnuda bajo una lluvia de blanco plumón. Tumbarme sin ropa en un campo bajo un sol de verano, sintiendo sus rayos y la suave brisa sobre la piel, acariciar las briznas de hierba. Quiero correr y saltar como mi madre me trajo al mundo por un bosque como una ninfa regordeta y celulítica lo haría por el Jardín de la Gula. Bañarme en el mar helado olvidando el bikini.
Quiero volver a sentir.

Hoy en día parecemos rodeados de capas y capas de ropa, de "espacio vital" o de una frialdad que nos impide disfrutar las cosas. A veces siento que me han metido en una bandeja de porexpan y me han rodeado de film transparente, como si fuese un filete.
¿No es mil veces más agradable abrazar a alguien estando ambos desnudos que un abrazo cuando estamos forrados de ropa? Ah, es como si llevásemos guantes de caucho permanentemente. Por eso paseo descalza en verano, porque vuelvo a sentir lo que tengo debajo, es una sensación de realidad, de estar vivo, de que sigue existiendo el Mundo aparte de lo virtual, lo que nos meten por los ojos vía TV y PC.

¿Sueno como una loca cuando digo estas cosas? Jajajaja

17/1/09

De lo cotidiano

El otro día lavé el vestido rojo. Lo metí en agua y cambió el color. Se volvió como sangre, se movía como una medusa, era EL elemento. Era vida.
Mis manos blancas en el agua helada, con las uñas pintadas de negro. Lo estrujaba una y otra vez, era como un asesinato. Era todos los asesinatos de la historia, era voluptuoso y violento. Era la representación de un orgasmo cósmico, era como acuchillar una arteria, era todas las violaciones del mundo, era la prostituta de Babilonia. Era destrozar la inocencia, era una batalla, unos labios abiertos con deseo, un beso húmedo.
Era sexo. Era sangre.


Cómo algo tan sencillo puede ser tan significativo. ¿Cómo amasar pan puede ser obsceno? ¿Cómo puede serlo lavar un vestido? O sentir la primera gota de lluvia que, certera, cae en la curva del cuello.
A lo mejor es que llevo demasiado tiempo sola. O que ya he trascendido de este mundo y vivo en una realidad paralela. Una experiencia agradable y tristemente anhelante.

15/1/09

5 minutos en mi cabeza

Llueve. Las escaleras de la facultad están llenas de gotas que caen de los paraguas. Me van a prestar un libro de Henry Miller. Hay un montón de incorporaciones a Animación Hospitalaria. El lunes reunión en la Repichoca para decidir en qué gastar 800 euros. Tengo que ir a comprarle el regalo de cumpleaños a Tamara. Se está descargando TrueBlood.
Quiero que florezcan los tulipanes y los narcisos, pero aun falta más de un mes para que llegue la primavera. Me gusta caminar por los Cantones rodeada de su color.
Me pica la garganta, pero parece que este será el primer invierno sin infección de garganta de toda mi vida. ¿Para qué esta salud de hierro (irónico que sea anémica) si no la quiero para nada? Otros matarían por tener salud y yo...
¡Un petirrojo! Pobrecillo, me dan pena los pájaros en invierno. Y puta ruta de turismo ornitológico la de estas Navidades. Los pajarillos del parque natural de... ¿de dónde? Ah... ¡y la parejita magreándose en un coche! ¿A qué tipo de degenerado se le ocurre ir a meterle mano a su novia a un parque natural delante de todos los buitres (y no me refiero a los que estábamos en el miradero)?
Anda, mira, el bus...


Y esos son algunos de los muchos pensamientos de esta mañana de vuelta a casa.

14/1/09

¿Y ahora qué?

Cuando la sonrisa de golpe pasa a una raya horizontal. Cuando te harías un corte en las yemas de todos los dedos. Cuando te arrancarías la lengua. Y cuando necesitas escribir, pero no quieres hacerlo.

No encuentro paz, y no tengo con qué combatir
y temo, y espero; y ardo, y soy un hielo;
y vuelo sobre el cielo, y yazgo en el suelo;
y nada aprieto, y todo el mundo abrazo.

Alguien me tiene en una prisión y no la abre ni cierra,
y no me considera suyo ni suelta el lazo;
y no me mata Amor, y no me libra,
y no quiere verme vivo ni me salva.

Veo sin ojos, y no tengo lengua, y grito;
y mi anhelo es morir, y pido ayuda;
y a mí mismo me odio, y a otro ser amo.

Nútreme dolor, y llorando río;
igualmente me hastían muerte y vida:
en este estado estoy por vos, señora.

Si es que voy de mal en peor.
Todo un logro ignorarte aquellas tres veces: pasar junto a ti, mirando al frente, refrenando la mano que quería rodear tu cintura, oliendo ese diabólico perfume y resistiéndome a él. Pero tuve que volver a caer, ¿verdad?
¡Mil veces maldigo tu cintura! Aquella donde yo no parezco más que un cinturón que la adorna. Maldito, maldito seas por engatusarme, por saber desprenderte de esa risa que como un hechizo me lleva tras de ti. Maldito por no negarme un par de besos, por acercarte a mi y luego irte, sabiendo que detrás de tus caderas se me van el alma y los ojos. ¡Ah, tus manos! Esas que cuando sostienen mi cara hacen desaparecer el resto de mi cuerpo, pues sólo lo que tú tocas es real, tiene importancia.
¿En qué me dejas cuando te vas? En el amargo recuerdo.

¿Y ahora qué? Menuda pregunta más acertada. ¿¡Y ahora qué!? Vamos, aquí todo el mundo opina, así que venga, os doy la oportunidad de opinar sobre mi vida, pero tú que sabes (o puede que sepas) de qué hablo, no te cortes.
Parece que el mundo se divierte cortando pequeños hilos dentro de mi. O tal vez es que Luis tiene razón y sois todos unos gilipollas a los que debería mandar a tomar por el culo.
No sé si estoy más dolida o cabreada. Pero desde luego hay bastante de ambas. No es un buen momento para tocarme las narices.

Y por cierto, se me ocurre una buena respuesta al "¿y ahora qué?" O más que buena, divertida. Ya lo negociaremos el sábado de noche. A no ser que alguien me de una opción mejor, claro está.

13/1/09

Cuentos para mayores I

Texto nacido a las 2 de la madrugada tras demasiadas horas leyendo a Bukowski con escasa luz.


Hans caminaba borracho, zigzagueante, yendo de un lado a otro de la acera. Veía su ancha espalda encorvada tambalearse. Había nevado y yo esperaba que de un momento a otro resbalase y se reventase el culo contra el suelo. ¡Dios, cómo lo odiaba! Entonces se detuvo y se giró.
- ¡Eh, Mary, nena, ven aquí!
Me acerqué a él. Se me quedó mirando un rato y luego siguió caminando. Quise abrirle el cráneo contra el asfalto. Los coches pasaban con sus haces de luz dura y Hans iba delante de mi, borracho como una maldita cuba.
No sé cuanto tiempo caminamos muriéndonos de frío. Entonces un fulano salió de un bar y se puso a caminar a mi lado. Me observaba descaradamente. El muy cabrón estaría pensando en cómo llevarme a la cama. Bueno, tal vez le diese la oportunidad, Hans se quedaría dormido en cuanto tocase la cama.
- Me gusta follarme a tías como tú. Tías difíciles y duras, otras nenitas ya hubiesen buscado a un poli.
No contesté.
- ¿Vas a tu casa?
- No, a la suya.- señalé la espalda de Hans y sonreí al tipo sádicamente.
- ¡Zorra, me has engañado!- hizo amago de marcharse, pero lo agarré del brazo.
- Nunca dije lo contrario. ¿Por qué no te quedas un rato? Tal vez me vaya contigo si me das un buen motivo.
Sacudió un billete delante de mi nariz. Lo cogí. De todos modos pensaba aceptar y nunca se le dice que no a la pasta.
Me agarré de su brazo. Hans seguía caminando sin enterarse de nada.
- Dime, cariño, ¿adónde vamos?
- A tu tío no parece importarle mucho con quien te vayas.
- A mi tampoco con quien se vaya él.- me encogí de hombros.
Nos desviamos a la derecha. Hans seguía adelante. La última vez que vi su estúpida espalda alcoholizada, aun no se había caído.

El tipo me habló de su trabajo. Era encargado de un almacén de electrodomésticos. Luego habló de su exmujer. Después de los niños, se los había llevado su ex. Me aburría horrores. Por la forma de entrarme creí que sería un tipo interesante, o al menos soportable, pero no hacía más que blablabla.
Llegamos a su casa. Lo vi claramente: su señora se llevaba a los chavales y él, amablemente, conservaba la casa. A lo mejor no era tan gilipollas.

- ¿Quieres tomar algo?
- Claro, ponme algo fuerte y sírvete lo mismo, no me gusta beber sola.
Me sentó en un sofá de estampado de florecillas. No había ni una colilla en el cenicero, ni una lata vacía de cerveza en la mesa. ¿Seguro que se había divorciado?
Me alcanzó un vaso con vodka y dejó la botella a mano. Después del segundo, la lengua le patinaba y se confundía en sus historias. Me puso una mano en el muslo. Le dejé hacer. Aun casado y mentiroso, estaba bueno. Me besó y automáticamente sus pantalones se abultaron. ¡Cuanto desprecio a los que se les pone dura enseguida! Por lo general luego rinden mal.
Me serví otro vodka mientras él me besaba el cuello. Me pregunté dónde estaría su mujer. ¿Tirándose a otro? Porque mi chico cachondo no parecía acostumbrado a esto... Seguramente lo hacía por despecho. Rellené su copa. La vació en el acto y subió su mano por dentro de mi falda. ¡Rayos, estaba caliente! Hans no hacía más que beber y yo siempre me quedaba con las ganas. Tiró de mis bragas y las empujó hasta que quedaron olvidadas en torno a uno de mis tobillos.
No esperé más. Me lancé a su bragueta. Él me remangó la falda. Pero entonces, justo cuando tenía su polla en las manos, a punto de empezar la fiesta, me paró.
- ¡Espera un momento!
- ¿Qué coño pasa?
- ¡No sé ni cómo te llamas!
- ¿Y eso qué importa? Hoy soy tu nena.- me miró suplicante.- Me llamo Cindy.
Volví a echarme sobre él. Putos casados enamorados.
- Cindy, espera, yo...- intentó apartarme, pero fue demasiado suave y yo demasiado rápida. Ya la tenía en la boca. Con un gemido, se le cayó la cabeza hacia atrás. A saber cuánto llevaba su mujer sin hacerle un homenaje. Me sobó un poco, como si le diese vergüenza.
- Vamos, cariño, ¿no querrás que lo haga todo yo sola?
Pareció recuperar un poco la cabeza y me tumbó. Se me echó encima. Le costó un poco coger un buen ritmo. Me había equivocado. Fue un buen polvo. Probablemente había pensado en que su señora estaba con otro. Tal vez el jardinero o el chico al que daba clases de piano, quien sabe.
Cuando acabó se quedó tirado en el sofá. Me levanté y me vestí.
- ¿Ya te vas?
- No quiero estar aquí cuando llegue tu mujer.- se sonrojó.- ¿Te importa que me lleve la botella de vodka?
No contestó, así que la cogí y me largué de allí, en busca de Hans y su polla borracha.

8/1/09

¿Descanso por Navidad?

¡Fin de las Navidades! Primer día de clase... y no he ido. Necesito unas vacaciones de las vacaciones. Primero vino la familia para Navidad y al día siguiente a las 7.00h de la mañana me subía a un bus a Madrid. El 30 regresaba tras pocas horas de sueño y muchas de diversión. Nochevieja... pues casi que ni la menciono, ¿no? El día 2 madrugar para ir de viaje con mis padres y mi hermana. Creía que íbamos a Salamanca, pero cuando me desperté, estábamos en Cáceres. Un día fuimos a Trujillo y el 5 a Salamanca. Vuelta a Coruña el 7. Hoy (8) madrugar para "ir a clase".
¡Quiero descansar! Me alegro de que mis padres se divirtiesen en ese viaje, pero podían haberme dejado en casa, con los colegas, las temperaturas normales (y no los -2ºC de Salamanca) y poder irme de juerga, porque "¿no pretenderás salir sola por una ciudad que no conoces?". Que por cierto, referencias para quienes quieran salir fuera de la Coruña:
-Beber en Madrid es CARO. En los bajos de Argüelles hay mogollón de bares heavys, recomendación de la casa: el TNT, de domingos a miércoles 3 litros de cervez/mocho por 9 euros (que para ser Madrid está genial) 1'5 los chupitos y las copas... cerca de los 5 euros, pero no me acuerdo xD. Y luego hay otro... rock de los 50, Webürst, o algo así, en una perpendicular de Gran Vía.
-Valladolid: precios razonables, no encontré zona metalera.
-Cáceres: en la Plaza Mayor está el Berlin. 3'5 euros el mocho, 1 euro el chupito (creo recordar)
Y de Salamanca no puedo decir nada porque no salí.
Colorín colorado.

QUIERO DORMIR!!!