10/5/09

Soñei un soño...

Me asfixio, siento mareos al despertar, como cuando te encuentras demasiado cerca de un precipicio y mirando al fondo. He tenido sueños crueles, sádicos por el contraste con la realidad. Siento mi frente arrugada, los miembros poco dispuestos a moverse. Me quedo tumbada, decepcionada profundamente, con la realidad y conmigo misma. Intento volver a soñar, rascarle unos segundos más a la feliz ilusión, pero el sueño ha volado junto con la oscuridad y me encuentro bañada por el sol, con las mejillas ardientes. El espejo me muestra los ojos enrojecidos. ¿Lloré en sueños, tal vez? No lo sé. Me meto en la ducha y desearía que el recuerdo del sueño se fuese por el desagüe como la espuma del jabón. Pero no hay suerte. La mañana va pasando, las horas caminan, no se detienen ante nada, y mis cejas no vuelven a su posición habitual.
La música acaba por hacerme ceder y me encojo con los ojos húmedos. Lucho contra mí misma, respiro profundamente, intentando calmarme, pero no puedo, jadeo y me abrazo el pecho con fuerza. No es justo. Claro que la vida no es justa. De echo hasta es irónico, tanto que casi me río.

Se veía venir. Otra vez. Yu-ju. ¿Opciones? Pocas, ridículamente escasas. Y la única aceptable es horrible. Pero es la mejor. Espero ser capaz, tener el valor de llevarla a cabo.

Llueve. El cielo me manda un regalito. Sobreviviré.

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