12/4/09

Maleta parlante: La Rioja

Ala, nueva sección de mi blog: Maleta parlante, un resumen de mes voyages. Intentaré dar referencias turísticas útiles. Lo que sea por ayudar a mi sector xD

Día 1:
Viaje. Me esperan 6 horas mínimo en el coche. Llevo libros (¿para qué, si me mareo leyendo en marcha?) y una apresurada (y corta) selección de música.
Me quedo frita a los 10 minutos de salir de la Coruña. Cuando me despierto, estamos por León. Un paisaje deprimente. Parada para un café, me como el bizcochito de albaricoque que me dio Julia ^^
Vuelta al coche, parada a mediodía en Olmillos de Sasamón. Lugar adonde por cierto se va de vacaciones la pijería. Curioso. Graciosas las miradas de confusión ("¿por qué si tienen un BMW comen un bocadillo en vez de ir a un restaurante?")
Llegamos a Lardero (a 45 minutos a pie del centro de Logroño) a media tarde.
Deshacemos las maletas y vamos a Logroño a cenar. Nos paseamos por la Senda de los Elefantes. Mucha gente, muchísima. ¿Sabíais que Logroño es la ciudad favorita para hacer despedidas de soltero? Yo me enteré hace nada... Si al menos tuviesen bares eróticos o algo así, lo comprendería, pero no es el caso. Bastantes vascos.
Tapas y vinos. Mis padres tuercen un poco el morro ante mi consumo de alcohol.


Día 2:
Visita a Logroño. Comida cojonuda en El Portalón (asador en pleno centro, unos 30 euros por persona) Paseo hasta el río. Me tiro en la hierba de un jardín. Té con leche y partida de cartas. Vuelta a Laredo.


Día 3:
Madrugar para visitar Nájera (nada destacable, lo que quería visitar estaba cerrado, así que no puedo opinar), Viniegras de abajo y Anguiano (sí, ese sitio por donde los hombres se ponen faldas de colores y se tiran girando cuesta abajo sobre zancos)
Salimos de Nájera, cogemos carreteras secundarias, visitamos Anguiano (no tiene nada especial, aparte de las DELICIOSAS morcillas), nos metemos en medio del monte, la carretera pasa a ser una línea serpenteante entre la pared de roca y el barranco. Y de pronto, un tío en medio de la carretera poniendo una valla. Tras unas palabras con él, nos enteramos de que tenemos dos opciones: dar la vuelta como podamos (cosa chunga) o pasar rápidamente hasta el otro lado del tramo cerrado (íbamos hacia Viniegras a comer, luego teníamos que dar la vuelta) y esperar allí hasta las 18h a que abriesen de nuevo y poder volver ¬¬
Así que pasamos a toda velocidad por 6 km sin asfaltar, sorteando piedras enormes, camiones y obreros. Llegamos a Viniegras de abajo. Sólo hay un par de casas (y cuando digo un par me refiero a DOS), un hotel y un restaurante. Muy recomendable este último. Muy barato, buena comida y buenas raciones. Una agradable sorpresa encontrarse con "sopas de ajo" entre los primeros. Oda a las sopas de ajo:
¡Delicioso plato
de sopas de ajo,
que caliente consuelo
al cansado viajero
proporcionas con tu digna
sencillez!
Quien te encontrara
allá donde viajara
para paz del cuerpo
castigado por el mal tiempo
y del alma agotada.

Tras tan cutre exhibición de versos, prosigo. En las horas que tuvimos que esperar, hice un par de fotos del paisaje y una lámina del mismo.
Pasamos por el Monasterio de Valvanera. Hay nieve en las montañas. Y un expendedor de velas a 1'40 euros cada una. Vuelta a casa. Cena a base de morcilla... humm...


Día 4:
Visita al museo del vino Dinastía Vivanco. No está mal. Me gustó la parte de obras de arte relacionadas con el vino. De echo, esa parte me encantó. Y tampoco estaba mal la colección de sacacorchos.
Pero no puedo darle un 10, porque no probé el vino. Con la entrada al museo te dan una cata de vino, pero como no había nadie allí, me quedé sin cata, sin vino ni posibilidad de borrachera. Deprimente.
Comida en el pueblo de al lado, Briones. Pueblo encantador, la verdad. La iglesia de nuestra señora de la Asunción es, a falta de una expresión mejor, la HOSTIA. Se nota que allí hubo pasta. Mucha, mucha pasta. La iglesia es... ¡fa! No podría deciros. Las paredes tienen unos frescos preciosos, las capillas muy hermosas, también. Y la sacristía... sin palabras. Había expuesto un libraco enorme de cantos gregorianos que a saber cuantos siglos tenía. Por un euro (sólo un euro!) podías escuchar 10 minutos de música de órgano (hermooosa) y por 0'50 se encendían las luces.
Restaurante: Los 4 Arcos. Muy recomendable, carne buena, los primeros (en la Rioja son muy típicas las alubias) también, pero las alubias picaban cosa fina.


Día 5:
Nos quedamos en casa. Se agradece. Me paso el día en la cama leyendo. Teniendo en cuenta que me he estado acostando a las 2 de la madrugada los días anteriores, hoy me levanto a mediodía.

Día 6:
Visita a otro pueblo, ¿cual? Ni idea. ¿Dónde comimos? Ni idea, en serio.


Día 7:
¡Vuelta a casa! Parada en un pueblo a tomar un café. A mediodía parada al lado de una gasolinera de aspecto deprimente para comer un bocata (que recuerdos de infancia...) encogidos por el viento helado. Llegada a la Coruña ¡tatatachán! a mediatarde.

The End

2 comentarios:

Eduardo Amado y Brea dijo...

Me ha gustado el viaje, sin duda ahora mismo seguiría tus pasos: 6 encantadores días de paz, comida y pequeños pueblos, pese a que añadiría un poco más de vino y un par de partidas de cartas más (pero en un café de abolengo y carajillo).

Y la Oda a la Sopa de Ajo, ¡qué maravilla del arte contemporaneo! ¿De nuevo buscando la inspiración en Baudelaire? Jajajajajajaja Si querida, te echábamos de menos. Un saludo (¿¿¿recibiste mi carta???)

Ladherna dijo...

Jajajajaja no, la inspiración la saqué del plato mismo de sopas xD
Sí, recibí tu carta, no te preocupes que enseguida me pongo a contestarte