16/2/09

El cuerpo serrano de Fran Perea

Bueno, tengo muchísimas cosas en mente después de un fin de semana de retiro en Iñás (maldito pueblo, maldita casa y maldito jardín donde aun no ha florecido nada). Así que empezaré por el viernes.

Seguramente os preguntareis por qué el título es "El cuerpo serrano de Fran Perea", ¿qué hace esta loca no sólo pensando en él sino, además, desnudo? Es sencillo, dejad que me explique.
El viernes fui a ver El Burlador de Sevilla. Ya había oído que el protagonista era Fran Perea. Me repetí mil veces que había que ir sin prejuicios, que protagonizase una serie horrible y cantase la asquerosa canción "Uno más uno son sieteeee ¿quién me lo iba a decir?" no significaba que fuese malo sobre las tablas.
Tras conseguir un buen asiento (que por cierto no quise en segunda fila, mi resistencia de aproximación a ese hombre tiene un límite) me senté felizmente a esperar que empezase ojeando el programa. Pero empecé a leer "música... humor... canciones..." y fruncí el ceño, ¿una adaptación?
Se apagan las luces y en escena, iluminadas por un rectángulo de luz, Isabel Pintor, Lluvia Rojo, Marina San José y Anita Salazar vestidas al modo del ballet contemporáneo (esto es: mallas negras por la rodilla, camiseta floja de tiras negra de lycra y tenis negros) sentadas cada una en una silla. Se ponen a hacer un "resumen" de la época en la que se desarrolla la acción con una nota de humor vulgar. Oigo un par de risitas y en mi mente empiezan a surgir frases furiosas que pensaba escribir aquí más tarde.

Siguiente escena: la mitad derecha del escenario iluminada, el suelo es de arena. Dos cuerpos desnudos, gimiendo y retorciéndose, en una actitud claramente post-eyaculatio. Sorpresa sorpresa. Otro desnudo totalmente innecesario de esos que están tan de moda actualmente en teatro.
Al menos el diálogo se salva. En estilo, ya que el texto original se lo han pasado un poco por el forro. Empiezo a cambiar de opinión respecto a la obra, aunque sigo mosqueada por el desnudo y el punto contemporáneo.
La segunda bofetada llega con las canciones. Ya me había olvidado de ellas. Vamos, que la obra tiene un punto de musical. Ah... si Tirso de Molina levantase cabeza...

Para aligeraros la cosa, os lo explicaré rápido: el lado derecho del escenario era de arena (permanentemente, claro) y el izquierdo de suelo de madera. Había siempre en escena dos mesas y cuatro sillas, que iban cambiando según las necesidades: ora eran una mesa, ora una cama... De vez en cuando aparecían en escena las actrices vestidas de negro y se quedaban quitas en una esquina, como silenciosas espectadoras.
En cuanto a los actores, decir que todos muy buenos (unos mejores y otros peores), unas voces aceptables y otras muy destacables (la de Fran Perea, hay que decirlo, era fantástica). El punto gracioso lo ponía Jorge Roelas, que interpretaba al criado de Don Juan. Pero quien verdaderamente estuvo sublime fue Manuel Tejada, que realizó al menos 3 papeles diferentes y todos bordados, aunque lamento decir que el público no pareció reparar en ello. Quienes pasaron sin pena ni gloria (y habría que mencionarlos, pues fue también estuvieron dejándose la piel) fueron Juan Fernández y Enrique Arce.

Las actrices nos mostraron sus encantos claramente, excepto la muy decente Anita Salazar (gran voz) que cuando otras se hubiesen desnudado, ella se quedó con un fino camisón.
Omitieron el suicidio de Tisbea (Lluvia Rojo) y se tomaron alguna que otra licencia más en cuanto a argumento, pero se les perdona, ya que el resultado final quedó muy bien.

En cuanto a la agonía de Don Juan (no puedo omitirla) se queda con un 5 raspado, lo siento. No pude evitar compararla con la agonía de Eloy Azorín representando a Dorian Gray, tan magníficamente representada, que me aferré a los reposabrazos y me eché hacia delante en un rapto total de los sentidos.

Os recomendaría ir a verla, pero a no ser que os vayais a otra ciudad, chungo lo veo.

1 comentario:

Edward Amado dijo...

Me alegro de no haber ido a verla... estoy seguro de que (una vez más) soy mucho más conservador que Voecencia. Hace mucho que no voy al teatro (en Coruña)... creo que me quedé curado de espanto tras "Los Persas" (aunque no llegaban ni a marroquies, no se si me entienden).